35ª jornada de liga en Primera División. En Chamartín sobre las nueve de la noche de ayer respiraron profundamente, porque se veían fuera de la lucha por el título de liga. El Osasuna había planteado el partido perfecto, maniatando a los merengues y aprovechando las dos ocasiones que tuvo en el primer tiempo para adelantarse por dos veces (Aranda y un golazo de Vadocz); aunque bien es cierto que la capacidad de respuesta del Madrid le permitió llegar al descanso con empate a 2 gracias a C. Ronaldo y a Marcelo (manda narices, eso sí, que un tipo como Marcelo que no levanta dos palmos le gane de cabeza a los dos centrales de un equipo aguerrido como el de Camacho, pero bueno…).
Y el asunto se pudo poner mucho peor porque en el segundo tiempo Masoud falló, de la forma más incomprensible que uno pueda pensar, la ocasión que hubiera echado al Madrid de la pelea por el título. El iraní, después de un dos contra el portero, falló inadmisiblemente a puerta vacía tras el pase de Vadocz por no estar a lo que debía estar. Hasta Camacho veía el balón dentro; un fallo que le dio toda la vida del mundo a los blancos.
Desde ese momento todo el mundo esperaba lo que finalmente sucedió. El Osasuna cometió otro clamoroso error: defender al Madrid en 16 metros, es decir, desde la frontal del área hacia atrás; y a pesar de que lo estaba haciendo estupendamente todos sabemos que de esa forma, salvo milagro, el Madrid te va a meter una por lo menos. Y así, en el último minuto, fue como llegó el gol de C. Ronaldo a centro de Higuaín. 3-2, y del miedo a la euforia; lo que puede parecer desmesurado tras haberle ganado en el Bernabéu a un equipo que lucha por no bajar. Pero es que sin ese gol el Madrid ahora mismo estaría muerto.
Barça, lección de campeón en Villarreal
Y estaba muerto porque el sábado el Barça se había encargado de dar un puñetazo en condiciones encima de la mesa, con su espectacular triunfo por 1-4 en el encuentro, a priori, más complicado de los que le restaban, el que le medía a un Villarreal en alza, caracterizado además, como casi siempre, por quitarle a los blaugrana todo lo que les da a su máximo rival.
Toda la plana mayor del madridismo (empezando por los profesionales y terminando por los aficionados, con la prensa entre medias) esperaba que el ex equipo de Pellegrini le diera el toque de gracia a los de Guardiola en liga después de de la eliminación de la champions; pero el Barça reaccionó como el equipo campeón que es, y desde el primer momento (bueno, más bien desde el minuto 5-6) bailó como sólo él sabe hacer a un peligrosísimo equipo.
El 0-3 del descanso, gracias a tres golazos de Messi, Xavi (que demuestra su compromiso jugando lesionado) y un Bojan que le está ganando el puesto por la mano a Ibrahimovic, sentenciaron el duelo. El Villarreal sólo asustó con el gol de Llorente, pero el «Pichichi», el mejor jugador del mundo (Messi, claro está) redondeó el resultado final con un segundo gol que le pone ya con 29 en la tabla de goleadores.
Sinceramente, este resubidón de moral del que ha gozado el Barça este fin de semana, me lleva a pensar que, en circunstancias normales, el equipo de Guardiola va a ser de nuevo campeón por mucho que hagan el Madrid y su entorno. Tenerife y Valladolid deberían ser despachados con mayor o menor facilidad en el Camp Nou; mientras que el Sevilla, con el nivel que está mostrando, tampoco debería ser rival por mucho que el duelo se celebre en el Pizjuán; pero seamos cautos porque el Osasuna mismo demostró ayer que, como diría Luis Aragonés, hoy en día cualquier tonto te hace un reloj que, además, anda. Así que el Barça lo que debe hacer es seguir yendo partido a partido. Esta semana, con la doble jornada que de nuevo nos han colocado, será clave.
Sevilla y Atlético, a besos
Todos acabaron contentos en Nervión. Sevilla y Atlético de Madrid (3-1) se midieron en el partido con el signo más claro de toda la jornada y, me atrevería a decir, de toda la temporada. A los blanquillos sólo les valía la victoria para seguir soñando con la Champions; mientras que los atléticos llegaban resacosos tras el gran éxito de Liverpool. Como además el triunfo sevillista les daba opciones a los rojiblancos de ir a Europa sin necesidad de ganar la Copa (así sucederá si el Sevilla queda cuarto), el resultado no podía ser otro distinto al que terminó dándose.
Tras un paripé de un cuarto de hora en el que parecía que el Atlético iba a plantar cara (con gol por accidente incluido de Tiago), los dos penaltis cometidos por los rojiblancos (el segundo, bastante más que dudoso) y transformados por Negredo (como no sea de esa forma no le hace un gol ni al lucero del alba) acabaron con la pantomima y dieron paso a lo que realmente fue el partido: un encuentro soso y sin alicientes.
Eso sí, en el segundo tiempo el «Kun» Agüero marcó un gol injustamente anulado por un inexistente fuera de juego; pero daba igual. Si al Sevilla le hubiese hecho falta más, entre él y el propio Atlético lo habrían solucionado, porque el destino del partido de ayer estaba más que escrito.
Pero ni sevillistas ni rojiblancos contaban con que el Mallorca diera en San Mamés un golpetazo similar al del Barça en Villarreal. Los bermellones dieron toda una lección en San Mamés, venciendo por 1-3 al Athletic, en uno de los campos más complicados de toda la Primera División, y manteniéndose en el cuarto puesto con dos puntos de ventaja sobre el Sevilla, a la espera de medirse al Madrid el miércoles en el Ono Estadi. Un choque clave para el devenir de la liga en su zona alta.
Descenso: todo se aprieta y el Xerez sigue vivo
Pero no sólo por arriba está todo tremendamente igualado. Los triunfos de Zaragoza, Tenerife y Xerez meten en un verdadero lío al Racing, al Málaga, al Sporting (incapaces de ganarse mutuamente en La Rosaleda), al Almería e incluso al Osasuna (que como se descuide puede pagar muy caro el garrafal error de Masoud).
Especialmente meritorio, una vez más, es lo de los jerezanos. El sábado es cierto que contaron con la Diosa Fortuna de su parte y con un gol de Mario Bermejo en el último segundo y en posible fuera de juego; pero la lucha incansable de los de Gorosito les hizo merecedores de la victoria por 2-1 ante un Almería que falló todo lo fallable y que se mete en un problema bien gordo.
Desde el Xerez, colista con 30 puntos, hasta el Osasuna, 12º con 39, todo puede pasar. Y todo se resolverá, como muy tarde, dentro de dos semanas.
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