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El Mallorca gana a un Betis incapaz de crear peligro (1-0)

MALLORCA 1-BETIS 0

El Betis vuelve a las andadas. Parece como si los jugadores de Pepe Mel, tras empatar ante el Sevilla con un buen segundo tiempo, hubieran vuelto a entrar en barrena. Si la semana pasada el Granada les venció por actitud y coraje durante la primera mitad, lo que se ha vivido esta tarde en el ahora llamado Iberostar Estadi -gelidísimo- solamente merece un calificativo: lamentable.

Al Mallorca, un equipo que hoy ha demostrado el porqué de estar luchando por no bajar, le ha bastado con apretar un poquito en la primera parte para, gracias al gol del «Chory» Castro, llevarse el encuentro ante un Betis que no ha sido capaz de llevar el más mínimo peligro al marco de Calatayud, sustituto del expulsado hace siete días Aouate.

Debutaba Paulao en el centro de la defensa junto a Mario; mientras que Álex Martínez ha ocupado el lateral izquierdo por el sancionado Nacho, y Chica regresaba al lado derecho de la zaga. Ninguno de ellos ha ofrecido un mal nivel, si bien es cierto que a todos, especialmente al central cedido por el Sporting de Braga, prácticamente se les acabó el trabajo defensivo a los 23 minutos.

Una falta hecha por Mario tras una desaplicación defensiva -que le costó la primera de las dos amarillas que vio- la aprovechó el «Chory» Castro para, con la colaboración de Casto -ay, el sempiterno pasito…-, hacer el único gol del partido. Debería Stosic tomar buena nota e intentar fichar para la próxima campaña al zurdo uruguayo… aunque sólo sea para que el Betis no lo tenga más enfrente, ya que éste es uno de esos que, contra los verdiblancos, se suelen «poner las botas».

Desde entonces, como bien le gusta a Joaquín Caparrós, el Mallorca se echó atrás, a intentar aguantar las acometidas de un Betis que, sin Beñat pero con Rubén Castro, Santa Crut y Pozuelo disponía de efectivos más que suficientes como para haber ejercitado un poco a Calatayud.

Pero nada de nada. Ausente Beñat de inicio, la creación corrió a cargo del aceleradísimo Iriney y del impreciso -hasta más no poder- Cañas. Ni tan siquiera en el segundo tiempo, con el vasco y Jefferson Montero, hicieron temer los verdiblancos a los valientes aficionados que, desafiando al frío cuasi polar, se dieron cita en el antiguo Son Moix.

La expulsión de Mario -este chico, además de haber bajado últimamente el nivel, tiene encima el gafe propio de muchos de los que fichan por el Betis- puso las cosas un poco más difíciles, pero no sirve de excusa para la nula capacidad bética de generar ideas ofensivas, porque el Mallorca siguió renunciando absolutamente al ataque. Tampoco le hacía falta seguir arreando.

Sólo se aceleraron los corazones de los bermellones cuando Velasco Carballo expulsó, consecutivamente y en los minutos postreros, a Ramis y a Víctor Casadesús; pero entonces se culminó el esperpento heliopolitano cuando en el descuento, con una falta directa en magnífica posición para Beñat, fue el novato Álex Martínez quien ejecutó el lanzamiento. Huelga decir que se marchó directamente a las nubes.

Es ya el cuarto partido consecutivo sin ganar para las huestes de Pepe Mel. Los dos primeros -Barcelona y Sevilla- absolutamente disculpables; los dos últimos, difícilmente perdonables, sobre todo por la imagen mostrada. Una imagen de equipo absolutamente flojo y ramplón, propia de algunos de los días en los que se estuvo hasta diez jornadas sin saber lo que era llevarse los tres puntos. Y la próxima semana visitará el Villamarín ni más ni menos que el peligrosísimo Athletic de Bielsa. ¿Alarmas?

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El Barça elimina de la Copa a un Madrid que, por fin, da la talla de un equipo grande

Pasan los campeonatos, pero la tendencia de los Barça-Madrid desde que Pep Guardiola se hizo cargo de la nave culé continúa siendo la misma: salvo en la final de Copa del pasado año, siempre ganan los azulgrana. Y eso mismo es lo que ha sucedido en los cuartos de final de la Copa del Rey 2012.

Sin embargo, es de justicia reconocer que, tras lo sucedido esta noche, es factible pensar que algo puede cambiar en los próximos enfrentamientos. Y es que, tras una nueva abrumadora exhibición barcelonista en el Bernabéu, el choque de vuelta celebrado en el Camp Nou nos ha presentado a un Madrid que, si quiere, puede poner en muy serios aprietos al mejor equipo del mundo (su distinción de campeón mundial así me hace considerarlo, sin tapujos ni discusiones) jugando al fútbol, y no con marrullerías.

ORGULLOSO AUNQUE INSUFICIENTE MADRID
Extraordinario encuentro el del coliseo de Les Corts, quizás no por la calidad técnica pero sí por la raza y la voluntad mostrada durante todo el choque por ambos bandos. Especialmente por parte del Real Madrid que, cierto es que obligado por el nefasto (para ellos) 1-2 de hace una semana, ha dejado la especulación y las marrullerías (éstas sólo en un 35-40%) para jugar un partido valiente y para, por juego y ocasiones, merecer más que el 2-2 que le ha terminado dejando fuera de las semifinales.

Pero por desgracia para Mourinho y sus subordinados, una eliminatoria se compone de dos duelos, no de uno solo; y en el Bernabéu el Madrid perdió un importantísimo porcentaje del éxito. En Barcelona, la presión exhibida desde que se ha puesto en juego la pelota le ha dado réditos importantes en forma de ocasiones en la primera mitad; un primer tiempo jugado absolutamente de poder a poder, y en el que el Barça ha hecho gala de una gran efectividad al aprovechar, en la recta final, dos de sus ocasiones (Pedro, tras jugadón de Messi; y un golazo de Dani Alves) para colocar un exagerado 2-0.

Otros días el Madrid habría perdido la cabeza y la compostura; mas no hoy. Los blancos han seguido apretando tras el descanso, y el gol justamente anulado a Sergio Ramos -ya hablaremos del capítulo arbitral- les ha servido de acicate para creer en ellos mismos. Conducidos por un gran Özil (por fin, ya era hora, el alemán empieza a dejar ver la calidad que le hizo deslumbrar en el pasado Mundial contra todos, menos contra España), en cuatro minutos, del 22 al 26, Cristiano Ronaldo y Benzema han puesto el corazón del barcelonismo en un puño; sobre todo porque, por una vez, a los de Guardiola se les veía a punto del K.O.

