El Betis sigue extendiendo a la Copa del Rey su gran momento de juego y de resultados, y esta noche se ha metido en los octavos de final tras haber derrotado al Zaragoza en el partido de vuelta de los dieciseisavos de final por 1-2.
Los goles en el primer tiempo de Contini en propia puerta y de Rubén Castro han dado el pase a los béticos por el valor doble de los goles marcados en campo contrario, tras el 0-1 de la ida. Es la primera vez que el Betis elimina de la Copa al Zaragoza, después de unos cuantos enfrentamientos -al menos que yo recuerde, semifinales del 76 y del 94, cuartos de final del 98 y octavos del 2004-.
El Zaragoza, deseoso de darle una alegría a su afición ante su mala clasificación liguera, pareció salir más activado que un Betis en el que Pepe Mel apenas hizo tres cambios en el equipo habitual más el del portero. Además de Casto Belenguer, Arzu y Jorge Molina gozaron de minutos que, sin duda, les van a venir estupendamente para cuando en la liga haya que echar mano de ellos.
Los centrocampistas maños de las bandas, Bertolo y Boutahar, llevaron gran peligro en los primeros minutos sobre la meta del Betis. Un centro del primero fue rematado por Braulio casi en la boca del gol, pero el delantero zaragocista no conectó bien con la pelota.
Con pegada también en la Copa
Sin embargo, el Betis dio el primer golpe a los doce minutos. Boutahar se tiró a la piscina en una de sus jugadas, e Iturralde González castigó el fingimiento con falta en contra del Zaragoza. Salva Sevilla sacó raudo y veloz, y mandó un gran pase largo a Rubén Castro que pilló a la defensa maña poco menos que tomando café. El canario se plantó ante Doblas y su pase de la muerte a Jorge Molina fue introducido en su propia portería por Contini. Eliminatoria empatada, pues.
Poco le duró la alegría a los de Pepe Mel. El Zaragoza reaccionó y apenas dos minutos más tarde un centro de Boutahar desde la derecha tras un córner fue rematado a placer por Jarosik, quien cabeceó al fondo de las mallas aprovechando uno de los pocos errores de marcaje de Belenguer y Dorado. Casto no pudo hacer nada, y el Betis estaba de nuevo por detrás en el global, aunque un nuevo gol verdiblanco -esta noche de azul oscuro- ya sí que le metía provisionalmente en octavos.
Y ese gol llegó en el minuto 36. El balón continuó siendo de los zaragocistas, pero el Betis cada vez estaba más cómodo sobre el césped de La Romareda. Fruto de ello fue la excepcional acción del tanto de la victoria. Arzu inició la jugada; Jorge Molina dejó pasar el balón de su compañero y Rubén Castro fusiló al ex bético Toni Doblas con un derechazo inapelable. Golpe mortal al Zaragoza, que había perdido a uno de sus mejores hombres, Ander Herrera, por lesión.
En la segunda parte el juego siguió transcurriendo sobre todo en el campo bético, pero el Zaragoza cada vez llegaba al área con menos frecuencia. Un par de malas decisiones en la salida de Casto -la segunda con resbalón incluído- pusieron un poco de nerviosismo en los corazones del puñado de seguidores béticos presentes en tierras mañas. El meta extremeño, posteriormente, se sacó la espina con dos buenas paradas a disparos de Ponzio y Lafita.
Jorge Molina perdona la sentencia
Fue el Betis el que, jugando a la contra, gozó de las mejores ocasiones no ya del segundo período sino del partido en sí. Sobre todo Jorge Molina, que después de su lesión no termina de encontrar el olfato de gol. El Pichichi de Segunda en la temporada 2009-2010 marró dos clarísimas ocasiones de gol; la primera al no llegar de cabeza en el área pequeña a un balón que parecía franco tras un centro de Rubén Castro; y la segunda en un balón que le sacó Doblas con el pie cuando el ex delantero del Elche estaba solo para marcar casi a placer.
En los últimos minutos Pepe Mel metió primero a Beñat y luego a Juande, y el centro del campo bético ganó en empaque. Aún así el Zaragoza echó el resto, pero pese a lanzar varios córners consecutivos la meta de Casto apenas si corrió peligro de ser batida.
Así pues, el líder de Segunda pudo con el penúltimo de Primera. Los béticos esperan ahora que el bombo les depare, para la víspera de Navidad, un equipo verdaderamente de campanillas para llenar el Villamarín, hacer una gran caja y quién sabe si tener opción de dar la sorpresa. Aunque también podría tocar un derbi. ¿Se imaginan un Betis-Sevilla justo antes de Nochebuena? Para la ciudad sería increíble, aunque a más de uno seguro que le daría algo.
Pero no adelantemos acontecimientos porque, sin ir más lejos, ahora toca lo que verdaderamente interesa en el vestuario heliopolitano: ganarle el sábado al Xerez y seguir dominando la liga con mano de hierro.
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