El Betis merece ganar al Madrid, pero el árbitro le corta las alas (2-3)


BETIS 2-R.MADRID 3 (Jornada 27ª, 26 real, en Primera División)

El Madrid no necesita ayudas de este tipo para ganar los partidos. O, al menos, no las debería necesitar. El todopoderoso equipo de Florentino Pérez y José Mourinho, hecho a golpe de talonario, tiene jugadores lo suficientemente buenos como para ganar la liga de la forma que lo está haciendo este año: indiscutiblemente. Pero hoy ha precisado de un inestimable favor arbitral para llevarse los tres puntos del Benito Villamarín.

Sagués Oscoz; apunten ese nombre, porque es el de un colegiado de 2ªB que, si no deja el arbitraje, a buen seguro que lo tendremos dentro de no demasiados años pitando en la élite, visto cómo parecen estar las cosas actualmente en el fútbol español. Sagués Oscoz debió entrar en el descanso por lesión de Iturralde González -considerado abiertamente por la prensa nacional como árbitro «pro Villarato-Barça»-, y se ha tragado sendas manos de Xabi Alonso y Sergio Ramos, a cada cual más clamorosa, con las que el signo del partido habría cambiado radicalmente.

Habrá quienes me tachen de osado, sobre todo si no han visto el partido, pero no dudo ningún momento en afirmar que hoy el Betis ha merecido ganar el partido y romper el impresionante récord de victorias a domicilio -ya son diez consecutivas- que ha establecido el que va a ser un merecidísimo campeón de liga.

Lo digo así, tal y como lo pienso. El clásico planteamiento atrevido de Pepe Mel no sólo ha puesto contra las cuerdas al gigante madridista -al que, además del arbitraje, ha salvado su enorme pegada-, sino que además ha debido traer como resultado tres puntos de oro con los que el Betis habría dado un paso realmente gigantesco hacia la salvación. Pero hoy no le han dejado vencer, y ojalá no tenga que acordarse a final de temporada de estos dos penaltis el día en el que al Madrid se le permitió poco menos que jugar a balonmano en su propia área.

VALIENTE Y EFECTIVO DE SALIDA
El Betis sorprendió al Madrid de inicio; un Madrid que quizás no se esperaba la gran salida de los heliopolitanos. El resultado, un golazo a los diez minutos, en una contra letal que se inició con una carrera de Nacho por la izquierda. Su centro lo controló Rubén Castro -no, no hubo manos, señores de LaSexta- y, acto seguido, le cedió la pelota a Jorge Molina, que fusiló a Casillas sin piedad. Quinto gol de la temporada del alcoyano -tercero seguido-, y segundo al Real Madrid.

Todo el mundo esperaba que, tarde o temprano, el Madrid reaccionara; pero por el momento lo que había era un Betis que, de la mano de un extraordinario Jefferson Montero, le estaba creando en ataque a los hoy de rojo bastantes más problemas de los que todos ellos podían esperarse. Pero dejarles un metro a estos tipos es mortal. Eso hizo el Betis a los 24 minutos al perder un balón en medio campo, y el resultado fue un mortal contragolpe que Higuaín culminó con el gol del empate.

No obstante, el Madrid continuó sin ser superior. Las mejores ocasiones, no demasiadas pero sí bastante claras, seguían siendo del Betis. Jorge Molina no controló un buen pase dentro del área a los 39 minutos con el que habría vuelto a quedarse solo ante Casillas; y un minuto más tarde Salva Sevilla mandó un libre directo al travesaño. Pese a esta acción, el almeriense no ha tenido su día, siendo probablemente el peor de los béticos en la noche de hoy.

DECISIVO RELEVO ARBITRAL
Tras el descanso, se produjo el cambio que terminó por decantar el partido a favor del Madrid. Y no lo hizo Mourinho; simplemente el cuarto árbitro, el debutante Sagués Oscoz, reemplazó al lesionado Iturralde, que hasta entonces estaba realizando una labor bastante buena. Su nefasto arbitraje -quiero pensar que por su inexperiencia, aunque tampoco descarto algo de miedo- le ha restado protagonismo al excepcional partido que continuó viéndose en la segunda mitad.

Cristiano Ronaldo, desaparecido en combate en el primer tiempo, hizo de «killer», y «cazó» un balón a los seis minutos ante la indecisión de la defensa bética para batir a Fabricio y hacer el 1-2. Cualquier equipo, a excepción del Barça, se habría rendido indefectiblemente ante esta adversidad, conocedor del sobresaliente potencial de los «merengues»; pero este Betis hoy estaba torero. Tres más tarde Jefferson Montero encontró el premio a su incansable labor ofensiva batiendo a Casillas por bajo, con la derecha, tras el rechace de un córner.

LA VERGÜENZA Y EL ESCÁNDALO INVADEN HELIÓPOLIS
Ya sí que se podía pensar que el espíritu del «CurroBetis» sobrevolaba el casi repleto Benito Villamarín, conduciendo al beticismo a otra de esas noches mágicas que este singular equipo les regala de vez en cuando; pero Sagués Oscoz empezó por obviar la fiesta «tragándose», al cuarto de hora, una mano flagrante de Xabi Alonso. Fue la primera de las dos penas máximas que se han marchado al limbo. Cierto es que la acción es involuntaria, pero con la mano despegadísima del cuerpo el reglamento es claro: penalti. Penalti para todos, menos para el novato.

El infortunio se agravó para el Betis cuando de nuevo el goleador portugués aprovechó la candidez de Dorado para remachar una gran parada de Fabricio después de un saque de esquina, y hacer el gol de la victoria del Madrid, su 31º en lo que llevamos de temporada. Era el minuto 72 y, pese a los cambios -entraron Pozuelo, Santa Cruz y Cañas-, el Betis estaba ya muy cansado.

Mas no era plan de darse por vencido; y a fe que los de Mel habrían obtenido un justísimo premio si Sagués Oscoz, quién si no, hubiera visto cómo Sergio Ramos, emulando a su compañero Casillas, desvió con la mano -sí, CON LA MANO y no con el muslo, señor Andújar Oliver, árbitro del mundo MARCA- el disparo final de Jefferson Montero que habría acabado en la red, a buen seguro. Cierto es que esa jugada era más de su asistente que de él mismo, pero la única verdad es que se pasó de penalti y expulsión del camero al evitar un gol casi cantado, al final del partido.

Al Madrid este escándalo no le va a hacer ganar la liga -al menos si analizamos éste por separado, porque si echamos la vista atrás…-, pero repito y reitero: con lo apretado que está todo ojalá el Betis no tenga que acordarse a final de temporada de estos tres puntos que hoy terceras personas le han impedido ganar. Tras las lamentaciones de mañana, tocará quedarse con lo positivo, con la gran imagen dada ante el mejor equipo de la liga; e intentar retomar el camino de la victoria exactamente dentro de siete días, en un campo ciertamente complicado como el estadio de Vallecas.

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