Archive for category Críticas cinéfilo-teatrales
Un Shakespeare menor, pero genialmente divertido
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 19 febrero 2012
CRÍTICA TEATRAL
OBRA: NOCHE DE REYES
AUTOR: William Shakespeare
COMPAÑÍA: Noviembre Teatro
REPARTO: Arturo Querejeta, Fernando Sendino, Beatriz Argüello, José Ramón Iglesias, Daniel Albaladejo, Rebeca Hernández, Maya Reyes, Héctor Carballo, Francesco Carril, Jesús Calvo y Ángel Galán
ADAPTACIÓN MUSICAL: Ángel Galán y Eduardo Vasco
VESTUARIO: Lorenzo Caprile
VERSIÓN: Yolanda Pallín
DIRECCIÓN: Eduardo Vasco
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 17-2-2011
AFORO: 3/4 (solamente en patio de butacas)
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)
Eduardo Vasco ha demostrado, una vez más, que sabe dominar cualquier registro y cualquier género teatral. Salvo contadas excepciones, el director madrileño -a quien conozco personalmente desde hace algunos años- suele dotar de una gran calidad a sus montajes, ya sean grandes dramas de honor o comedias concebidas exclusivamente para hacer reír al público, y casi siempre sobre textos considerados no como obras «cumbres» por los críticos literarios.
Y eso es lo que ha vuelto a hacer con este Shakespeare desconocido para
el gran público, en la vuelta a la actividad de su compañía, Noviembre, tras siete años al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Una Noche de reyes concebida por el genio inglés con menor calidad quizás que otros míticos títulos suyos como Romeo y Julieta o Hamlet, pero que en manos de Vasco y su elenco se convierte en un producto que probablemente llegue con mayor facilidad al público que algunos de sus anteriores para la CNTC, pero al que no hay que negar en absoluto sus virtudes, que las tiene y muchas.
Magnífica la forma de combinar la música -con Ángel Galán al piano- con la historia de los dos hermanos mellizos, Viola y Sebastián, que se ven separados por culpa de un naufragio y que por los avatares del destino, terminan por recalar en el mismo lugar por separado, creyendo cada uno de ellos que el otro ha perecido. Un trabajo coral, en el que destaca por encima de las demás la figura de Arturo Querejeta.
El veterano actor, curtido en mil batallas, sorprendió a quien suscribe esta crítica con una nueva faceta, con la que añade a su maestría a la hora de interpretar unas notables cualidades para el canto. Querejeta, junto a sus «compadres» escénicos Fernando Sendino y José Ramón Iglesias -dos veteranos ya de la CNTC, como el propio Querejeta y otros, que ahora acompañan a Eduardo Vasco en Noviembre-, es quien lleva el peso escénico en la mayor parte de la obra. Los tres, con sus respectivos papeles de borrachos algo «tocados del ala», provocan las risas del público, por ejemplo en escenas como la «serenata» nocturna.
Y la última gran «pata» interpretativa del montaje es Beatriz Argüello en su papel de Viola -o «Cesario», como cada cual prefiera-, con claras reminiscencias -o al contrario, porque se presume que la fecha de creación de Noche de Reyes es anterior- de la doña Juana de Don Gil de las Calzas Verdes. Argüello, a quien yo ya había visto en 2004 haciendo de doña Inés en El caballero de Olmedo (CNTC), también nos ofrece una notable puesta en escena, sabiendo transmitir el enredo típico de los personajes que, eventualmente, «cambian» de sexo.
Los demás no desentonan, en absoluto. Daniel Albaladejo, otrora protagonista de anteriores montajes para la CNTC, hace bastante bien un papel muy importante en la historia pero de menor cuantía escénica, como el del duque Orsino de Iliria; Rebeca Hernández -la condesa Olivia- protagoniza divertidos «bis a bis» con Beatriz Argüello; mientras que Maya Reyes, como la doncella María, contribuye junto al «trío ebrio» antes señalado a hacerle la vida imposible, como el montaje se merece, al patético y altivo mayordomo Malvolio, a quien en este caso honra magníficamente Héctor Carballo.
Todo con una escenografía de fondo muy al estilo de Eduardo Vasco -es decir, destacadamente minimalista-, el vestuario de Lorenzo Caprile y unas coreografías musicales que, como he comentado en la primera parte de la crítica, forman parte fundamental del éxito de esta Noche de reyes, tanto en la crítica como también entre los espectadores… aunque el pasado viernes no quedara demostrado por la escasa afluencia del Lope de Vega, teniéndose que cerrar casi la totalidad de las zonas para que la principal, el patio de butacas, presentara un aspecto decente.
Antes de terminar, una nota personal. Eduardo, me gustaría darte las gracias por invitarnos -así lo entendimos nosotros- a mis amigos y a mí a pasar para intercambiar algunas palabras con quienes estuvieron sobre las tablas del Lope; pero por desgracia -y no por culpa vuestra, como puedes ver en este artículo- no era el día más adecuado para ello. Te esperamos -al menos artísticamente hablando- de nuevo dentro de tres semanas, con El perro del hortelano.
