FINAL DE LA COPA DE S.M. EL REY
F.C. BARCELONA 0-REAL MADRID 1
El madridismo estalló cuando Undiano Mallenco pitó el final de la prórroga. Habían tenido que esperar dieciocho años para volver a vivir un momento como éste; para volver a ser campeones de la Copa del Rey. Casi dos décadas, una eternidad para un club que se jacta de ser el mejor del siglo XX.
Hoy han roto ese gafe, y de paso le han ganado por vez primera -ya les tocaba también, tras siete partidos-al Barça de Guardiola. El impecable cabezazo de C. Ronaldo -otro que por fin destaca en un partido clave desde 2008- en la prórroga, además, hizo que se cumpliera otra de las máximas del fútbol: en una final equilibrada el equipo que, en la prórroga, se adelanta, tiene el partido prácticamente ganado.
Porque eso es lo que ha ocurrido esta noche. Antes del tiempo extra, el partido ha tenido un tiempo para cada equipo. En el primero, el Madrid salió al 200%; sobremotivadísimo. Mourinho repitió, de medio campo para atrás, el mismo planteamiento táctico del partido de liga -trivote con Pepe y Khedira junto a Xabi Alonso-; aunque adelantando la presión unos 20-25 metros.
El resultado fue que los blaugrana sufrieron hasta la saciedad la presión asfixiante de los jugadores blancos durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Tan asfixiante que, como cabía esperar, alguno que otro se pasó un poco de la raya en ocasiones, especialmente Pepe y Arbeloa. Suerte tuvieron ambos de que Undiano estuviese contemplativo con el primero; y de que no viese ciertas acciones «subterráneas» del segundo.
A punto estuvo el Madrid de obtener beneficios en el marcador, ya que el Barcelona era incapaz de imponer su juego. La cantidad de balones recuperados dieron como resultado un buen número de llegadas a la contra sobre el área de Pinto; en especial dos de C. Ronaldo y una, la más clara, de Pepe. El central, hoy mediocampista, cabeceó espectacularmente ante Dani Alves un centro desde la derecha en el minuto 45, pero la pelota se estrelló en el poste, con Pinto batido.
Tras el descanso, no obstante, ocurrió justo lo contrario. El descomunal esfuerzo de la primera parte le pasó factura al Madrid, y el Barça pasó a ser poco a poco dueño y señor de la situación. Mourinho aplicó entonces el «catenaccio» bien perfeccionado en sus años en Italia; dejando solos en punta a Adebayor -que entró por un inédito Özil- y a C. Ronaldo.
Los de Guardiola acumularon una serie de buenas ocasiones. Incluso llegaron a marcar un gol a los 68 minutos por mediación de Pedro; justamente anulado por el famoso Fermín, el asistente de Undiano, ya que el canario se encontraba, aunque por poquísimo, en fuera de juego.
La superioridad aplastante del Barça hizo que Casillas tuviera que aparecer para abortar a su estilo tres de llegadas que tenían márchamo de gol: una vaselina de Pedro; un disparo de Messi que, después, no acertó a remachar Villa; y un envenenado tiro cruzado de Iniesta desde dentro del área. Aunque no es menos cierto que Pinto también tuvo que intervenir en el descuento, al desviar un disparo de Di María que rozó la escuadra.
En la prórroga, a la que el Barça llegó sin hacer cambios y el Madrid haciendo sólo uno, las fuerzas ya estaban más igualadas; y en estos casos suele ganar el que tiene más suerte, y el que acierta con su ocasión. Y ése fue el Madrid. A los doce minutos, el Barça perdió un balón en su lateral derecho; Marcelo combinó con Di María, y éste envió un centro medido a la cabeza de C. Ronaldo, que batió a Pinto con un gran cabezazo. Un tanto al que sólo le sobraron los cortes de manga que Pepe dedicó a la afición de Barça en su celebración; aunque claro, conociendo como conocemos al personaje en cuestión, no podíamos esperar menos de él.
El resto, ya es sabido: el primer gran momento de gloria del portugués en casi dos años que lleva en España sirvió para que el Madrid ganara la Copa por vez primera desde 1993; y para que «catara» un título tras casi tres años de sequía; ya le tocaba. Y también, mirando ya hacia el futuro, para darle una mayor dosis de confianza a los suyos de cara a la madre de todas las batallas de esta temporada.
Hablo, por supuesto, de la semifinal de la Champions; una eliminatoria que, en cierto modo, desempatará el acumulado de esta campaña entre ambos equipos. La liga, salvo hecatombe, será para el Barça; la Copa ya es para el Madrid, que ha sido el último en dar, como también lo pudo haber hecho también esta noche el Barça. Los de Mourinho sabemos cómo van a afrontar el doble duelo europeo: de la misma forma que esta noche. La pregunta es: ¿cómo responderán los jugadores barcelonistas ante el primer gran golpe psicológico del Madrid en la «era Guardiola»? Interesante desafío para ellos; e interesante desafío, además, para ser seguido por el aficionado al fútbol.
No quiero terminar sin hacer referencia a los «profesionales» de la ¿información deportiva? que tenemos actualmente en España. Hemos tenido mucha suerte -al menos hasta el desarrollo del partido- de que apenas si haya sucedido alguna escaramuza aislada entre los aficionados de los dos equipos.
Porque la manera de calentar el partido tanto desde Barcelona como desde Madrid -con especial atención para Marca, que cuando creo que es imposible que caiga más bajo se empeña sistemáticamente en quitarme la razón- no sólo ha sido lamentable, sino sobre todo, indignante, demencial e, incluso, denunciable. Será porque en España, con sujetos como los que todo el que sepa un poco de esto tiene en mente, tenemos «periodísticamente» lo que nos merecemos…
Comentarios recientes