Vacaciones León-Galicia-Vitoria (6)

SEXTO DÍA: SÁBADO 1-8-2009 (Pontevedra-Santiago de Compostela)

Mi último día en territorio gallego. Después de desayunar y leer el periódico terminé de recoger mis cosas y dejé el hotel, dado que ya se me acabaron los dos días que tenía reservados allí, para trasladar mis cosas a casa de Cristina, donde me iba a alojar esa última noche antes de salir para Vitoria.

Me despedí de Paula, claro está; normalmente en este tipo de viajes siempre terminas conociendo a alguien inesperado, con quien terminas llevándote bien pases el tiempo que pases junto a él/ella, y ese fue el caso de Paula en Pontevedra. Realmente me dio un poco de pena salir del hotel, porque todos en general me trataron muy bien, pero no me puedo quejar, porque sabía que Cristina y Ciprian, por supuesto, me iban a tratar igual de bien que el personal del Hotel Madrid.

Antes de ir a casa de ellos dos para dejar la maleta, no obstante, estuve consultando con Paula los horarios de los trenes y autobuses que iban a Santiago de Compostela, para ver cuál era el que mejor me venía. Finalmente salí de la estación de autobuses a las 12:30, bien ataviado con mi nuevo paraguas porque en la capital gallega se avecinaba algún que otro chubasco, como así fue.

Fachada de la catedral de Santiago

Fachada de la catedral de Santiago

Santiago me recibió, como manda la tradición, con un buen chaparrón que, afortunadamente para mí, no duró más de diez minutos; con lo que pude salir sin problemas, mapita en mano, directo al casco histórico para buscar, en primer lugar, la Plaza del Obradoiro, en mi opinión lo primero que se debe visitar la primera vez que se va a Santiago. Allí llegué, al son de los gaiteros, sobre las 14:15 horas.

Impresionante; aunque yo no sea católico practicante no tengo otra palabra para describir la estampa del destino final de todos aquellos que se atreven a hacer el camino de Santiago. Y la fachada de la catedral -la del Pórtico de la Gloria-, sin comentarios: como cada vez que veo en persona alguna de las grandes obras de arte de carácter nacional y mundial -algo parecido me sucedió el año pasado con el Panteón de Agripa y el Coliseo en Roma-, no pude evitar retrotraerme a las clases de Historia del Arte de José J. Franquelo en el instituto Mateo Alemán (San Juan de Aznalfarache), porque inevitablemente me recordaba a ello. Por allí estuve una media hora larga, visitando la catedral, inclusive la tumba del Apóstol Santiago, a la que quise echar una foto con el móvil -para no dar tanto el cante, al no notársele el flash-, pero no pude porque la batería andaba ya un poco floja.

Con eso ya me daba por satisfecho; así que como ya casi eran las 15:00 busqué un bar para ir a comer -el elegido fue uno que estaba en la Plaza Quintana-, y luego mi intención era la de dar un paseo por la zona universitaria antes de coger otro autobús de vuelta para Pontevedra.

Cartel anunciador de la exposición sobre Chaplin

Cartel anunciador de la exposición sobre Chaplin

Pero la casualidad hizo que, afortunadamente, permaneciera en Santiago más tiempo del que tenía previsto. Cuando llegué a la Plaza de la Universidad, en la iglesia allí situada había anunciada una exposición organizada por la Fundación La Caixa -que dura hasta el 31 de agosto- sobre el que para mí es el cineasta número 1 de la historia, amén de uno de los artistas más completos y de los personajes más importantes, complejos y fascinantes de todo el sigo XX: Sir Charles Spencer Chaplin.

Mi sorpresa fue tremendamente grata, y la verdad es que no me importó que fueran poco más de las 4 de la tarde y tuviera que esperar casi una hora para que abrieran las puertas de la iglesia. Me entretuve como pude haciendo tiempo, hasta que decidí buscar un lugar para tomar un café y así mitigar el considerable fresco que llevaba haciendo durante todo el día -yo iba ataviado como un típico visitante del sur, con camiseta y pantalón corto-; y, miren ustedes por dónde, las casuas y azares -que diría Silvio Rodríguez- volvieron a hacer notablemente su trabajo porque entré en una cafetería-restaurante situada casi enfrente de la iglesia que se llamaba… «Candilejas». Más chapliniano, imposible; aunque el nombre no debía estar puesto en su honor porque allí no se observaban ningún tipo de motivos que nos hicieran recordar al payaso Calvero y compañía.

