Justo empate en un derbi vibrante y muy entretenido (1-1)


BETIS 1-SEVILLA 1 (JORNADA 1ª, 19ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

Se esperaba con enorme pasión la disputa del derbi sevillano tres temporadas; más aún tras el aplazamiento del mismo el pasado mes de agosto por la huelga de futbolistas. Y éste no ha decepcionado en absoluto. Emoción, viveza en el juego, llegadas a las porterías, y un empate final que, visto lo visto, puede decirse sin temor a errar que ha sido el resultado más justo.

Un tiempo para cada uno de los dos equipos con un 1-1 con el que tanto Betis como Sevilla pueden darse por satisfechos debido al esfuerzo realizado por ambos bandos. El Betis porque suma un punto más de cara a la permanencia -23 a mitad de liga- ante un muy buen equipo; y el Sevilla porque con la derrota se hubiese visto alcanzado en la tabla por su máximo rival, con todo lo que eso supone para la moral de un equipo concebido para terminar en puestos de Liga de Campeones.

De salida, Pepe Mel optó por solventar la importante ausencia de Mario colocando a Cañas como central junto a Dorado; mientras que Marcelino -que se jugaba en este partido mucho más de lo que dejó entrever su presidente- se la jugó con el único delantero centro que le quedaba, Negredo, y con la sorprendente alineación de Luna junto a Reyes y Jesús Navas en la media punta.

SUPERIORIDAD SEVILLISTA, Y GOLES EN LA PRIMERA MITAD
No le salió mal la jugada al técnico asturiano. La velocidad de los tres canteranos nervionenses rápidamente se tradujo en una serie de llegadas más o menos claras a la meta de Casto, frente a la descoordinación y a la falta de velocidad de la línea defensiva presentada esta noche por el los heliopolitanos.

El portero bético se convirtió junto a Beñat en la estrella de su equipo, al sacarle sendos mano a mano a Negredo y a Luna -tras otras tantas desaplicaciones de la zaga bética-, así como un cabezazo de Fazio a bocajarro después de un córner. El centrocampista vasco, por su parte, aportó su granito de arena marcando, a los 25 minutos, el gol del Betis con un magistral lanzamiento de falta directa. Beñat, emulando al gran Marcos Assunçao, batió irremisiblemente a un Javi Varas que no pudo hacer absolutamente nada.

La locura se apoderó, lógicamente, del Benito Villamarín, que vio cómo su equipo ponía de cara un encuentro que, hasta entonces, no estaba resultando nada favorable para sus intereses. Pero el Sevilla, a diferencia de otros días, no se iba a venir abajo tan pronto.

Se preveía que la debilidad de los centrales béticos continuaría dándole réditos ofensivos a las huestes de Marcelino, y éstas consiguieron por fin acertar con la red a cuatro minutos del descanso. Jesús Navas centró por la derecha, y Negredo cabeceó comodísimamente en el área pequeña entre Cañas e Isidoro, con Casto a media salida. Justo premio a la mayor ofensiva sevillista, que con Medel y Trochowski también le estaba ganando la partida a su rival en el centro del campo.

EL BETIS, MUCHO MEJOR EN EL SEGUNDO TIEMPO
Tras la reanudación, el Sevilla fue perdiendo fuelle poco a poco. El Betis, por su parte, sin estar en plan arrollador comenzó a llegar ante Javi Varas con mucha más frecuencia que en el primer tiempo, y así Rubén Castro y Jefferson Montero malograron a los cinco minutos una buena llegada de la delantera verdiblanca. La combinación entre el ecuatoriano y el canario terminó con un primer remate raso de éste rechazado por Varas, y con un segundo de aquél que se marchó alto.

Marcelino vio el bajón, y por ello dio entrada a Rakitic por un posiblemente cansado Trochowski; pero poco cambió el panorama para su equipo. Cañas marró una ocasión clarísima, al rematar defectuosamente en boca de gol un rechace no demasiado bueno de Javi Varas, a la salida de un córner. El Betis aprovechaba el cansancio de su rival primero para equilibrar el porcentaje de posesión, y luego para hacer lo propio con el número total de llegadas, aunque sin puntería.

La expulsión de Fazio acabó por marcar la recesión en ataque del Sevilla. El central argentino vio, justamente, su segunda amarilla a los 69 minutos por cortar bruscamente una contra de Roque Santa Cruz. Velasco Carballo aplicó la ley de la ventaja, pero al terminar la jugada mandó a la calle al sevillista, que había visto su primera amonestación en la falta del gol de Beñat.

Pese a todo, el Betis no arrolló. Gozó de oportunidades, es cierto, alguna de ellas bastante clara como la que tuvo Beñat a nueve minutos del final -disparo en buena posición que rechazó a córner Spahic-; pero Mel no fue tan loco como para arriesgar más de la cuenta el punto y una posible derrota ante su rival ciudadano. Y el Sevilla, sin encerrarse descaradamente, aceptó la propuesta.

Todavía reclamaron los verdiblancos, a los 89 minutos, un posible penalti de Cáceres -“sustituto” del expulsado Fazio- sobre recién entrado Jorge Molina, pero Velasco Carballo no consideró punible la acción entre ambos jugadores. El destino final del derbi, no obstante, estaba ya decidido.

La batalla terminó en empate; un punto que culmina una primera vuelta bastante buena para el Betis y ciertamente discreta para el Sevilla. Pero desde el punto de vista cívico lo mejor fue que, por encima de todo, triunfó el “fair play”. Juego limpio y buen rollo tanto en las gradas como en el césped -precioso el detalle del Sevilla de salir con camisetas en apoyo a Miki Roqué-, lo que supuso un buen preludio para uno de los duelos de rivalidad hispalense más bonitos de la historia reciente de los Betis-Sevilla.

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