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Sí; el Betis, con gripe A

Se confirmaron los malos augurios del pasado martes: seis de los jugadores del Betis sufren el virus H1N1, es decir, el de la gripe A.

http://www.marca.com/2009/10/29/futbol/equipos/betis/1256814878.html

Portada de ayer de Estadio Deportivo

Portada de ayer de Estadio Deportivo


Todo ello sin contar los que, probablemente, vengan en camino, que son unos 5-6 más. Si es que, como dice el chiste, ya sólo falta que nos dejen embarazados…

Ahora cabe esperar la respuesta más lógica de la Federación: el aplazamiento del partido contra el Villarreal B. Aunque con lo mucho que nos quieren Villar y su cuadrilla no me extrañaría que nos dijeran más o menos lo de Guti a Pellegrini. Vistos los antecedentes de otros años -sanciones excesivas, tarjetas no retiradas, cierre del Ruiz de Lopera y no de otros estadios-, tampoco extrañaría demasiado.

Esperemos, no obstante, que se imponga la cordura desde Alberto Bosch -sede de la RFEF- y que se busque una fecha alternativa para el duelo contra el filial amarillo. Y a los jugadores hay que mandarles mucho ánimo, decirles que se cuiden bien, y esperar que, después de los correspondientes 5-6 días en la cama, estén en condiciones de jugar la semana próxima en el Ramón de Carranza ante el Cádiz; aunque, como es lógico, todavía no puedan rendir a tope.

Edito (30-10-2009): Finalmente ha prevalecido la lógica, y el partido entre el Betis y el Villarreal B ha sido oficialmente aplazado porque el número de jugadores infectados por la gripe A llega ya a trece, entre ellos la defensa y la delantera titulares. Como se puede observar en el enlace, se baraja la posibilidad del 11 de noviembre como fecha para la disputa del encuentro, aunque eso es algo que todavía tendrá que confirmarse.

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El Betis, ¿con gripe A?

Hace unos minutos acabo de ver el siguiente enlace en Marca.com:

El vestuario del Betis no se escapa de la temida gripe A

Bueno… pues parece que «nos ha tocado». Si se confirmara solamente cabría esperar que se aplicara la lógica y se aplazara el partido del próximo domingo contra el Villarreal B y los que hagan falta, tanto para no poner en peligro a los que asistan al estadio «Manuel Ruiz de Lopera» como porque, pese a llevarse solamente nueve jornadas disputadas, no está el Betis para perder más puntos, y menos en casa.

Ánimo, chicos, y a recuperarse.

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El Betis sigue sin convencer

El Betis ha sumado esta tarde su tercera jornada consecutiva sin ganar, al no pasar del empate a uno frente al modesto Real Unión de Irún, en la séptima jornada de liga en Segunda División. Los béticos, además, han demostrado en el día de hoy mucho nerviosismo y una falta total de capacidad para jugar de forma decente cuando el marcador está apretado. Mal partido, pues, y la afición se marchó del estadio muy descontenta con el juego del equipo.

Sergio García y Nelson se lamentan; fue la tónica de todo el encuentro. Foto: diariodesevilla.es

Sergio García y Nelson se lamentan; fue la tónica de todo el encuentro. Foto: diariodesevilla.es

Los de Antonio Tapia salieron intentando intimidar al histórico pero recién ascendido conjunto guipuzcoano, aunque sin demasiado mordiente arriba. Pero como el Real Unión apenas si se acercaba al área local, no pasaba absolutamente nada. Las ocasiones de gol no abundaban precisamente, hasta que Juan Pablo Caffa tomó el protagonismo en el ataque bético. El interior zurdo argentino primero mandó al larguero un buen pase de Odonkor -noticia- desde la derecha cuando lo más fácil era marcar; luego se trompicó dentro del área desperdiciando otra buena ocasión; y por último, en el minuto 42, hizo el 1-0. Caffa recibió un pase de Nelson en la frontal del área y lanzó un disparo raso y colocado que entró en la portería irundarra después de dar en el poste y rebotar en la cabeza del portero visitante Jáuregui. Tercer gol para él en la presente temporada.

El Real Unión salió mucho más metido en el partido tras el descanso, lo que provocó el nerviosismo más absoluto en un Betis que hizo una segunda parte realmente infame. Los regalos en el medio campo eran más propios de los Reyes Magos que de un equipo que quiere ascender a Primera, y los modestos jugadores vascos se fueron creciendo poco a poco, ante el estupor de la hinchada bética. Primero avisaron con un gol anulado a Gorka Brit por fuera de juego; luego con sendas ocasiones de Rubén Durán y de Juan Domínguez; y, a siete minutos del final, en una jugada calcada a la del gol anulado, Abasolo remató a la red por bajo adelantándose en el área pequeña a Arzu, tras recibir un buen pase desde la banda derecha. Ello era una prueba inequívoca del descolocamiento y de la falta de concentración de la que hizo gala el equipo bético, que quiso hacer en los minutos de descuento todo lo que no había sido capaz de realizar en los más de cuarenta y cinco minutos anteriores. Pudo ganar el Betis, no obstante, pero Jáuregui desvió un disparo del canterano Rodri y también el posterior rechace de Capi. No hubiera sido justo, porque el Real Unión se ganó a pulso cuando menos el punto que se ha llevado para las tierras de Euskadi.

