CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: Ángeles y demonios
DIRECTOR: Ron Howard
REPARTO: Tom Hanks, Ewan McGregor, Stellan Skarsgård, Ayelet Zurer, Armin Mueller-Stahl, Carmen Argenziano, Ursula Brooks, Pierfrancesco Favino, Nikolaj Lie Kaas, Thure Lindhardt.
GÉNERO: Misterio
NACIONALIDAD: EEUU
DURACIÓN: 138 minutos
CALIFICACIÓN: *** (Sobre 5)

Ayelet Zurer y Tom Hanks, en la escena donde se dirigen al Panteón de Agripa
LA CRÓNICA: Debo confesar, antes de nada, que ni me considero fan de este tipo de historias que llegan a best seller, ni me he leído El código Da Vinci, ni he visto la película ni tampoco he ojeado las páginas de la novela en la que está basada esta película. Es más, ayer fui al cine a verla de pura casualidad, porque unos amigos me invitaron. Y, por supuesto, dado que se estrenó el pasado día 15, tampoco tuve tiempo de estar mediatizado por las críticas publicadas, para mi gusto exageradamente negativas.
Digo esto porque, después de haber podido leerlas hoy tranquilamente, puedo afirmar que, si bien no estoy en total desacuerdo, sí que discrepo en todo lo que se han cebado tanto los medios de prensa escrita como en Internet. Empezando por ese periódico –Diario de Sevilla– que se compra en casa todos los días y con el que suelo discrepar en un 80-85% de las veces sobre lo que suele opinar tanto de fútbol como de teatro y, también en algunos casos, de cine.
El film no es el gran éxito superproductivo que probablemente esperaba Ron Howard, eso está claro. No tiene ni mucho menos la calidad que debería corresponder a la gran promoción que se le ha venido dando; aunque eso suele pasar en el mundo del cine. Partiendo de esta base, la historia de Ángeles y demonios se puede asemejar a la de cualquier aventura gráfica de los videojuegos de hace algunos años -se me viene a la mente la magnífica primera parte de la saga Broken Sword-, y afortunadamente sin llegar al surrealismo del argumento de El código Da Vinci.
Una historia en la que, además de explicarnos al principio los pormenores de los cónclaves en el Vaticano para elegir Papa, se rescata la historia de los Iluminati -secta defensora de la ciencia que la iglesia católica prácticamente exterminó durante la Edad Moderna-, pero con un desarrollo bastante decente y con un final sorprendente que hace desterrar cualquier vestigio de paranoia para otorgarle su buena lógica a lo acaecido durante las dos horas anteriores, las cuales no se hacen para nada excesivamente pesadas.
Ni Tom Hanks ni Ewan McGregor, en sus papeles del profesor Langdon y del camarlengo del fallecido Papa respectivamente, hacen aquí las interpretaciones de su vida, pero no están mal; acompañados por una Ayelet Zurer que hace aquí probablemente su papel más destacado, después de su actuación en Munich, desde que llegó a Hollywood.
Ahora bien, en lo que sí estamos de acuerdo tanto la crítica como un servidor es en la extraordinaria propaganda turística que se le hace a Roma -sin habérmelo propuesto resulta que el año pasado hice en unas horas parte de la «ruta» de la película al haber estado en la Plaza de San Pedro, en la Basílica, en el Panteón de Agripa o en la Piazza Navona-, con el mérito añadido de la magnífica recreación que hacen de la Ciudad Eterna con el decorado en el que se rodó la película, en Seattle; sin duda lo mejor de todo. Una propaganda -sólo hecha dentro de su ruta artístico-religiosa- que, sin duda, hacen que uno tenga ganas especiales de volver para poder visitar la capital italiana con más profundidad y tranquilidad.
En resumen, Ángeles y demonios es una película que, como cabía esperar, está hecha exclusivamente para recaudar dinero -como el 95% de las películas, entre ellas su antecesora- y que, lógicamente, deja que desear siempre en comparación con el márketing y el bombo que se le viene dando desde hace ya tiempo; pero que, partiendo de estas premisas que cualquier aficionado mediano al cine puede suponer, no resulta para nada un producto tan espantoso como muchos profesionales de la crítica nos quieren hacer ver.
#1 by CAS on 18 mayo 2009 - 11:07
¿¿¿Has confirmado los de Seattle o es porque yo te lo dije???
Chuli la peli; lo mejor, el final.
Yo iba a pasar el rato, creyendo que me iba a aburrir, y resultó una buena tarde-noche…
Bienvenido al club del «Cino y chine», como yo lo llamo…
#2 by Rafa on 23 mayo 2009 - 2:13
Una obra maestra del género. Ni muy cargante, ni forzada. Intriga, erudición y un precioso callejeo por Roma y el Vaticano dentro de una puesta en escena y fotografía espectaculares.
Una película entretenida y edificante.