PELÍCULA: Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª parte)
DIRECTOR: David Yates
REPARTO: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Ralpf Fiennes, Michael Gambon, Bill Nighy, Matthew Lewis, John Hurt, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Imelda Staunton, Alan Rickman, Jason Isaacs, Maggie Smith, Timothy Spall, Julie Walters, Bonnie Wright, Tom Felton, Evanna Lynch, Mark Williams.
GUIÓN: Steve Kloves, basado en la novela de J.K. Rowling
PRODUCCIÓN: David Barron, David Heyman y J.K. Rowling
GÉNERO: Magia/Aventuras
NACIONALIDAD: Británica
DURACIÓN: 135 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * (sobre 5)
Se acabó la historia de las andanzas de Harry Potter; una historia que ha durado, como creo que todos sabemos, un total de siete libros y ocho películas, las dos últimas abarcando el volumen final.
He escuchado tantas cosas sobre la evolución de las andaduras del joven mago de Hogwarts (tanto sobre el papel como sobre la pantalla), que cuando hace algo menos de un año acudí al cine para ver la primera parte de Las Reliquias de la Muerte (la segunda película, después de la inaugural, que iba a ver de las siete que se habían estrenado hasta 2010) lo hice pensando acerca de si el el tiempo y el dinero gastados iban a ser en vano.
La anterior entrega no me hizo ni fu ni fa, pero me dejó en el cuerpo la curiosidad por ir a ver la segunda, entre otras cosas para comprobar cómo acababa todo, aunque cierto es que alguna idea tenía de las miles de cosas que se comentaron cuando, hace cuatro años, salió el libro en cuestión.
Lo mejor que se puede decir de ésta es que al menos es entretenida, lo cual no es poco en estos tiempos que corren. Hay pocos minutos para la pausa en la acción, y el hecho de que los personajes estén para arriba y para abajo casi todo el rato, con sus misterios -incluyendo un destacado porcentaje culebronesco del film-, sus peligros y su necesidad de ir buscando y destruyendo objetos para conseguir el objetivo final hacen que las más de dos horas que estás sentado en la sala no se te hagan especialmente largas.
En contraposición, un final -de la película y, según me cuentan, también del libro- demasiado previsible y , sobre todo, comercial, quizás el más comercial posible -que cada cual lo descubra, quien lo desconozca, aunque en el titular de la crítica hay una pista más que fidedigna-, tal vez para contentar a los miles de «fans» que cada uno de los protagonistas tienen en todo el mundo. Además, la actuación de los jóvenes intérpretes, en general, es poco convincente, apreciándose una notable diferencia con los más veteranos, según mi criterio.
Eso sí, reitero: si bien parece ser que, según las críticas, hay mejores títulos para ir a ver en nuestro paseo por las salas de cine, en el fondo, sin ser para nada lo que su aparato mediático -el mismo que acompaña a la saga desde su inicio- nos quiere hacer ver, éste no es de los peores. Con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2ª parte) se puede echar un rato más o menos divertido y sin perder demasiado el hilo de la acción, por mucho que no se haya ido a ver prácticamente ninguna -o casi ninguna- de las entregas anteriores.

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