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El fútbol hace un poco de justicia con el Betis (2-1)
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 10 diciembre 2011
BETIS 2-VALENCIA 1 (16ª JORNADA, 15ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)
La Divina Providencia, o quien corresponda, le debía a los béticos un partido como el de esta noche. Tras las dos crueles e injustas derrotas en el descuento, en casa ante la Real y en Pamplona contra Osasuna -encuentros que, por diversos motivos, no pude llegar a ver, pero con cuyo seguimiento me puedo hacer una idea de cómo transcurrieron-, el equipo de Pepe Mel se ha reencontrado esta noche con la ilusión al remontar, en los minutos de descuento, el autogol de Dorado que, mediado el segundo tiempo, le daba ventaja al Valencia.
Dos goles de Rubén Castro a sendos pases de Juanma han obrado el, hasta cierto punto, milagro que le permite al Betis romper su nefasta racha de diez partidos sin ganar -con sólo un punto sumado en todos ellos-, y a Mel reivindicarse en su puesto de entrenador, recientemente ratificado. No puedo evitarlo: a pesar de no conocerle personalmente siento por el técnico madrileño un afecto especial desde que, hace 22 años, llegara a las filas verdiblancas como jugador; y por ello si hay alguien por quien me alegre esta victoria ese es él, sin duda ninguna.
Decía «milagro hasta cierto punto» porque el Betis, una semana más, se estaba haciendo merecedor a un resultado mucho mejor al 0-1 que campeaba en el marcador en el minuto 91. No estaba realizando un juego tan arrollador como el del segundo tiempo en el Reyno de Navarra (tampoco el Valencia, tercero del campeonato, es Osasuna, con todos mis respetos); pero sí, especialmente tras el descanso, estaba siendo mejor que su rival «ché».
POCO MORDIENTE GENERAL
De salida Betis y Valencia se profesaron mutuo respeto, siendo los de Emery los dominadores del cuero, pero prácticamente sin poner en apuros a Casto. De hecho, la única ocasión clara de los primeros cuarenta y cinco minutos ha sido del Betis, en una acción de Roque Santa Cruz que, solo ante Diego Alves, no se supo si disparó o quiso pasar a Jonathan Pereira, marchándose el balón desviado a córner.
Con el paso de los minutos el medio campo bético, hoy con Beñat e Iriney como únicos inquilinos, fue cediendo paulatinamente la iniciativa a Topal, Tino Costa y Feghouli; pero ni éstos, ni Jonás, ni Pablo ni Soldado, fueron capaces de poner en apuros a Casto más allá de un disparo del máximo goleador valencianista en los minutos iniciales.
EL BETIS SALE APRETANDO
Distinto fue el segundo tiempo. El Betis salió con los bríos renovados, y sendas acciones de Rubén Castro y Jonathan Pereira pudieron inaugurar la cuenta de goles de los locales; mas el canario remató muy alto en posición realmente franca; y el gallego no supo qué hacer con el balón en la frontal del área, cuando estaba en buena posición para haber disparado.
Vista la tradicional falta de puntería bética, todos esperaban que en alguna ocasión los hoy de negro encontraran un resquicio en la defensa bética para hacer el primero; y así sucedió. Tras el peligroso disparo al lateral de la red de Jonás en el minuto 61, seis más tarde una buena jugada de Tino Costa encontró la espalda de Isidoro a través de Mathieu, que dio el pase de la muerte para que Dorado, en el colmo de la desgracia, marcara en propia puerta el 0-1. Aunque es verdad que, de no haber tocado el central cordobés el tanto lo habría hecho Soldado.
El Betis acusó el golpe, algo normal en un equipo acostumbrado a perder partidos de esta forma una semana tras otra. Ni siquiera la entrada de Jorge Molina y Ezequiel por Pozuelo y Roque Santa Cruz pudo reactivar el juego de un conjunto afectado moralmente, aunque el extremo tuvo una buena ocasión que desperdició al no dar al cuero la rosca adecuada para haberlo alojado en las mallas.
JUANMA + RUBÉN = REMONTADA
Tuvo que ser la entrada de un casi desahuciado, hablando a bote pronto, la que generara el -justo- milagro. Fue entrar en escena Juanma por Jonathan Pereira, a escasos minutos para el final, y llegar la locura. El centrocampista pacense, cuando todo parecía perdido una semana más, sirvió en el minuto 91 un extraordinario balón desde la derecha, a la altura de la línea de fondo, para que Rubén Castro marcara su cuarto gol de la temporada y salvara, al menos, un punto.
Pero hubo más: en el minuto 94 -último del descuento-, y con la defensa valencianista algo descolocada, Juanma envió por encima de la retaguardia «che» un pase hacia un Rubén Castro que se plantó solo ante Diego Alves y le batió de forma inapelable, con un cañonazo que entró por la escuadra. Quinto tanto para el máximo goleador verdiblanco, y tercero en los últimos dos encuentros, lo que nos hace pensar que el canario ha recobrado el tino anotador.
