Basso gana el Giro 2010; Arroyo, el respeto del pelotón


Se acabó el Giro de Italia, uno de los Giros más espectaculares de los últimos años, con la victoria del italiano Ivan Basso (Liquigas), que vuelve definitivamente al primer plano del ciclismo internacional tras la “Operación Puerto” de 2006 y su correspondiente sanción de dos años. La última etapa, una contrarreloj corta en Verona, la ha ganado el sueco del Saxo Bank Gustav Larsson.

Basso ha sido el más fuerte de una carrera dominada por el equipo Liquigas, que también ha colocado a Vincenzo Nibali en el podium (3º), “recuperando” así el Giro para el país “de la bota”, después de que dos corredores extranjeros (Contador y Menchov) se hiciesen con las ediciones de 2008 y 2009.

Pero sin duda la gran sensación de la carrera ha sido David Arroyo. El corredor talaverano del Caisse D´Epargne, tradicional gregario de hombres como Alejandro Valverde u Óscar Pereiro, ha conseguido, a sus 30 años, el reconocimiento de todo el mundo del ciclismo con su segundo puesto final, y con la bravura con la que ha peleado durante toda la carrera.

Arroyo se metió en la lucha por la general gracias a la “escapada bidón” -dícese de aquella fuga que alcanza una notable cantidad de minutos de forma aparentemente incomprensible- de la 11ª etapa, con final en L´Aquila; y dos días más tarde, camino de Asolo, se vistió con la “maglia rosa”. Hasta entonces la carrera había estado dominada principalmente por el Liquigas, el campeón del mundo Cadel Evans y por otro redimido, Alexandre Vinokourov; pero desde la etapa de L´Aquila todo cambió.

Faltaba casi toda la montaña y, pese a la ventaja en la general, nadie daba un duro por Arroyo; pero el talaverano se enfrentó a todas las bestias de la orografía dolomítica italiana como un titán. Y digo bien: “bestias”. Porque una bestia se puede considerar al Monte Zoncolan -donde Basso dio el primer golpe-; porque de igual forma se puede calificar a Plan de Corones; y porque más tarde quedaban, entre otros, el Mortirolo y el Gavia.

Sin embargo, no fue alguno de estos enormes puertos decidió la carrera, sino uno con el que casi nadie parece contar pero que es juez cada vez que se sube: Aprica. Entre unas cosas y otras este montecito de segunda, con una media de poco más del 3-4% de desnivel y situado habitualmente después del descenso del Mortirolo, es el que año tras año prácticamente termina decidiendo el Giro. Que se lo digan a Miguel Indurain (aunque éste pinchó más bien en el Valico de Santa Cristina, que está junto a Aprica y que es similar), o que se lo digan también al propio Arroyo.

El de Caisse D´Epargne, en la antepenúltima etapa, dio bajando el Mortirolo una de las más emocionantes y espectaculares exhibiciones de todo el Giro, llegando desde atrás y recortando, sobre un terreno mojado y peligrosísimo, casi toda la ventaja (1:40) que el trío formado por Basso, Nibali y Michele Scarponi había acumulado en el gran coloso de los Dolomitas; pero en el ascenso a Aprica, con un grupo de acompañantes que quien más quien menos se jugaba sus opciones de podium -Evans, Vinokourov y un decepcionante en este Giro Carlos Sastre- Arroyo tiró solo. Nadie se dignó a darle un relevo en condiciones, algo incomprensible salvo en caso de ir todos absolutamente fundidos. Los de delante fueron como motos, y Basso obtuvo la ventaja suficiente no sólo para ponerse la “maglia rosa”, sino también para conservarla con cierta tranquilidad.

Al día siguiente, con final en el Ponte di Legno Tonale y el Gavia de por medio, Arroyo consolidó el segundo puesto, que ha confirmado definitivamente en la crono de hoy, con Basso campeón y con Nibali que le ha ganado la cerrada lucha por el tercer lugar del podium a Scarponi.

Quiero felicitar a los organizadores del Giro porque el recorrido de la carrera italiana viene siendo, desde hace ya varios años, el mejor y el más atractivo de las tres grandes carreras por etapas. La fórmula que vienen poniendo en práctica desde que sigo regularmente el ciclismo y que se basa en la inclusión de casi toda la montaña en el último tercio de la carrera -antes, además, casi siempre hay etapas nerviosas y atractivas- hasta el penúltimo día, siempre les da resultados excelentes en lo que se refiere a la emoción, más allá de la calidad y de la reputación internacional de los participantes. A ello contribuye notablemente la enorme riqueza de la cordillera de los Dolomitas, con puertos recientemente descubiertos como el Zoncolan o Plan de Corones que otorgan un punto más de espectacularidad por lo tremendamente duro de sus rampas.

Dicha fórmula ya fue medianamente “copiada” el pasado año por el Tour, aunque este año han vuelto a un recorrido algo más convencional, quizás debido a que hasta la llegada de los Alpes y del Mont Ventoux la carrera francesa de 2009 estaba siendo un tostonazo. En tal caso ojalá cunda el ejemplo, siempre en la medida de lo posible, tanto en el Tour como en la Vuelta a España.

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  1. #1 by Andrew on 31 mayo 2010 - 23:17

    Sin lugar a dudas, estamos ante el mejor Giro de la Historia.
    Basso estuvo inconmensurable en la montaña, fue de lejos el más fuerte.

    De Arroyo, tras los 4 minutos perdidos en el Zoncolan, jamás habría imaginado que aguantaría en el podio.
    Quien sabe qué hubiera ocurrido si tras bajar el Zoncolan, se hubiese lanzado a la aventura con Vino y no hubiese esperado a los de atrás…

    Arroyo me ha recordado a Pereiro que pilló una escapada buena en el Tour 2006 y se dedicó a administrar la ventaja obtenida a raíz de entonces.
    Pereiro también acabó segundo. Espero, que por el bien del ciclismo, no nos sorprendan dentro de unos días con una noticia similar a la de Floyd Landis en aquel Tour.

  2. #2 by victor on 1 junio 2010 - 11:38

    Yo también lo espero. El señor Basso ya ha cometido el error una vez; no creo que haya sido tan tonto como para arriesgarse de nuevo.

  3. #3 by em10 on 4 junio 2010 - 22:56

    Coincido contigo, Víctor, pedazo de recorrido. La carrera la hacen dura los ciclistas -son los que dan el espectáculo-, pero el Giro siempre se lo pone más fácil. Un abrazo grande 😀

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