Finalmente, a las 5 entré a ver la exposición, que se componía de una muy completa exhibición de imágenes y trozos de películas de Chaplin, comenzando el paseo con el primero de los cortos donde apareció el personaje del vagabundo, Carreras sofocantes Kid Auto Races At Venice-, y terminando con el muy clásico final de Tiempos Modernos. Casi una hora estuve allí disfrutando, una vez más, con la obra de este gran genio del arte del siglo XX, volviéndome para Pontevedra con una amplia sonrisa en la cara.

Cuando llegué, sobre las 20:00, Cristina y Ciprian estaban esperándome, porque esa noche fuimos a cenar a casa de la hermana de Cristina, junto a ella, su novio y unos amigos, pasando yo un excelente rato con ellos. Fue una estupenda forma de concluir mi estancia en Galicia; al día siguiente me esperaba ya la última etapa de mi viaje, la que, a priori, se revelaba como la más intensa de todas, y así terminó siendo: Vitoria.

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (5)

QUINTO DÍA: VIERNES 31-7-2009 (Pontevedra)

El descanso de la noche anterior me vino bastante bien; aunque hasta la sobremesa todavía continué notando un poco de flojera corporal, pero ya bastante menos. Por lo pronto, lo primero que hice al levantarme fue desayunar en la cafetería un buen croissan a la plancha con un café con leche -lo que no suelo desayunar en casa-, y sentarme en uno de los sofás del salón para poder leer la prensa con tranquilidad.

Recreación de la cámara de la Numancia. Foto: web del Museo de Pontevedra

Recreación de la cámara de la Numancia. Foto: web del Museo de Pontevedra


Fue en ese preciso momento cuando Paula se tomó unos minutos para degustar su desayuno, justo en el mismo sitio en el que yo procedía a la lectura del periódico de turno. Al principio solamente la saludé de forma educada, pero después de que en el espacio de dos minutos la reclamaran en recepción unas 3-4 veces ya le hice un comentario simpático sobre la situación, y estuvimos hablando un ratillo, justo hasta que pudo terminar su café con leche y lo que tuviera para comer. Tampoco me costó mucho entablar conversación con ella, porque desde que la vi por primera vez el día anterior me cayó bien, y creo que yo a ella también; así que aquellos 10-15 minutos de charla yo los pasé encantado.

Después de subir en un momento a la habitación para lavarme los dientes y coger lo necesario, decidí hacer un poco de turismo por mi cuenta. Para ello le pedí consejo a Paula, quien complementó las indicaciones que ya me había dado Cristina el día anterior, y me señaló en un mapa qué era lo que podía ver principalmente. Entre las dos me hablaron bastante bien del museo de la ciudad -situado en la Plaza de la Leña, a pocos minutos del hotel-, así que hacia allí me dirigí.

El Museo de Pontevedra es un recinto pequeño en comparación con los de algunas de las grandes ciudades, pero con un contenido muy interesante y que merece la pena verse. Son cuatro edificios -uno de ellos en rehabilitación- más las Ruinas de Santo Domingo, por donde había pasado con Cristina y Ciprian la tarde anterior. Dado que cerraban a las 14:00 y eran poco más de las 12, decidí visitar tranquilamente los dos primeros, el Castro Monteagudo y el García Flórez, que eran los dos que estaban situados de forma contigua, en la Plaza de la Leña.

El primero de ellos incluye en su planta baja una colección muy variada de elementos y objetos arqueológicos y de orfebrería en Galicia, desde la Prehistoria hasta la época de los romanos; así como una impresionante colección de platería donada por el escritor Gonzalo Fernández de la Mora y Mon. La planta alta, por su parte, está destinada a la pintura, pudiendo contemplarse varias estancias con cuadros góticos, renacentistas, españoles, italianos y de los Países Bajos, así como también algunos bodegones y orfebrería religiosa.

Placa de la casa de Valle-Inclán/pintada del vecino

Placa de la casa de Valle-Inclán/pintada del vecino


En el segundo lo más destacado es el espacio dedicado a la temática naval, sobre todo una magnífica recreación de la cámara de la fragata Numancia -ver foto de más arriba-, navío construido en el siglo XIX y comandado por Méndez Núñez. Simplemente preciosa, lo mejor que he visto en los 3 días que he pasado en Pontevedra.

Fue una muy entretenida mañana, que tuvo continuidad a la hora de comer cuando Cristina me llamó y me dijo que si quería ir a comer a su casa y así conocer a sus padres, que habían llegado de visita junto a su tía de Madrid. Me lo pasé bastante bien con ellos, sobre todo con el padre, un ser para echarle de comer aparte.

