Archive for category Cultura y espectáculos

Querer es poder

Este conocido refrán viene a cuento porque ayer por la tarde tuve la opción de ver El circo de la mariposa, un cortometraje estrenado el pasado año en el que intervienen Nick Vujicic -persona desprovista de sus extremidades- y Eduardo Verástegui, actor y productor mexicano a quien tuve la ocasión de conocer personalmente en un congreso en Sevilla sobre historias y vivencias humanas, en el que colaboré como voluntario en octubre-noviembre de 2008.

La película es preciosa, y nos hace reflexionar acerca de la importancia del autoconvencimiento para ir superando las barreras de todo tipo que nos va colocando la vida, y para ser mas feliz en general. Os la dejo (en V.O. subtitulada) para que la disfrutéis, porque es una gran joya:

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«La entretenida»: Cervantes -genio y figura también en el teatro- contra Lope

Ni pretendo ni voy a descubrir ahora, Dios -o quien sea- me libre, al que probablemente es el mayor genio que ha dado la literatura española en toda su historia; a aquel que, especialmente durante los primeros años del siglo XVII, tuvo una importancia capital en el desarrollo y en la evolución de nuestra lengua.

Todos estamos de acuerdo, creo yo, en que, entre las muchas y notables características de la creación literaria cervantina, probablemente las dos que más destaquen sean el tratamiento de los locos («locos-cuerdos», más bien) por una parte, y su habilidad para elaborar notables parodias. Ambas se dan en el Quijote, que, como sabemos, entre otras cosas no es sino un brillante compendio -pese a su extensión- de los principales géneros narrativos practicados en España durante los Siglos de Oro.Toni Misó (Torrente) y Joaquín Notario (Ocaña), en una de las escenas del montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Pero Cervantes se puede decir que «cojeó» en el teatro -a pesar de la universalidad de sus Entremeses-, y no por su falta de calidad como dramaturgo, sino porque «un tal» Lope de Vega consiguió dar antes que él con la fórmula más exitosa para atraer al público a los corrales de comedias.

Sin embargo, hay una creación dentro de su repertorio dramático tal vez menos conocida pero que merece ser mencionada: La entretenida, obra, como otras suyas, de dudosa cronología y englobada dentro del volumen que publicó en 1615 bajo el título de Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados; y obra que, hace pocos días, tuve la suerte de conocer, aunque desgraciadamente no el texto completo, sino la adaptación que Yolanda Pallín hizo en 2005 para la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Hace un par de años mis amigos filólogos y yo fuimos a una feria dedicada al teatro que se celebró en el sevillano Casino de la Exposición, en la que pude hacerme, entre otros artículos, con el correspondiente ejemplar de la colección Textos de Teatro Clásico editados por la Compañía; y sin costarme nada ni un euro, gracias al contacto más o menos estrecho que mantenemos no ya con Eduardo Vasco, sino también, naturalmente, con nuestra querida profesora de teatro Mercedes de los Reyes. Pero no ha sido hasta estas navidades cuando me he decidido a descubrir, por simple curiosidad, esta pieza del ínclito e inefable don Miguel.Relación de personajes de "La entretenida", probablemente sacada bien del original bien de alguna edición facsímil.

Dice Eduardo en el prólogo escrito que la crítica ha tenido opiniones muy dispares con respecto a su valía dentro de la historia del teatro español, dado que La entretenida, además de ser una obra desconocida para muchos, es bastante polémica. Y también afirma que muchos han visto en ella una reacción contra la nueva comedia de capa y espada «inventada» por Lope.

Obviamente ni me encuentro en la mente del «Príncipe» de las letras españolas ni he podido probarlo con documentos fehacientes pero, examinados uno a uno los casi 3.000 versos de los que se compone la adaptación, no me extrañaría para nada que así fuera. Quien haya estudiado de manera más o menos concienzuda la historia de la literatura española en los Siglos de Oro debe ser perfectamente conocedor de la encarnizada rivalidad existente entre Cervantes y Lope, más cuando éste consiguió que la popularidad de aquél disminuyera un poco entre el público gracias a sus exitosas comedias.

Estaba claro que un tipo tan orgulloso como Cervantes no podía permanecer quieto ante tamaña afrenta, y el resultado no es más que esta comedia en la que critica y se ríe abiertamente de todo lo que, según el lopesco Arte nuevo de hacer comedias de 1608, debe ir sucediendo en la comedia llamada «de capa y espada». Pero no de forma chabacana, ni mucho menos; sino con una fina ironía llena de brillantez, como se debe esperar de un gran genio como él.