Este gol, como es de imaginar, llevó el delirio a las gradas del Villamarín; un estadio acostumbrado a sufrir decepción tras decepción desde que se cogió el liderato; pero que esta noche ha podido desquitarse un poco, y a lo grande, de tantos sinsabores con este gran triunfo ante el que, tabla en mano, es el mejor equipo de «la otra liga» en las últimas temporadas.
Una victoria que supone la quinta de la temporada, que aleja al Betis un poco de la zona de descenso y que, tal vez lo más importante, rearma de moral tanto al equipo como al técnico de cara al complicado final de primera vuelta que les espera y también, por qué no decirlo, para el comienzo de la Copa del Rey, este martes en el Nuevo Arcángel de Córdoba.
CLASIFICACIÓN:
1º F.C. Barcelona 37 puntos (un partido más)
2º Real Madrid 37 puntos
3º Valencia 30 puntos
4º Levante 29 puntos
5º Sevilla 24 puntos
6º Málaga 24 puntos
(…)
12º R. Sociedad 16 puntos
13º BETIS 16 puntos
14º Getafe 16 puntos
15º Granada 16 puntos
16º Rayo V. 16 puntos (un partido más)
17º Villarreal 15 puntos
18º Sporting 15 puntos
19º Racing 13 puntos
20º Zaragoza 10 puntos
Cuando el tiempo es oro
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 10 diciembre 2011
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: IN TIME
DIRECTOR: Andrew Niccol
REPARTO: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Vincent Karthesier, Olivia Wilde, Alex Pettyfer, Matt Borner, Johnny Galecki
PRODUCCIÓN: New Regency Pictures, Strike Entertainment
GÉNERO: Ciencia-ficción
NACIONALIDAD: USA
DURACIÓN: 109 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * * (sobre 5)
Valga este titular entre la famosa frase que algunos atribuyen a Benjamin Franklin y el conocido programa de TVE que presentaba Constantino Romero a finales de los 80 para referirnos a este nuevo producto de la industria norteamericana del cine, que no es ni mucho menos perfecto pero, al menos para mí, sí bastante mejor y con más contenido que algunos otros.
Nos encontramos en un mundo imaginario, donde el tiempo de vida y las riquezas económicas se unen en un todo que dictamina que una persona deja de envejecer a los 25 años, disponiendo desde entonces de un año de vida para su administración.
Éste puede aumentar o disminuir, a través de un reloj biológico, dependiendo de la gestión y el manejo del mismo, pudiéndose ganar o perder tiempo del mismo modo en el que mengua o se incrementa la cuenta corriente de una persona normal. El tiempo, pues, como moneda de cambio (ya sea de forma honrada o bien a través de las distintas formas de robo) para evitar la superpoblación.
En esas, un joven llamado Will Salas (Justin Timberlake), de escasos recursos «tempoeconónicos», debe intentar sobrevivir en un mundo sin escrúpulos, tras ser acusado erróneamente de haber cometido un crimen para apropiarse de un siglo de vida, un auténtico tesoro en las zonas marginales en las que él se ha criado desde niño.
Todo ello en una película sin excesivos alardes pero bastante bien narrada e interpretada. Una buena metáfora de y contra el sistema capitalista (y también en cierto modo contra el deseo de envejecer y el mito de la eterna juventud), en la que tanto Salas como la joven heredera Sylvia Weiss (Amanda Seyfried) forman una peculiar pareja con claras reminiscencias de Bonnie & Clyde más el espíritu de Robin Hood.
Intentar lograr -de la forma que el lector ya se puede ir imaginando- una distribución más equitativa, más igualitaria del tiempo entre las clases sociales, en contraposición con el propósito del multimillonario padre de la muchacha, Phillip Weiss (Vincent Khartesier), y de la tenaz persecución del policía «guardián del tiempo» (un magnífico Cillian Murphy): ese es el objetivo. ¿Lo conseguirán? Pueden ustedes ir a su cine favorito para comprobarlo sin ningún temor a desperdiciar el dinero… perdón, el tiempo.
Cronología de la 5ª Copa Davis para España, a través de Diario Siglo XXI
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 5 diciembre 2011
El equipo español masculino de tenis ha conseguido este fin de semana su quinto triunfo en la Copa Davis, al derrotar en la final disputada en el Estadio Olímpico de Sevilla a una combativa Argentina, por el resultado global de 3 victorias a 1.
Servidor de ustedes ha tenido la inmensa fortuna y el enorme placer de poder vivir «in situ» este hito histórico como periodista acreditado para DIARIO SIGLO XXI, y por ello qué mejor forma de presentar todo lo ocurrido sobre la pista construida en el recinto de la Isla de La Cartuja que dejando los enlaces de todas mis crónicas publicadas a lo largo de estos tres días:
NADAL CUMPLE, DELEITA Y DA VENTAJA A ESPAÑA
A LA HEROICA SIEMPRE GANA FERRER
ARGENTINA APLAZA LA FIESTA ESPAÑOLA
FELICIANO LÓPEZ: «POSIBLEMENTE HAYA SIDO MI PEOR PARTIDO EN COPA DAVIS
«ROCKY» NADAL SENTENCIA LA DAVIS
NADAL: «HA SIDO LA MEJOR FORMA DE TERMINAR LA TEMPORADA»
CONCLUSIONES DE UNA NUEVA FIESTA DEL TENIS EN SEVILLA
Desde aquí no me queda otra que felicitar al cuarteto de jugadores formado por Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco; y al capitán, Albert Costa, por este nuevo triunfo brindado al deporte español en general y al tenis en particular.