Una vez finalizado el almuerzo, todavía llegué a tiempo al hotel para echarme un rato de siesta de cara a la salida de la tarde, una visita guiada por la ciudad antigua de la que me habían hablado Cristina y su padre, y que me dijo Paula que comenzaba diariamente a las 19:00 en la Plaza de la Ferraría. Ésta duró aproximadamente una hora y tres cuartos, y se compuso en un 80% de un paseo por los lugares por donde ya había estado un día antes con Cristina y Ciprian, pero con explicaciones y anécdotas bastante más numerosas.

Detalle del hijo a la izquierda del padre, en Santa María

Detalle del hijo a la izquierda del padre, en Santa María

Por ejemplo la historia del loro Ravachol y el cortejo fúnebre que le hacen año tras año; la anécdota de la pintada del «vecino» de Valle-Inclán, justo enfrente de su casa; o también los avatares de la fachada de la Basilica de Santa María, como el hecho de que Cornelius de Holanda, su autor, dejara su sello con detalles como colocar a Jesucristo a la izquierda de Dios -cuando todo el que tenga una mínima cultura sabe que la Biblia dice que estaba colocado a su derecha-, sobre lo que hay varias hipótesis, o el hecho de fabricar la imagen de un santo con gafas. Asimismo, uno de los lugares que todavía no había visto fue la plaza de Méndez Núñez, donde hay una estatua de Valle-Inclán. Resumiendo, la ruta estuvo muy interesante y entretenida, y mereció la pena por mucho que la mayoría de los lugares por los que transitamos ya los conociera de la tarde-noche anterior.

A la vuelta me di cuenta de que el cielo poco a poco se iba poniendo cada vez más gris, así que como además para el día siguiente pronosticaban lluvia me pasé por una tienda de chinos, y compré allí un paraguas adecuado para pasar buena parte de la jornada en Santiago de Compostela. Después, volví a cenar en la cafetería del hotel, y pasé mi última noche en el Hotel Madrid -el sábado me alojaba en casa de Cristina y Ciprian- viendo al Madrid contra la Juve en la Peace Cup. Ganaron los turineses por 1-2.

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (4)

CUARTO DÍA: JUEVES 30-7-2009 (Pontevedra)

Primer día en tierras gallegas. Pontevedra me recibió con un tiempo algo diferente del que había disfrutado en León: el calor que podía llegar a hacer por la mañana-mediodía y la suavidad de las temperaturas por la tarde y por la noche eran más o menos similares; pero en la ciudad en la que me encontraba desde la noche anterior se notaba una humedad bastante considerable; tal fue así que, como dijo Cristina, «si te quedas quieto tienes fresquito, pero como estés en movimiento, precisamente también por la humedad, llegas a sudar bastante».

Cristina-Calítoe.:. y un servidor

Cristina-Calítoe.:. y un servidor

Y los efectos de esa humedad se notaron sobre todo cada vez que enfilaba la avenida principal de la ciudad -Eduardo Pondal-, especialmente antes del atardecer, claro. Por allí nos dirigimos Cristina y yo a media mañana, dado que ella hizo de acompañante para guiarme hacia el Hotel Madrid -en la calle Andrés Mellado-, que era el lugar donde yo me iba a alojar los dos próximos días. Teníais que ver a éste que suscribe cuando llegué a la puerta del hotel, después de haber estado llevando mi señora maletita -con ruedas, afortunadamente- durante unos 15 minutos. No estaba cansado, pero sí empapado de arriba a abajo en sudor, casi como si estuviese en Sevilla.

Sin embargo, a pesar de haber llegado a buena hora tuve que esperar para poder acceder al hotel. A mi entrada me recibió una muchacha joven, morena, guapa y de trato muy agradable, que al día siguiente supe que respondía al nombre de Paula. Era, obviamente, la recepcionista del turno de mañana-sobremesa. Cuando anuncié mi reserva Paula me dijo que a la habitación todavía le faltaba algo de tiempo para estar lista, porque como yo había anunciado que llegaría por la tarde-noche se estaban tomando las cosas con un poco de calma. No hubo problema; Cristina y la perrita Mandy todavía no andaban muy lejos, y pude pasar la hora que debía estar esperando junto a ellas, no sin antes dejar las maletas en el servicio de consigna del hotel, al cuidado de Paula.

