Un gran Betis sólo cede en el Camp Nou con un jugador menos (4-2)


BARCELONA 4-BETIS 2

Quien más quien menos esperaba que el Betis recibiera una goleada esta noche en el feudo del F.C. Barcelona. El potencial de los azulgrana y la proximidad de todo un derbi podían hacer pensar que el partido en la Ciudad Condal sería poco menos que un paseo militar para el Barça.

Mas no ha sido así. Es verdad que el Betis ha roto su racha de tres triunfos consecutivos, pero la afición verdiblanca puede estar extremadamente orgullosa porque su equipo, siendo fiel a su estilo al 100%, ha jugado un gran encuentro y ha demostrado ser el mejor equipo que ha pasado por el Camp Nou en esta temporada.

Sólo la expulsión de Mario, mediada la segunda parte, ha terminado por cercenar la ilusión y las posibilidades de unos jugadores que, tras igualar un 2-0, estaban jugando mucho mejor que el equipo campeón mundial de clubes.

De tú a tu, como ocurrió en la Copa la pasada temporada; así ha comenzado el juego. Víctor Valdés, imbatido como local en competición nacional hasta hoy, sacó de manera consecutiva un mano a mano con Jorge Molina y un cabezazo de Dorado. El perdón del Betis lo pagaron muy caro los de Mel: en apenas dos minutos, del 10 al 12, dos chispazos del Barça y dos goles, obra de Xavi (en su partido 400 en Liga) y del “triganador” del Balón de Oro,Leo Messi; ambos con participación muy directa del hombre decisivo del partido, Alexis Sánchez.

REACCIÓN DESPROVISTA DE COMPLEJOS
Todo parecía terminado. Cualquier otro equipo, con un duelo de máxima rivalidad a la vista, hubiese tirado la toalla y se habría dedicado a pensar en el mismo; pero el Betis, no. Con fútbol, con un trato exquisito del balón, y con una buena dosis de garra los verdiblancos fueron capaces de disminuir el tiempo de posesión del Barça, y de crearle serios problemas al excelso medio campo culé y a la defensa de tres puesta en escena hoy por Pep Guardiola.

Cañas y Salva Sevilla -que reaparecía- anduvieron en plan coloso y artista, respectivamente; Jefferson Montero aplicaba su velocidad en banda -desgraciadamente con la escasez de precisión habitual en él-, mientras que Jorge Molina y Rubén Castro continuaron poniendo en apuros a Víctor Valdés. La consecuencia fue el gol del delantero canario, el primero que encajaban los actuales pentacampeones como locales en muchos meses; más concretamente desde el Barça-Almería de la última liga.

Y el Betis fue mucho más allá. Con Roque Santa Cruz sobre el campo -Iriney tenía una tarjeta y no era plan de arriesgarlo-, los de Pepe Mel continuaron con su propuesta, obligando a Guardiola a transformar su defensa de tres en zaga de cuatro hombres, con Dani Alves por un desacertado Isaac Cuenca. El atrevimiento bético les dio el empate (min. 52) en un contragolpe de libro llevado por Santa Cruz y Rubén Castro y finalizado por el delantero paraguayo con un gran disparo desde dentro del área.

Increíble: el Betis estaba siendo mejor que el Barcelona en el mismísmimo Camp Nou. Esto no sólo suponía un punto momentáneo con el que nadie contaba, sino que para el desarrollo del campeonato era algo poco menos que letal, al distanciarse el Barça virtualmente en siete puntos del Madrid. Los blaugrana lo sabían, e imprimieron una marcha más al partido.

LA EXPULSIÓN DE MARIO, CLAVE
Nadie sabe lo que hubiera terminado sucediendo si el Betis no se hubiera quedado en inferioridad numérica; pero lo que sí se ha visto ha sido que la doble amarilla a Mario ha supuesto un punto de inflexión en el desarrollo del juego. En ese sentido Mel no estuvo demasiado inteligente, al dejar al ex defensa del Getafe sobre el campo con una amonestación, justo en el momento en el que más estaba apretando el Barça. Lo único que se le puede reprochar hoy al técnico madrileño.

De ahí en adelante todo ha sido más fácil para los de Guardiola, que no obstante han debido esperar hasta el minuto 76 para respirar. Alexis Sánchez, el “desatascador”, el “chico maravilla” como le dicen en Chile, ha aprovechado una desaplicación de la zaga bética -notando probablemente la ausencia de su mejor zaguero- para colarse entre los centrales y batir a Casto con un disparo raso ante el que el extremeño, sin “cantar” ni mucho menos, ha dado la sensación de poder hacer algo más.

Todo estaba sellado. Por si acaso, a cinco minutos de la conclusión el árbitro, Iglesias Villanueva, “compensó” un penalti no pitado anteriormente a Iniesta con otro en el que tanto él como su
asistente erraron hasta tres veces: primero fuera de juego de Abidal; luego mano del frances; y por último, mano inexistente de Dorado. Messi ha aprovechado el regalito, y ha acabado con el nerviosismo de los espectadores del Camp Nou.

Para el Betis, a pesar de volverse a Sevilla con cero puntos, esto debería suponer un espaldarazo en su juego y el convencimiento que con esfuerzo y concentración se le puede hacer daño a cualquiera. Sólo esperamos que, como se suele decir, no “se lo crean”: si eso sucede podemos asegurar que el Betis terminará manteniéndose con cierta holgura, y teniendo mucho que decir de aquí al final del campeonato.

Ahora llega el tan esperado derbi; el encuentro que debió celebrarse en agosto pero que se aplazó por la famosa huelga de futbolistas, y que ahora sirve para poner fin a la primera vuelta de la liga. El Betis tiene la importante baja de Mario -que reaparecerá, aunque con cuatro tarjetas, frente al Granada-, pero a cambio recupera a Beñat ante un Sevilla sin Kanouté… y tan sólo -quién lo diría- tres puntos por delante de los verdiblancos, con el futuro inmediato de un muy discutido Marcelino en juego. Mientras tanto el Barça, que hoy se ha escapado de una buena, librará próximamente una nueva batalla contra el Real Madrid, ésta en los cuartos de final de la Copa del Rey.

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