ENHORABUENA, PENTACAMPEONES.
2003, el primer -y realmente duro- precedente moderno entre España y Argentina en la Davis
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 1 diciembre 2011
(Artículo posteriormente publicado y ampliado por mí mismo en DIARIO SIGLO XXI)
Cuando se habla de la historia de los enfrentamientos en la Copa Davis entre España y Argentina todos solemos aludir al «marplatazo» de 2008, por ser el más reciente, el más sonado y también la victoria más espectacular de España en el torneo de la «ensaladera», junto a la de este año en Estados Unidos, en los cuartos de final.
Pero aquella final -de la que los albicelestes buscan ahora una revancha que esperemos que no se produzca- no ha sido el único duelo entre ambos combinados. No es que éstos hayan abundado a lo largo de la historia de la competición, porque tan sólo ha habido dos más; pero el segundo de ellos -el primero en la era moderna del tenis, tras el triunfo de España en la 3ª ronda de 1926, celebrada en el R.C. de Tenis Barcelona- es una buena muestra de lo que le podría esperar a nuestros jugadores en apenas 24 horas.
Hablo de la durísima semifinal de 2003, disputada en los exteriores del Palacio de los Deportes «José Mª Martín Carpena», la sede del Unicaja. Allí Argentina a punto estuvo de sorprender a una España que llegaba como clara favorita, y que a punto estuvo de sucumbir ante un equipo que sacó su orgullo hasta límites realmente insospechados.
Hasta el momento, el devenir de España en la competición durante 2003 había sido bastante plácido. Tras dos años perdiendo cada vez que se jugaba fuera de casa -ese hándicap todavía no se había solucionado, aunque no le quedaba demasiado-, el sorteo volvió a deparar un recorrido bastande dulce, con muchas eliminatorias jugando como locales. Así Bélgica y Croacia sucumbieron por sendos 5-0 en Valencia y Sevilla -en el Centro de Tecnificación «Blas Infante» de Sevilla Este, no en el Estadio Olímpico-; pero en la semifinal todo fue bastante diferente.
La composición del cuerpo técnico, con respecto al título de 2000, había sufrido ciertos cambios: del G-4 se pasó al G-3 que ganaría de nuevo la Davis un año más tarde: permanecían Josep Perlas y Juan Bautista Avendaño, mientras que se incorporaba el ex tenista profesional y subcampeón olímpico en Barcelona 92 Jordi Arrese, que era quien ejercía oficialmente de capitán.
Y sobre la pista, un número 1 mundial por entonces como Juan Carlos Ferrero; un «crack» como Carlos Moyà que, tras quedar fuera de la final de 2000 perseguía con toda su alma una Davis; y dos de los mejores jugadores españoles de siempre sobre tierra: Álex Corretja y el actual capitán, Albert Costa. Es decir, tres de los cuatro componentes de la histórica final de hacía tres años -sólo faltaba Balcells-; y tres campeones de Roland Garros: Moyà en 1998, Costa en 2002 y Ferrero el mismo 2003; además de un doble finalista -98 y 2001- como Corretja.
Es decir, que se suponía que debíamos ganar con facilidad, toda vez que en Argentina habían causado baja para aquella eliminatoria sus dos primeras figuras: Guillermo Coria y el superviviente en 2011 Nalbandián, el «Rey David». Y así parecía que iba a ser cuando, en el primer partido, Ferrero «despachó» a Gastón Gaudio, futuro campeón de Roland Garros, por 6-4, 6-0 y 6-0.
Pero todo comenzó a complicarse cuando Carlos Moyà se vio literalmente sorprendido por Mariano Zabaleta en los dos primeros sets del segundo encuentro, favorables para el argentino por 5-7 y 2-6. Afortunadamente para España, Zabaleta se lesionó en el tercer set y, pese a que pudo continuar, no fue capaz de evitar la fácil remontada del mallorquín: 6-2, 6-0 y 6-1.
La mejora de los argentinos quedó patente en el partido de dobles, con la victoria de Agustín «el Gordo» Calleri y Lucas Arnold sobre Corretja y Costa (3-6, 6-1, 4-6 y 2-6); y se confirmó cuando, sorpresivamente, en el primer encuentro del último día Calleri -sustituto de Zabaleta- pasó por encima de Ferrero (4-6, 5-7 y 1-6) metiendo el miedo en el cuerpo tanto al equipo español como al público que llenaba la pista construída para la ocasión.
