VILLARREAL 1-BETIS 0 (Jornada 13ª, 12ª real)
Dice el eslogan de un conocido canal temático futbolero que sin gol no hay fútbol; pues algo parecido podríamos comentar del encuentro que, ayer por la tarde, supuso la octava semana consecutiva sin ganar para el Betis. El equipo de Pepe Mel cayó en el estadio de El Madrigal ante un Villarreal en horas bajas, suma un solo punto en esas ocho jornadas y, además, lleva ya 472 minutos sin marcar, récord negativo histórico del club en Primera.
Da igual que al Villarreal le faltaran todos los delanteros, ni que el otrora «Submarino Amarillo II (el I sigue siendo el Cádiz)» no haya sido superior, si examinamos el cómputo general, a los verdiblancos. Lo mismo ocurrió en su momento con Getafe, Levante, Rayo, Espanyol o Racing, todos ellos menos los rayistas -encuentro en el que los goles llegaron al final- victoriosos por la mínima sin ser mejores que el Betis.
Y ahí está lo preocupante: es verdad que ninguno de esos rivales netamente ha merecido mejor suerte que los heliopolitanos, pero casi siempre mirando por lo mediocre. Es decir, que no es que el Betis los apabullara, sino más bien que ellos necesitaron, por unas razones o por otras, muy poquito para llevarse los puntos; exactamente lo mismo que sucedió ayer en tierras castellonenses. Al Villarreal le bastó con aprovechar un error garrafal en cadena de todo el equipo bético para marcar el gol que les permite superar en la clasificación a los sevillanos, quienes ya quedan, con 13 puntos, bastante tocados y cerca de una zona de descenso que, hace no mucho, se atisbaba muy lejana.
A los 19 minutos, un balón mal entregado por Beñat en el medio campo supuso un contragolpe del Villarreal que continuó Marco Ruben y terminó Borja Valero, batiendo de vaselina a un Casto que se encontraba como 10 metros fuera de su portería. El meta extremeño salió a tapar los huecos que habían dejado Dorado y Ustaritz; pero lo único que logró fue ponerle el gol en bandeja al ex del Mallorca. Un borrón dentro de un excelente encuentro por su parte, pero un fallo que terminó costando los tres puntos en litigio.
Y ahí se acabó todo, porque el Villarreal, consciente de sus limitaciones en ataque y sabedor de la ineficacia bética, decidió darle casi toda la posesión a los de Mel, a la espera de encontrarse con algún que otro contragolpe. Durante los minutos iniciales del segundo tiempo sí que pudieron hacer el segundo en un par de ocasiones, ambas desbaratadas magníficamente por un Casto que se resarció en parte de su marra en el tanto local.
Pero ya está. Mejor terminar de desactivar el más que previsible juego de su rival, pensaron los amarillos. No les fue demasiado complicado, porque el Betis lo intentó una y otra vez, pero adoleció de una alarmante falta de ideas -no ya para marcar, sino para llegar a puerta- que ya es para preocupar, y mucho.
Sólo gozaron los béticos de un par de ocasiones claras, si hablamos de las creadas en jugada normal; ambas en los pies de Rubén Castro. En una, durante el primer tiempo, Diego López sacó magníficamente el disparo del canario; mientras que en la otra, mediada la segunda mitad, Castro anduvo excesivamente lento dentro del área, perdiendo el balón y la oportunidad de dar un punto a su equipo.
Punto que también pudo llegar de la manera más inverosímil, con un pelotazo postrero desde la banda izquierda del medio campo por parte de Jefferson Montero, pero Diego López arregló su error en el despeje y tuvo el tiempo suficiente para despejar un balón que llevaba marchamo de gol.
Sea como fuere, al final el Betis terminó añadiendo una jornada más a las siete que ya llevaba sin gozar de las mieles del triunfo. Una victoria que, de no llegar en la matinal del próximo domingo contra la Real Sociedad -actualmente colista-, dejaría al equipo del final de La Palmera en una situación todavía más delicada de lo que ya es. Hay mucho tiempo para reaccionar; pero sin señales previas es más complicado concebir esperanzas. Ojalá todo empiece a cambiar después de que los «turi urdin» pasen por el Villamarín.
Comentarios recientes