«Por los pelos»: la «contracrítica»
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, Efemérides, momentos especiales y otros, General on 13 febrero 2012
Tomo la palabra a mi ya estimado Marcelo Casas, y por ello titulo de esta forma este artículo, destinado a ofrecer una segunda visión acerca de esta peculiar obra de teatro que tanto éxito está teniendo allá por donde va. Pero, a diferencia de lo que me sugirió en la noche del pasado viernes, no la voy a realizar partiendo del trabajo desempeñado por algún crítico profesional, sino de lo que yo mismo expuse en el espacio que están ustedes viendo allá por las últimas fechas del pasado mes de octubre, durante su anterior visita a Sevilla.
Gracias a la gentileza de Por los Pelos Teatro/Producciones Marcelo Casas y a la de una de sus productoras, Laura Santana, el destino nos proporcionó una segunda oportunidad a mí y a mis amigos principales para poder disfrutar de nuevo de esta forma de hacer teatro, en la que se cumple como nunca la máxima escénica que reza que ninguna representación es igual a la anterior.
Como muy bien dice en su blog mi muy querida amiga y compañera teatral Laura López, desde el momento en el que ocupamos nuestros respectivos asientos en el Teatro Quintero ya no éramos -a excepción de los «noveles» Massimo y Mª Jesús- los típicos espectadores que acuden a una función esperando a ver qué les ofrecen; para nada. Sabíamos perfectamente a lo que íbamos, lo que siempre supone para quien actúa -aunque no sea consciente de ello porque ni mucho menos tiene por qué saber si quien le observa ya lo ha visto con anterioridad- una dificultad extra a la hora de ser evaluado. Y a fe que esta obra y este elenco han superado esto con creces.
El lugar, el mismo: el Salón de Estética Unisex Tony´s; los protagonistas, los de la vez anterior, a excepción de Pablo Paz -el agente de policía Miguel Torres-, sustituido por Arturo Gregorio; la trama, la que todos ya conocemos; la calidad interpretativa, la misma o mejor aún. El desenlace, desgraciadamente, idéntico al de la vez anterior, a pesar de lo que luchamos por evitar que saliera de nuevo como asesino el personaje de Alicia Martos; aunque ello nos dio la oportunidad de disfrutar de nuevo con las extraordinarias dotes artísticas de Eva García-Vacas, capaz de pasar en un pis-pas, de forma sobresaliente, del «estilo Belén Esteban» al drama puro y duro.
Pero entre medias, el plato fuerte de la obra, la interacción con los espectadores, que nos volvió a ofrecer instantes realmente memorables. Es extremadamente divertido que te ofrezcan la oportunidad de hacer de testigo en un caso como éste; y eso, como en cada una de las funciones, lo volvió a agradecer el también llamado «respetable».
Un público mayoritariamente de la tercera edad, que parece haber encontrado su hueco en la primera representación de los viernes, la de las 19:00; lo mismo que las familias y la gente más joven también gozan del suyo. Porque Por los Pelos es una obra que gusta a todo el mundo, ya que no sólo te brinda la oportunidad de intercambiar opiniones con los personajes -en la sala, y durante el descanso en el ambigú-, sino incluso de subir al escenario y participar sobre las tablas, como así sucedió en la temprana sesión del pasado viernes.
Y si además de hablar con los personajes también puedes hacerlo con los actores una vez terminado su trabajo, la noche adquiere ya tintes realmente mágicos para todos aquellos a los que nos gusta el buen teatro. Desde DAME UN SILBIDITO quiero agradecerle a Laura Santana la oportunidad concedida, así como a los fenómenos Marcelo Casas -me quedo con las ganas de ver el final de Tony-; Juanjo Pérez Yuste -de «policía», de «ladrón», pero lo importante en estos tiempos que corren es seguir trabajando-; Jesús Cabrero -como bien sabes, votamos por tu «alter ego» Eduardo López, pero sin rencores, ¿ok?-; Pilar Barrera -¿incriminarán algún día a tu Pitita, «Señora de la Mar Serena»? Sería muy interesante, artísticamente, verte ahí-; y Eva García-Vacas -de vez en cuando es bueno «librarse» de la policía, aunque si salir culpable supone verte actuar, entonces que te cojan las veces que quieran-.
¿Por qué? Entre otras cosas, por la amabilidad y la sencillez demostrada en el trato humano con nosotros; por la paciencia que tuvisteis a la hora de satisfacer todas nuestras curiosidades -muy especialmente las mías, que no fueron pocas-; y por compartir con nosotros, además de unos minutos de tertulia en los albores de la madrugada, el recuerdo gráfico que ilustra esta «contracrítica». Ojalá podamos volver a vernos muy pronto, con Por los Pelos -de verdad que no me importaría una tercera vez-, o con lo que venga bien.