Toda la presión, en el partido decisivo, era para Carlos Moyà; pero el mallorquín olvidó las negativas sensaciones del primer día mientras Zabaleta anduvo sano. Moyà estuvo realmente «torero» y fue muy superior a Gaudio (6-1, 6-4 y 6-2), demostrando su calidad y clasificando a España para su cuarta final de la Copa Davis, de nuevo ante Australia aunque, esta vez, en plenas Antípodas.
Fue la final del republicano himno de Riego; un duelo -revancha del 2000- que se acabó perdiendo por 3-1, pero en el que España, sobre la hierba instalada en el Rod Laver Arena (Melbourne), dio la cara como los buenos en la peor superficie posible para los nuestros -gran victoria de Moyà sobre Mark Phillipoussis y ajustadísimas derrotas de Ferrero, llegando al quinto set en sus dos partidos- y empezó a ver que también se podía ganar fuera de casa, como demostraría a partir del año siguiente.
El año en el que se rompió el tabú de la Davis
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General, Mi particular memoria deportiva on 29 noviembre 2011
MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (33)
Se acerca ya la apasionante final de la Copa Davis entre España y Argentina en la «ciudad talismán» de Sevilla. Desde el viernes 2 hasta el domingo 4 servidor de ustedes, ya debidamente acreditado, estará en el Estadio Olímpico presenciando «in situ», para DIARIO SIGLO XXI, la evolución de los Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco, que tendrán unos durísimos oponentes en los albicelestes Juan Martín Del Potro, David Nalbandián, Juan Mónaco o Eduardo Schwank.
Y para ir abriendo boca, qué mejor que recordar la primera «ensaladera» conquistada por el tenis español, en el inolvidable mes de diciembre de 2000. Hemos hablado ya de la final de 2004, también en Sevilla, así como del «marplatazo» de 2008; pero nos faltaba hacerlo de la más importante, la más emotiva, la victoria que abrió este ciclo victorioso del equipo español, en los albores del siglo XXI.
Después de las finales de 1965 y 1967 perdidas ante Australia en tierras oceánicas -con los Santana, Orantes, Gisbert o Arilla-, el tenis español apenas si pudo paladear un par de semifinales desde el inicio del Grupo Mundial. En 1999, el último año de Manolo Santana como capitán, se perdió con Brasil en primera ronda en Lérida -última derrota de España en casa hasta el día de hoy-, y la presencia en el Grupo Mundial se tuvo que salvar en Nueva Zelanda.
La Federación Española decidió que era el momento de dar un golpe de timón, y por ello relevó al histórico jugador para poner en su lugar a un grupo de entrenadores encabezado por Javier Duarte, que se vino a llamar G-4: Jordi Vilarò, Josep Perlas, Juan Bautista Avendaño y el propio Duarte. Había que intentar como fuera hacer algo importante en la Copa Davis, porque ya tocaba. Para ello se debían dar un par de condiciones: encontrar un buen «dobles» y un buen sorteo; y ambas se cumplieron.
Lo primero llegó con el descubrimiento de Joan Balcells, el «Oso»; un tenista barcelonés de 25 años que apareció en escena en la dramática eliminatoria de permanencia de Nueva Zelanda; y que en 2000 formó junto a Álex Corretja la pareja para la Davis que el tenis español venía buscando desde los años de Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal. Ello, unido al surgimiento de Juan Carlos Ferrero y a la competitividad de los Corretja, Carlos Moyà o Albert Costa iban a hacer de España un equipo muy a tener en cuenta.
Lo segundo también salió a pedir de boca: un sorteo en el que se dio la circunstancia de que España iba a terminar jugando las cuatro eliminatorias en la tierra batida nacional, comenzando un período de fortaleza como locales que aún hoy no ha finalizado. Murcia, Málaga y Santander vieron como los nuestros «despachaban» cómoda y respectivamente a Italia, Rusia y Estados Unidos -a éstos por 5 a 0-; y España, por vez primera desde 1967, se clasificaba para jugar la final de la Copa Davis, para la que eligieron una ciudad señera como Barcelona, y un excelente recinto como el Palau Sant Jordi.
El rival, como en los años del blanco y negro, iba a ser Australia; una nación histórica donde las haya en la Davis, que llegaba como vigente campeona… pero que era plenamente consciente del hándicap que iba a suponer jugar como visitante. De aquel legendario equipo de los 60 sobrevivía John Newcombe, ahora como capitán; mientras que sobre la pista España debía superar a jugadores de la talla de un jovencísimo Lleyton Hewitt, Patrick Rafter, Mark Woodforde y Sandon Stolle -hijo de otro «verdugo» de los españoles como Fred Stolle-, que reemplazaba al otro «Woodie», Todd Woodbridge, quien por esas fechas se disponía a ser padre. España, por su parte, presentó a Juan Carlos Ferrero, Álex Corretja, Albert Costa y Joan Balcells; debiendo tomar el G-4 la dura decisión de prescindir de Carlos Moyà.