La entrada de Mascherano por el lesionado Alexis -Iniesta también cayó en la primera parte, de nuevo con el maldito bíceps femoral- a doce minutos del final, no obstante, ha devuelto buena parte de la calma y la tranquilidad a un Barça que, sin quitarse por completo de encima el peligro blanco -un tercer gol habría supuesto el pase madridista y un verdadero golpe moral para los azulgrana-, sí ha terminado el choque sin apenas sobresaltos, pudiendo incluso hacer el 3-2 a la contra en varias ocasiones.

La expulsión de Sergio Ramos por doble amonestación -curiosamente en la acción de todas las que ha hecho por la que menos lo ha merecido- ha terminado por cercenar las esperanzas de un Madrid que, finalmente, ha centrado sus iras en el colegiado, el señor Teixeira Vitienes I, al que culpa directamente de esta nueva derrota contra el Barça, en vez de retirarse del campo con la cabeza alta por el sensacional encuentro desplegado.

TEIXEIRA, NEFASTO… EN AMBAS DIRECCIONES
Y aquí es donde entro a valorar la actuación arbitral. Intentando prestar la menor atención posible a esos programas nocturnos de televisión supuestamente de información y tertulia deportiva y periodística al 100% de rigor y veracidad, pero que están infinitamente más cerca de «Sálvame» que otra cosa (papá lo siento pero, respetando tus aficiones televisivas, un día de éstos te voy a tener que dar un toquecillo), la primera conclusión que saco es la de reafirmarme que Fernando Teixeira Vitienes (a la sazón «Teixeira I» tras el ascenso de su hermano José Antonio) es, de todos los malos árbitros que tenemos en el fútbol español, uno de los peores.

A éste le vengo siguiendo la pista después de que entre él y su linier estuvieran a punto de liarla parda en un decisivo Betis-Recreativo por el ascenso a Primera en 2001. Incomprensiblemente dos años más tarde lo subieron a la máxima categoría, y desde 2009 es colegiado FIFA, algo que yo no entiendo en absoluto. Porque esta noche el señor Teixeira ha vuelto a obsequiar al mundo del fútbol con un auténtica ceremonia de la confusión y de la habilidad para no dejar contento a nadie.

El arbitraje de Teixeira I ha sido, sencillamente, lamentable; pero para los dos equipos, no sólo para el Madrid. Acierta al anular el gol de Sergio Ramos (el agarrón a Dani Alves es tan evidente que hasta un ciego lo habría visto), pero de una parte ha dejado de señalar dos clamorosos penaltis de Pepe (el que hoy no debió saltar al campo, y que tan sólo lo hizo por la increíble indulgencia del Comité de Competición) sobre Alexis (algo difíciles de ver, todo sea dicho), y alguno que otro en el área barcelonista (nunca el primero de Busquets, por mucho que en determinadas webs pongan solamente la imagen que les interesa).

Y de otra, en el aspecto disciplinario Teixeira ha sido hoy de lo peor que yo he visto jamás. Una verdadera calamidad. Es increíble que Lass Diarra no haya sido expulsado en la primera parte (ved el entradón a Messi que debió haber supuesto su segunda amarilla); que Sergio Ramos, con toda la «cera» que también ha repartido, se haya marchado del campo, como he comentado más arriba, en la acción más inmerecida de todas; o que Dani Alves haya terminado el partido «limpito» de amonestaciones y yéndose de rositas en este sentido. Resultado de este despropósito: tanganas una vez más (sin violencia física, a diferencia de otros días), tanto al final de la primera parte como del partido, aunque éstas hayan venido principalmente de parte del bando perdedor, como siempre.

Por cierto, señor Casillas, le honra haber reconocido públicamente la tremenda burrada que ha dicho en el túnel de vestuarios (a Teixeira: «vete a celebrarlo con ellos»); pero no podemos pasar por alto, como capitán del Madrid y de la selección española que es usted, que en el último año ha tenido ya varias salidas de tono merced a sendas rabietas fruto de las continuas derrotas sufridas frente al Barcelona. Sería una lástima, como periodista y aficionado al fútbol que soy, que usted y sus compañeros continuaran con la cansina retahíla arbitral que caracteriza su comportamiento cada vez que pierden contra su máximo rival, en vez de centrarse en que la solución para terminar con la hegemonía de este Barça legendario quizás esté en jugar con la misma actitud que han tenido esta noche.

El Barça -que, no nos engañemos, visto lo visto ha dado un paso gigantesco para relevar al Madrid en el palmarés de la Copa- espera rival para su semifinal, probablemente el Valencia, que cuenta con una renta de tres goles (4-1) sobre el Levante, a defender mañana en el Ciutat de Valencia. En la otra, tal y como querían en Miranda de Ebro, el Athletic -verdugo del Mallorca- pondrá a prueba los sueños y la ilusión del increíble Mirandés. Dos «semis» realmente apasionantes.

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El Mirandés hace grande al fútbol

En estos tiempos que corren para el mundo del fútbol, en los que todo parece estar dominado abrumadoramente por el Barça y el Madrid, todavía de vez en cuando se producen historias que hacen que el aficionado que no tenga nada que ver con alguno de los dos transatlánticos del balompié patrio se reconcilie con la magia y la emoción que desprende este bello deporte.

El MIRANDÉS, equipo de la Segunda División B, es el protagonista de este nuevo «cuento de hadas» que, cada cierto tiempo, nos regala esta competición tan bella como denostada en los últimos años por los grandes, por mucho que ahora pretendan reactivarla por el mero hecho de ganarle el uno al otro.

El modesto equipo de la localidad burgalesa de MIRANDA DE EBRO, prácticamente colindante con el País Vasco, se ha clasificado esta noche para las semifinales del «torneo del K.O.», al eliminar al R.C.D. Espanyol derrotándole en el descuento del partido de vuelta, disputado en el estadio Municipal de Anduva.

Echando la vista atrás, uno recuerda hazañas como la del Numancia en 1996, venciendo a tres «Primeras» para luego complicarle la vida al último Barça de Johann Cruyff; la del Figueras, que en 2002 se cargó a los azulgrana en la primera ronda y llegó hasta las semifinales en las que plantaron cara al futuro campeón, el Deportivo de La Coruña; o cómo prácticamente toda España se hizo del Alavés en la inolvidable Copa de la UEFA de 2001, en la que sólo un desgraciado autogol en la prórroga de la final privó a los vitorianos de un título que se marchó para Liverpool.

