Golpe de mano y de autoridad del Barça en el gran clásico de la Liga española. El equipo de Pep Guardiola se ha impuesto claramente al Real Madrid por 0-2, en lo que para muchos era la gran final del campeonato. Faltan siete partidos y todavía es muy atrevido asegurarlo, pero visto lo visto el Barça -que aventaja ya a su único rival en tres puntos más el average particular- tiene ya en su poder el 95% de la liga.
Se esperaba un partido espectacular, lleno de goles y de ocasiones y con emoción hasta el final; pues nada de eso. Sin el lesionado Ibrahimovic, Guardiola sorprendió metiendo a Dani Alves por la banda derecha pero en el centro del campo y a Milito junto a Piqué; y pese a que el experimento le salió regular, consiguió su objetivo. Porque el Barça aplicó su otra cara: la cara del equipo que, además de saber atacar, sabe defender porque es el mejor en esa faceta. El Barça se dejó de florituras y planteó un partido con la intención de quitarle el balón al Madrid y esperar su oportunidad.
«Zarpazo» de Messi en el momento oportuno
Y ésta llegó pasada la media hora. Hasta entonces Leo Messi había estado agazapado, casi sin intervenir, pero su primera acción destacada fue para batir a Casillas después de un gran pase de Xavi y de un espectacular control con el pecho ante Raúl Albiol. El mejor jugador del mundo golpeaba a su gran rival justo en el momento más idóneo. Palo durísimo para un Real Madrid que estaba perdiendo el fuelle con el que aguantaba la presión que estaba realizando desde el comienzo.
Un fuelle que le permitió plantear un partido sin ninguna concesión. Si había que ir abajo, pues abajo; si tocaba repartir por arriba, adelante. No es que fuera un Real Madrid especialmente violento, pero sí bastante duro, sobre todo el trío formado por Xabi Alonso, Sergio Ramos y Gago. Los dos primeros fueron «indultados» por el lamentable arbitraje de un Mejuto González que no midió a los dos equipos por el mismo rasero, aunque en el «debe» del colegiado asturiano también hay que apuntar que, entre un perdón y otro, también pudo haber mandado a la caseta antes de tiempo a Dani Alves.
Pedro, el gran «Pedrito», apuntilla
En el segundo tiempo el Barça cogió el balón y empezó a moverlo, y a moverlo, y a moverlo… y cuando el Madrid estaba medio mareado de tanto jugar al gato -como llamamos por Sevila al rondo-, llegó el gol de Pedro, tras otro gran pase de un magistral -un día más, y van…- Xavi. Extraordinaria la definición de un jugador que continúa haciendo una temporada sensacional, marcando en prácticamente todos los encuentros importantes del Barça.
Fue entonces cuando Pellegrini se la jugó, como casi siempre, con Guti y Raúl, y logró minimizar la posesión del Barça. Ello le permitió al Madrid crear su única ocasión clara de gol, pero un gran Víctor Valdés le sacó un mano a mano a Van der Vaart. El Madrid continuó rondando el área blaugrana, pero se encontró con unos soberbios Puyol, Piqué y Milito, absolutamente inexpugnables y que no concedieron ni una sola oportunidad más.
Antes al contrario. Con la entrada de Iniesta por Maxwell, Guardiola reestructuró la columna vertebral de su equipo, consiguiendo de nuevo el control del balón y creando clarísimas ocasiones a la contra. De no haber sido por Casillas, que desbarató milagrosamente dos acciones de Messi, el Madrid se habría ido más calentito aún; y Messi se habría llevado a casa su cuarto balón en pocas semanas, segundo en cuatro días. Ese mismo balón que dijo Cristiano Ronaldo que sería para él.
Habrán notado que me ha faltado hablar del portugués y de Higuaín; las dos grandes estrellas actuales del Madrid. Pues bien, tanto Cristiano como el «Pipita» estuvieron inéditos: el segundo mandó una pelota a las nubes en el primer tiempo, y el primero intentó un par de veces batir a Valdés, pero en ninguno de los casos de forma clara. Ya está; ese fue el partido del llamado CR9 y del que dicen que le va a quitar a Messi el «Pichichi».
Así sellaron el Barça y Pep Guardiola su cuarta victoria consecutiva contra su gran rival; siendo la primera vez en la historia que ocurre tal acontecimiento, La liga no se ha acabado; sería temerario e incorrecto expresar tal afirmación cuando faltan 21 puntos por jugarse; pero con la enorme victoria blaugrana es casi imposible que este campeonato no tenga otro ganador que no sea el mejor equipo del mundo en la actualidad. Y ese no es otro que el F.C. Barcelona.
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