No tenía pensado hablar esta semana de lo sucedido en la Copa del Rey -otros quehaceres ocupan mi tiempo-, pero lo sucedido ayer en el estadio Santo Domingo de Alcorcón merece una entrada especial.

El Alcorcón, celebrando uno de los goles en su día grande. Foto: Marca.com
Particularmente reincidente es el Real Madrid. El equipo blanco, qe no gana la Copa desde 1993, es un especialista en darse batacazos de este tipo: Toledo (2ª B, partido único) en 2000, Valladolid (2ª, ida y vuelta) en 2005; Real Unión (2ª B, ida y vuelta) en 2008; y Alcorcón (2ª B) en 2009, amén de otras muchas ocasiones -Leganés y Alicante en diversas temporadas- en las que el Madrid se salvó gracias a la Diosa Fortuna. Cierto es que en este último caso aún falta por jugarse el encuentro de vuelta, y que en el coliseo blanco a nadie le extrañaría que el gigante blanco, encolerizado después de tamaña humillación, arrasara al modesto equipo vecino de la capital, pero ni así el Madrid se salvaría de los merecidísimos palos ni del choteo que está sufriendo después de lo de ayer, y ni así habría que restar un ápice a la consideración de la jornada de ayer como histórica en Alcorcón.

El Madrid, anonadado y ridiculizado. Foto: Marca.com
Claro que el Alcorcón le pidió las camisetas a los jugadores merengues -no todos se las dieron, por ejemplo Gago, que también dio un verdadero ejemplo de lo que es un mal profesional-, pero después de haberles metido un repaso de padre y muy señor mío. Un repaso a base de casta, motivación y ganas, pero también de mucha calidad en el juego, como se puede observar en los tres primeros goles. Y todavía puede dar gracias al cielo el Madrid de no haberse ido con más goles, porque ocasiones hubo para ello.

Borja Pérez bate por primera vez a Dudek. Foto: Marca.com
Alcorcón ya tiene su particular día de fiesta: el 27 de octubre. Porque por los siglos de los siglos se recordará que ese mismo día en 2009 el equipo de la localidad, con las cámaras de Canal + como testigos -magnífica ocasión para que el modesto club madrileño intente editar un DVD con el partido- le hizo pasar a todo un Madrid el ridículo más grande de su historia. Aunque dentro de dos semanas -creo- los merengues se la devuelvan en Chamartín.
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