Son historias que embellecen el fútbol de tal manera que son imposibles de olvidar para todos aquellos que hemos podido vivirlas con nuestros propios ojos. ¿Por qué? Pues porque consiguen que este juego inventado por los ingleses y luego felizmente exportado se centre exclusivamente en lo que ocurre sobre el césped del rectángulo de acción; y porque hacen héroes a modestos jugadores, verdaderos aficionados y algunos de ellos, como los del Mirandés, no profesionales.

Los nombres de César Caneda; de Alaín; del meta Nauzet; o del goleador PABLO INFANTE(banquero de profesión y máximo realizador de la presente Copa) pasarán a la historia del fútbol y a la memoria de los buenos aficionados, como antes lo hicieron otros como Barbarín, Movilla, Martín Herrera, Contra, Javi Moreno o Jordi Cruyff. Como sus paisanos del Numancia de Soria hace dieciséis años, tres equipos de Primera (y los tres a doble partido, nunca a partido único) han sido víctimas de los burgaleses: Villarreal en dieciseisavos de final; Racing de Santander en octavos; y, en cuartos, los anfitriones del estadio Cornellá/El Prat.

Ya en la ida, celebrada hace siete días en el recinto espanyolista, el Mirandés mereció obtener un resultado mucho más positivo que el 3-2 desfavorable que acabó campeando en el marcador; pero dos penaltis clamorosamente «birlados» por el colegiado (el maravilloso para algunos Mateu Lahoz), y unos cinco últimos minutos realmente desquiciantes parecieron salvar al Espanyol.

Pero eso, a la larga, sirvió para resaltar todavía más el enorme logro que esta noche ha conseguido delante de los suyos. Una hazaña que pareció necesitar poco menos que un milagro cuando Rui Fonte ha adelantado al Espanyol al poco de iniciarse la segunda parte. Dos goles le hacían falta al Mirandés; pero, con el apoyo de una hinchada que les ha llevado en volandas, el inefable Pablo Infante, con un gran disparo minutos más tarde, ha devuelto la esperanza a los suyos con un gran disparo.

Y en el descuento, cuando parecía que el Mirandés moriría en la orilla, el propio Pablo Infante, en una falta lateral, ha puesto en el área un balón que el central, César Caneda, ha cabeceado con el alma, casi a ras de suelo, al fondo de la red. Delirio en Anduva, y en el 90% de la España futbolera.

Recuerdo que en 2005 un Betis posteriormente campeón -con los Joaquín, Edu, Marcos Assunçao u Oliveira, el último gran equipo del que ha disfrutado, hasta la fecha, la hinchada verdiblanca- eliminó de la Copa en octavos de final a un Mirandés que, en Anduva, puso en muchos apuros pese al 1-3 final al equipo por entonces de Lorenzo Serra Ferrer. Aquello ya se consideró un gran éxito para los burgaleses; lo de esta temporada, lógicamente, es un verdadero éxtasis.

Ahora, al Mirandés le toca primero seguir soñando gracias a la semifinal, desde la semana próxima y probablemente -con el permiso del Mallorca- ante el Athletic de Bilbao; y luego, más a medio plazo, conseguir por fin el ansiado ascenso a Segunda. Un ascenso que se escapó la pasada temporada en el último instante frente al Guadalajara en el propio Anduva; y que en 2012, por todo lo que están dándole y enseñándole al fútbol con su participación en la Copa del Rey, se merecen terminar logrando.

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Justo empate en un derbi vibrante y muy entretenido (1-1)

BETIS 1-SEVILLA 1 (JORNADA 1ª, 19ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

Se esperaba con enorme pasión la disputa del derbi sevillano tres temporadas; más aún tras el aplazamiento del mismo el pasado mes de agosto por la huelga de futbolistas. Y éste no ha decepcionado en absoluto. Emoción, viveza en el juego, llegadas a las porterías, y un empate final que, visto lo visto, puede decirse sin temor a errar que ha sido el resultado más justo.

Un tiempo para cada uno de los dos equipos con un 1-1 con el que tanto Betis como Sevilla pueden darse por satisfechos debido al esfuerzo realizado por ambos bandos. El Betis porque suma un punto más de cara a la permanencia -23 a mitad de liga- ante un muy buen equipo; y el Sevilla porque con la derrota se hubiese visto alcanzado en la tabla por su máximo rival, con todo lo que eso supone para la moral de un equipo concebido para terminar en puestos de Liga de Campeones.

De salida, Pepe Mel optó por solventar la importante ausencia de Mario colocando a Cañas como central junto a Dorado; mientras que Marcelino -que se jugaba en este partido mucho más de lo que dejó entrever su presidente- se la jugó con el único delantero centro que le quedaba, Negredo, y con la sorprendente alineación de Luna junto a Reyes y Jesús Navas en la media punta.

SUPERIORIDAD SEVILLISTA, Y GOLES EN LA PRIMERA MITAD
No le salió mal la jugada al técnico asturiano. La velocidad de los tres canteranos nervionenses rápidamente se tradujo en una serie de llegadas más o menos claras a la meta de Casto, frente a la descoordinación y a la falta de velocidad de la línea defensiva presentada esta noche por el los heliopolitanos.

El portero bético se convirtió junto a Beñat en la estrella de su equipo, al sacarle sendos mano a mano a Negredo y a Luna -tras otras tantas desaplicaciones de la zaga bética-, así como un cabezazo de Fazio a bocajarro después de un córner. El centrocampista vasco, por su parte, aportó su granito de arena marcando, a los 25 minutos, el gol del Betis con un magistral lanzamiento de falta directa. Beñat, emulando al gran Marcos Assunçao, batió irremisiblemente a un Javi Varas que no pudo hacer absolutamente nada.

La locura se apoderó, lógicamente, del Benito Villamarín, que vio cómo su equipo ponía de cara un encuentro que, hasta entonces, no estaba resultando nada favorable para sus intereses. Pero el Sevilla, a diferencia de otros días, no se iba a venir abajo tan pronto.

Se preveía que la debilidad de los centrales béticos continuaría dándole réditos ofensivos a las huestes de Marcelino, y éstas consiguieron por fin acertar con la red a cuatro minutos del descanso. Jesús Navas centró por la derecha, y Negredo cabeceó comodísimamente en el área pequeña entre Cañas e Isidoro, con Casto a media salida. Justo premio a la mayor ofensiva sevillista, que con Medel y Trochowski también le estaba ganando la partida a su rival en el centro del campo.

