Sobre la manifestación «Yo voy, Betis», y los béticos


Ha pasado ya más de un día desde que tuviera lugar la manifestación «por el Betis» promovida por las principales plataformas opositoras a Manuel Ruiz de Lopera; pero seamos sinceros: ayer no tenía demasiadas ganas de escribir, y por eso he pospuesto mi entrada para hoy.

La afición respondió a la llamada. Foto: Marca.com

La afición respondió a la llamada. Foto: Marca.com

En lo meramente informativo, no me voy a extender en lo que ya se sabe de sobra: miles de béticos -entre 15 mil y 60 mil, dependiendo si los datos eran proporcionados por medios más o menos afines al Betis y a Lopera- colapsaron el tramo que va desde la Avenida de la Constitución hasta la Plaza Nueva, protestando por la gestión llevada a cabo por Lopera desde el 92 según algunos, desde 2005 según la realidad. En la Plaza Nueva se cantaron los tres himnos de la historia del Betis: el de Cantores de Híspalis, el actual y el del Centenario; y, después de gritar insistentemente que el dueño del Betis se marchara, comparecieron varios de los jugadores históricos del Betis y algunos béticos populares, procediéndose a la lectura de un manifiesto en favor de un nuevo Betis. En líneas generales la manifestación fue todo un éxito, algo de lo que se enorgullecieron todos los allí presentes, empezando por José Tirado, principal promotor de la misma y portavoz de la plataforma «Por Nuestro Betis», curiosa y paradójicamente, el último grupo en adherirse y uno de los que, al principio, renegaba de la «paternidad» de la convocatoria del acto.

Lopera fue duramente criticado. Foto: Marca.com

Lopera fue duramente criticado. Foto: Marca.com

A partir de ahí, hay muchas cosas que comentar. En primer lugar, sinceramente, creo que, por muy duro que siempre se ha puesto Lopera con el tema de la venta de sus acciones, en esta ocasión tarde o temprano terminará por ceder. No voy a entrar en si todo esto es justo o injusto; lo que sí es cierto es que, aunque Lopera ha metido la pata en varios aspectos durante los últimos años, no podemos olvidar que en 4-5 años hemos estado arriba en la Liga, hemos jugado la Champions y también finales de Copa, ganando la de 2005; y entonces todo el mundo -menos los «notables»-, incluidos muchos de los «béticos populares», le hacía la ola.

Todo ello no hace sino confirmarme que, como la mayoría de las aficiones futboleras de España, los béticos somos muy «veletas»; es decir, que nos movemos al son que dicta quien tiene la palabra en cada momento -antes Lopera, ahora los Soto y cía- y, sobre todo, al son que dicta la santa pelotita. Porque, queridos amigos y compañeros béticos, dejando a un lado los grandes éxitos conseguidos desde el 92 -la era Lopera-, ¿dónde estábamos esta misma temporada después de ganar en el Sánchez-Pizjuán? ¿Fuimos a la calle Jabugo junto a todos esos artistas devaluados a gritarle a Lopera que se fuera? ¿Fuimos a la calle Jabugo cuando Lopera renovó el pasado verano a Chaparro -haciendo caso a la afición-, y trajo a jugadores como Emana y Mehmet Aurelio? ¿Fuimos a la calle Jabugo cuando, en enero, «repatrió» al deseadísimo Oliveira por la mitad de lo que pedía el Zaragoza? Todos sabemos la respuesta, lógicamente. Que me perdonen mis queridos compañeros y camaradas béticos, pero después de esto me queda muy claro que si Sergio García, Juanito u Oliveira hubiesen marcado una de sus ocasiones frente al Valladolid y nos hubiésemos salvado, no habría habido manifestación de ningún tipo.