El Betis, por su parte, perdió la opción de volver a colocarse en puestos de ascenso, aunque lo peor fue la imagen de fragilidad transmitida tanto a su parroquia como a sus rivales. Cierto es que esta semana ha tenido bajas importantes -Juanma, Damiá y Nacho lesionados, y Emana con su selección- y que un jugador de la importancia de Pavone andaba un poco renqueante de su tobillo, pero ello no es óbice para justificar la pésima imagen ofrecida hoy por el conjunto de Tapia. De todos modos esta liga es terriblemente larga, y el Betis ya sólo debe pensar en el siguiente partido, el próximo sábado, en el que viajará a Castellón para medirse al equipo que, actualmente, ocupa el farolillo rojo de la Segunda División.

El líder en esta séptima jornada, con 15 puntos, es la Real Sociedad, que venció 2-0 al Salamanca; segundo es el Cartagena, que hizo lo propio por 1-3 en el Ramón de Carranza, y que suma los mismos puntos que los donostiarras; tercero y cuarto respectivamente son el Rayo y el Hércules, ambos con 14 puntos tras vencer al Villarreal B por 0-2 y empatar a cero en Las Palmas; y quinto es el Betis, con 12.

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El Betis, campeón del Colombino

El Betis se ha proclamado campeón del XLV Trofeo Colombino después de haber vencido el sábado al Zaragoza por 4-2, y de empatar anoche a cero contra el Recreativo.

El Betis -de naranja-, campeón del Colombino. Foto: Marca.com

El Betis -de naranja-, campeón del Colombino. Foto: Marca.com

Frente a los maños, el equipo de Primera División que participaba en el torneo, los béticos hicieron un partido brillante en la primera parte, y supieron contrarrestar con más goles la ofensiva de su rival en la segunda. El comienzo fue contundente: nada más sacar de centro Odonkor hizo una gran jugada por la derecha y centró para que Juanma batiera al meta zaragocista Carrizo con la derecha. Pavone, a poco del descanso, aprovechó un penalti cometido por Ayala sobre él mismo para aumentar las diferencias. El Betis, de la mano de Antonio Tapia, brindaba un excelente fútbol a los 2000 seguidores que se dieron cita en el estadio Nuevo Colombino.

En el segundo tiempo -tras guardarse un emotivo minuto de silencio por la muerte de Dani Jarque– el Zaragoza le metió una marcha más al partido, y Jorge López, de tiro raso y en colaboración con un no muy afortunado Goitia, acortó diferencias. Pero el «tanque» bético ayer estaba de dulce, y en el minuto 61 hizo una gran jugada dentro del área para, de tiro raso, marcar su segundo gol del partido, poniendo el 3-1 en el marcador. A pesar de la posterior expulsión por doble tarjeta de Ayala, el Zaragoza no se dio por vencido, y de nuevo Jorge López, a pocos minutos del final, batió por bajo a Goitia, poniendo algo de emoción. Ésta se acabó, sin embargo, cuando en la última jugada del partido, Sergio García se plantó frente a Carrizo y, después de que éste rechazara su primer disparo, picó la pelota por encima suya para marcar un bonito cuarto gol.

Ayer los béticos -que jugaron con la llamativa camiseta naranja- contuvieron al Recreativo, al que solamente le servía ganar al menos por dos goles, después de haber sido derrotados en la anterior jornada por el Zaragoza. El partido fue de poder a poder en el primer tiempo, según cuentan las crónicas; mientras que en el segundo el fuelle de los locales decayó, y el Betis se hizo con su cuarta carabela de plata con relativa comodidad, al sumar 4 puntos, por los 3 del Zaragoza y el solitario punto del Recre.

Parece que la pretemporada bética va viento en popa. Esperemos que Mark González y, si acaso, Emaná, sean los últimos en tomar la puerta de salida, porque con lo que parece que se ha visto en el Colombino la mano de Tapia comienza a notarse para bien.

Y digo «con lo que parece que se ha visto» porque el trofeo únicamente han podido seguirlo los asistentes al estadio y los aficionados aragoneses. Canal Sur Televisión no ha tenido una mejor idea que dejar tirados a dos de los tres equipos andaluces con más historia, sobre todo al Recreativo, que para algo es el Decano y el organizador del torneo. Algo lamentable por mucho que Recre y Betis vayan a militar esta temporada en Segunda División. Así funciona la cadena pública andaluza -aquella que, hace algunos años, decía ser «la nuestra»-: otorgando prioridad de manera frecuente al Real Madrid en las noticias de deportes y dejando de lado a dos de sus equipos más señeros. Solamente Aragón TV, y no por vía satélite, ha emitido en directo encuentros de este Colombino, más concretamente los dos del Zaragoza. Sencillamente indignante.