Cervantes, en La entretenida, parodia el desarrollo de la típica comedia escrita y exhibida en la España del XVII, dándole la vuelta a todos los preceptos promulgados por Lope en el Arte nuevo, desde el planteamiento de las tramas y conflictos hasta el final feliz que se observa en casi todas las obras -en el que prácticamente todos «comen perdices»-, pasando por las luchas por amor y por la menor importancia que se le solía conceder a los personajes secundarios. Y todo con una brillantez y originalidad métrica -por ejemplo se incluye un soneto disgregado en boca del secundario personaje de Torrente, inusual en la nueva comedia del XVII- dignas del más grande.

En resumen, que si algún aficionado al teatro español de los Siglos de Oro tiene la oportunidad de echarle un vistazo a esta comedia cervantina, le aconsejo que lo haga, aunque sea sobre el papel -o sobre la pantalla- y no sobre las tablas. Si tiene sentido del humor, y si es amante de la literatura cervantina, no cabe duda de que se llevará una agradable sorpresa. Y si no, también; porque no es el Quijote, pero a buen seguro le gustará.

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Y tras el baile… la «Derrota»

¿Sabéis el cuerpo y la cara que se le quedan a uno cuando, después de casi 370 páginas de notable narración, se da de bruces con un desenlace de la historia no solamente ambiguo sino también bastante absurdo y muy precipitado tanto en el fondo como, especialmente, en la forma? Cartel de la película, exactamente igual en sus imágenes al de la recientemente sacada edición de bolsillo de la novela

Pues eso mismo que estáis pensando es lo que me ha sucedido con El baile de la Victoria, la novela de Antonio Skármeta -Premio Planeta 2003, llevada al cine por Fernando Trueba.

«Una bellísima historia con un imprevisible final» (La Stampa). Y tan imprevisible… creo que ni en mi faceta más escéptica podía pensar que Skármeta lo iba a hacer tan mal.

«Ahora Skármeta, con El baile de la Victoria, nos encanta una vez más» (The Washington Post). Pues a mí, no. Lo siento mucho tanto por el jurado que le concedió el galardón como por los seguidores del escritor chileno, pero lo que digo es lo que pienso: el final se carga de manera casi absoluta todo lo anterior.

¿Que cómo es y, sobre todo, cómo está construido el susodicho final para que salga yo aquí diciendo esto? Haceos con la novela y vedlo vosotros mismos.

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Kubrick, Malcom McDowell y Beethoven, juntos en una sala de cine: un verdadero placer

CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: La naranja mecánica
DIRECTOR: Stanley Kubrick
GUIÓN: Stanley Kubrick y Anthony Burgess
REPARTO: Malcom McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Warren Clarke y John Clive, entre otros
GÉNERO: Drama
NACIONALIDAD: Gran Bretaña/USA (1971)
DURACIÓN: 136 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * * (Sobre 5)
CINE: Avenida 5 Cines (Sevilla). Versión Original Inglesa subtitulada en español.

Cartel de la película No va a ser ésta una crítica como las demás; no puede serlo de ninguna de las maneras. En primer lugar no voy a proceder a escribir unas líneas a modo de sinopsis porque La naranja mecánica no necesita presentación; y en segundo lugar apenas si voy a decir nada en sí sobre la película porque se han escrito ya tantas y tantas líneas desde que se estrenó hace casi cuarenta años que corro el riesgo de dar a entender, erróneamente, que he descubierto la pólvora.

Sólo me gustaría darle las gracias a Unión Cine Ciudad y al Avenida 5 Cines -tal y como hace algunos años se la di al Alameda por traer al inigualable e inimitable Sir Charles Chaplin- por haber tenido el detalle de recuperar la que tal vez sea la obra maestra de Sir Stanley Kubrick -de entre las varias que tiene el cineasta británico que perfectamente podrían ser así consideradas- para el público sevillano; y también expresar mi enorme satisfacción por haber podido ver en pantalla grande, por fin, una de las películas que más me ha impactado y más me ha fascinado desde que la vi por primera vez, en el instituto -clase de Ética-, allá por 1996.

Porque para mí ha sido un enorme placer poder contemplar «como Dios manda» esta muy notable adaptación de la novela escrita en 1962 por Anthony Burgess -curiosamente el propio Burgess ni mucho menos la ubica entre sus mejores obras-; una historia en cierto modo profética y muy controvertida que propició que se expresaran todo tipo de opiniones nada más estrenarse en 1971.