Cuando el tiempo es oro
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 10 diciembre 2011
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: IN TIME
DIRECTOR: Andrew Niccol
REPARTO: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Vincent Karthesier, Olivia Wilde, Alex Pettyfer, Matt Borner, Johnny Galecki
PRODUCCIÓN: New Regency Pictures, Strike Entertainment
GÉNERO: Ciencia-ficción
NACIONALIDAD: USA
DURACIÓN: 109 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * * (sobre 5)
Valga este titular entre la famosa frase que algunos atribuyen a Benjamin Franklin y el conocido programa de TVE que presentaba Constantino Romero a finales de los 80 para referirnos a este nuevo producto de la industria norteamericana del cine, que no es ni mucho menos perfecto pero, al menos para mí, sí bastante mejor y con más contenido que algunos otros.
Nos encontramos en un mundo imaginario, donde el tiempo de vida y las riquezas económicas se unen en un todo que dictamina que una persona deja de envejecer a los 25 años, disponiendo desde entonces de un año de vida para su administración.
Éste puede aumentar o disminuir, a través de un reloj biológico, dependiendo de la gestión y el manejo del mismo, pudiéndose ganar o perder tiempo del mismo modo en el que mengua o se incrementa la cuenta corriente de una persona normal. El tiempo, pues, como moneda de cambio (ya sea de forma honrada o bien a través de las distintas formas de robo) para evitar la superpoblación.
En esas, un joven llamado Will Salas (Justin Timberlake), de escasos recursos «tempoeconónicos», debe intentar sobrevivir en un mundo sin escrúpulos, tras ser acusado erróneamente de haber cometido un crimen para apropiarse de un siglo de vida, un auténtico tesoro en las zonas marginales en las que él se ha criado desde niño.
Todo ello en una película sin excesivos alardes pero bastante bien narrada e interpretada. Una buena metáfora de y contra el sistema capitalista (y también en cierto modo contra el deseo de envejecer y el mito de la eterna juventud), en la que tanto Salas como la joven heredera Sylvia Weiss (Amanda Seyfried) forman una peculiar pareja con claras reminiscencias de Bonnie & Clyde más el espíritu de Robin Hood.
Intentar lograr -de la forma que el lector ya se puede ir imaginando- una distribución más equitativa, más igualitaria del tiempo entre las clases sociales, en contraposición con el propósito del multimillonario padre de la muchacha, Phillip Weiss (Vincent Khartesier), y de la tenaz persecución del policía «guardián del tiempo» (un magnífico Cillian Murphy): ese es el objetivo. ¿Lo conseguirán? Pueden ustedes ir a su cine favorito para comprobarlo sin ningún temor a desperdiciar el dinero… perdón, el tiempo.
En efecto, otro teatro es posible
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 13 noviembre 2011
CRÍTICA TEATRAL
OBRA: LA CASA DE BERNARDA ALBA
AUTOR: Federico García Lorca
COMPAÑÍA: TNT-EL VACIE
REPARTO: Rocío Montero Maya (Bernarda), Mª del Carmen Lérida (Josefa, la abuela loca), Lole Del Campo Díaz (Martirio), Sandra Ramírez Montero (Angustias), Ana Jiménez García (Magdalena), Carina Ramírez Montero (Amelia), Sonia Joana Da Silva (Adela), Pilar Montero Suárez (Criada) y Bea Ortega (Poncia).
VERSIÓN/DIRECCIÓN: TNT-EL VACIE/Pepa Gamboa
LUGAR: Centro TNT (Sevilla)
DÍA: 11-11-2011
AFORO: Casi completo
DURACIÓN: Algo más de una hora (sin contar el homenaje previo a Mari Luz Navarro, la antigua «abuela loca»)
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)
Debo reconocer que el pasado viernes acudí al sevillano Centro TNT con curiosidad, intriga y también algo de escepticismo, no por dudar del enorme trabajo desempeñado por la compañía TNT y por las gitanas de El Vacie, eso jamás en la vida; sino por el resultado final del mismo, visto desde la óptica de un buen conocedor (que no excelso aficionado) del teatro de Federico García Lorca.
Pese a las críticas notablemente positivas cosechadas por la obra en los dos años que lleva en escena, tenía que ver cómo entraba por los ojos de un servidor una representación en la que a duras penas se iba a poder «escuchar» al propio Lorca, por mucho que su espíritu fuese rigurosamente respetado.
Y el resultado difícilmente puede ser mejor. Un montaje, como es lógico, adaptado a «personas sin alfabetizar que sólo habían pisado una vez en su vida un teatro» (dice textualmente el programa de mano); un montaje visiblemente distinto a lo que se puede observar en una puesta en escena de las denominadas «clásicas» de este texto, obra señera donde los haya dentro de la historia del teatro español; pero un montaje que deja más que satisfecho a cualquier buen aficionado al teatro que, además, goce de un mínimo de sensibilidad.
La preeminencia del texto escrito y recitado, típico del universo literario lorquiano, deja paso aquí a las expresiones artísticas más características de la idiosincrasia y la cultura gitana: el baile y el cante popular al estilo flamenco. Todo ello en aproximadamente una hora, para permitir el lucimiento de un elenco de artistas (se les debe llamar así) que han encontrado en el teatro, y en el espectáculo en general, un motivo para evadirse temporalmente de las penurias que sufren en el enclave chabolista ubicado al norte de Sevilla y, al mismo tiempo, también para reivindicar tanto una mejora de sus condiciones de vida como, en el plano artístico, que otro teatro es posible.