Sobre la una y media pude por fin entrar en mi habitación, y acto seguido pasé unas horas de un cierto bajón, como si el cambio de presión atmosférica que estaba notando me estuviera afectando más de la cuenta. En un principio había quedado con Cristina a las 15:00 en su casa para ir con ella a su entrenamiento gimnástico y ver su club; pero como estaba hasta arriba de trabajo hubo cambio de planes, y me quedé en el hotel echándome una siesta. Menos mal, porque con el paso de los minutos descubrí que, a aquellas horas de día, yo no tenía cuerpo como para haberla acompañado al entrenamiento.

Con la iglesia de La Peregrina de fondo

Con la iglesia de La Peregrina de fondo

Pero antes de seguir, hablemos un poco del alojamiento. En general, el Hotel Madrid es un lugar muy recomendable para quienes deseen encontrar alojamiento en Pontevedra a buen precio, tanto por las instalaciones como por el trato dispensado por el personal. La habitación del hotel, como sucediera con la del Hostal Quevedo de León, era bastante buena, sin grandes lujos pero muy acogedora. Asimismo, el hotel dispone de cafetería y restaurante, terraza y un salón con sillas y sofás para poder leer la prensa o echar el rato, en general. Ya lo sé, es todo lo que se supone que debe tener un hotel, pero para los 32 euros/noche, IVA incluido, que pagas por una individual a mí me pareció un servicio muy completo. No es publicidad barata, sino un claro signo de que yo acabé muy contento de mi estancia allí.

A la tarde, después de la siesta, Cristina y Ciprian iban a venir a buscarme para dar una vuelta, y así llevarme a ver un poco la ciudad, por lo que, después de tomarme un buen zumo de naranja natural fresquito en la cafetería, allí estuve preparado para cuando llegaran. El paseo transcurrió principalmente por la llamada ciudad antigua, más concretamente por lugares como la Iglesia de La Peregrina -patrona de la ciudad-, la Plaza de la Ferraría, la casa de Valle-Inclán -en la Plaza de las 5 Rúas-, la Basílica de Santa María -allí dicen que se construyó la carabela Santa María- o las Ruinas de Santo Domingo, llegando prácticamente hasta la orilla del río.

A la vuelta nos paramos en uno de los bares a tomar algo, y allí observé que, a diferencia de lo que ocurre en las tierras del sur, a cada bebida le acompaña gratis una tapa más o menos pequeña. Era algo de lo que ya me había percatado en León, donde el procedimiento era exactamente el mismo que en Pontevedra. Ya podríamos aprender en Andalucía -y en otros varios lugares de España- a no ser tan cutres en ese sentido.

Fue una tarde muy agradable, en la que la flojera remitió bastante, aunque a mi vuelta al hotel ésta volvió a reaparecer en parte. Por eso, porque me quedaban dos días para ver un poco mejor la ciudad, y porque ya tendría tiempo para salir de verdad por la noche en Vitoria -como así sucedió-, decidí pasar la noche tranquilamente en el hotel. Después de comer algo en la cafetería -en la que también me atendieron muy bien-, me di una ducha y me entretuve con lo que estaban echando en la tele, más concretamente la última parte del capítulo del día del nuevo «Coche Fantástico«. Entretenido, pero donde se ponga la clásica pareja formada por David Hasselhoff y el clásico Kitt -con el no menos clásico y mítico Carlos Revilla en el doblaje al español-, que se quiten el cacharro ultramoderno éste que han puesto ahora, y el adolescentillo que lo conduce, porque no dan la talla.

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Una forma diferente de ver cine

Me refiero, cuando hablo de esto, al cine de verano que, desde el pasado 13 de julio, está montado en el patio central del edificio de la Diputación de Sevilla, en la avenida Menéndez y Pelayo.

Portada del programa oficial

Portada del programa oficial

Cierto es que, prácticamente desde su primera función, mis padres me habían aconsejado que asistiese a alguna de ellas, pero entre que la cartelera no me terminaba de llamar la atención y que hace poco disfruté de mis diez días norteños, no me había dejado caer por allí, hasta ayer.

El título era de los llamativos, Uno, dos, tres, del maestro de la comedia Billy Wilder, uno de los clásicos que aún estaba pendiente de ver, así que como la ocasión era inmejorable decidí pasarme. Por sólo tres euros -entrada única- puedes acceder al amplio espacio que ocupa el patio central de la Diputación, y sentarte bien en un banco o en una mesa para disfrutar de la película mientras degustas unas tapas, unas bebidas o unas baguettes, entre otras cosas, que puedes comprar en el ambigú habilitado allí mismo; consumiciones que, por supuesto, se deben abonar aparte.

