El año pasado le salió bien, pero en éste la moneda, por ahora, da la cruz como resultado. Hablo de las rotaciones de Guardiola, lógicas en la Copa para no quemar demasiado a los jugadores pero un arma de doble filo en ciertos momentos.
El Sevilla, que venía con mil y una bajas y que encima sufrió la lesión de Jesús Navas antes del descanso, aprovechó el mal momento del fondo de armario del Barça para dar una relativa sorpresa en el Camp Nou y cobrar una buena ventaja en los octavos de final (1-2).
Con Xavi, Sergio Busquets e Ibrahimovic -entre otros titulares- en el banquillo, aunque con Messi en el campo, Guardiola optó por una fórmula similar a la de la pasada temporada en el torneo del K.O; pero ayer ni sus jugadores le respondieron ni tampoco le acompañó la fortuna. Especialmente desafortunado estuvo Chygynskiy, acompañante del reaparecido Gabi Milito en el centro de la defensa.
Los sevillistas, después de una primera parte un tanto gris, se repusieron de la retirada de Jesús Navas, lesionado; y en la segunda parte, haciendo un «pressing» en ataque similar al del Villarreal del sábado, aprovecharon la gran cantidad de imprecisiones del Barça en defensa y en el medio campo para hacerle mucho daño a los azulgrana.
En el minuto 60 Diego Capel -que hasta entonces no había hecho nada pero que acabó siendo el hombre del partido- aprovechó una gran jugada de Perotti y adelantó al Sevilla; y luego los de Jiménez sólo tuvieron que seguir igual y aprovecharse también, hay que decirlo así, de la Diosa Fortuna que, al contrario que ante el Atlético, ayer sopló muy a su favor.
Pérez Burrull echa una manita a los sevillistas
Todo comenzó con el mal arbitraje de Pérez Burrull, que anuló incomprensiblemente un gol al Barça en el minuto 71 por una supuesta falta de Ibrahimovic a Konko -en el primer tiempo hizo lo propio, a mi modo de ver parece que justamente, digan lo que digan, con otro de Capel- antes de que Zlatan remachara involuntariamente un chut de Bojan; y, tras el empate del sueco -sustituto en el descanso de Pedro- en el 73, todo continuó con la guinda puesta por Chygrynskiy.

El central ucraniano, una de las poquísimas marras de Guardiola por lo demostrado hasta ahora, cerró su horripilante encuentro con un penalti absolutamente estúpido sobre Capel justo en la jugada siguiente al tanto de su equipo. Chygrynskiy, de manera tonta e innecesaria, agarró y remató al extremo del Sevilla -tal vez fuera del área, aunque no está tan claro- en una jugada sin el suficiente peligro peligro como para haber procedido así; más cuando el Barça, ya con Xavi acompañando a Messi y a «Ibra», se estaba rehaciendo con el partido. Negredo, con un gran disparo raso, puso el 1-2 definitivo, dedicándole el gol a Sergio Sánchez.
Aún pudo volver a empatar el Barça y minimizar los daños para la vuelta, pero primero Messi falló con la derecha ante Palop, y luego Pérez Burrull y su linier volvieron a anular un nuevo tanto a los culés, éste por fuera de juego de Dani Alves, que parece que, aunque por muy poco, sí existió. Ello no eximió del suspenso al colegiado cántabro, que no debe haberse enterado de los «villaratos» y demás chorradas vertidas desde mis compañeros periodistas de Madrid.
En resumen, segundo partido de 2010 y segundo pinchazo del Barça, que si quiere seguir vivo en la Copa deberá optar por sacar en el Pizjuán a todos los buenos de los que dispone, dado que tiene que marcar al menos dos goles.
El Sevilla, por su parte, se ha reivindicado tras sus últimas derrotas y se ha encontrado, quizás casi sin esperarlo, con una gran ocasión de dar todo un golpe de mano en el torneo del K.O. Más aún cuando parece que Guardiola, si tiene que «morir», lo hará con sus ideales hasta el final.
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