No pudo ser, aunque faltó muy poco. El Cajasol consiguió el pasado fin de semana en Treviso el subcampeonato de la Eurocup, al no poder superar en la final a los rusos del Unics Kazan (92-77).
No obstante, la enorme trayectoria del equipo sevillano en la competición europea, el alegrón que nos dio el sábado en la semifinal «cargándose» a la Benetton en su propia casa y, sobre todo, el hecho de que Sevilla definitivamente se haya vuelto a ilusionar con el baloncesto -más de 300 cajistas en el Palaverde, siendo la afición a la que más se oía; y más de 1000 espectadores en San Pablo disfrutando con la pantalla gigante- merecen la más sincera de mis felicitaciones.
Así pues, aunque no os hayais traído el título para la capital andaluza, ENHORABUENA, CAMPEONES.

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