Todo muy agradable, y más si el film que vas a ver acompaña, como así fue. Para el que aún no haya visto Uno, dos, tres, solamente voy a decir que se trata de una comedia divertida, muy ágil en sus diálogos y con una estructura ciertamente teatral en muchos de sus momentos; no obstante está basada en una obra de teatro del mismo nombre. En ella se satiriza la disputa entre el comunismo y el capitalismo acaecida durante la Guerra Fría, con un argumento que parte de la idea del protagonista que interpreta James Cagney -que opera desde Berlín Oeste- de extender los dominios de la Coca Cola en Rusia, la RDA y los demás países del Telón de Acero, para conseguir un importante ascenso.

Aunque a éste que suscribe dentro de la filmografía de Billy Wilder le gusta más Con faldas y a lo loco , no dejo de reconocer que Uno, dos, tres es otro de esos títulos que no defraudan si lo que uno pretende es pasar un buen rato. Pero quien quera verla ya tendrá que hacerlo en DVD; para disfrutar del cine de verano habrá que buscarse otra buena película, que seguro que las habrá.

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (3)

TERCER DÍA: MIÉRCOLES 29-7-2009 (León-Pontevedra)

La jornada del miércoles 29 fue larga pero, al mismo tiempo, no tiene una crónica demasiado extensa. En un principio, como comentaba ayer, los planes eran hacer un poco de turismo en solitario por la mañana, ya que Irene y David tenían diversos quehaceres, y luego reunirme con ellos a la hora de comer para ir a casa de Irene y conocer a su familia.

Pero una llamada recibida por mí a media mañana propició que tuviera que poner fin a mi etapa leonesa 24 horas antes de lo previsto, aunque tuviera pagada una noche más de hostal, para marcharme a Pontevedra. Aún así, me dio tiempo a subir a la plataforma que hay en la catedral para ver lo que no dio tiempo de ver el martes, es decir, las vidrieras de la parte superior de la misma. Ya que había comprado la entrada para ir a las 12 no la iba a desaprovechar, aunque en mi mente ya estaba ir a la estación de autobuses para ver si podía cambiar el billete que saqué el mismo lunes cuando hice parada en Madrid.

Y aquí vino la anécdota del día: no sé qué les dije yo a los de Alsa o qué escucharon ellos, pero el caso es que el billete me lo habían dado para el miércoles, y no para el jueves como creo yo que les comenté de forma clara. Total, que cuando pedí el nuevo billete y me dijeron que no había nada que cambiar porque el que yo tenía era para el mismo 29, no pude evitar sonreírme después de mi gesto de asombro ni tampoco pensar que si las cosas hubiesen transcurrido como estaba previsto a saber qué hubiese ocurrido al día siguiente, en teoría el día elegido para marchar hacia tierras gallegas…

A las 16:45 ya estaba yo subido en el correspondiente autobús -con un poco de pena por no haberme podido despedir personalmente de Irene y David-, dispuesto a presentarme en la capital de la provincia del mismo nombre unas 4 horas después. O eso era lo que yo creía, porque el autobús nos ofreció un interesante tour por casi todos los pueblos del sur de la provincia de Lugo -y por alguno más que no aparecía en el mapa-, amén de pasar por Ourense antes de llegar a Vigo y Pontevedra. En total, casi 6 horas, ya que me bajé del autobús sobre las 22:30.

Muy cerca de allí, en la estación de trenes, estaba esperándome Cristina -que debió pensar algo así como «por fin llega éste»- con su perrita Mandy. Acto seguido fuimos a dejar las cosas a su casa, y luego me fui a comer algo por ahí con ella y con Ciprian -Cristina, lo siento pero no sé cómo se escribe; en tal caso léase «Chiprian»-. Ambos, en este día de imprevistos y «planes B», aceptaron acogerme una noche más que la que habíamos acordado, ante lo cual yo les doy las gracias pese a que ella diga que no hace falta.

Al día siguiente, se volvería a la normalidad.

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El Betis, campeón del Colombino

El Betis se ha proclamado campeón del XLV Trofeo Colombino después de haber vencido el sábado al Zaragoza por 4-2, y de empatar anoche a cero contra el Recreativo.

