Las finales de la NBA continúan en tablas (2-2)


Era el sino de esta serie que se presumía larga y que, como aventurábamos, se va a ir al menos hasta los seis partidos. Ya comentábamos que los Lakers serían capaces de ganar a los Celtics al menos un partido en Boston, y esto se cumplió en el tercer encuentro.

En él los Lakers adquirieron una ventaja de 17 puntos en el segundo cuarto que dejaron escapar presa de sus propios errores y, por qué no decirlo cuando es verdad, de la lucha de unos Celtics que no se dan nunca por vencidos y que recuperaron la mejor versión de Kevin Garnett, quien por vez primera en la serie fue mejor que Pau Gasol -13 puntos y 10 rebotes-; aunque por el contrario sufrieron el horrible partido de Ray Allen, que después de su exhibición en el segundo choque, no metió ni una sola canasta de campo.

Con Gasol superado, sobre todo en defensa, y con un Kobe Bryant que, como en él es costumbre, se tiraba todo lo que le llegaba -es un supercrack, pero con él el juego de los Lakers a veces llega a ser desesperante-, tuvo que ser el salvador en muchos momentos decisivos, Derek Fisher, quien con 11 puntos saliera al rescate de unos Lakers que ganaron 84-91 y que se la devolvieron a los Celtics.

Sin embargo en el transcurso del tercer cuarto se produjo un hecho que puede ser decisivo para la suerte de las finales. Andrew Bynum, colosal en la pintura en los tres partidos, se resintió de la rodilla que tantos problemas le está causando en su carrera. Ayer, en el cuarto envite, tan sólo pudo disputar unos minutos meramente testimoniales, y su baja fue fundamental para que los Celtics igualaran la serie (96-89).

Tras un partido horroroso por parte de ambos equipos -el peor de la serie en mi opinión- en los tres primeros cuartos, y después de que Bryant -33 puntos y varios triples en la segunda mitad- y Gasol, como casi siempre, mantuvieran con ventaja a los Lakers ante unos Celtics dormidos, en el cuarto final el orgullo céltico despertó de la mano de su banquillo. Nate “Kryptonita” Robinson -llamado así porque, desde su minúscula estatura, le ganó un concurso de mates a Dwight “Superman” Howard- y Glenn Davis, “Big Baby”, se hicieron los amos de la cancha y, sobre todo el segundo, dieron a su equipo una ventaja decisiva para ganar y poner el empate a dos.

Davis acabó con 18 puntos y un enorme trabajo con el que, ante la ausencia de Bynum, se comió literalmente a Lamar Odom. El triunfo de los de Boston quedó sellado con una canasta de Paul Pierce a minuto y medio del final, después de que Gasol perdiera un balón ante Kevin Garnett con 87-81.

Pau hizo de nuevo un muy buen partido -21 puntos, con pocos tiros de campo pero sacando muchas faltas de tiro, más 6 rebotes-, pero se mostró incapaz de luchar solo en el último cuarto contra Garnett, Perkins, Davis y Rasheed Wallace. Sin Bynum y con Odom “de vacaciones” Gasol jugó prácticamente todo el encuentro mientras que los pívots de los Celtics se repartieron los minutos y llegaron mucho más frescos al final.

El quinto partido, el último en el TD Banknorth Garden, se jugará el domingo y será vital para determinar la suerte de la final. Si Andrew Bynum no se recupera los Celtics, a poco que exploten el juego interior, muy probablemente ganarán de nuevo por su profundidad de banquillo, y se harán con el 75% de la serie porque será muy complicado que los Lakers les ganen los dos últimos encuentros en Los Ángeles.

Pero si la rodilla le da una tregua al “center” de los Lakers -que, hasta ahora, han ganado los partidos impares-, estoy convencido de que los angelinos, con un hombre que no es primera figura pero que es vital en su rotación, volverán a cobrar ventaja en la serie, y tendrán la ocasión de sentenciar el título en el sexto ante sus aficionados. ¿Qué ocurrirá? Lo veremos en un par de días.

, ,

  1. #1 by Rafa on 13 junio 2010 - 1:50

    Querido amigo:

    Te escribo no para hablarte de tu entrada de blog, sino para responder a tu comentario sobre la mía.

    Una vez más, muestras tu brillantez dialéctica y tus amplísimos conocimientos. Yo he hecho un planteamiento sesgado de la cuestión que he desarrollado y tú has replicado con toda la razón del mundo. De todos modos, yo creo que el teatro es una discilplina mucho más digna y elevada que el fútbol, si bien entiendo tu postura de defender la dignidad del deporte rey no como un negocio, sino como el sencillo juego que empezó siendo, con toda su pureza y nobleza. Yo comparto tu punto de vista, pero es que creo que, hoy en día, el fútbol es 90 por ciento negocio y 10 por ciento juego, y esto me da mucha rabia, especialmente a causa de quienes fomentan el aspecto mercantilista de este deporte desde los medios de comunicación. ODIO A LOS PERIODISTAS DEPORTIVOS, ESPECIALMENTE A LOS DE CUATRO. MANOLO LAMA, VETE A CABRA, SO CABRÓN.

    Víctor, no te dediques a esto. No quiero acabar odiándote.

    Un abrazo, amigo

(will not be published)