Todo estaba preparado en el Sant Jordi para disfrutar con el triunfo de los nuestros. Casi 17.000 personas, incluyendo un buen número de los «Fanatics» australianoa, gozaron de una fiesta de tres días, que comenzó con una durísima batalla entre Albert Costa y Lleyton Hewitt. El actual capitán del equipo español tuvo contra las cuerdas al número 1 australiano, pero acabó cediendo en cinco sets, por 6-3, 1-6, 6-2, 4-6 y 4-6. Afortunadamente, Juan Carlos Ferrero y los problemas físicos de Patrick Rafter igualaron la contienda. El valenciano ganaba por 6-7, 7-6, 6-2 y 3-1, cuando el doble ganador del US Open debió abandonar el partido. El primer día terminó 1-1.
Como en otras tantas eliminatorias, el partido de dobles iba a tener una importancia capital. España se guardaba las dos últimas balas de individuales en caso de una previsible derrota, pero la perspectiva de un 1-2 el último día inquietaba en las huestes de Duarte y los demás. Sin embargo, aquel sábado se respiraba un olor especial; primero porque Corretja y Balcells se habían mostrado como una pareja muy fiable -dos victorias y una derrota-; segundo por el «plus» especial de jugar en casa; y tercero porque delante no estaban los «Woodies» al completo, «sólo» dos grandes doblistas pero que apenas jugaban juntos en el circuito: Woodforde y Stolle. El resultado de todo esto fue una gran victoria de la pareja española, que se deshizo de los australianos por un triple 6-4, poniendo la Davis casi en nuestras manos.
El domingo debíamos rematar la faena, preferentemente con Ferrero o, si no, con Corretja, que de resultar necesario iba a reemplazar a Costa para decidir ante Rafter… o quien le reemplazara. Pero había que terminar a la primera, y eso fue lo que hizo «Juanqui» en cuatro memorables sets ante Hewitt. El último revés paralelo aún permanece guardado en las retinas de los buenos aficionados al tenis, ya que con él se completó un histórico marcador de 6-2, 7-6, 4-6 y 6-4, saliendo Ferrero a hombros cual estrella de la tauromaquia.
Con un adolescente Rafa Nadal como abanderado, el equipo español cumplió por fin con el sueño de generaciones y generaciones de tenistas de nuestro país: levantar la Copa Davis, la primera de las cuatro que, hasta la fecha actual, adornan las vitrinas de la Real Federación Española de Tenis. Ojalá este fin de semana, con Nadal también como «abanderado», esta vez sobre la cancha, caiga la quinta.
Federer, «maestro» por sexta vez
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 27 noviembre 2011
Se dice que los viejos rockeros nunca mueren. Roger Federer no es que sea demasiado mayor ni mucho menos, pero a sus 30 años se le considera como un poco de vuelta en el mundo del tenis. Sin embargo, a la que puede aprovecha para continuar obsequiándonos con lecciones tan puntuales -cada vez más- como magistrales -siempre-.
Y eso precisamente es lo que ha hecho al conquistar esta tarde su sexta Copa Masters -el Masters de toda la vida- tras derrotar en la final, disputada en el O2 Arena de Londres, a Jo Wilfried Tsonga por 6-3, 6-7(4) y 6-3. Federer se convierte así en el tenista con mayor número de Masters de la historia, uno más que los legendarios Pete Sampras e Ivan Lendl, en su final número 100 de un torneo de la ATP, de las que ha ganado 70.
En un año en el que Novak Djokovic -sobre todo- y Rafa Nadal le han impedido «acceder» a los Grand Slams, el suizo ha aprovechado los bajones físicos de ambos en el final de temporada para decir «aquí estoy yo, y aquí voy a seguir estando», primero conquistando el Masters 1000 de París-Bercy, y posteriormente la cita de los maestros, ambos triunfos ante Tsonga. Esto le posibilita terminar 2011 como número 3, adelantando de nuevo al también «tocado» Andy Murray.
Federer, que viendo a sus dos máximos rivales se atisbaba como favorito para reeditar el título de 2010, y que accedió a la final a costa de David Ferrer, aprovechó la oportunidad que le dio Tsonga para apuntarse un «break» decisivo, en el octavo juego del primer set. Hasta entonces el francés le estaba manteniendo el pulso, e incluso se pudo decir que estaba siendo mejor. Pero una vez más quedó demostrado que si hay alguien a quien no debes regalarle nada es a Roger, que sentenció en el juego siguiente con su saque, ganando la primera manga por 6-3.
El de Basilea dispuso de su saque para cerrar el partido con 5-4 en el segundo parcial, pero hasta los más grandes sufren alguna vez de nerviosismo, el que aprovechó Tsonga para recuperar el saque cedido en el quinto juego, y seguir vivo en un set que acabaría llevándose en el desempate, por 6-7(4), tras salvar una bola de partido -con su servicio, eso sí-.
La mayor fortaleza atlética de Tsonga hacía pensar por momentos que el francés se iba a alzar por el título por agotamiento físico de su rival. No fue así, ya que su inexperiencia terminó por pesar bastante más. Federer decidió arriesgar lo justito, jugando con el nerviosismo de Tsonga y a la espera, como siempre, de aprovechar su ocasión.