El Betis -de naranja-, campeón del Colombino. Foto: Marca.com

El Betis -de naranja-, campeón del Colombino. Foto: Marca.com

Frente a los maños, el equipo de Primera División que participaba en el torneo, los béticos hicieron un partido brillante en la primera parte, y supieron contrarrestar con más goles la ofensiva de su rival en la segunda. El comienzo fue contundente: nada más sacar de centro Odonkor hizo una gran jugada por la derecha y centró para que Juanma batiera al meta zaragocista Carrizo con la derecha. Pavone, a poco del descanso, aprovechó un penalti cometido por Ayala sobre él mismo para aumentar las diferencias. El Betis, de la mano de Antonio Tapia, brindaba un excelente fútbol a los 2000 seguidores que se dieron cita en el estadio Nuevo Colombino.

En el segundo tiempo -tras guardarse un emotivo minuto de silencio por la muerte de Dani Jarque– el Zaragoza le metió una marcha más al partido, y Jorge López, de tiro raso y en colaboración con un no muy afortunado Goitia, acortó diferencias. Pero el «tanque» bético ayer estaba de dulce, y en el minuto 61 hizo una gran jugada dentro del área para, de tiro raso, marcar su segundo gol del partido, poniendo el 3-1 en el marcador. A pesar de la posterior expulsión por doble tarjeta de Ayala, el Zaragoza no se dio por vencido, y de nuevo Jorge López, a pocos minutos del final, batió por bajo a Goitia, poniendo algo de emoción. Ésta se acabó, sin embargo, cuando en la última jugada del partido, Sergio García se plantó frente a Carrizo y, después de que éste rechazara su primer disparo, picó la pelota por encima suya para marcar un bonito cuarto gol.

Ayer los béticos -que jugaron con la llamativa camiseta naranja- contuvieron al Recreativo, al que solamente le servía ganar al menos por dos goles, después de haber sido derrotados en la anterior jornada por el Zaragoza. El partido fue de poder a poder en el primer tiempo, según cuentan las crónicas; mientras que en el segundo el fuelle de los locales decayó, y el Betis se hizo con su cuarta carabela de plata con relativa comodidad, al sumar 4 puntos, por los 3 del Zaragoza y el solitario punto del Recre.

Parece que la pretemporada bética va viento en popa. Esperemos que Mark González y, si acaso, Emaná, sean los últimos en tomar la puerta de salida, porque con lo que parece que se ha visto en el Colombino la mano de Tapia comienza a notarse para bien.

Y digo «con lo que parece que se ha visto» porque el trofeo únicamente han podido seguirlo los asistentes al estadio y los aficionados aragoneses. Canal Sur Televisión no ha tenido una mejor idea que dejar tirados a dos de los tres equipos andaluces con más historia, sobre todo al Recreativo, que para algo es el Decano y el organizador del torneo. Algo lamentable por mucho que Recre y Betis vayan a militar esta temporada en Segunda División. Así funciona la cadena pública andaluza -aquella que, hace algunos años, decía ser «la nuestra»-: otorgando prioridad de manera frecuente al Real Madrid en las noticias de deportes y dejando de lado a dos de sus equipos más señeros. Solamente Aragón TV, y no por vía satélite, ha emitido en directo encuentros de este Colombino, más concretamente los dos del Zaragoza. Sencillamente indignante.

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (2)

SEGUNDO DÍA: MARTES 28-7-2009 (León)

Después del pequeño prólogo que supuso el paseo por el Húmedo, el martes 28 ya procedí a visitar de verdad lo más importante de la ciudad. Para ello quedé con Irene, quien esa mañana me hizo sola de «guía turística» porque David estaba trabajando, aunque él se iba a incorporar posteriormente, a la tarde.

Fachada de la Catedral de León

Fachada de la Catedral de León

El primer lugar al que nos dirigimos, como no podía ser de otra forma -tanto por la importancia como por la proximidad-, fue la catedral, con toda seguridad el monumento más importante de los que hay en León, y el recinto con las mejores vidrieras de Europa junto a Notre Dame, según los especialistas en Historia del Arte. Con sinceridad, como digo de otras muchas cosas, no sé si eso es cierto, pero preciosas sí que son. Más que eso: son impresionantes, a pesar de que los trabajos de restauración que todavía se están realizando allí nos impidieran contemplarlas todas en su máxima perfección.

No obstante, antes de entrar en la catedral, justo al llegar a la plaza, nos encontramos con Gela, una de las mejores amigas de Irene, quien andaba por allí haciendo encuestas entre los turistas. Podría haberme hecho alguna a mí, pero obviamente yo no disponía aún de los conocimientos mínimos necesarios sobre la ciudad como para contestar a las preguntas con un mínimo de verosimilitud.