Álex y sus "drugos" caminan por la ribera Lógico por otra parte, dado que si algo tiene La naranja mecánica es que produce un sinfín de profundas reflexiones sobre todo lo que se cuenta y se advierte en la historia, desde la condenable ultraviolencia de Alex y sus «drugos» -con el uso de la llamada jerga «nadsat» creada por Burgess- hasta la no menos condenable manipulación que hace la política -tanto el gobierno como la oposición-, los cuales intentan tirar de forma despiadada y casi denunciable del protagonista hacia sus respectivos bandos según sus intereses, para intentar llegar o perpetrarse en el poder, al más puro estilo de Maquiavelo. Temas todos ellos de rabiosa actualidad en buena parte de los países del mundo; sin olvidarnos para nada de la controversia religiosa: la privación del libre albedrío, de la posibilidad de elección moral para el ser humano gracias al infernal «tratamiento Ludovico».

El tratamiento Ludovico: "uno de los pacientes lo calificó como lo más parecido a la muerte", dijo el reverendo de la prisión. Un film extremadamente duro por momentos, sobre todo en lo psicológico; y un excelente trabajo -incluso cuando Kubrick se «come», para satisfacer al público de Estados Unidos, el capítulo final de la novela- en el que sobresale por encima de todos Malcom McDowell, en la que sigue siendo la mejor interpretación de su vida profesional, sin discusión alguna.

Todo acompañado por esa bellísima y acertadísima banda sonora en la que destacan el tema central, compuesto por Wendy Carlos a partir de una pieza de finales del XVII; la mítica Novena Sinfonía de Ludwig Van Beethoven -segundo y, sobre todo, cuarto movimiento-; la Obertura de Guillermo Tell, de Gioacchino Rossini; y, por supuesto -aportación personal del propio McDowell-, el Singin´ in the Rain popularizado por Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia.

En resumen, una magnífica oportunidad para los aficionados al cine de culto de disfrutar de Kubrick, McDowell y Beethoven en todo su esplendor; y también de reflexionar un poco sobre algunas de las cuestiones que, tal vez con algo menos de crudeza de lo que expresa la obra, afectan al mundo del siglo XXI en el que vivimos. Ello se lo debemos tanto a Unión Cine Ciudad como al cine Avenida. De todo corazón, muchas gracias.

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«Rakatá», una compañía a tener muy en cuenta

El equipo de trabajo CRÍTICA TEATRAL

OBRA: Fuenteovejuna
AUTOR: Lope de Vega
COMPAÑÍA: Rakatá
REPARTO (principales personajes y actores): Jesús Fuente (Fernán Gómez, Comendador de Fuenteovejuna); Lidia Otón (Laurencia); Bruno Ciordia (Frondoso); Luis Moreno (Flores); Cristóbal Suárez (Rodrigo Téllez Girón, Maestre de Calatrava); Inge San Juan (Pascuala); Óscar Zafra (Mengo); Roberto Mori (Barrildo); Mario Vedoya (Alonso, tío de Laurencia); Paco Luque (Juan Rojo); Rodrigo Arribas (Rey Don Fernando); Elia Muñoz (Reina Doña Isabel); Emilio Buale (Don Manrique); Jesús Teyssiere (Cimbranos); Alejandra Sáenz (Jacinta); Andrés Rus (Leonelo); y la colaboración especial de Gerardo Maya (Esteban, alcalde de Fuenteovejuna y padre de Laurencia).
DIRECCIÓN: Laurence Boswell
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 28-11-2009
DURACIÓN: 2 horas y 25 minutos, con 15 de descanso.
CALIFICACIÓN: **** (Sobre 5)

Reconozco haber asistido ayer al Lope de Vega para ver mi primera versión de Fuenteovejuna (imposible mejor escenario para traer a Sevilla la obra cumbre del Fénix) sin tener ni idea de la compañía que la representaba, Rakatá. Sólo el cartel del montaje, compuesto por un montón de personas a las que es casi imposible distinguir por lo minúsculo de las fotos que se les dedican y, para qué negarlo, estaba un poco temeroso ante la posibilidad de que éstos «destrozaran» el clásico por excelencia de Lope de Vega. Las bodas de Frondoso (aquí Roberto Mori) y Laurencia (Lidia Otón)

Pero cuando al comenzar van apareciendo los actores y uno descubre que entre ellos hay notables rostros de la escena y de la interpretación en general; y cuando esta mañana, investigando un poco, veo que el encargado de edición es un filólogo como Alberto Blecua, y que el director es ni más ni menos que Laurence Boswell (uno de los más importantes del mundo, cuya compañía habitual, ni más ni menos que la Royal Shakespeare Company de Londres, lleva ya algún tiempo colaborando con la que está este fin de semana en la capital andaluza), un servidor comprende que el resultado de lo que Rakatá ha preparado difícilmente debe y puede ser inferior al que es: un extraordinario montaje en el que estos chicos de San Sebastián de los Reyes no han escatimado esfuerzo alguno, ni en vestuario, ni en maquillaje, ni en escenografía (en el fondo) y, por supuesto, ni en calidad interpretativa.