Y ésta llegó, como en la manga inicial, en el octavo juego, en el que Roger logró el «break» decisivo. Más tranquilo, Federer resolvió con su saque en plan campeón, como en sus mejores tiempos. El 6-3 definitivo no vino a hacer sino justicia, y no porque Tsonga no se mereciera haber ganado, sino porque habría sido moralmente injusto que Federer, huérfano de Grand Slams en 2011, hubiera terminado el año sin dejar su huella. La huella de un verdadero maestro del tenis.
«Leyendo» al Pato Donald
Posted by Víctor Díaz in Animación, Cultura y espectáculos, General, Reflexiones on 24 noviembre 2011
Revisando algunas de mis anteriores «vidas cibernéticas», me reencontré con este artículo, escrito hace casi tres años, y que me gustaría volver a compartir, esta vez a través del presente espacio.
“Caminante, no hay camino; se hace camino al andar, escribió Machado. Y Disney, en cambio, canta otros versitos: Caminante, sólo hay caminos; no te eches a andar”.
De esta forma tan llamativa comienza uno de los capítulos de un libro que, después de ser leído, podría cambiar la concepción que una persona tiene sobre uno de los iconos de la infancia de cualquiera: los personajes de la factoría Disney.
PARA LEER AL PATO DONALD. COMUNICACIÓN DE MASA Y NACIONALISMO es un ensayo escrito por los reputados sociólogos y teóricos de la comunicación de masas Ariel Dorfman y Armand Mattelart. En él, desde una perspectiva eminentemente marxista, ambos critican el papel desempeñado por Walt Disney como promotor, de manera suave y sibilina, de la difusión del “american way of life” en literatura de masas (principalmente dirigida a “la base”, los niños, claro). Su tesis principal es que las historietas publicadas en su revista Disneylandia (dirigida a la América latina) no sólo son un reflejo de la ideología anteriormente mencionada, sino que, además, Disney debería ser considerado como cómplice activo y consciente a la hora de difundirla.
Todo ello a través de teorías como, por ejemplo:
1) La desaparición de la figura del padre. En las aventuras de los personajes Disney no hay padres, sólo tíos y sobrinos; y además, los pequeños suelen ser siempre más inteligentes que los mayores. Así, en la vida real, los padres no se oponen a que los niños lean las revistas porque no temen que se les “rebelen”: en las mismas, los “peques” siempre terminan sobreponiéndose a los “titos”, no a los “papis”.
2) El consumismo y la “ociosidad del trabajo”. Éste no es algo que haga falta, sino una actividad ociosa, un mero consumir del tiempo libre. Para ello, Dorfman y Mattelart ponen el ejemplo de una historieta en la que el Lobo Feroz termina atrapando a los tres cerditos, pero el cerdito Práctico (el listo, para que nos entendamos) acaba por convencerle para que los suelte, con el siguiente argumento: “¿En qué te vas a divertir ahora que nos tienes atrapados? No tendrás nada que hacer, fuera de estar sentado, envejeciendo antes de tiempo”. En resumen, el Lobo Feroz termina por pensar sobre su trabajo que eso es lo que le entretiene más que nada.
Ambos meten a todos los personajes en el mismo saco, pero se centran sobre todo en la familia de los patos: Donald, los sobrinitos y el Tío Gilito (o Tío Rico, como también le llaman), porque son ellos los máximos exponentes y encargados de la difusión de la ideología estadounidense en América Latina, donde el Pato Donald es el personaje más popular (el libro salió publicado en Chile en 1971-72).
El libro es muy interesante, más allá de si se está de acuerdo o no. Objetivamente, Dorfman y Mattelart tienen toda la razón del mundo en la mayoría de las cosas que afirman, pero a veces se pasan un poco. Los que bien me conocen saben que yo no soy sospechoso de ir a favor de lo americano; pero lo cierto es que desde niño he disfrutado como un enano con las aventuras de Mickey, Donald, Goofy y compañía, y siempre he tenido la cabeza muy bien amueblada, sin dejarme influenciar.
Así que, para desagraviar un poco a Disney y sus personajes, dejo estos dos magníficos cortos, dos verdaderas obras de arte, recomendadas para gente de todas las edades:
EL CONCIERTO DE LA BANDA, con Mickey y su orquesta intentando tocar la obertura de la ópera Guillermo Tell, y el Pato Donald, literalmente, dando por saco:
EL VIEJO MOLINO, realmente emocionante y espectacular donde los haya:
Sin embargo, sí estoy de acuerdo con aquello que, por lo general, se comenta del doble mensaje de las animaciones de Disney. Un ejemplo lo tenemos en el corto de EL PATITO FEO.
…¿o quizás debería llamarse «el patito bastardo«? Porque las circunstancias en las que aparece son muy sospechosas, y además, la discusión entre papá pato y mamá pata se podría interpretar… de aquella manera. Vedlo vosotros mismos.
¿Tiempos de cambio en España?
