Lakers y Celtics, a las Finales 2010 de la NBA


Parece que la NBA recupera definitivamente sus grandes duelos clásicos de los 60 y de los 80, lo que sin duda es una excelente noticia para la liga profesional norteamericana de baloncesto. Tanto Los Angeles Lakers como los Boston Celtics se han proclamado campeones de sus respectivas conferencias, y se medirán por el anillo por segunda vez en tres años.

Los Lakers, actuales campeones, han vencido en seis partidos a los Phoenix Suns en la Conferencia Oeste; mientras que los Celtics se han desecho también por 4-2 de los Orlando Magic, en el Este. Para Pau Gasol, que está teniendo una extraordinaria actuación en los play-offs -excepción hecha del encuentro de ayer-, será su tercera final desde que llegó a la franquicia californiana.

Las finales entre los Lakers y los Celtics -sólo pueden cruzarse en el definitivo play-off al pertenecer a diferentes conferencias- vienen a ser como los Barça-Real Madrid de la NBA, empezando por el hecho de que son los dos equipos con más títulos de la historia: 17 Boston y 15 Los Angeles. Ambas aficiones se profesan odio eterno desde que comenzara la rivalidad allá por los 60; y sin menospreciar a ningún otro rival, ganar un anillo ante su respectivo antagonista supone un placer por partida doble. Lakers y Celtics relanzaron la NBA en los 80 con jugadores como “Magic” Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy, Michael Cooper, Larry Bird, Dennis Johnson, Robert Parish o Kevin McHale.

Los duelos entre las estrellas de ambos equipos propiciaron unas audiencias de récord -sólo comparables luego a las de las hazañas de Michael Jordan-, algo lógico cuando sobre los parkets del Forum de Inglewood y del Boston Garden respectivamente tenían lugar los choques de mayor calidad y de resolución más inverosímil de toda la historia de la NBA. Hoy en día ambos equipos -o franquicias, como se dice en USA- han cambiado de cancha: los Lakers habitan en el Staples Center y los Celtics en el TD Banknorth Garden; pero el espíritu es el mismo como bien se pudo comprobar en 2008, año en el que se retomaron estos partidos en las finales después de 21 años.

Hace dos temporadas ganaron los Celtics 4-2; esta vez, pese a que la ventaja de campo es de Lakers, me atrevería a decir que los de Boston vuelven a partir como favoritos. El “doble salto mortal”, apeando a dos equipazos como los Cleveland Cavaliers y los Magic siempre con el “factor cancha” en contra, así me hace pensar. Cierto es que la pasada temporada los de Orlando hicieron lo mismo que los Celtics de este año y al final el anillo fue para la cuadrilla de Pau Gasol; pero los Celtics, pese a haber ganado tan sólo el anillo de 2008 en los últimos 24 años, siguen siendo los Celtics.

Kevin Garnett, Paul Pierce, Rajon Rondo, Ray Allen, Rasheed Wallace… con todos estos cracks -más la ayuda de un banquillo que responde con creces- los Lakers me temo que van a sufrir más de la cuenta. Sobre todo porque los angelinos suelen tener a lo largo de los partidos unas trayectorias de dientes de sierra que, ante los de Boston, probablemente no les vayan a valer si las repiten.

Aunque de un conjunto que tiene como nº 1 a Kobe Bryant; como nº 2 a Pau Gasol; como líder en defensa a Ron Artest -siempre que no pase de ahí, pese a la canastita salvadora del quinto partido contra los Suns- y como “desatascadores” cuando la cosa se complica a Lamar Odom y, sobre todo, a Derek Fisher -que suele meter triples decisivos cuando más caliente está el tema- se debe esperar cualquier cosa relacionada con la renovación del título brillantemente obtenido en 2009 contra Orlando Magic.

Personalmente, claro está que voy con los Lakers puesto que por algo está ahí Pau Gasol. Además, el ala-pívot español tendrá la ocasión de resarcirse del “traje” que le hicieron los hombres interiores de los Celtics en 2008. Ojalá lo consiga, porque entonces nadie, absolutamente nadie, osaría ya discutir la trayectoria del mejor jugador del baloncesto nacional en toda su historia. Pero para eso, a partir del jueves, deberán tanto él como sus compañeros, ponerse las pilas desde el primer salto inicial hasta que suene por última vez la bocina en esta nueva final al mejor de siete partidos que se presume más que apasionante.

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