Soto y cía, en primera línea. Foto: Marca.com

Soto y cía, en primera línea. Foto: Marca.com

Y ahora, vamos con los que estuvieron en «primera línea»; los que parece que quieren suceder a Lopera en el mando del Betis. De momento, de los cuatro que más hablaron ninguno de ellos es socio, accionista, ni tiene invertido un duro en el Betis. Me refiero a los señores Rafael Gordillo, Hipólito Rincón, Pascual González y, sobre todo, José Manuel Soto. Los que más clamaron por un Betis libre y por las acciones de Lopera para los béticos no tienen puesta una mísera moneda para contribuir a la compra de las mismas, y en los 17 años transcurridos desde 1992 tampoco han contribuido con la economía del club, tal vez porque para ello ya estaba Lopera y no hacía falta poner ni un duro en el club de sus amores, pensarían ellos. El único que se dejó algo de su bolsillo fue Soto, pero años después soltó sus acciones.

Otra cosa en común es que cada uno de ellos tiene su historia particular contra Lopera, con unos argumentos tan sólidos como no poder entrar de balde a ver los partidos del Betis -Rincón, que desde que se retiró jamás en la vida ha ejercido de bético y sí de «bufón madridista» de la Cadena SER-; que Lopera dejara de contar con él para el cuerpo técnico en 2001 -Gordillo, que se olvida de que Lopera lo rescató para el Betis en el 92, y también del tremendo homenaje que le organizó cuando se retiró del fútbol de Primera División en 1995-; que su himno dejara de ser el oficial cuando llegó Lopera -Pascual González, de «Cantores de Híspalis»-; y el caso del personaje más demagógico de todos, el señor José Manuel Soto. Este hombre, buen cantante de copla de cierta notoriedad en los 80 y 90, hasta participó en un anuncio sobre el «arte bético, en los tiempos de éxitos -2005, Copa, Champions- y del «hola, hola, hola Don Manuel», al que seguro que se adhería como el que más; pero ¿qué sucedió? Que un año después de aquel anuncio la Comisión del Centenario del Betis le concedió el honor de ser el autor del nuevo himno conmemorativo a Rafa Serna -quien, como buen «don nadie» que es, también estuvo en Plaza Nueva, como diría mi hermano «para pillar cacho»-, con lo que Soto, aunque sistemáticamente lo niegue, se cabreó y, con un paso intermedio por programas como «La isla de los famosos» -se notaba que su popularidad estaba decayendo y tenía que hacerse ver-, inició una cruzada contra Lopera, que culminó en el esperpento de hace una semana en «El Larguero».

La disputa radiofónica entre Soto y Lopera merece también su análisis, entre otras cosas porque Soto se erigió en el portavoz del movimiento bético del pasado lunes. Dejando a un lado los evidentísimos rencores personales, por una parte el señor Soto ofrece unos argumentos total y absolutamente ridículos y sin fundamento, poniéndoselo muy fácil a Lopera quien -haciendo gala de un tremendo respeto por las intervenciones del que carece Soto-, como es lógico, se ríe de él a calzón quitado. Y por otra parte, algo que quizá para el 95% de los béticos ha pasado desapercibido: Soto alardea de que el Betis tiene 102 años de historia y no 17, algo que es verdad pero que incluye un altísimo porcentaje de demagogia barata porque, en un momento de la discusión, llega a afirmar que si hubiese desaparecido el Betis en el 92, eso hubiese dado igual porque se hubiese refundado con otro nombre y yéndose a jugar a otra parte, ya que lo que vale es el sentimiento. Como lo estáis leyendo -si es que hay alguien que lo está haciendo, claro-, SI EL BETIS EN EL 92 HUBIESE MUERTO SOTO SE HABRÍA QUEDADO TAN ANCHO. Gravísimo, sin ningún tapujo; pero más grave resulta, para mí, que la gente lo haya convertido en adalid y portavoz del movimiento y sentimiento bético. El señor Soto y sus seguidores alardearon de los 7 años que estuvimos en Tercera División durante los 40 y 50, pasando mil penalidades; enarbolando el clásico «manque pierda» de una forma muy demagógica. ¿Qué quiso usted decir, señor Soto, que con la excusa del «manque pierda» preferiría usted ver al Betis como un equipo muy simpático, pero en Tercera; que como un equipo no tan simpático pero en Primera? Porque el que tenga dos dedos de frente eso es lo que piensa. Claro que mis camaradas béticos… en fin, mejor me callo.