Posted by Víctor Díaz in General, Opinión, Política, Reflexiones on 21 noviembre 2011
No suelo escribir sobre política en este blog dedicado esencialmente al deporte y, eventualmente, a las críticas/noticias cinéfilo-teatrales, básicamente porque no me gusta hacerlo; pero el resultado de las elecciones generales de esta jornada en cierto modo me obligan a ello.
A nadie se le escapa, o se le debería escapar, que, con un 73% aproximadamente de participación, el Partido Popular ha sido el gran vencedor, gracias a su aplastante victoria con 186 escaños, mayoría absoluta y récord histórico para los populares, que colocarán a Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno, y que vuelven a Moncloa siete años y medio después de que José María Aznar dejara la sede presidencial.
Pero que no se confíen en la calle Génova: el apabullante triunfo de Rajoy ni mucho menos se debe a una extraordinaria labor por parte del nuevo presidente en los años en los que ha estado en la oposición, sino a los tremendos errores cometidos por el que, para muchos (yo lo equiparo con Aznar), es el peor presidente de la historia de la democracia: José Luis Rodríguez Zapatero. Errores que han llevado al PSOE a perder la friolera de 59 escaños (110 por los 169 de 2008).
Además, los precedentes no son demasiado halagüeños, ya que la última vez que se dio una mayoría absoluta, en 2000, gobernaban exactamente los mismos que lo harán a partir de ahora -y con el próximo presidente como miembro destacado del equipo de gobierno de Aznar-; y todos sabemos, desgraciadamente, cómo acabó aquello. Zapatero, en cuestión sobre todo de política económica, no es que haya dejado el listón bajo, es que, directamente, no ha dejado listón alguno; pero conociendo como conozco la idiosincrasia y la filosofía del PP -en el fondo no muy diferente de la del PSOE, aunque algunos se lleven las manos a la cabeza por esto-, creo que todavía es demasiado prematuro aventurar que el anhelado cambio de rumbo para España vaya a producirse de verdad. Antes casi que al contrario.
Eso sí, todo el mundo habla ya de que si vamos a volver a 1939, de que si llega el tiempo de las privatizaciones y el fin de las empresas públicas, de que se derogará la ley del matrimonio entre homosexuales… sinceramente, no creo que vaya a llegar la sangre al río en ninguno de estos casos. Y no es por nada, sino porque creo que Rajoy puede ser lo que sea, menos tonto: de acometer cualquiera de estas reformas no estaría haciendo otra cosa que cometer el gravísimo error de tirarse piedras -muchas, pero que piedras- sobre su propio tejado. Y con lo que le gusta a los políticos una poltrona…
Del PSOE, por su parte, nada hay que comentar. Han pagado la deleznable gestión de Zapatero en estos ocho años, y ahora, a buen seguro esperarán a que la presumible incapacidad como presidente de Rajoy -lo siento mucho, pero tengo tan poca confianza en él como en Zapatero o en el hoy derrotado Alfredo Pérez Rubalcaba– les devuelva el poder tarde o temprano, en vez de aprender de sus errores y de aplicar lo que ni con Felipe ni con ZP han llegado a hacer nunca: una política realmente de izquierdas. Ojalá me equivoque.
Por lo demás, hay que destacar varias cosas: en primer lugar la notable subida de Izquierda Unida, que pasa de los 2 escaños de 2008 a los 11 de los presentes comicios. Un progreso, el de la coalición liderada por Cayo Lara, realmente digno de destacar, pero que aparte de no servir para mucho no consigue quitarnos a los que les hemos votado desde siempre -al menos a mí- la idea de que buena parte de esos once diputados han llegado de los desencantados del PSOE, los cuales me da que se van a volver a «encantar» cuando a los socialistas les vuelvan a dar resultados sus tradicionales cantos de sirena. Al menos esta vez IU recupera la condición de grupo parlamentario propio, perdida en 2008.
El voto de la izquierda «nacional» se completa con otro buen avance, el de Rosa Díez y «su» UPyD, merecedores según los votantes de 5 escaños -4 más que en 2008- que, no obstante, no le permiten formar grupo parlamentario al no llegar al 5% de los votos totales.
Y vamos ahora con los bloques nacionalistas. CiU se consolida como la tercera fuerza en cuanto a número de escaños -jamás según el número de votos, pero todos sabemos perfectamente cómo funcionan las cosas en esta maldita Ley d´Hont que a nadie le interesa derogar– con 16; pero lo más llamativo, a la vez que esperado, es la energía con la que ha entrado la izquierda «abertzale» con Amaiur, que ha logrado ni más ni menos que 7 escaños, dos más que el PNV. Y como en Euskadi ha llegado a ser la fuerza más «premiada» -tal y como ocurriera en las elecciones municipales de mayo-, hay quien atisba ya la posibilidad de que, dentro de año y pico, haya un «lehendakari» de los herederos de Batasuna, con o sin la -supuestamente- «rendida» ETA.
