El Betis se deja al final en Las Palmas gran parte de sus opciones de ascenso (1-1)


El Betis no merece subir a Primera. Y, pese a la manifiesta irregularidad de los equipos de Segunda, salvo milagro no lo va a hacer. Un equipo que pretende ascender jamás en la vida se puede dejar empatar (1-1, en este caso) ante un rival que lucha por no bajar a Segunda B como lo ha hecho esta tarde el Betis contra la U.D. Las Palmas.

El gol del local Rondón, en el minuto 88 y después de una caraja descomunal de toda la defensa bética, le quita a los de Víctor Fernández por lo menos el 70-75% de sus opciones de ascenso. Inadmisible, señores; simplemente inadmisible.

Mira que el Betis se había sobrepuesto a un más que riguroso penalti señalado por el (pésimo) árbitro a favor de Las Palmas nada más empezar (parado por Goitia a Marcos Márquez) que, además, supuso la expulsión de Damiá; mira que en la segunda parte se igualó numéricamente la contienda porque el local Miguel García se volvió loco y le hizo un entradón a Nacho; mira que el Betis lo aprovechó para adelantarse en el minuto setenta con un tanto de Emana en boca de gol a pase de Jonathan Pereira; y mira que, sin gran brillantez pero con mucho oficio, estábamos controlando la situación.

Distracción intolerable
Pues ni así. Una falta que sacaron los canarios casi desde Tenerife sobrevoló toda la línea defensiva bética, que se dejó ganar miserablemente la espalda por Rondón. El delantero venezolano aprovechó el regalo y no sólo logró, en plancha, el empate, no; mucho más que eso.

El tanto llegó como un puñal al corazón de los profesionales y de los miles de béticos que viajaron a las Islas Afortunadas para estar con su equipo, los cuales cantaban el himno del Centenario (ya les vale, con lo bonito que es el oficial) cuando se sacaba el tiro libre que supuso el gol de Las Palmas. Y todavía Emana lo pudo arreglar en el último segundo, pero el camerunés desaprovechó el mano a mano con el portero canario con el que se cerró el partido.

En fin, qué quieren que les diga (a los tres o cuatro que me siguen habitualmente); que la temporada 2010-2011, salvo milagro de los gordos, volveremos a militar en Segunda División. Algo que todos en conjunto (no sólo Lopera, señores) nos habremos ganado a pulso.

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