Repaso futbolístico de la semana


Van solamente cinco jornadas de Liga, pero ya podemos decir sin demasiado temor a equivocarnos que el campeonato, esta vez más que nunca, va a ser cosa de dos.

Tanto Real Madrid como Barcelona se han mostrado implacables, arrolladores, sacando cada uno lo mejor de sus actuales estilos. El Barça, continuando con el juego de toque y dominio del balón que la temporada pasada hizo las delicias de todo aquel que tuviera un mínimo de sensibilidad futbolística; el Madrid, con un juego muy poco vistoso hasta ahora, pero golpeando con una contundencia increíble.

Zlatan Ibrahimovic, uno de los cracks que ya demuestra su valía. Foto: resultados-futbol.com

Zlatan Ibrahimovic, uno de los cracks que ya demuestra su valía. Foto: resultados-futbol.com

El Barça, ofreciendo como principales argumentos ofensivos al ya casi sempiterno y espectacular Messi y a Ibrahimovic, este último habiendo marcado un gol en cada uno de estos cinco partidos -pese a las voces periodísticas que decían que no se adaptaba- y, lo que es más importante, en los cuatro últimos su gol es el que le ha servido a su equipo para abrir la lata. El Madrid, alardeando de pegada con sus tres multimillonarios fichajes: Cristiano Ronaldo -ya no solamente marca de penalti y es, con cinco goles, el máximo artillero blanco-, Kaká y Benzema.

Sea como fuere, los dos grandes se han echado su particular carrerita desde el principio de la Liga, y han impuesto un ritmo que, hasta ahora, solamente puede seguir de cerca el Sevilla. El equipo de Jiménez está respondiendo hasta ahora a las expectativas mínimas que implican el tener una plantilla como la que tiene, y es la gran esperanza de los aficionados neutrales para plantarle cara al Madrid y al Barça.

Pero yo, personalmente, no confío en el Sevilla para el título de Liga. Cierto es que lleva ya algunos partidos ganando, gustando y goleando, pero hasta ahora en el único encuentro en el que se ha enfrentado a un rival con un cierto potencial, el del Valencia del debut liguero, salió muy trasquilado. Además, la Champions es la Champions, y por mucho que su grupo sea muy facilito y sus rivales no le vayan a crear grandes problemas, el Sevilla no es un equipo habituado a jugar esta competición que, al igual que hace dos temporadas, puede terminar pasándole cierta factura. De todos modos, su próxima gran prueba la tendrá el próximo domingo, cuando el Madrid visitará el Sánchez-Pizjuán, en un encuentro que servirá para calibrar gran parte de las posibilidades tanto de uno como de otro equipo.

En el resto de la tabla, parece que lo único claro es, por desgracia para el fútbol andaluz y modesto, el descenso del Xerez. Los jerezanos, que han tenido durante la pretemporada muchos problemas para confeccionar su plantilla -y cuyo presidente parecía estar más preocupado de pelearse con otros equipos casi vecinos ante que de irar hacia el suyo-, están pagándolo por ahora, ya que están demostrando ser el equipo más inocente de toda la categoría. Aún tienen mucho tiempo para reaccionar, y ojalá lo hagan, pero por el momento esto huele a un rápido retorno a la categoría de plata para los del “Cuco” Ziganda.

Sin embargo, las grandes decepciones hasta ahora están siendo, sin duda, el Atlético de Madrid y el Villarreal, dos equipos con el objetivo colocado en los puestos altos que, sin embargo, actualmente ocupan los otros dos puestos de descenso con tres y dos puntos respectivamente, y con muchas dudas sobre sus respectivos proyectos.

Pino Zamorano expulsa al central bético Carlos García por un ¿codazo? Foto: diariodesevilla.es

Pino Zamorano expulsa al central bético Carlos García por un ¿codazo? Foto: diariodesevilla.es

Segunda: el Betis, expoliado otra vez por Pino Zamorano

En Segunda División el Betis llevaba hasta ayer nueve puntos de doce posibles, con un juego caracterizado, según las crónicas, por una pegada similar a la del Madrid en la máxima categoría. Pero ayer, en su debut televisivo -fruto del contrato felizmente firmado- y en la matinal heliopolitana, el equipo de Antonio Tapia no pudo pasar del empate a cero. Un resultado aparentemente malo, pero que al final supo a gloria porque el Betis tuvo que hacer frente a dos rivales. De un lado el Cartagena, sorprendente líder a priori -más teniendo en cuenta que es un recién ascendido-, pero que ayer demostró ser un conjunto muy serio atrás y que, de medio campo hacia delante, juega muy bien al fútbol. A ello ayudan ilustres veteranos como Cygan, De Lucas y el ex delantero del Valladolid y del Villarreal Víctor.