Los villanos (a la derecha Bruno Ciordia, el Frondoso de ayer y aquí Barrildo) recogiendo a Esteban (Gerardo Malla), golpeado por el Comendador Desde mi asiento en la primera fila del patio de butacas (no había más entradas cuando fui a comprarlas; el sitio tiene sus inconvenientes pero se goza de la perfecta observación de cualquier mínimo detalle por parte de los actores) pude observar que la cosa «iba en serio» cuando vi que el primer actor en aparecer en escena era Jesús Fuente, un antiguo miembro de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y del elenco al que habitualmente sigo cuando puedo. Fuente es un habitual de los papeles secundarios, pero en la representación de ayer salió ni más ni menos que como Fernán Gómez, el Comendador de Fuenteovejuna, bordando un papel que no iba a ser el suyo (si se ve la página de Rakatá se puede comprobar que aparece como Ortuño), pero en el que debió entrar en sustitución de Alberto Jiménez. En ese mismo momento comprendí que el producto iba a ser muy bueno, como así fue.

Las mujeres de Fuenteovejuna acosan al traidor Flores (Luis Moreno), criado del Comendador
Notables fueron también las interpretaciones de la pareja de labradores protagonistas, realizadas por Lidia Otón (conocida por el «gran público» por su papel de secretaria de Don Pablo en Cuéntame cómo pasó) y Bruno Ciordia (otro de los que hizo un papel radicalmente diferente al que le correspondía originalmente); así como la de un Óscar Zafra que resultó ser un perfecto Mengo. Pero la guinda en este sentido fue la inclusión en el reparto de todo un veterano de los escenarios como Gerardo Malla, que en la piel de Esteban otorgó a los versos de Lope una maestría especial. Todo ello acompañado de diferentes momentos de música, canto y baile (como el recibimiento al Comendador por parte de los villanos en el primer acto, o las bodas de Frondoso y Laurencia), perfectamente ejecutados por parte del grupo de más de treinta actores de los que se compone el elenco. Aire fresco, pues, con una faceta del arte que, si bien no es ni mucho menos una novedad, lo cierto es que no suele abundar para nada en el teatro clásico español.

El Comendador (ayer Jesús Fuente, aquí Alberto Jiménez) se regodea ante un preso Frondoso (aquí Roberto Mori) Escenográficamente, la base del montaje es un enorme recinto de múltiples lados situado en el centro del escenario, a través del cual van entrando y saliendo los personajes (junto a los laterales), y con el que se nos van anunciando los diferentes cambios de lugar que caracterizan a la obra (recordemos que con Fuenteovejuna Lope rompe la regla de las tres unidades que prevalecía en el teatro hasta entonces). Asimismo también es destacable la colocación de un pequeño «estanque» con agua al pie del escenario.

El vestuario es otro punto fuerte. Rakatá no ha reparado en ningún tipo de esfuerzos a la hora de vestir a los actores, caraterizándolos perfectamente como villanos de la época, soldados, miembros de la orden de Calatrava y Reyes Católicos, respectivamente. El maquillaje usado, por su parte, otorga un mayor grado de dramatismo y de realismo a los violentos momentos que van teniendo lugar en Fuenteovejuna a medida que a transcurriendo la acción. Se puede decir, sin ningún tipo de tapujos, que en el escenario la «sangre» corre de verdad, sin restarle ni un ápice de protagonismo a la interpretación de los actores.

En definitiva, excelente trabajo el desempeñado por todos y cada uno de los profesionales de Rakatá, una compañía joven (su primer montaje data de 2003) pero que en los últimos años se está convirtiendo en una importante alternativa a la Compañía Nacional de Teatro Clásico a la hora de dar a conocer al público nacional algunos de los textos más significativos del teatro español de los Siglos de Oro. Al menos con Fuenteovejuna, en su primera visita a Sevilla, se han lucido de verdad.

Antes de terminar, no obstante, quisiera hacer una pequeña crítica a los responsables del Teatro Lope de Vega. Es, cuanto menos, incomprensible que los números de las localidades de algunas filas (por ejemplo la primera) estén o repetidos o mal colocados, con la confusión que, como es lógico, esto genera; y también es para que lo miren el hecho de tener que eliminar a última hora dos localidades por incompatibilidad con los elementos de la escenografía (en este caso la escalera de acceso al escenario, situada en un lateral en vez de en el centro) y no poner un aviso para dar a los dueños de dichas localidades la posibilidad de pedir una reubicación o, en su defecto, la devolución del importe de su entrada. Esto le sucedió ayer a dos espectadores (un padre y uno de sus hijos) en la zona izquierda de la primera fila, aunque por fortuna quedó alguna localidad sin vender y se les pudo reubicar.