Después de deleitarnos con las vidrieras y con la planta principal de la catedral, Irene y yo fuimos a ver el claustro, por el módico precio de un euro. También pudimos haber entrado a ver el museo, pero según Irene no vale la pena pagar los 4 euros que cuesta la entrada para lo poco que hay por allí. El claustro, como me imagino que sucederá en cualquier iglesia, es un lugar tranquilo y apacible, con un patio de considerables dimensiones, y perfecto para quien quiera meditar sobre lo que sea.

El claustro de la Catedral. De fondo, un servidor.

El claustro de la Catedral. De fondo, un servidor.

El siguiente destino fue la Colegiata de San Isidoro, la cual no me llamó demasiado la atención, al contrario que la visita guiada por el Panteón de los Reyes, situado justo a los pies de San Isidoro y que constituyó para mí uno de los episodios más interesantes de todo el viaje. Allí se encuentran los sepulcros -en piedra- de varios reyes leoneses medievales, y también los de algunos miembros de la familia real. No obstante, lo más bello de todo fueron los frescos, situados a lo largo de las bóvedas y de los muros. En ellos se representan, siguiendo el sentido de la agujas del reloj, las escenas más importantes de la vida de Jesucristo, junto a los signos del zodíaco y a un calendario típicamente leonés de la época, de temática eminentemente agrícola. La visita dura unos 50 minutos, de los cuales 25-30 están dedicados al Panteón, un lugar que, sin duda, hay que visitar si se va a León.

Al salir eran ya casi las 2 de la tarde, así que nos fuimos a casa de David -que ya había salido del trabajo- para comer algo y descansar un rato, ya que por la tarde iba a proseguir la visita por la ciudad.

Tocaba ir a ver otras dos grandes joyas de la ciudad, una monumental a nivel nacional, y otra tal vez más desconocida pero, para mí, más bella aún que la anterior. La primera de ellas es el Convento de San Marcos; y la segunda, la casa-museo de la Fundación Sierra-Pambley -situada frente a la catedral-, la cual me dijo Irene que me iba a sorprender, y así fue.

Casa-museo de la Fundación Sierra-Pambley. Foto: web de la Fundación.

Casa-museo de la Fundación Sierra-Pambley. Foto: web de la Fundación.

Creada por Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley -más conocido como Paco Sierra, lo cual, inevitablemente, me produjo en la mente claras reminiscencias de mi pasado reciente universitario- en 1885, su labor fue destinada desde un principio a la creación de escuelas en las que educar a aquellos que no se lo podían permitir económicamente, como por ejemplo los campesinos y los obreros.

A las 19:00 entramos en la casa, en una nueva visita guiada que nos llevó por las dos plantas en las que se desarrolló la vida de Paco y de los suyos. Destacable es la enorme diferencia que hay entre ambas: si bien la planta principal estaba destinada a la vida social, con todas las comodidades de la gente bien de la época, la segunda -donde se encontraban las estancias privadas- se caracteriza por una austeridad total, dado que el creador de la fundación pensaba que la vida no se vive de forma real si no se hace en las mismas condiciones que la mayoría del pueblo, y ésta no se componía precisamente de gente con demasiado dinero.

Puedo pecar un poco de cateto, pero de todo lo que vi allí me quedo sobre todo con un bastón-escopeta, un arma de andar por casa para intimidar a ladrones y asaltadores y que, a buen seguro, estaría considerada como el no va más si se hicieran algunos en los tiempos actuales. Asimismo, como en esta vida siempre se aprende algo nuevo, gracias a esta visita pude conocer también algunos datos más o menos anecdóticos, como por ejemplo que el popular juego de la oca es de origen francés. En resumen, que salí de allí encantado.

Y poco más dio de sí el día. Hasta la recogida nos dedicamos a tapear y tomar algo, dado que la jornada de tarde, aunque más corta, también había sido bastante intensa. Al día siguiente, en cuanto David saliera de trabajar, iría a visitar junto a ellos a la familia de Irene y su pueblo; o al menos eso era lo que tenía pensado en un principio. Las causas y azares -que diría Silvio Rodríguez- terminaron dictando algo diferente.

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Muere Jarque, capitán del Espanyol

El defensa central y capitán del Espanyol, Dani Jarque, ha muerto repentinamente esta noche mientras se encontraba concentrado con su equipo, en la localidad italiana de Coverciano.

Dani Jarque. Foto: Marca.com

Dani Jarque. Foto: Marca.com

Jarque, de 26 años y miembro de la primera plantilla espanyolista desde octubre de 2002, se encontraba hablando por teléfono con su novia, poco antes de bajar a cenar junto a sus compañeros, pero sufrió un ataque cardíaco fulminante, falleciendo en el acto. Después de que el delegado del Espanyol lo encontrara sin conocimiento, el médico del club intentó reanimarlo mediante un masaje cardíaco y el uso del desfibrilador, sin éxito.