De otro, todo un clásico: Pino Zamorano, esta vez “ayudado” por su equipo arbitral. El madrileño adscrito al colegio castellano-manchego es, como todos perfectamente sabemos, uno de los árbitros más malos, chulos y prepotentes de todo el fútbol profesional. Este año lo han descendido a Segunda con muchísimas temporadas de retraso, y ahora les toca -nos toca- aguantarlo a los de dicha categoría. Puedo parecer muy duro con él, pero más duro todavía es llevarte toda la semana sabiendo a ciencia cierta que te la va a liar y, después del partido, comprobar que no te has equivocado.

Además, también de todos es sabido la “casual” y especial animadversión que este colegiado le tiene al Betis desde que, en diciembre de 1997, le arbitrara por primera vez en El Molinón después de que sus compañeros de Primera se pusieran en huelga. De ello puede dar fe Alfonso. El histórico delantero bético cuenta únicamente con un pequeño borrón en su carrera, a modo de expulsión y, ¿saben gracias a quién? Exacto, al señor Pino Zamorano que, aquel día, lo mandó a la caseta supuestamente por insultarlo, cuando Alfonso jamás en su vida ha dicho una palabra más alta que otra.

Desde ese momento, y especialmente en el período comprendido entre 2002 y 2007, los escándalos de Pino contra el Betis se multiplicaron, únicamente con una excepción: un partido en el Bernabéu en el que medio benefició al equipo bético, lo que parece que a la larga resultó contraproducente, puesto que desde ese momento Pino Zamorano ha ido entrando progresivamente en una lista engrosada por nombres como Turienzo Álvarez, Pérez Lasa, Velasco Carballo o Rubinos Pérez, todos ellos árbitros de infausto recuerdo para los equipos de fútbol en general y para el Betis en particular, por su nefasta forma de dirigir los encuentros.

Ayer Pino cumplió, desgraciadamente, con las expectativas, esta vez con la colaboración directísima de sus asistentes. Cierto es que un hombre como Arzu no puede hacer la entrada que hizo sabiendo que tenía una tarjeta, pero es que esa primera amonestación se la había sacado Pino de la chistera; mientras que si la acción de Carlos García es de roja directa el propio Pino debería mandar inmediatamente a su asistente -que bien rápido que estuvo para meterse 4-5 metros dentro del campo y llamar la atención en esa jugada- al oculista.

Así las cosas, terminó por resultar del todo imposible la victoria en un encuentro que, ya de por sí, se había complicado merced al buen hacer de un excelente equipo, el Cartagena, que continúa mandando en Segunda, con 11 puntos, teniendo, no obstante, detrás suya un grupo de cuatro equipos con 10, encabezado por el Betis. Uno de esos equipos, el Rayo Vallecano del no menos mítico ex delantero bético Pepe Mel, será el próximo rival de los verdiblancos el próximo domingo, de nuevo en horario matinal al ser también televisado por Canal +.

Lo peor del partido de ayer fueron las bajas con las que el Betis acudirá a dicho partido. A las expulsiones de los dos centrales béticos se unió también la lesión de Juanma, que se tuvo que retirar en el primer tiempo con una más que probable lesión fibrilar. Por si fuera poco Pino Zamorano reflejó en el acta insultos racistas de un grupo de seguidores béticos contra el jugador panameño del Cartagena Quintero. Como siempre, dichos gritos no pasaron de ser una actitud maleducada por parte de un puñado de gamberros, pero visto cómo se las gastan año sí año también desde los comités con el estado bético la cosa es, cuando menos, para preocuparse un poco. Más si el intermediario de todo ello es el señor Pino Zamorano.

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