Porque ese precisamente es el lema del equipo encabezado por Pepa Gamboa y por quienes podéis observar en el reparto. Un lema que se cumple a la perfección, tal y como ocurre también, por ejemplo, en aquellos centros escolares que gozan de personal que apuesta por preparar regularmente este tipo de actividades para los niños. Sobre todo, sin desmerecer a los demás, en los más marginales -lo dice quien ha ayudado a su padre durante años a montar algunos de éstos en un colegio de este tipo en San Juan de Aznalfarache-.
Al son que marca Poncia (interpretada por la paya Bea Ortega) transcurre la narración de los acontecimientos de esta versión, en la que la garra de las gitanas que forman el clan de Bernarda Alba (según la sobrina de Lorca esta es la «Bernarda» que quería su tío) por momentos llega a poner los vellos de punta al público asistente con su manera de interpretar y de hacernos ver los principales temas de la obra, muy al estilo de la etnia gitana: el encerramiento de la mujer y la única preocupación de la matriarca de mantener las apariencias con respecto a la honra de la familia, aún a costa de falsear la llamada prueba del pañuelo.
Todavía, dentro del homenaje a Mari Luz Navarro -la gitana que hacía el papel de la abuela loca y que, por desgracia, falleció recientemente- el grupo TNT-EL VACIE dará un par de funciones más en Sevilla, los días 25 y 26 de noviembre. Una buena ocasión para quienes todavía no hayan visto el montaje lo hagan, porque puedo asegurar que merece muy mucho la pena.
La interactividad en el teatro, en estado puro
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 29 octubre 2011
CRÍTICA TEATRAL
OBRA: POR LOS PELOS
AUTOR: Paul Pörtner
COMPAÑÍA: Producciones Marcelo Casas
REPARTO: Marcelo Casas, Eva García-Vacas, Juanjo Pérez Yuste, Jesús Cabrero, Pilar Barrera y Pablo Paz.
VERSIÓN/DIRECCIÓN: Marilyn Abrams y Bruce Jordan/Cesáreo Estébanez
LUGAR: Teatro Quintero (Sevilla)
DÍA: 29-10-2011 (sesión de las 22:30)
AFORO: Casi completo
DURACIÓN: 2 horas y 15 minutos (duración variable), con un descanso de 10 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)
Los aficionados al teatro debemos estar agradecidos a seis personas: de una parte al dramaturgo alemán Paul Pörtner, por haber creado en 1963 la obra Scherenschnitt oder Der Mörder sind Sie; de otra, a los señores Marilyn Abrams y Bruce Jordan, por traducirla al inglés y adaptarla bajo el nombre de Shear Madness, para difundirla por los Estados Unidos -y luego por el resto del mundo-; también a Marcelo Casas, productor y protagonista principal de este montaje, por el éxito -justificado- que está teniendo allá donde lo está llevando; a Cesáreo Estébanez, el popular «Romerales» de Farmacia de guardia , por la excepcional dirección escénica; y, por último, a Jesús Quintero, popularmente conocido como el «Loco de la Colina», por haber traído la obra a Sevilla.
¿Por qué debe justificarse tal agradecimiento? Pues por el buen nivel tanto de la trama como de los actores… pero sobre todo, por dar rienda suelta de forma excelente a la participación de los espectadores. Y es que la interactividad entre público y actores se convierte en la peculiar y principal característica de esta obra que ha gozado de diez meses de éxito ininterrumpido en Madrid, y que mañana culmina un bagaje similar de tres semanas en el Teatro Quintero, el recinto de la céntrica calle Cuna.
Todo comienza en el Salón de Estética Unisex Tony´s, la típica barbería/peluquería en la que, más incluso que atender a los clientes, los trabajadores se dedican a cotillear, marujear y desvariar hasta tal punto que su dueño, Tony Luján (Marcelo Casas) se «convierte» en una diva del cine delante mismo de su sorprendida y, por momentos, desesperada. clientela. De repente, se comete un asesinato, llega la policía y todos los allí presentes quedan retenidos como sospechosos del crimen.
Y es ahí donde entramos en el juego los espectadores. Como únicos testigos, se nos pedirá la colaboración pertinente, pudiendo realizar todo tipo de preguntas al comisario encargado de la investigación (Juanjo Pérez Yuste) sobre los sopechosos, y decidiendo quién es el culpable, lo que hace que cada representación pueda desembocar en un final absolutamente diferente con respecto a la anterior.
Como los lectores se pueden imaginar, otro de los puntos fuertes de la obra es la capacidad de improvisación de los actores -la mayoría rostros más o menos conocidos de la televisión, especialmente para los fans de la telenovela Amar en tiempos revueltos-, especialmente cuando el público entra en acción, para poder mantener la coherencia de las historias de cada personaje, y también para compatibilizar de manera adecuada con los espectadores con el objetivo de mantenerles permanentemente con la carcajada en sus rostros.
