El doblete de una fiera


En el mundo del ciclismo la mayor parte de la atención se centra en los denominados corredores completos, los que optan a ganar el Tour de Francia o cualquier gran vuelta por etapas; pero el deporte de la bicicleta no sólo se compone de éstos. Están los sprinters, los escaladores puros, los rodadores y los clasicómanos, que son aquellos que centran sus objetivos principalmente en las grandes carreras de un día que nos ofrece el calendario internacional.

Y hoy quiero hablar precisamente de un corredor que engloba lo mejor de los dos últimos tipos de ciclistas que acabo de mencionar. Si todos estamos de acuerdo en que Alberto Contador es el corredor más completo y más brillante que hay en la actualidad, como rodador no hay otro como Fabian Cancellara.

El suizo de 29 años, prácticamente imbatible en la lucha contrarreloj, ha llevado su dominio al terreno de las clásicas, y en los dos últimos fines de semana ha conseguido un sensacional doblete como es ganar el Tour de Flandes y la París-Roubaix, dos de los considerados “monumentos” entre las carreras de un día, tal vez las más duras de todas ellas.

No es la primera vez que un ciclista gana consecutivamente en Flandes y Roubaix porque, sin ir más lejos, Tom Boonen lo logró en 2005; lo que realmente ha impresionado de Cancellara ha sido la forma de ganarlas. El domingo pasado lo hizo escapándose con el sprinter belga y dejándole en el penúltimo “muro” con una facilidad pasmosa, como si Boonen fuera un corredor de tercera; mientras que esta tarde, cuando parecía que la carrera estaba dormida y que él ya estaba saciado con su triunfo en la clásica belga-flamenca, ha lanzado un demoledor ataque en solitario a 48 kilómetros para el final del llamado “Infierno del Norte” que ha dejado clavados a todos los que componían el grupo principal.

No lo ha hecho en uno de los innumerables tramos de pavés -56 kilómetros en total- que caracteriza a la clásica francesa, sino en un tramo de carretera buena; pero para Boonen y los demás ha sido imposible seguirle. Y con todo el adoquinado que restaba, ha conseguido una ventaja tal que se ha permitido el lujo de rodar en los últimos kilómetros chocando las manos tanto con los miembros del coche de su equipo -el Saxo Bank- como con los motoristas.

A su llegada al velódromo de Roubaix -aquél en el que, según los campeones del pasado, ves el cielo abierto cuando accedes- todavía le han sobrado dos minutos de la renta que llevaba a sus perseguidores, Thor Hushovd y Juan Antonio Flecha, que una vez más ha estado en un puesto de honor, pero que no ha podido hacerse con la victoria. Algún año el corredor español de origen argentino lo conseguirá porque, por insistencia y regularidad, se lo merece; pero me da que para ello esta fiera a la que apodan “Espartaco” -que gana en Roubaix por segunda vez, después de su triunfo en 2006- se va a tener que tomar un descansito.

El ciclismo puro es espectáculo; y si Contador o Andy Schleck lo dan en las grandes vueltas, Cancellara nos deleita como el que más en el resto de carreras. Por ello el suizo merece aparecer hoy en este blog con todas las de la ley.

,

  1. No comments yet.
(will not be published)