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Bendito oasis

CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: Celda 211
DIRECTOR: Daniel Monzón
REPARTO: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Manuel Morón, Marta Etura, Carlos Bardem, Luis Zahera, Vicente Romero, Fernando Soto.
GÉNERO: Drama/Thriller
NACIONALIDAD: Española
DURACIÓN: 110 minutos
CALIFICACIÓN: **** (Sobre 5)Cartel de la película

Juan (Alberto Amman), joven funcionario de prisiones y que espera un hijo con su esposa, se presenta en un centro penitenciario de Zamora un día antes de comenzar a trabajar allí, para ir tomando contacto con lo que allí sucede. Un accidente sufrido poco antes de comenzar un motín hace que sus compañeros, después de que se desmayara, le dejen en la celda 211, mientras ellos corren a salvarse. Cuando recobra el sentido, comprendiendo qué es lo que sucede, se hace pasar por preso («Calzones»), comenzando desde ese mismo momento una lucha particular por la supervivencia en el sector de los FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), los presos más peligrosos, cuyo líder indiscutible responde al apodo de «Malamadre» (Luis Tosar).

Creo que todos estamos más o menos de acuerdo en que el cine nacional atraviesa un período cuanto menos preocupante en estos últimos años. Poseemos buenos actores; sin embargo la mayoría de nuestros productos con denominación de origen van dirigidos a promocionar o a explotar la imagen de actores más o menos jóvenes (más más que menos), convertidos en rostros populares gracias a las exitosas series de televisión. Con ello se consiguen películas que, en algunos casos, escasamente sirven para poder decir que hemos pasado en el cine un rato ciertamente distraído (por lo poco que se espera de ellas), pero muy poco más.

Sin embargo todo desierto tiene su oasis; y ese oasis, en el caso de nuestro cine, es, sin lugar a dudas, Celda 211.

Antes que nada, me gustaría darle mi más sincera enhorabuena al director, Daniel Monzón (El corazón del guerrero, El robo más grande jamás contado o La caja Kovac), por ser quien encabeza la ficha artística de esta adaptación de la novela de Francisco Pérez Gandul, la cual no me cabe ninguna duda de que aumentará sus ventas de forma más que notable después del estreno de este excelente film. Una película que se ha convertido ya en la más taquillera del año en el cine español, superando a Ágora; algo en este caso perfectamente comprensible, no necesariamente por defecto de calidad de la superproducción de Amenábar (la cual no he tenido el gusto de ver y, por tanto, no debo evaluarla), sino por exceso de Celda 211.

Juan (Alberto Ammann) y "Malamadre" (Luis Tosar) Magistral es la forma en la que Pérez Gandul y Monzón se adentran en el género carcelario, muy poco habitual en la filmografía nacional, y en el que tanto el escritor como el director hacen una incursión llena de intriga (bien entendida artísticamente), dureza, dramatismo y diríase incluso que realidad. Tanto es así que no creo que la película esté siendo precisamente bien recibida entre los trabajadores de las prisiones en España, porque la dura crítica que se hace no ya del funcionariado sino más bien de todo el cuerpo de responsables principales de nuestras cárceles es más que notoria.

Si buena es la labor de la dirección, mejor aún es la del reparto. Extraordinario Luis Tosar, tanto en su caracterización como en la interpretación del líder de los FIES, «Malamadre». El actor gallego realiza en Celda 211 si no la interpretación de su vida sí una de las dos o tres más destacadas; entre otras cosas porque, por encima de todo, su personaje es convincente al 100% ante el público. Tosar, un tipo con pinta de buenazo que en la película parece el criminal más peligroso que te puedas echar a la cara, se convierte con este papel en el principal candidato al Goya al mejor actor.Utrilla (Antonio Resines), personaje ciertamente conflictivo

Al mismo nivel está Alberto Ammann, un joven actor con escasa experiencia en el mundo del cine (Las flores del mal, 2008) pero ha entrado como un elefante en una cacharrería, alcanzando prácticamente el grado de estrella en la piel de Juan («Calzones»). Ammann, que el año que viene será Lope de Vega en Lope, no sólo le da una perfecta réplica a Tosar, sino que se puede decir que lo trata de igual a igual, sin ningún tipo de complejos, dándole la razón a Daniel Monzón, que ha apostado por él siendo prácticamente un perfecto desconocido.

Tampoco me quiero olvidar de Antonio Resines. Situado en Celda 211 un peldaño por debajo de sus dos compañeros, su actuación dando vida a Utrilla, el conflictivo funcionario jefe de prisión, merece también una mención especial. Lo mejor que se puede decir de todo un actorazo como Resines es que lo borda con un papel secundario y con un personaje tremendamente impopular, muy alejado no ya del más que conocido Diego Serrano sino de otros que el excelente actor cántabro ha interpretado a lo largo de su ya dilatada carrera.