EL BETIS, MUCHO MEJOR EN EL SEGUNDO TIEMPO
Tras la reanudación, el Sevilla fue perdiendo fuelle poco a poco. El Betis, por su parte, sin estar en plan arrollador comenzó a llegar ante Javi Varas con mucha más frecuencia que en el primer tiempo, y así Rubén Castro y Jefferson Montero malograron a los cinco minutos una buena llegada de la delantera verdiblanca. La combinación entre el ecuatoriano y el canario terminó con un primer remate raso de éste rechazado por Varas, y con un segundo de aquél que se marchó alto.

Marcelino vio el bajón, y por ello dio entrada a Rakitic por un posiblemente cansado Trochowski; pero poco cambió el panorama para su equipo. Cañas marró una ocasión clarísima, al rematar defectuosamente en boca de gol un rechace no demasiado bueno de Javi Varas, a la salida de un córner. El Betis aprovechaba el cansancio de su rival primero para equilibrar el porcentaje de posesión, y luego para hacer lo propio con el número total de llegadas, aunque sin puntería.

La expulsión de Fazio acabó por marcar la recesión en ataque del Sevilla. El central argentino vio, justamente, su segunda amarilla a los 69 minutos por cortar bruscamente una contra de Roque Santa Cruz. Velasco Carballo aplicó la ley de la ventaja, pero al terminar la jugada mandó a la calle al sevillista, que había visto su primera amonestación en la falta del gol de Beñat.

Pese a todo, el Betis no arrolló. Gozó de oportunidades, es cierto, alguna de ellas bastante clara como la que tuvo Beñat a nueve minutos del final -disparo en buena posición que rechazó a córner Spahic-; pero Mel no fue tan loco como para arriesgar más de la cuenta el punto y una posible derrota ante su rival ciudadano. Y el Sevilla, sin encerrarse descaradamente, aceptó la propuesta.

Todavía reclamaron los verdiblancos, a los 89 minutos, un posible penalti de Cáceres -«sustituto» del expulsado Fazio- sobre recién entrado Jorge Molina, pero Velasco Carballo no consideró punible la acción entre ambos jugadores. El destino final del derbi, no obstante, estaba ya decidido.

La batalla terminó en empate; un punto que culmina una primera vuelta bastante buena para el Betis y ciertamente discreta para el Sevilla. Pero desde el punto de vista cívico lo mejor fue que, por encima de todo, triunfó el «fair play». Juego limpio y buen rollo tanto en las gradas como en el césped -precioso el detalle del Sevilla de salir con camisetas en apoyo a Miki Roqué-, lo que supuso un buen preludio para uno de los duelos de rivalidad hispalense más bonitos de la historia reciente de los Betis-Sevilla.

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Un gran Betis sólo cede en el Camp Nou con un jugador menos (4-2)

BARCELONA 4-BETIS 2

Quien más quien menos esperaba que el Betis recibiera una goleada esta noche en el feudo del F.C. Barcelona. El potencial de los azulgrana y la proximidad de todo un derbi podían hacer pensar que el partido en la Ciudad Condal sería poco menos que un paseo militar para el Barça.

Mas no ha sido así. Es verdad que el Betis ha roto su racha de tres triunfos consecutivos, pero la afición verdiblanca puede estar extremadamente orgullosa porque su equipo, siendo fiel a su estilo al 100%, ha jugado un gran encuentro y ha demostrado ser el mejor equipo que ha pasado por el Camp Nou en esta temporada.

Sólo la expulsión de Mario, mediada la segunda parte, ha terminado por cercenar la ilusión y las posibilidades de unos jugadores que, tras igualar un 2-0, estaban jugando mucho mejor que el equipo campeón mundial de clubes.

De tú a tu, como ocurrió en la Copa la pasada temporada; así ha comenzado el juego. Víctor Valdés, imbatido como local en competición nacional hasta hoy, sacó de manera consecutiva un mano a mano con Jorge Molina y un cabezazo de Dorado. El perdón del Betis lo pagaron muy caro los de Mel: en apenas dos minutos, del 10 al 12, dos chispazos del Barça y dos goles, obra de Xavi (en su partido 400 en Liga) y del «triganador» del Balón de Oro,Leo Messi; ambos con participación muy directa del hombre decisivo del partido, Alexis Sánchez.

REACCIÓN DESPROVISTA DE COMPLEJOS
Todo parecía terminado. Cualquier otro equipo, con un duelo de máxima rivalidad a la vista, hubiese tirado la toalla y se habría dedicado a pensar en el mismo; pero el Betis, no. Con fútbol, con un trato exquisito del balón, y con una buena dosis de garra los verdiblancos fueron capaces de disminuir el tiempo de posesión del Barça, y de crearle serios problemas al excelso medio campo culé y a la defensa de tres puesta en escena hoy por Pep Guardiola.

Cañas y Salva Sevilla -que reaparecía- anduvieron en plan coloso y artista, respectivamente; Jefferson Montero aplicaba su velocidad en banda -desgraciadamente con la escasez de precisión habitual en él-, mientras que Jorge Molina y Rubén Castro continuaron poniendo en apuros a Víctor Valdés. La consecuencia fue el gol del delantero canario, el primero que encajaban los actuales pentacampeones como locales en muchos meses; más concretamente desde el Barça-Almería de la última liga.

Y el Betis fue mucho más allá. Con Roque Santa Cruz sobre el campo -Iriney tenía una tarjeta y no era plan de arriesgarlo-, los de Pepe Mel continuaron con su propuesta, obligando a Guardiola a transformar su defensa de tres en zaga de cuatro hombres, con Dani Alves por un desacertado Isaac Cuenca. El atrevimiento bético les dio el empate (min. 52) en un contragolpe de libro llevado por Santa Cruz y Rubén Castro y finalizado por el delantero paraguayo con un gran disparo desde dentro del área.

Increíble: el Betis estaba siendo mejor que el Barcelona en el mismísmimo Camp Nou. Esto no sólo suponía un punto momentáneo con el que nadie contaba, sino que para el desarrollo del campeonato era algo poco menos que letal, al distanciarse el Barça virtualmente en siete puntos del Madrid. Los blaugrana lo sabían, e imprimieron una marcha más al partido.

LA EXPULSIÓN DE MARIO, CLAVE
Nadie sabe lo que hubiera terminado sucediendo si el Betis no se hubiera quedado en inferioridad numérica; pero lo que sí se ha visto ha sido que la doble amarilla a Mario ha supuesto un punto de inflexión en el desarrollo del juego. En ese sentido Mel no estuvo demasiado inteligente, al dejar al ex defensa del Getafe sobre el campo con una amonestación, justo en el momento en el que más estaba apretando el Barça. Lo único que se le puede reprochar hoy al técnico madrileño.

