Nelson da la vida al Betis en el último suspiro (2-1)


BETIS 2-ATHLETIC CLUB DE BILBAO 1 (JORNADA 23ª, 22ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

Otra vez al “estilo Betis”. Si hace algunas jornadas los verdiblancos salieron ante el Valencia del nefasto período de diez jornadas sin ganar con un triunfo en el descuento, tres cuartos de lo mismo ha sucedido esta noche, también en el Villamarín y ante un equipo importante como el Athletic.

Un golazo del que menos se esperaba, Nelson, y cuando todo parecía que terminaría en empate, ha valido para que el Betis haya obtenido tres puntos realmente valiosos y necesarios después de los fracasos de las anteriores dos jornadas. Un extraordinario chut desde fuera del área que hace que los béticos se distancien un poco de la zona “caliente” de la tabla clasificatoria.

El Betis mereció haberse adelantado mucho antes frente a un Athletic finalista de Copa, pero que jugó el tramo final con diez por expulsión de Javi Martínez, y que acabó bastante tocado físicamente, quizás acusando el innecesario sobreesfuerzo en el segundo tiempo de la semifinal copera. El nerviosismo y la ansiedad, lógicos cuando se llevan varios encuentros sin ganar y se bordea el peligro, han impedido que ello ocurriera antes del sorprendente zapatazo de Nelson, un tanto crucial que hizo llorar de la emoción al debutante esta noche en la titularidad durante la presente liga.

Todo había empezado muy bien para el Betis, que tomó las riendas del juego ante un equipo, el de Marcelo Bielsa -al que ha derrotado las dos veces que se han medido en esta campaña-, que parecía un tanto contemplativo. La revolución llevada a cabo por Pepe Mel, empezando en la portería -Fabricio, que estuvo bastante acertado- y terminando en la punta del ataque -Jorge Molina-, dio resultados desde muy pronto. Así Ruben Castro a los diez minutos, con un gran disparo de rosca desde el lateral izquierdo del área, batió
a Gorka Iraizoz y puso en ventaja al Betis en un partido por primera vez en tres jornadas.

Poco duró la alegría, puesto que apenas unos minutos más tarde Javi Martínez cabeceó un córner sin saltar, y puso el empate a uno. Los centrales béticos, Paulao y Dorado, no anduvieron demasiado finos en la defensa del saque de esquina, y el reconvertido central del Athletic colocó las tablas en el marcador electrónico situado en Gol Norte.

Tras la igualada, el Betis anduvo un poco en estado de shock, lo que no pudieron aprovechar los leones pese a su dominio territorial. Los De Marcos, Muniain y Llorente causaban el respeto que cualquier aficionado al fútbol se puede imaginar. Especialmente el delantero internacional, que no obstante esta noche ha visto frenada su impresionante racha goleadora de los últimos compromisos. En los minutos anteriores al descanso los locales volvieron a tomar las riendas, estrellando Jefferson Montero un balón en el larguero tras una excelente pared en el área, y desperdiciando Jorge Molina un excelente balón para marcar, al preferir -erróneamente- dar un pase al centro.

Y el Betis continuó asustando en la reanudación. Gorka desvió al travesaño un remate franco de Rubén Castro, quien a excepción del gol anduvo con la puntería un tanto desviada. El posterior cabezazo a gol de Salva Sevilla fue invalidado por claro fuera de juego.

La ya comentada expulsión por doble amonestación del hoy goleador bilbaíno, a 25 minutos del final, fue la puntilla física para un Athletic que, desde entonces, se limitó a esperar, a que poco a poco fuera llegando la desesperación bética por no resolver el partido, y a meter miedo en alguna jugada a balón parado. Antes de la inferioridad, Fabricio debió sacar de forma magistral un cabezazo a bocajarro de Llorente; después de la misma, apenas un par de córners y otros tantos centros en faltas laterales conformaron el bagaje ofensivo de los “leones”.

De ahí al final, la ansiedad surgida de la necesidad por ganar, fue la responsable de que el Betis no anduviera acertado en sus múltiples merodeos por el área de Gorka Iraizoz; unas veces por precipitación, y otras, por la lentitud de sus delanteros. La viveza en el ataque fue mayor con la entrada de Jonathan Pereira -fue él quien provocó la expulsión de Javi Martínez- y Roque Santa Cruz; pero hubo que esperar al trallazo de Nelson para que el Villamarín, tanto en la grada como sobre el césped, explotara.

El obús raso del caboverdiano a los 91 minutos, de cuya trayectoria se apartó Paulao en un gran alarde de reflejos, supone la redención definitiva de un jugador que, entre la grave lesión sufrida con Osasuna en las jornadas finales de la pasada liga, su complicada recuperación y sus inoportunas charlas con antiguos compañeros el día de la visita al Reyno de Navarra había llegado a caer en desgracia ante la vida en general, y ante la afición bética en particular.

Sus lágrimas de emoción están plenamente justificadas: desde esta noche el Betis cuenta con un nuevo “refuerzo” que se suma a la causa para conseguir el único y primordial objetivo de los heliopolitanos: la permanencia en Primera División.

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