Y en eso Marcelo Casas, sin desmerecer a los demás, es el rey absoluto de la función, ganándose al público con su desparpajo y su peculiar forma de interpretar al extrovertido Tony, el peluquero homosexual y amanerado propietario del salón. Hasta tal punto es capaz de llegar su improvisación que en la función que servidor de ustedes fue a ver uno de sus gestos provocó lo que en cualquier otro tipo de obra habría sido un error imperdonable -que alguno(s) de los actores se descojone(n) en el escenario hasta el punto de tener que «parar» durante algunos minutos-, pero que en ésta sirvió para que la gente congeniara un poco más si cabe con quienes estaban en el escenario.
Claro que un montaje difícilmente se sostiene con un solo actor, por muy bueno que sea; y ahí a Casas le dan una excelente réplica todos y cada uno de sus compañeros de escena, desde el comisario y su ayudante (Pablo Paz) hasta la señora rica y elegante, llamada «de la Mar Serena», interpretada por Pilar Barrera, pasando por el anticuario «yuppie de las Tres Mil» (Jesús Cabrero). Pero quizás la más destacada del resto sea Eva García-Vacas, capaz de llevar a un personaje, la señorita peluquera Alicia Martos, con un registro a lo Belén Esteban perfectamente mantenido durante toda la representación, y de darle cuando se le declara culpable -como se puede comprobar ese fue el final que eligió el respetable en el pase que estoy comentando- un tono dramático digno de una notable actriz.
En definitiva, una obra altamente recomendable cuya crítica no quiero dejar sin felicitar a mi querida amiga Laura López («CAS«), porque su intervención fue, con mucha diferencia, la mejor de todas las que se hicieron desde el público. Y que conste que en absoluto lo digo por ser quien es.
…Y comieron perdices
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 7 agosto 2011
PELÍCULA: Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª parte)
DIRECTOR: David Yates
REPARTO: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Ralpf Fiennes, Michael Gambon, Bill Nighy, Matthew Lewis, John Hurt, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Imelda Staunton, Alan Rickman, Jason Isaacs, Maggie Smith, Timothy Spall, Julie Walters, Bonnie Wright, Tom Felton, Evanna Lynch, Mark Williams.
GUIÓN: Steve Kloves, basado en la novela de J.K. Rowling
PRODUCCIÓN: David Barron, David Heyman y J.K. Rowling
GÉNERO: Magia/Aventuras
NACIONALIDAD: Británica
DURACIÓN: 135 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * (sobre 5)
Se acabó la historia de las andanzas de Harry Potter; una historia que ha durado, como creo que todos sabemos, un total de siete libros y ocho películas, las dos últimas abarcando el volumen final.
He escuchado tantas cosas sobre la evolución de las andaduras del joven mago de Hogwarts (tanto sobre el papel como sobre la pantalla), que cuando hace algo menos de un año acudí al cine para ver la primera parte de Las Reliquias de la Muerte (la segunda película, después de la inaugural, que iba a ver de las siete que se habían estrenado hasta 2010) lo hice pensando acerca de si el el tiempo y el dinero gastados iban a ser en vano.
La anterior entrega no me hizo ni fu ni fa, pero me dejó en el cuerpo la curiosidad por ir a ver la segunda, entre otras cosas para comprobar cómo acababa todo, aunque cierto es que alguna idea tenía de las miles de cosas que se comentaron cuando, hace cuatro años, salió el libro en cuestión.
Lo mejor que se puede decir de ésta es que al menos es entretenida, lo cual no es poco en estos tiempos que corren. Hay pocos minutos para la pausa en la acción, y el hecho de que los personajes estén para arriba y para abajo casi todo el rato, con sus misterios -incluyendo un destacado porcentaje culebronesco del film-, sus peligros y su necesidad de ir buscando y destruyendo objetos para conseguir el objetivo final hacen que las más de dos horas que estás sentado en la sala no se te hagan especialmente largas.
En contraposición, un final -de la película y, según me cuentan, también del libro- demasiado previsible y , sobre todo, comercial, quizás el más comercial posible -que cada cual lo descubra, quien lo desconozca, aunque en el titular de la crítica hay una pista más que fidedigna-, tal vez para contentar a los miles de «fans» que cada uno de los protagonistas tienen en todo el mundo. Además, la actuación de los jóvenes intérpretes, en general, es poco convincente, apreciándose una notable diferencia con los más veteranos, según mi criterio.
Eso sí, reitero: si bien parece ser que, según las críticas, hay mejores títulos para ir a ver en nuestro paseo por las salas de cine, en el fondo, sin ser para nada lo que su aparato mediático -el mismo que acompaña a la saga desde su inicio- nos quiere hacer ver, éste no es de los peores. Con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2ª parte) se puede echar un rato más o menos divertido y sin perder demasiado el hilo de la acción, por mucho que no se haya ido a ver prácticamente ninguna -o casi ninguna- de las entregas anteriores.