Emilio Carrillo. Foto: elbetis.com

Emilio Carrillo. Foto: elbetis.com

Señor Soto, señor González, señor Gordillo, señor Rincón y, por extensión, todos los béticos populares que salieron a hablar micrófono en mano: en vez de tanta palabrería y en vez de corromper a un gran bético pero actualmente un anciano de casi 100 años como Alfonso Jaramillo, si de verdad quieren mostrar ustedes compromiso con el Betis vayan promoviendo una campaña de recogida de dinero para comprarle las acciones a Lopera, y den ustedes ejemplo comprando más que nadie. Que en los tiempos que corren, con los clubes siendo sociedades anónimas, el sentimiento es importante pero de él no se vive. Ah, claro, que esa es la clave, ir «apoquinando» el dinero… ya no recordaba que ellos lo que quieren es recibir las acciones «de gañote», es decir, sin que les cueste una gorda.

Menos mal que, afortunadamente, entre los opositores a Lopera también hay gente que parece seria, como el ex concejal Emilio Carrillo, quien parece ser que, al mando de una plataforma de béticos solventes, va a presentar al máximo accionista bético una notable oferta por sus acciones en los próximos días. Sobre esto, mi postura está clara: si Lopera se muestra incapaz de corregir sus errores y dar un gran paso al frente -más allá de contratar a un buen entrenador para Segunda-, debe proceder a la venta y marcharse. Eso sí, nunca, por favor, dejando sus acciones en manos de esos «adalides» del beticismo antes mencionados, los cuales me encantaría que me callaran la boca con hechos; pero como lamentablemente creo que no sería así, de ser éstos los herederos de las acciones, mejor que siga Lopera, así de claro.

Como hasta ahora, estaremos a la expectativa de lo que suceda durante las próximas horas.

,

  1. #1 by Enrique on 17 junio 2009 - 14:08

    Bueno, bueno, cómo está el patio. Gracias a tu blog, con tu entrada y sus enlaces, me he puesto al tanto del asunto. Pero discrepo contigo, Víctor.
    El poder corrompe (quiero pensar que no siempre, pero para mí está claro que aquí hay un caso de corrupción). Yo no quiero que siga Lopera, fundamentalmente porque creo que la gestión de Lopera es dictatorial. Normal, es su empresa. Y lo entiindo, entiendo que es una empresa y manda el que que tiene las acciones, pero un equipo de fútbol es algo más que eso, algo más que una empresa, no ya por el dinero que mueve, sino por la masa de aficionados, significativa en el caso de nuestro -con perdón- Betis.
    Y como tú dices los aficionados se mueven al ritmo de los resultados, al menos muchos aficionados (no todos; ya sabes que Lopera nunca ha sido santo de mi devoción). Pero creo que es una buena coyuntura para que entre aire fresco en el Betis.
    Sobre lo que vendrá (de verdad que espero un cambio) no me pronuncio, creo que tú estás más al tanto, pero sobre Lopera sí, llevo ya mucho tiempo calándolo, y le pido yo también -aunque no estuve en la manifestación- que se vaya.
    Un abrazo a pesar de la discrepancia

  2. #2 by victor on 17 junio 2009 - 16:06

    Discrepancia relativa, Quique. A mí no me daría nada que se fuera Lopera, pero solamente si el que viene o los que vienen son tipos serios y solventes. Y los que estaban el lunes con el micrófono en mano y «chupando» cámara no me lo parecen.

    A ver si Carrillo se anima y su grupo presenta una oferta, para ver cómo es ésta y cómo sería su proyecto…

(will not be published)