De ahí en adelante todo ha sido más fácil para los de Guardiola, que no obstante han debido esperar hasta el minuto 76 para respirar. Alexis Sánchez, el «desatascador», el «chico maravilla» como le dicen en Chile, ha aprovechado una desaplicación de la zaga bética -notando probablemente la ausencia de su mejor zaguero- para colarse entre los centrales y batir a Casto con un disparo raso ante el que el extremeño, sin «cantar» ni mucho menos, ha dado la sensación de poder hacer algo más.

Todo estaba sellado. Por si acaso, a cinco minutos de la conclusión el árbitro, Iglesias Villanueva, «compensó» un penalti no pitado anteriormente a Iniesta con otro en el que tanto él como su
asistente erraron hasta tres veces: primero fuera de juego de Abidal; luego mano del frances; y por último, mano inexistente de Dorado. Messi ha aprovechado el regalito, y ha acabado con el nerviosismo de los espectadores del Camp Nou.

Para el Betis, a pesar de volverse a Sevilla con cero puntos, esto debería suponer un espaldarazo en su juego y el convencimiento que con esfuerzo y concentración se le puede hacer daño a cualquiera. Sólo esperamos que, como se suele decir, no «se lo crean»: si eso sucede podemos asegurar que el Betis terminará manteniéndose con cierta holgura, y teniendo mucho que decir de aquí al final del campeonato.

Ahora llega el tan esperado derbi; el encuentro que debió celebrarse en agosto pero que se aplazó por la famosa huelga de futbolistas, y que ahora sirve para poner fin a la primera vuelta de la liga. El Betis tiene la importante baja de Mario -que reaparecerá, aunque con cuatro tarjetas, frente al Granada-, pero a cambio recupera a Beñat ante un Sevilla sin Kanouté… y tan sólo -quién lo diría- tres puntos por delante de los verdiblancos, con el futuro inmediato de un muy discutido Marcelino en juego. Mientras tanto el Barça, que hoy se ha escapado de una buena, librará próximamente una nueva batalla contra el Real Madrid, ésta en los cuartos de final de la Copa del Rey.

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El Betis ya está en promedios de salvación (2-0)

BETIS 2-SPORTING 0 (18ª JORNADA, 17ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN)

Tercera victoria consecutiva de un Betis que ha retomado definitivamente la senda de los buenos resultados. Los verdiblancos, con su trabajado triunfo ante el Sporting de Gijón, alcanzan ya los 22 puntos a falta de dos jornadas para el final de la primera vuelta; una media que, como poco, les situaría al final de liga con 44 puntos, lo que aseguraría la permanencia un año más en Primera.

El Betis salió muy fuerte, siendo netamente superior en el medio campo a los asturianos; y así Rubén Castro, desacertado en el remate durante toda la noche, tuvo la primera ocasión para batir a Juan Pablo, pero el canario, en franca posición, estrelló la pelota en el cuerpo del meta sportinguista.

Tuvo que ser Roque Santa Cruz el que inaugurara el marcador a los 23 minutos, en una de las mejores jugadas de toda la jornada. Beñat mandó un pase elevado por encima de la defensa hacia el paraguayo, quien con un control de maestro se deshizo de su marcador antes de batir con un gran disparo raso y cruzado a Juan Pablo. Cuarto gol para Santa Cruz en la presente temporada.

Poco después entró en escena Casto, otro de los hombres más destacados del equipo de Mel en el encuentro de hoy. El portero extremeño le sacó un balón de gol a De las Cuevas con una espectacular parada a una mano, y poco más tarde desbarató un peligroso disparo de Barral al primer palo, desde el lateral derecho del ataque visitante.

Aunque el Betis siguió teniendo ocasiones en la primera parte; en especial una más de Rubén Castro, que estrelló el balón en el poste tras una jugada magistral, con sombrero al defensor incluído. Y todo se puso un poco más de cara con la expulsión antes del descanso de Lora. El lateral del Sporting vio, en apenas cuatro minutos, dos merecidas tarjetas amarillas, que lastraron numéricamente a su equipo en lo que restaba de encuentro.

Pero, paradójicamente, ello pareció darle alas a los gijoneses en el segundo tiempo. Preciado metió a Gregory en el centro de la defensa y mandó al campeón de Europa sub 21 Botía a la derecha. Así el Sporting pasó a dominar el juego durante algo más de medio tiempo, frente a un Betis que bien estaba algo falto de fuerzas, bien adolecía de acomodamiento ante lo favorable de la situación.

Casto tuvo que volver a salvar a su equipo en un par de ocasiones, aunque a pesar de esta mejora el Sporting tampoco llegó mucho más. Al contrario, fue el Betis quien, pasado el ecuador de la segunda mitad, comenzó a crear de nuevo ocasiones a la contra, que debieron suponer antes de tiempo una ventaja más amplia.

Juanma tuvo unos grandes minutos por la izquierda antes de ser reemplazado por Jonathan Pereira; Jorge Molina salió por un muy cansado Santa Cruz, y Rubén Castro continuó con su particular maleficio de cara al gol. Fue el propio Jorge Molina, en el descuento, quien acabó definitivamente con las ilusiones visitantes, después de una jugada a tres bandas entre Casto -con un saque largo-, Pereira, y el de Alcoy, quien batió a Juan Pablo con un remate picado.

El final del partido sirvió para que el Sporting se quedara con nueve por una nueva y justa doble amonestación, ésta de Carmelo; y para que Beñat viese una tarjeta amarilla que le impedirá estar el próximo domingo en el Camp Nou… pero que le posibilitará llegar limpio de amonestaciones al derbi. Porque ésa, y no la de Can Barça, será la próxima batalla de un equipo que se aleja en seis puntos del descenso, que se acerca a tres puntos de Europa -aunque no haya que mirar ahí-… y a tan sólo dos de su máximo rival, todo hay que decirlo.

CLASIFICACIÓN (Tras 17 partidos):

1º R. Madrid 43 puntos
2º Barcelona 38
3º Valencia 34
4º Levante 30
5º Osasuna 26
6º Málaga 25
7º Sevilla 24
8º Espanyol 24
9º Athletic 23
10º BETIS 22
11º Atlético 20
12º Getafe 20
13º Rayo V. 19
14º Mallorca 19
15º Granada 19
16º R. Sociedad 18
17º Racing 17
18º Villarreal 16
19º Sporting 15
20º Zaragoza 10

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El Betis, eliminado de la Copa por el Córdoba

Cuando en una eliminatoria, sea de la competición que sea, «regalas» un partido y casi la mitad del otro lo normal es que acabes eliminado, aunque tu rival sea de una categoría inferior. Y eso mismo es lo que le ha pasado al Betis en la Copa del Rey ante el Córdoba, un equipo que parece atragantársele últimamente, puesto que le ha eliminado las dos últimas veces que se han enfrentado en el torneo copero; la anterior, en 2009 a partido único al final de La Palmera.