Vuelve el mejor Woody Allen
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos on 21 mayo 2011
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: Midnight in Paris
DIRECTOR: Woody Allen
REPARTO: Owen Wilson, Rachel McAdams, Kathy Bates, Corey Stoll, Adrien Brody, Carla Bruni, Marion Cotillard, Tom Hiddleston, Alison Pill
GUIÓN: Woody Allen
PRODUCCIÓN: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Jaume Roures (Mediapro)
GÉNERO: Comedia
NACIONALIDAD: USA/española
DURACIÓN: 95 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (sobre 5)
Retornaba yo a las salas de cine para intentar disfrutar de una producción del señor Allen, don Woody, algunos años después de su más que aceptable Scoop, y tras rechazar algunos títulos (El sueño de Cassandra, Vicky Cristina Barcelona) que no parecían sino meros experimentos los cuales, como todos sabemos, hay que hacer con gaseosa.
Pero Midnight in Paris, aunque no sé por qué, me atraía bastante -más allá de las tradicionales 4/5 estrellas que algunos críticos le otorgan siempre al genio de Brooklyn, haga lo que haga-, incluso sin haber prestado atención ni a la sinopsis ni al reparto, excepción hecha del pequeño papel otorgado a la «señora Sarkozy», Carla Bruni, reflejado por todos y cada uno de los medios de comunicación y del que era poco menos que imposible no enterarse.
Y no me equivocaba, porque Woody Allen aborda, con su habitual maestría cuando le da por hacer verdaderamente bien las cosas, una historia en la que la mezcla entre realidad e imaginación, la evocación constante del pasado nunca vivido «in situ» frente al presente que nos toca vivir, y el homenaje al París cultural de los años 30 «casan» como únicamente es capaz de propiciarlo don Woody.
Sólo él puede hacer aparecer de tal forma una ciudad, dicen que de las más bellas de Europa -a ver si un día tengo la ocasión de comprobarlo-, que pasa del actual siglo XXI a la época vanguardista, previa a la Segunda Guerra Mundial, al dar las campanadas de la medianoche. Y sólo él puede mezclar con verdadera magia a un guionista con vocación de escritor -el que interpreta un perfecto «alter ego» suyo como Owen Wilson-, «desubicado» en el presente, con grandes artistas de aquel tiempo como Hemingway, Sean Fitgerald, Picasso, Buñuel, Belmonte, Toulousse-Lautrec, Degas, Gauguin o Dalí; además de hacerle vivir la historia romántica inevitable en la llamada «ciudad del amor», de la que Allen hace un retrato sensacional.
Todo ello con un elenco perfectamente elegido, en el que además de Wilson hay que señalar especialmente a una magnífica Marion Cotillard en la piel de una de las amantes de Picasso-, y también con un vestuario y una caracterización sobresalientes -sobre todo un muy conseguido Dalí con Adrien Brody-, aunque con una única pega en ese sentido. Y es que, viendo las imágenes que hay publicadas en Internet además de las que aparecen en los programas taurinos de televisión, no recordaba yo que Belmonte fuera un tipo en el que su aspecto más reseñable fuera su belleza, sino más bien todo lo contrario.
Pecata minuta, no obstante. La película te embruja desde su inicio hasta el último de los minutos de los noventa y cinco que permaneces en la sala. Poco más de hora y media que no se te hace larga, sino todo lo contrario.
De no ser por los actores…
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 2 marzo 2011
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: 23-F: la película
DIRECTOR: Chema de la Peña
REPARTO: Paco Tous, Fernando Cayo, Juan Diego, Mariano Venancio, Lluís Marco, Ginés García Millán, Luis Zahera, Joaquín Notario, José Manuel Seda
GUIÓN: Joaquín Andújar
GÉNERO: Histórico
NACIONALIDAD: Española
DURACIÓN: 97 minutos
CALIFICACIÓN: * * (Sobre 5)
Sea porque el 23-F lo tenemos todavía relativamente cerca en el tiempo -tan sólo 30 años-; sea porque se ha dicho y se ha escrito tanto sobre aquel día que lo tenemos ya en cierto modo bastante manido; o sea porque, además, hace no demasiado se estrenó una miniserie relacionada con el tema, lo cierto es que en muchos de sus aspectos esta película que conmemoraba el trigésimo aniversario del fallido golpe de estado de Tejero pasa sin pena ni gloria por la cartelera contemporánea del cine nacional.
Demasiado anodina, en líneas generales. Es verdad que las 17 horas esperando la resolución del conflicto no dan para una historia excesivamente dinámica, pero precisamente por eso mismo quizá se debía haber enfocado el argumento de otra forma, siempre con lo sucedido en 1981 como tema central, claro está.
Además, al desarrollo de los acontecimientos en la película le resulta material y literalmente imposible desembarazarse de su estructura más que visible de «TV Movie», quizás porque, tal vez de manera inconsciente, tanto Chema de la Peña como Joaquín Andújar -director y guionista, respectivamente- beben más de la cuenta de las fuentes de la miniserie antes aludida, que no es otra que 23-F: el día más difícil del rey con la que, además, son inevitables las comparaciones dado que desde su estreno no han pasado ni dos años.