Y también debo destacar la actuación del resto de actores de reparto, sobre todo Manuel Morón (el negociador); Marta Etura (Elena, la dulce y bella esposa de Juan); y Carlos Bardem, que parece totalmente un sudamericano en la piel de «Apache», uno de los presos más relacionados de la prisión, y personaje clave, como todos los demás.

En resumen, hacedme caso quienes seáis los que leáis esta crítica y que todavía no hayáis ido a ver la película: gastaos unos euros en Celda 211, porque merece muy mucho la pena.

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Se nos fue José Luis López Vázquez

José Luis López Vázquez, uno de los mejores y más importantes actores españoles del siglo XX, ha fallecido esta tarde, poco antes de la una y media, al no poder superar una larga enfermedad.

José Luis López Vázquez y Tony Leblanc, en Historias de la televisión. Foto: Elpais.comLópez Vázquez, seguidor incondicional de Buster Keaton y avalado artísticamente por Charles Chaplin, formaba parte de una generación irrepetible, la formada entre otros por Tony Leblanc, Manolo Gómez Bur, Manuel Alexandre, Alfredo Landa, Agustín González o Fernando Fernán Gómez.

Su carrera cinematográfica se inició en 1954 con Novio a la vista, de Luis García Berlanga, y se extendió hasta 2007, año en que rodó su último film, Y tú quién eres, de Antonio Mercero. En ella destacan algunos títulos como Esa pareja feliz (1957), El pisito (1958), Atraco a las tres (1962), Historias de la televisión (1965), o La escopeta nacional (1977); amén de participar en otras creaciones televisivas como La cabina (1972), El Quijote de Cervantes (1991), o la serie Los ladrones van a la oficina (1994).

La capilla ardiente estará situada desde mañana en el teatro María Guerrero de Madrid.

Más información, en:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Muere/actor/Jose/Luis/Lopez/Vazquez/

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Programación de septiembre del Lope de Vega

Por gentileza de Juan Carlos Bermudo, ya se sabe cuál será la programación del Teatro Lope de Vega de Sevilla para el mes de septiembre. En total, serán tres obras teatrales con intérpretes de más o menos renombre, y un concierto de una ya veterana artista que tiene su público, como es Martirio.

Alberto San Juan, en Tito Andrónico

Alberto San Juan, en Tito Andrónico

En teatro, quizá lo más destacado sea la inclusión de la obra Tito Andrónico, de William Shakespeare, a cargo de la Compañía de Teatro Animalario. Esta compañía, triunfadora en los Premios Max de las artes escénicas este año, cuenta con actores destacados como Fernando Cayo, Javier Gutiérrez y Alberto San Juan, estos dos últimos reconocidos especialmente por su trabajo en cine y televisión. Antonio Álamo, director del Lope, también ha decidido contar para este mes con José Luis Alonso de Santos y su obra En el oscuro corazón del bosque, que tendrá como protagonista principal del reparto a todo un veterano de los escenarios, como Héctor Colomé. Para completar la cartelera teatral, los espectadores también podrán disfrutar de la obra Calígula, de Albert Camus, llevada a cabo por la Compañía L´om Imprebís.

Por último, tendremos a la veterana Martirio, que celebra sus 25 años como artista con un concierto el día 29 de septiembre.

PROGRAMACIÓN DETALLADA DEL MES DE SEPTIEMBRE:

– Del 10 al 13 de septiembre (estreno nacional), CALÍGULA, de Albert Camus. Compañía L´om Imprebis.
Dirección: Santiago Sánchez.
Con: Sandro Cordero, Garbiñe Insausti, Juan José Rodríguez, Sergio
Gayol, Gorsy Edú, Carles Montoliu, Carlos Lorenzo, Balbino Acosta,
Martin Caló, Marina Barba, Manuel Hernandez y Ramón Linaza
Orquesta: Martín Caló (Piano y percusión), Marina Barba (Violonchelo),)
Con la colaboración del Teatro Lope de Vega

– Del 18 al 20 de septiembre (estreno absoluto), EN EL OSCURO CORAZÓN DEL BOSQUE, de José Luis Alonso de Santos.
Dirección: Ignacio Garcia
Con Hector Colomé, Beatriz Bergamín, Roberto Pérez y Itxaso González.
Colaboración especial de Claudio Sierra.

Una producción de ES.ARTE y Prod. Lacalle; Coproducción del Teatro
Calderón de Valladolid; Colaboración de la Comunidad de Madrid, Junta
de Castilla y León, Diputación Provincial de Valladolid y Teatro Lope de
Vega de Sevilla; y apoyo de la Academia de Bellas Artes Santa Giulia
(Brescia) y Centro Cultural Pilar Miró de Madrid.