Los heliopolitanos han pagado su horrendo partido de ida en el Nuevo Arcángel (donde perdió 1-0), y también su indolente primera mitad de hoy, en la que se han visto superados por un Córdoba con más ganas y que se convierte, de manera absolutamente justa, en equipo de octavos de final del «torneo del K.O». El 2-1 finalmente cosechado en el Benito Villamarín deja a los de Pepe Mel fuera a las primeras de cambio de una competición en la que la pasada campaña, en Segunda División, escribió algunas de sus más bellas páginas.

Esta vez Mel optó por sacar un equipo en el que se repartían más o menos al 50% los titulares y los menos habituales, siendo la novedad principal el debut de Nelson después de su cesión al Osasuna y su posterior lesión. No sirvió de nada, puesto que los jugadores saltaron al césped del Villamarín como medio dormidos.

El Córdoba, con la ilusión por eliminar a un «Primera» como principal motivación, salió mucho más metido en el encuentro, sin dejar maniobrar al Betis y poniendo cerco a la meta de Fabricio. Fruto de ello llegó el gol que ha decidido la eliminatoria, obra de Borja García. El medio cordobesista, a los 17 minutos, ante la pasividad de la defensa agarró un balón cerca de la esquina del área y batió a Fabricio con un derechazo imparable, pegado a su palo derecho.

Los béticos debían hacer tres y no encajar ninguno más, pero no lo han logrado. Las cosas se complicaron un poco más con los dos prematuros cambios que debió introducir Mel, por sendos percances de Amaya y Fabricio. El central sufrió un rodillazo sobre la cabeza del peroné y debió dejar su puesto a Iriney; mientras que el guardameta fue víctima de una patada involuntaria de Pepe Díaz, resultando conmocionado y siendo relevado por Goitia.

REACCIÓN BALDÍA
Aun así el Betis logró empatar pasada la media hora, y remontar el partido -que no la eliminatoria- en los primeros minutos del segundo tiempo con dos goles de auténtico delantero de Jorge Molina: el primero en boca de gol tras un centro de Jefferson Montero y una cesión de Rubén Castro; y el segundo al aprovechar un rechace del portero en una falta lanzada por Beñat.

Todavía quedaba más de media hora, pero el empuje con el que el Betis inició la segunda parte fue menguando ante la ausencia de un tercer gol, y de ahí en adelante tan sólo gozó de tres llegadas con cierta claridad: una en la que Rubén Castro se hinchó de balón; otra en una falta de Beñat cerca de la frontal del área que rechazó la barrera; y otra, la última, acto seguido, cuando ya en el descuento el portero del Córdoba le quitó con su mano, a escasos dos metros de la portería, un remate a ras de césped a Molina. Incluso el Córdoba pudo empatar con una vaselina desde el medio campo de Charles, que Goitia -ayudado por los 10 ó 15 cm que mide de más con respecto a Casto- envió a córner.

Ahora sólo hay que pensar en lo positivo, y es que esta decepción le permitirá al Betis centrarse de lleno en la liga y aliviar sobremanera un mes de enero que se presenta con un calendario realmente duro. Y si no, que se lo digan a estos mismos jugadores y entrenador por lo que ocurrió la pasada campaña después del periplo copero.

Pero ni utilicemos excusas, ni nos engañemos: en el seno del club, o al menos entre su afición, se quería llegar lejos en la Copa, como hace un año. Y aunque la eliminación de esta noche no llegue a la categoría de drama -eso lo dejamos para otros como el Atlético o el Villarreal- esta eliminatoria, mal que les pese a muchos, se tenía que haber superado.

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«Asalto» bético al Vicente Calderón (0-2)

ATLÉTICO DE MADRID 0-BETIS 2 (17ª JORNADA, 16ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

El Betis es así, y así lo llevan queriendo sus fieles seguidores durante sus más de cien años de historia. Sólo un equipo tan singular es capaz de llevarse diez jornadas seguidas sin ganar y, cuando el calendario empieza a complicarse de verdad -hasta el final de la primera vuelta le quedan el Sporting, el Barça y el Sevilla-, retornar a la senda del triunfo con dos victorias consecutivas, ante equipos de fuste como el Valencia y el Atlético de Madrid.

Si hace ocho días el equipo de Mel remontó en el descuento la ventaja valencianista, en la matinal de hoy ha dado buena cuenta del Atlético en el Calderón -estadio «fetiche» para el Betis, al haber ganado allí sus dos Copas del Rey-, siendo el primer equipo visitante que gana esta temporada en el feudo colchonero, y dejando a «Goyo» Manzano en la cuerda no floja, sino flojísima.

Los goles en la segunda parte de Alejandro Pozuelo y de Roque Santa Cruz -este último casi al final, y en inferioridad numérica- ponen algo más de distancia con el descenso y posibilitan que, a expensas de lo que ocurra en la Copa, la parroquia bética vaya a pasar unas muy felices navidades.

AGUANTAR PRIMERO…
La gran virtud de hoy de Pepe Mel es que ha sabido leer perfectamente el partido. No había que perderse en florituras ni dominio de balón infructuoso: había que aguantar, y cuando la ocasión lo requiriera, dar el zarpazo ante un equipo, el madrileño, que si no conseguía marcar en la primera parte se iría poniendo nervioso, como así ha sido.

No obstante el Betis, que presentaba hoy a Amaya como pareja de Dorado y a tres «pequeños» en ataque como Pozuelo, Jonathan Pereira y Rubén Castro, ha empezado un poco titubeante ante las acometidas del Atlético, algo que en el fondo entraba en el guión. Falcao pudo haber abierto el marcador con dos remates francos en los primeros diez minutos, marchándose ambos muy cerca del marco de un hoy sensacional Casto.

Pocas llegadas más tuvieron los colchoneros -si acaso un disparo inocentón de Arda Turan que Casto a punto estuvo de meter en su portería-; mientras que por parte bética únicamente Iriney y Beñat, éste de falta que se marchó por poco, pusieron en apuros a Courtois. Todavía no era el momento.

…Y PEGAR DESPUÉS
Éste llegó al comienzo de la segunda parte. El Betis salió adelantando líneas y a los nueve minutos una gran jugada de Rubén Castro continuó con un pase a Pozuelo que el joven canterano, con la ayuda del resbalón de Domínguez, supo culminar con un disparo en parábola por toda la escuadra. Un golazo del joven delantero del filial, que comienza también a ver puerta con el primer equipo.