A la historia claramente la salvan los actores. De hecho, si los casi cien minutos que hay que estar en el cine no se terminan haciendo prácticamente insoportables es por la excelente labor de la gran mayoría de los intérpretes. Paco Tous es un Tejero más que notable. El célebre «inspector Miranda», con una dilatada carrera teatral a cargo de su grupo «Los Ulen», logra desembarazarse, sin perder su esencia interpretativa, del personaje que tanta fama le dio en Los hombres de Paco; mientras que Fernando Cayo encarna excelentemente al rey -no es la primera vez que se mete en su piel-, y Juan Diego nos da una nueva clase maestra dando vida al general Armada, otro de los hombres clave dentro del 23-F. Todo ello con la colaboración inestimable de otros buenos actores como Lluís Marco, que encarna al general Milans del Bosch; o Ginés García Millán, que tras interpretar recientemente a Adolfo Suárez vuelve a darle vida en 23-F: la película.
Es lo único por lo que realmente merece la pena gastarse los euros acudiendo a las salas. Cierto es que, tanto como la historia en sí, los intérpretes son la clave del buen funcionamiento de un largometraje; pero, teniendo en cuenta las pretensiones con las que 23-F: la película acudía a los cines, lo cierto es que al menos a mí eso me parece bastante poco. Pese a todo, recomiendo a quienes lean esta crítica que vayan a ver este film, siempre y cuando sean conscientes de que, más allá de los actores, no se van a encontrar gran cosa ni mucho menos.
Redención artística de Eduardo Vasco
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 29 enero 2011
CRÍTICA TEATRAL
OBRA: El alcalde de Zalamea
AUTOR: Calderón de la Barca
COMPAÑÍA: Compañía Nacional de Teatro Clásico
REPARTO: Joaquín Notario, Ernesto Arias, Eva Rufo, José Luis Santos, David Lorente, Pepa Pedroche, Miguel Cubero, José Juan Rodríguez, David Boceta, Diego Toucedo, David Lázaro, Pedro Almagro, Isabel Rodes, Alberto Gómez, Eduardo Cárcamo, Eduardo Aguirre de Cárcer y Alba Fresno (Viola de gamba).
VESTUARIO: Lorenzo Caprile
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: Eduardo Vasco
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 28-01-2011
AFORO: Completo
DURACIÓN: 1 hora y 55 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)
Volvían tanto Eduardo Vasco como la Compañía Nacional de Teatro Clásico al Lope de Vega tres años después de su última visita a la capital sevillana, también con Calderón (El pintor de su deshonra); y volvía servidor de ustedes a presenciar un montaje de los antes mencionados después de aquel engendro en el verano de 2010 en Niebla que fue La Estrella de Sevilla.
Debo reconocer que acudía con ganas de quitarme la espina de aquella desafortunada puesta en escena, y es un gran placer para mí comentar que lo he conseguido, y con creces. Desconozco si Eduardo Vasco -a quien conozco personalmente y de quien, en el trato, no sólo no tengo quejas sino más bien todo lo contrario- reflexionó sobre lo que, para mí, no fue sino una notable cagada -con perdón-; o si con un texto señero por excelencia de nuestro teatro clásico haya decidido no hacer cosas raras; pero el caso es que mi estimado Eduardo se ha redimido por completo con esta magnífica versión sobre las tablas de El alcalde de Zalamea.
Tal y como comento, Vasco se deja aquí de experimentos -parece que éstos sólo los hace con Lope-, y el resultado es uno de los mejores montajes que yo haya podido ver siempre, no sólo en el Lope de Vega sino en cualquier parte. Con el minimalismo escenográfico que caracteriza el 95% de los trabajos del director madrileño -se volvió a repetir la fórmula, con un mejor resultado, de La Estrella de Sevilla de los actores esperando en los laterales del teatro aguardando entrar en acción-, sobre el escenario del ya casi mítico teatro sevillano tuvo lugar un espectáculo muy completo en todos los sentidos.
Coros y bailes, música instrumental en directo para acompañar algunos de los más destacados parlamentos -otra característica habitual del teatro de Vasco-, vestuario acorde con la época y, por supuesto, una extraordinaria interpretación de los actores o, mejor dicho, de las «parejas» de actores. La más destacada y la mejor de todas ellas, la de dos veteranos de las artes interpretaivas y escénicas, Joaquín Notario y José Luis Santos, en la piel respectivamente de Pedro Crespo, alcalde de Zalamea, y del general Lope de Figueroa.