– Del 24 al 26 de septiembre, TITO ANDRÓNICO, de William Shakespeare. Compañía de Teatro Animalario.
Drirección: Andrés Lima
Con Enric Benavent, Alfonso Begara, Fernando Cayo, Juan Ceacero, Julio Cortazar, Elisabet Gelabert, Javier Gutiérrez, Natalie Poza, Alberto San Juan y Luis Zahera.
Músicos: Aurora Arévalo (Violonchelo) y Raúl Miguel (Trompeta)

-29 de septiembre: MARTIRIO: 25 años en directo.
Con Raúl Rodríguez (Guitarra) y Jesús Lavilla (Piano).

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Una forma diferente de ver cine

Me refiero, cuando hablo de esto, al cine de verano que, desde el pasado 13 de julio, está montado en el patio central del edificio de la Diputación de Sevilla, en la avenida Menéndez y Pelayo.

Portada del programa oficial

Portada del programa oficial

Cierto es que, prácticamente desde su primera función, mis padres me habían aconsejado que asistiese a alguna de ellas, pero entre que la cartelera no me terminaba de llamar la atención y que hace poco disfruté de mis diez días norteños, no me había dejado caer por allí, hasta ayer.

El título era de los llamativos, Uno, dos, tres, del maestro de la comedia Billy Wilder, uno de los clásicos que aún estaba pendiente de ver, así que como la ocasión era inmejorable decidí pasarme. Por sólo tres euros -entrada única- puedes acceder al amplio espacio que ocupa el patio central de la Diputación, y sentarte bien en un banco o en una mesa para disfrutar de la película mientras degustas unas tapas, unas bebidas o unas baguettes, entre otras cosas, que puedes comprar en el ambigú habilitado allí mismo; consumiciones que, por supuesto, se deben abonar aparte.

Todo muy agradable, y más si el film que vas a ver acompaña, como así fue. Para el que aún no haya visto Uno, dos, tres, solamente voy a decir que se trata de una comedia divertida, muy ágil en sus diálogos y con una estructura ciertamente teatral en muchos de sus momentos; no obstante está basada en una obra de teatro del mismo nombre. En ella se satiriza la disputa entre el comunismo y el capitalismo acaecida durante la Guerra Fría, con un argumento que parte de la idea del protagonista que interpreta James Cagney -que opera desde Berlín Oeste- de extender los dominios de la Coca Cola en Rusia, la RDA y los demás países del Telón de Acero, para conseguir un importante ascenso.

Aunque a éste que suscribe dentro de la filmografía de Billy Wilder le gusta más Con faldas y a lo loco , no dejo de reconocer que Uno, dos, tres es otro de esos títulos que no defraudan si lo que uno pretende es pasar un buen rato. Pero quien quera verla ya tendrá que hacerlo en DVD; para disfrutar del cine de verano habrá que buscarse otra buena película, que seguro que las habrá.

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Primer patinazo de Eduardo Vasco

CRÍTICA TEATRAL

OBRA: La Estrella de Sevilla
AUTOR: Lope de Vega (atribuida)
COMPAÑÍA: Compañía Nacional de Teatro Clásico
REPARTO: Daniel Albaladejo; Jaime Soler; Muriel Sánchez; Arturo Querejeta; Francisco Rojas; Paco Vila; Eva Trancón; José Vicente Ramos; José Ramón Iglesias; Mon Ceballos; Fernando Sendino; Jesús Hierónides; Ángel Ramón Jiménez; e Isaac M. Pulet (violín barroco)
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: Eduardo Vasco
LUGAR: Castillo de Niebla (Festival de Teatro Clásico y Danza 2009)
DÍA: 11-7-2009
DURACIÓN: 1 hora y 50 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: ** (Sobre 5)

«¡Esto no parece la Compañía Nacional de Teatro Clásico, sino el IKEA!», dijo mi querida amiga Laura, desesperada por lo que había visto, mientras degustábamos algunas tapas después de haber asistido a la representación. La frase, algo radical pero tan rotunda como ingeniosa, resume la opinión de la mayoría de aquellos seguidores de la CNTC que nos acercamos al Castillo de Niebla para ver La Estrella de Sevilla.

La Estrella de Sevilla. Foto: CNTC

La Estrella de Sevilla. Foto: CNTC

Siempre he alabado el trabajo de Eduardo Vasco, sobre todo porque me ha dado motivos para ello. Normalmente suele bordarlo cuando introduce algunas de sus ideas «marca de la casa» en sus versiones; pero en esta ocasión ha querido rizar tanto el rizo que, para mí, la ha pifiado, echando un borrón en su, hasta ahora, casi inmaculado historial.