Resumiendo: que tras dos dolorosas derrotas, la ineptitud de Zapatero y de Rubalcaba le han puesto al PP en bandeja de plata cuatro años de dominio absoluto e incontestable a la hora de tomar las decisiones que les plazcan. ¿Serán capaces de hacerlo todavía peor que el PSOE y «ZP» en los últimos ocho años, o que ellos mismos con Aznar (y Rajoy) la última vez que fueron los anfitriones de Moncloa? Difícil, pero -ojalá y me equivoque, por el bien de todos los españoles- que nadie descarte todavía el «sí».
RESULTADOS TOTALES ELECCIONES AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS (POR ESCAÑOS):
PP: 186 diputados (Mayoría absoluta)
PSOE: 110
CiU: 16
IU-LV: 11
AMAIUR: 7
UPyD: 5
EAJ-PNV: 5
ERC: 3
BNG: 2
Otros: 5
Sin gol sigue sin haber puntos
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 20 noviembre 2011
VILLARREAL 1-BETIS 0 (Jornada 13ª, 12ª real)
Dice el eslogan de un conocido canal temático futbolero que sin gol no hay fútbol; pues algo parecido podríamos comentar del encuentro que, ayer por la tarde, supuso la octava semana consecutiva sin ganar para el Betis. El equipo de Pepe Mel cayó en el estadio de El Madrigal ante un Villarreal en horas bajas, suma un solo punto en esas ocho jornadas y, además, lleva ya 472 minutos sin marcar, récord negativo histórico del club en Primera.
Da igual que al Villarreal le faltaran todos los delanteros, ni que el otrora «Submarino Amarillo II (el I sigue siendo el Cádiz)» no haya sido superior, si examinamos el cómputo general, a los verdiblancos. Lo mismo ocurrió en su momento con Getafe, Levante, Rayo, Espanyol o Racing, todos ellos menos los rayistas -encuentro en el que los goles llegaron al final- victoriosos por la mínima sin ser mejores que el Betis.
Y ahí está lo preocupante: es verdad que ninguno de esos rivales netamente ha merecido mejor suerte que los heliopolitanos, pero casi siempre mirando por lo mediocre. Es decir, que no es que el Betis los apabullara, sino más bien que ellos necesitaron, por unas razones o por otras, muy poquito para llevarse los puntos; exactamente lo mismo que sucedió ayer en tierras castellonenses. Al Villarreal le bastó con aprovechar un error garrafal en cadena de todo el equipo bético para marcar el gol que les permite superar en la clasificación a los sevillanos, quienes ya quedan, con 13 puntos, bastante tocados y cerca de una zona de descenso que, hace no mucho, se atisbaba muy lejana.
A los 19 minutos, un balón mal entregado por Beñat en el medio campo supuso un contragolpe del Villarreal que continuó Marco Ruben y terminó Borja Valero, batiendo de vaselina a un Casto que se encontraba como 10 metros fuera de su portería. El meta extremeño salió a tapar los huecos que habían dejado Dorado y Ustaritz; pero lo único que logró fue ponerle el gol en bandeja al ex del Mallorca. Un borrón dentro de un excelente encuentro por su parte, pero un fallo que terminó costando los tres puntos en litigio.
Y ahí se acabó todo, porque el Villarreal, consciente de sus limitaciones en ataque y sabedor de la ineficacia bética, decidió darle casi toda la posesión a los de Mel, a la espera de encontrarse con algún que otro contragolpe. Durante los minutos iniciales del segundo tiempo sí que pudieron hacer el segundo en un par de ocasiones, ambas desbaratadas magníficamente por un Casto que se resarció en parte de su marra en el tanto local.
Pero ya está. Mejor terminar de desactivar el más que previsible juego de su rival, pensaron los amarillos. No les fue demasiado complicado, porque el Betis lo intentó una y otra vez, pero adoleció de una alarmante falta de ideas -no ya para marcar, sino para llegar a puerta- que ya es para preocupar, y mucho.
Sólo gozaron los béticos de un par de ocasiones claras, si hablamos de las creadas en jugada normal; ambas en los pies de Rubén Castro. En una, durante el primer tiempo, Diego López sacó magníficamente el disparo del canario; mientras que en la otra, mediada la segunda mitad, Castro anduvo excesivamente lento dentro del área, perdiendo el balón y la oportunidad de dar un punto a su equipo.
Punto que también pudo llegar de la manera más inverosímil, con un pelotazo postrero desde la banda izquierda del medio campo por parte de Jefferson Montero, pero Diego López arregló su error en el despeje y tuvo el tiempo suficiente para despejar un balón que llevaba marchamo de gol.
Sea como fuere, al final el Betis terminó añadiendo una jornada más a las siete que ya llevaba sin gozar de las mieles del triunfo. Una victoria que, de no llegar en la matinal del próximo domingo contra la Real Sociedad -actualmente colista-, dejaría al equipo del final de La Palmera en una situación todavía más delicada de lo que ya es. Hay mucho tiempo para reaccionar; pero sin señales previas es más complicado concebir esperanzas. Ojalá todo empiece a cambiar después de que los «turi urdin» pasen por el Villamarín.

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