Todo empezaba a estar controlado, puesto que al Atlético se le estaban nublando de verdad las ideas. Pero el partido pudo cambiar al entrar en escena el leonés González González, que expulsó al propio Pozuelo de forma absolutamente injusta cuando aún quedaban veinte minutos para el final. El colegiado, en una apreciación absolutamente errónea, le sacó al canterano bético la segunda tarjeta por una mano al cortar un centro cuya voluntariedad sólo existió en su mente de mal árbitro, apelativo que presupongo por lo que se vio en esa jugada.

El Atlético aprovechó la coyuntura para embotellar al Betis en su área, si bien sólo puso en apuros de verdad a Casto en un cabezazo de Adrián que sacó fenomenalmente el meta extremeno, y en otra jugada que acabó primero con otra parada de Casto ante Gabi, y después con un disparo de Adrián que se marchó rozando el larguero.

SENTENCIA CON DIEZ
Pepe Mel no reforzó el medio campo, sino que dio entrada a Santa Cruz primero y a Jorge Molina después, por Beñat y Rubén Castro respectivamente. Y fue el paraguayo quien sentenció el partido en el minuto 90, con su tercer gol en Liga.

Con el Atlético ya desesperado, Iriney montó una contra que continuó Santa Cruz con un disparo al larguero. Su porfía y posterior el error de Juanfran en el despeje hicieron que el balón acabara por segunda vez en la red de Courtois, y que el internacional guaraní volviera a ver puerta después de sus dos tantos en la ya lejana jornada 4ª ante el Zaragoza, cuando el Betis se puso líder.

Cero a dos; y balón de oxígeno para un Betis que, además de alejarse de la zona peligrosa, iguala con 19 puntos al Atlético, A los verdiblancos sólo les queda -esto dicho con reservas y prudencia- remontar el jueves el 1-0 del Córdoba en la Copa para finalizar un año, 2011, realmente magnífico para sus intereses deportivos.

CLASIFICACIÓN TRAS 16 JORNADAS:

1. R. Madrid 40 puntos
2. Barcelona 37
3. Valencia 33
4. Levante 29
5. Osasuna 25
6. Sevilla 24
7. Málaga 24
8. Espanyol 23
9. Athletic 22
10. Atlético 19
11. BETIS 19
12. Getafe 19
13. Granada 19
14. Mallorca 18
15. R. Sociedad 17
16. Rayo V. 16
17. Villarreal 15
18. Sporting 15
19. Racing 14
20. Zaragoza 10

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El «cambio de ciclo» aún debe esperar

Han pasado ya algunos días desde que se jugara el clásico por excelencia de la liga española, pero hasta hoy no había tenido la oportunidad de redactar y publicar mis valoraciones particulares sobre el mismo. Siento no ser demasiado original, pero éstas no van a diferir demasiado con respecto a lo que se ha dicho en la mayoría de los medios de comunicación neutrales.

Porque mis ojos vieron lo mismo que el resto de los mortales, incluídos los madridistas que no se dejaron llevar por el fervor a sus colores. El Barça, sobre todo en la segunda parte, le metió, una vez más, un «meneo» de campeonato a un Madrid que, no obstante, terminará el año como líder si puntúa el sábado en Sevilla.

Señor Mourinho, el triunfo blaugrana del sábado jamás se debió a la suerte, y usted lo sabe perfectamente aunque tuviera que hacer todo lo posible para ocultar la abrumadora superioridad de los jugadores sobre el campo y del tándem Guardiola-Vilanova (me alegro un montón por la progresiva recuperación de «Tito») en la táctica.

Un repaso basado en el habitual trato exquisito al balón; en la flexibilidad del banquillo para hacer cambios tácticos y desarbolar al rival; y en la falta de cabeza tanto del portugués para elaborar el equipo (¿Coentrao de lateral derecho? Qué chiste más malo, por Dios) como de los jugadores blancos a la hora de meterse entre pecho y espalda un descompensado despliegue físico en la primera parte, lo que les llevó a caer «fundidos» en la segunda.

Suerte hubo, si acaso, en el 1-2, marcado por Xavi en colaboración con Marcelo, pero en nada más. Bueno, sí: en el gol de Benzema a los 20 segundos, tras un -inusual- error de Víctor Valdés. Pero creo que esta jugada no estaba incluída en el comentario de un técnico que, de ocho enfrentamientos contra su único rival serio, sólo ha sido capaz de ganar uno, en la prórroga y con la gran suerte -porque eso sí que fue una suerte- de encontrar un árbitro tremendamente permisivo con el juego duro que suelen practicar sus muchachos cuando ven juntos el color blaugrana, la «senyera» y la cruz de Sant Jordi.

La suerte no estuvo en lo que dijo el llamado «The Special One (¿?)» -al que, no obstante, hay que alabarle el deportivo y educado gesto de saludar/felicitar sobre el césped a Guardiola y a Vilanova-; la suerte estuvo en tener a Messi, Xavi, Iniesta, Cesc o Alexis (estos dos últimos, fichajes que juegan por sus méritos, por estar demostrando
ser unos cracks, a diferencia de los blancos); y también en poder contar con este tándem de técnicos capaces de volver loco con sus variaciones, clásico sí, clásico también, a todo un Real Madrid.

El Madrid, que tiene un pedazo de equipo, puede ser campeón de liga incluso sin ganar al Barça; sobre todo si los azulgrana no se centran, y se siguen dejando puntos tontos como los de Getafe o el Sevilla en el Camp Nou (por el penalti fallado por Messi); pero a este paso solamente será capaz de vencerles si a éstos les faltan en el mismo partido Messi, Xavi, Cesc o Iniesta (enorme, pero enorme su encuentro en el Bernabéu); o si se cruzan con el Undiano o el Mateu de turno, árbitros permisivos donde los haya en finales. Y recordemos que, además del torneo liguero, lo más probable es que ambos equipos se vuelvan a jugar también la Champions y la Copa.

Y si Mourinho no rectifica y continúa echándole las culpas al empedrado (que diría el ahora «su» Presidente de Honor), ya puede ir el Madrid rezando para que se dé alguno de estos supuestos… o para que suene la flauta y salga, antes del «choque de trenes», el equipo sorpresa de turno capaz de «tumbar» a un Barça que, tampoco debemos olvidarlo, el próximo domingo podría proclamarse por segunda vez en tres años campeón mundial de clubes.

¿Quién es capaz de hablar ahora de «fin de ciclo»? Porque éste puede llegar pronto, incluso esta misma temporada; pero, visto lo visto, es algo que parece muy poco probable.