La versión de este nuevo clásico de nuestro teatro -probablemente surgido de la pluma del gran Lope, aunque no confirmado- peca de una serie de particularidades escénicas incomprensibles, por su incongruencia y anacronismo, como por ejemplo, la reubicación de la trama en el siglo XXI. Algo similar hizo Vasco hace 4 años con la que, para mí, es la mejor obra de Lope, El castigo sin venganza, al trasladar la historia sucedida en Ferrara -Italia- desde el siglo XVII hasta la época de Mussolini. Aquello, aunque me costó un poco asimilarlo, terminé reconociéndoselo porque estaba justificado y era plenamente coherente, dado que el texto en ningún momento contiene referencias histórico-temporales, cosa que sí sucede en La Estrella de Sevilla.

Si ya de por sí choca un poco ver a los personajes de una obra del Siglo de Oro vestidos impecablemente de etiqueta -excelente labor de Lorenzo Caprile, todo sea dicho-, y peleando con tizonas características de la Edad Media, el anacronismo se convierte en aberración cuando el protagonista de la historia es el rey don Sancho IV de Castilla, «El Bravo», segundo hijo de Alfonso X «El Sabio». ¿Cómo puede ir un rey castellano medieval -y todos los personajes, en general- vestido como si fuese un «men in black», gafas de sol incluidas cuando va embozado? Es algo que roza lo esperpéntico.

La escenografía, muy de Eduardo Vasco: minimalismo y sobriedad casi absoluta, acorde con las costumbres del director madrileño, con apenas unos cuantos bloques rectangulares de madera que, en un principio, estaban situados al fondo del escenario, sirviendo de «banquillo» -al estilo de las competiciones deportivas- para los personajes que aguardaban su entrada; siendo los propios actores los encargados de irlos colocando -como si fueran empleados de IKEA- en el escenario de forma coreográfica, según las necesidades de cada momento. Una idea ciertamente original -no todo iba a ser negativo en la labor de Vasco-, así como la distribución de los actores «suplentes» sobre el escenario en algunas partes de la obra; pero con el inconveniente de que, a medida que ésta iba transcurriendo -sobre todo mientras se acercaba el final-, todo esto se iba haciendo más confuso que otra cosa.

Daniel Albaladejo (Rey don Sancho) y Muriel Sánchez (Estrella Tavera). Foto: CNTC

Daniel Albaladejo (Rey don Sancho) y Muriel Sánchez (Estrella Tavera). Foto: CNTC

A raíz de esto, especialmente errónea también fue la forma de ir sacando a los personajes que iban falleciendo, sobre todo a un Busto Tavera que iba marchándose del escenario por su propio pie, parsimoniosamente, mientras Sancho Ortiz ni tan siquiera había terminado su parlamento de lamentos por haberle dado muerte; es decir, sin esperar ni siquiera al cambio de escena.

Sobre la música, luces y sombras: magnífica la idea -también habitual en Vasco- de introducir un violín barroco y, prácticamente, convertir a su intérprete en un personaje más; pero, por el contrario, la música enlatada fue desesperante, tal vez fruto de la exageración con la que se trataron algunas escenas, como por ejemplo la pasajera enajenación mental que sufre Sancho Ortiz, en el tercer acto; el cual en líneas generales, transcurre bajo la pauta de la confusión casi total en los espectadores, provocada sobre todo por la precipitación con la que Eduardo aborda la parte final de la obra.

Sin duda lo mejor de la version, lo que la libra del cero absoluto, es la actuación de los dos principales actores masculinos, los intérpretes de «los dos Sanchos». Daniel Albaladejo borda el papel del rey Sancho IV, actuando con el estilo propio y característico de uno de los mejores y más versátiles actores de hoy en día, como lo es él. Por su parte, Jaime Soler le da una réplica cuasi perfecta con don Sancho Ortiz de Roelas; mientras que Muriel Sánchez, por el contrario, estuvo más deslucida en su papel de la bella Estrella Tavera.

De los secundarios, es preciso destacar al veterano Arturo Querejeta, brillante por momentos dando vida a Busto Tavera -hermano de Estrella-; Eva Trancón -Natilde, criada de Estrella-; y a Francisco Rojas, en el papel de Don Arias, el consejero del rey. El resto, desigual.

En conclusión, querido Eduardo, parafraseando lo que le dijo a mi progenitor una maestra de Lengua que tuvo él a finales de los sesenta en 1º de Magisterio, es el primer suspenso que te pongo; porque dos estrellitas para ti y para la CNTC significan un suspenso. Ojalá que, al igual que ocurrió posteriormente con mi padre, sea el único. En el programa oficial de la obra solicitas «que perdonen nuestras faltas, como la tradición aconseja»; pues bien, señor Vasco, perdonado queda usted. Pero que no se vuelva a repetir.

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