Notabilísima vis cómica y dramatismo necesario cuando era menester; así nos deleitaron Notario -adoptando el acento teóricamente característico del labrador extremeño de Badajoz- y Santos con varios «tète a tète» cargados de pausa, templanza y mucha complicidad entre ambos. Se nota que llevan ya años compartiendo elenco dentro de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
Como también hay que reseñar la química entre Pepa Pedroche -la «Chispa»- y David Lorente -Rebolledo- que, desde una perspectiva más secundaria, no sólo bordan sus papeles interpretativos sino que, además, su labor en los coros es sobresaliente; y asimismo, entre Miguel Cubero -el satirizado hidalguillo Don Mendo- y José Juan Rodríguez -su ayudante Nuño-, encargados de mantener el hilo informando de «lo que no se ve» y de sacar unas risas al público por mor de su gracia especial al interpretar los singulares y divertidos diálogos surgidos de la mente de Calderón.
Y, entre tantas «parejas» escénicas, el «malo» y la ultrajada. Ernesto Arias quizás no borda su papel del libertino capitán don Álvaro de Ataide como lo hacen los demás con los suyos, pero su interpretación, en líneas generales, también está a la altura de lo que se debe exigir a la Compañía Nacional de Teatro Clásico; mientras que Eva Rufo -Isabel, la hija de Pedro Crespo-, sin demasiado parlamento en los dos primeros actos, se luce en el amplio monólogo del tercero, en el que Isabel le cuenta a su también deshonrado padre qué es lo que ha sucedido con ella.
En definitiva, como resumen final sólo puedo decir una cosa: Eduardo, así sí.
Y la Academia acertó en la elección
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 8 enero 2011
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: También la lluvia
DIRECTOR: Icíar Bollaín
REPARTO: Luis Tosar, Gael García Bernal, Juan Carlos Aduviri, Karra Elejalde, Carlos Santos, Raúl Arévalo, Cassandra Ciangherotti
GUIÓN: Paul Laverty
GÉNERO: Drama basado en hechos reales
NACIONALIDAD: Española
DURACIÓN: 108 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)
Esperaba con curiosidad el estreno de También la lluvia, sobre todo después de que, hace algunos meses, se publicara que sería la película que representaría a España en los Oscar de este año, dejando fuera a un gran film como Celda 211 y a una superproducción como Lope. Y lo primero que debo decir es que la Academia del cine español ha acertado de pleno.
Para mí También la lluvia no es Celda 211, eso debo dejarlo claro. Pese a su notable calidad en muchos de sus aspectos, a la película de Icíar Bollaín le falta «algo» para alcanzar el sobresaliente que mereció en su momento la carcelaria historia de Daniel Monzón; pero analizándola minuciosamente no me cabe duda que, a la hora de valorarla, a los americanos les gustará mucho más.
¿Por qué? En primer lugar por la historia en sí: por la «autodesmitificación» de un personaje como Cristóbal Colón combinada con el tratamiento otorgado a un conflicto social, sucedido allende nuestras fronteras, como la «Guerra del Agua» en Bolivia en el año 2000. Un doble plano llevado con bastante lucidez y acierto.
La visión que Bollaín y el guionista Paul Laverty nos dan del descubridor del «Nuevo Mundo», a través de la película que los personajes de Luis Tosar y Gael García Bernal pretenden rodar en el país andino (se podría hablar entonces de metacine), se aleja de los convencionalismos utilizados en España (conquistador, héroe y casi evangelizador y misionero), para centrarse en su faceta codiciosa, ambicionadora en exceso y tiránica, haciendo hincapié en la leyenda negra que los españoles en el siglo XVI tienen en el continente americano. Y, al mismo tiempo, la lucha en el siglo XXI de las clases más humildes por defender lo suyo. Todo ello llega a calar entre el público, y podría ser que también sucediera lo mismo con los miembros de la Academia de Cine de Hollywood.
Pero no es menos cierto que, pese a los criterios a veces tan particulares de los cinéfilos californianos a la hora de valorar para sus premios una película por encima de otra, nada de lo anteriormente contado serviría si También la lluvia no tuviese siquiera una mínima calidad, algo con lo que cumple, y de sobra. Además de la notable dirección y de la más que aceptable narración de los hechos, sin duda lo más destacado es la elección y el trabajo de los actores, comenzando por un Luis Tosar pletórico en todos los sentidos durante los últimos años -está absolutamente en todas-, y siguiendo por Gael García Bernal, protagonistas ambos (en sus papeles de productor y director respectivamente dentro de la película sobre Colón) de un «mano a mano» en el que salen ganando claramente tanto el cine como el espectador. Un mano a mano de dos magníficos profesionales, todo hay que decirlo, en la piel de dos excelentes personajes.
Y como a Tosar y a García Bernal le dan una excelente réplica los secundarios, se puede decir que a Icíar Bollaín hay que darle un diez por la designación del elenco. Tanto Karra Elejalde -que, tras haberlo visto anteriormente en bazofias del estilo de Año Mariano, me ha sorprendido gratamente- como Carlos Santos -el otrora «Povedilla» de Los hombres de Paco-; el actor indígena Juan Carlos Aduviri, magnífico; y también la joven mexicana Cassandra Ciangherotti colaboran como Dios manda para que el resultado de También la lluvia haya sido, aunque no sobresaliente, sí ciertamente bueno. A ver ahora qué es lo que piensan los académicos de Hollywood.

Comentarios recientes