P.D: Señor Mourinho, por mucho que se empeñe ahora mismo su equipo no es líder de la liga, porque que yo sepa no se le ha dado por decreto alguno de los puntos por los que el sábado deberá luchar a brazo partido con el Sevilla en el Pizjuán. Ahora mismo, pese a llevar un partido más, por diferencia de goles el líder es el F.C. Barcelona.

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El fútbol hace un poco de justicia con el Betis (2-1)

BETIS 2-VALENCIA 1 (16ª JORNADA, 15ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

La Divina Providencia, o quien corresponda, le debía a los béticos un partido como el de esta noche. Tras las dos crueles e injustas derrotas en el descuento, en casa ante la Real y en Pamplona contra Osasuna -encuentros que, por diversos motivos, no pude llegar a ver, pero con cuyo seguimiento me puedo hacer una idea de cómo transcurrieron-, el equipo de Pepe Mel se ha reencontrado esta noche con la ilusión al remontar, en los minutos de descuento, el autogol de Dorado que, mediado el segundo tiempo, le daba ventaja al Valencia.

Dos goles de Rubén Castro a sendos pases de Juanma han obrado el, hasta cierto punto, milagro que le permite al Betis romper su nefasta racha de diez partidos sin ganar -con sólo un punto sumado en todos ellos-, y a Mel reivindicarse en su puesto de entrenador, recientemente ratificado. No puedo evitarlo: a pesar de no conocerle personalmente siento por el técnico madrileño un afecto especial desde que, hace 22 años, llegara a las filas verdiblancas como jugador; y por ello si hay alguien por quien me alegre esta victoria ese es él, sin duda ninguna.

Decía «milagro hasta cierto punto» porque el Betis, una semana más, se estaba haciendo merecedor a un resultado mucho mejor al 0-1 que campeaba en el marcador en el minuto 91. No estaba realizando un juego tan arrollador como el del segundo tiempo en el Reyno de Navarra (tampoco el Valencia, tercero del campeonato, es Osasuna, con todos mis respetos); pero sí, especialmente tras el descanso, estaba siendo mejor que su rival «ché».

POCO MORDIENTE GENERAL
De salida Betis y Valencia se profesaron mutuo respeto, siendo los de Emery los dominadores del cuero, pero prácticamente sin poner en apuros a Casto. De hecho, la única ocasión clara de los primeros cuarenta y cinco minutos ha sido del Betis, en una acción de Roque Santa Cruz que, solo ante Diego Alves, no se supo si disparó o quiso pasar a Jonathan Pereira, marchándose el balón desviado a córner.

Con el paso de los minutos el medio campo bético, hoy con Beñat e Iriney como únicos inquilinos, fue cediendo paulatinamente la iniciativa a Topal, Tino Costa y Feghouli; pero ni éstos, ni Jonás, ni Pablo ni Soldado, fueron capaces de poner en apuros a Casto más allá de un disparo del máximo goleador valencianista en los minutos iniciales.

EL BETIS SALE APRETANDO
Distinto fue el segundo tiempo. El Betis salió con los bríos renovados, y sendas acciones de Rubén Castro y Jonathan Pereira pudieron inaugurar la cuenta de goles de los locales; mas el canario remató muy alto en posición realmente franca; y el gallego no supo qué hacer con el balón en la frontal del área, cuando estaba en buena posición para haber disparado.

Vista la tradicional falta de puntería bética, todos esperaban que en alguna ocasión los hoy de negro encontraran un resquicio en la defensa bética para hacer el primero; y así sucedió. Tras el peligroso disparo al lateral de la red de Jonás en el minuto 61, seis más tarde una buena jugada de Tino Costa encontró la espalda de Isidoro a través de Mathieu, que dio el pase de la muerte para que Dorado, en el colmo de la desgracia, marcara en propia puerta el 0-1. Aunque es verdad que, de no haber tocado el central cordobés el tanto lo habría hecho Soldado.

El Betis acusó el golpe, algo normal en un equipo acostumbrado a perder partidos de esta forma una semana tras otra. Ni siquiera la entrada de Jorge Molina y Ezequiel por Pozuelo y Roque Santa Cruz pudo reactivar el juego de un conjunto afectado moralmente, aunque el extremo tuvo una buena ocasión que desperdició al no dar al cuero la rosca adecuada para haberlo alojado en las mallas.

JUANMA + RUBÉN = REMONTADA
Tuvo que ser la entrada de un casi desahuciado, hablando a bote pronto, la que generara el -justo- milagro. Fue entrar en escena Juanma por Jonathan Pereira, a escasos minutos para el final, y llegar la locura. El centrocampista pacense, cuando todo parecía perdido una semana más, sirvió en el minuto 91 un extraordinario balón desde la derecha, a la altura de la línea de fondo, para que Rubén Castro marcara su cuarto gol de la temporada y salvara, al menos, un punto.

Pero hubo más: en el minuto 94 -último del descuento-, y con la defensa valencianista algo descolocada, Juanma envió por encima de la retaguardia «che» un pase hacia un Rubén Castro que se plantó solo ante Diego Alves y le batió de forma inapelable, con un cañonazo que entró por la escuadra. Quinto tanto para el máximo goleador verdiblanco, y tercero en los últimos dos encuentros, lo que nos hace pensar que el canario ha recobrado el tino anotador.

Este gol, como es de imaginar, llevó el delirio a las gradas del Villamarín; un estadio acostumbrado a sufrir decepción tras decepción desde que se cogió el liderato; pero que esta noche ha podido desquitarse un poco, y a lo grande, de tantos sinsabores con este gran triunfo ante el que, tabla en mano, es el mejor equipo de «la otra liga» en las últimas temporadas.

Una victoria que supone la quinta de la temporada, que aleja al Betis un poco de la zona de descenso y que, tal vez lo más importante, rearma de moral tanto al equipo como al técnico de cara al complicado final de primera vuelta que les espera y también, por qué no decirlo, para el comienzo de la Copa del Rey, este martes en el Nuevo Arcángel de Córdoba.

CLASIFICACIÓN:

1º F.C. Barcelona 37 puntos (un partido más)
2º Real Madrid 37 puntos
3º Valencia 30 puntos
4º Levante 29 puntos
5º Sevilla 24 puntos
6º Málaga 24 puntos
(…)
12º R. Sociedad 16 puntos
13º BETIS 16 puntos
14º Getafe 16 puntos
15º Granada 16 puntos
16º Rayo V. 16 puntos (un partido más)
17º Villarreal 15 puntos
18º Sporting 15 puntos
19º Racing 13 puntos
20º Zaragoza 10 puntos

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