Es un nuevo caso de muerte súbita en el fútbol español, después de los tristes sucesos de hace casi dos años con Antonio Puerta.

Descansa en paz, Dani…

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (1)

PRIMER DÍA: LUNES 27-7-2009 (Sevilla-Madrid-León)

Por fin llegó el tan esperado día. Un año entero tuve que esperar para poder hacer el periplo ideado para el verano de 2008, que no se pudo llevar a cabo finalmente por distintas razones. Había muchas ganas de ver cara a cara por primera vez a dos personas ciertamente especiales para mí en los últimos años: Irene, la historiadora de León; y Untzizu (pronúnciese «Unchisu»), la vitoriana, uno de los seres más peculiares y más entrañables que te puedes echar a la cara. Y como en este período de tiempo di con quien, entre otras cosas, me ayudó a abrir este espacio (miss Cristina-«Calítoe.:.»), la ruta se amplió un poco tanto temporal como espacialmente, ya que las tierras gallegas quedaron incluidas en el itinerario.

Así pues, éste iba a ser el compuesto por los territorios de León, Galicia y Vitoria, con una breve escala en Madrid el primer día para estirar las piernas.

Yo, con mi querida amiga historiadora

Yo, con mi querida amiga historiadora

Con todo ello, el 27 de julio salí desde la estación de autobuses «Plaza de Armas», con destino León. Huelga decir que durante casi toda la jornada estuve viajando, y que además llegué a León algo más de un par de horas más tarde de lo previsto porque cuando el Socibus arribó en Madrid a las 14:30 no encontré plaza en el primer Alsa que debía salir hacia tierras leonesas, el de las 15;30, con lo que debí aguardar un par de horas más. Durante ese tiempo comprobé que el calor de Madrid era inferior al de Sevilla, cierto es, pero escasamente por 3 ó 4 grados; así que me metí en el Corte Inglés de Méndez Álvaro para hacer un poco de tiempo y estar fresquito.

Finalmente, a las 21:30, más de 11 horas después de haber tomado el autobús en Sevilla, llegué a León, donde estaban Irene y David esperándome. Fue el primer momento especial del viaje, ya que hace casi dos años que empecé a entablar conversación con Irene y, como he dicho antes, ya había ganas de conocerla, porque han sido muchas las vivencias compartidas entre ambos a lo largo de ese tiempo pese a no vernos en persona.

Ambos me condujeron, en el coche de él, al hostal donde me iba a alojar las tres noches siguientes, el hostal Quevedo, situado en la calle peatonal que lleva el mismo nombre, muy cerca del centro histórico de la ciudad. El hostal está bastante bien, con habitaciones no demasiado grandes pero muy agradables y acogedoras y, sobre todo, a buen precio. Solamente le pongo una pega: el habitáculo de la ducha parecía una ratonera, un sitio minúsculo en el que se veía que una persona corpulenta como yo iba a tener algún que otro problemilla para moverse como así fue; pero por lo general no me puedo quejar del sitio, buscado por mis propios anfitriones.

Después de esperarme en el hall unos cinco minutos -el tiempo suficiente para dejar las cosas y coger lo necesario-, Irene y David me llevaron a dar la primera vueltecita del viaje, en este caso por el llamado Barrio Húmedo de León, el lugar de fiestas y celebraciones habituales, aunque al pasar por allí un lunes estaba bastante tranquilo. Eso sí, el excelente tiempo que hacía por allí -un fresquito que era como una bendición divina- hizo que hubiera gente que se animara a dejarse caer por allí para tomar algo, justo lo que hicimos nosotros.

Y tras el paseo por el Húmedo optamos por el toque de queda. No era una hora demasiado tardía -23:40-, pero a la mañana siguiente David madrugaba para trabajar, y además yo también estaba un poco cansado de tantas horas en el autobús; así que nos fuimos hacia nuestros respectivos dominios. Al día siguiente tendría lugar la primera gran jornada de turismo leonés.

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De vuelta de las vacaciones

Bueno, después de diez intensos días por tierras de la zona norte española ya estoy de nuevo en casa, y el blog vuelve a estar activo.

Regularmente, como si fuera un diario, iré publicando a lo largo de los póximos días, una serie de entradas con lo más significativo acaecido durante cada jornada.

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