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Los mismos perros con distintos collares

Ayer se presentó en Antares la «Fundación Heliópolis», el que pretende ser el principal grupo opositor a Manuel Ruiz de Lopera en el Betis. Pero la cierta confianza que despertaron en mí -al contrario que las demás plataformas- el día de la manifestación, y la curiosidad que tenía por ver qué era lo que decía este grupo de béticos teóricamente encabezada por Emilio Carrillo se ha tornado en chasco y decepción al leer las crónicas en los diarios de esta mañana:

As (Edición de Sevilla)

Diario de Sevilla

Como podéis comprobar, entre los lugares de honor del susodicho colectivo se encuentran nombres tan «nuevos» para el beticismo como Hugo Galera -que aparece muy bien en la foto, como se puede ver en Diario de Sevilla-, Juan Salas o Miguel Espina. Es decir, los «notables» -recuerdo: los que casi nos defenestran en 1992- en toda regla. No, si ya decía yo que era muy raro que los de «Béticos por el Villamarín» apenas si hubieran saltado a la palestra el pasado 15 de junio…

Es decir, que si ésta es la alternativa a Lopera que se nos presenta a los béticos, mal vamos, de verdad. Pero que muy mal.

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Sobre la manifestación «Yo voy, Betis», y los béticos

Ha pasado ya más de un día desde que tuviera lugar la manifestación «por el Betis» promovida por las principales plataformas opositoras a Manuel Ruiz de Lopera; pero seamos sinceros: ayer no tenía demasiadas ganas de escribir, y por eso he pospuesto mi entrada para hoy.

La afición respondió a la llamada. Foto: Marca.com

La afición respondió a la llamada. Foto: Marca.com

En lo meramente informativo, no me voy a extender en lo que ya se sabe de sobra: miles de béticos -entre 15 mil y 60 mil, dependiendo si los datos eran proporcionados por medios más o menos afines al Betis y a Lopera- colapsaron el tramo que va desde la Avenida de la Constitución hasta la Plaza Nueva, protestando por la gestión llevada a cabo por Lopera desde el 92 según algunos, desde 2005 según la realidad. En la Plaza Nueva se cantaron los tres himnos de la historia del Betis: el de Cantores de Híspalis, el actual y el del Centenario; y, después de gritar insistentemente que el dueño del Betis se marchara, comparecieron varios de los jugadores históricos del Betis y algunos béticos populares, procediéndose a la lectura de un manifiesto en favor de un nuevo Betis. En líneas generales la manifestación fue todo un éxito, algo de lo que se enorgullecieron todos los allí presentes, empezando por José Tirado, principal promotor de la misma y portavoz de la plataforma «Por Nuestro Betis», curiosa y paradójicamente, el último grupo en adherirse y uno de los que, al principio, renegaba de la «paternidad» de la convocatoria del acto.

Lopera fue duramente criticado. Foto: Marca.com

Lopera fue duramente criticado. Foto: Marca.com

A partir de ahí, hay muchas cosas que comentar. En primer lugar, sinceramente, creo que, por muy duro que siempre se ha puesto Lopera con el tema de la venta de sus acciones, en esta ocasión tarde o temprano terminará por ceder. No voy a entrar en si todo esto es justo o injusto; lo que sí es cierto es que, aunque Lopera ha metido la pata en varios aspectos durante los últimos años, no podemos olvidar que en 4-5 años hemos estado arriba en la Liga, hemos jugado la Champions y también finales de Copa, ganando la de 2005; y entonces todo el mundo -menos los «notables»-, incluidos muchos de los «béticos populares», le hacía la ola.

Todo ello no hace sino confirmarme que, como la mayoría de las aficiones futboleras de España, los béticos somos muy «veletas»; es decir, que nos movemos al son que dicta quien tiene la palabra en cada momento -antes Lopera, ahora los Soto y cía- y, sobre todo, al son que dicta la santa pelotita. Porque, queridos amigos y compañeros béticos, dejando a un lado los grandes éxitos conseguidos desde el 92 -la era Lopera-, ¿dónde estábamos esta misma temporada después de ganar en el Sánchez-Pizjuán? ¿Fuimos a la calle Jabugo junto a todos esos artistas devaluados a gritarle a Lopera que se fuera? ¿Fuimos a la calle Jabugo cuando Lopera renovó el pasado verano a Chaparro -haciendo caso a la afición-, y trajo a jugadores como Emana y Mehmet Aurelio? ¿Fuimos a la calle Jabugo cuando, en enero, «repatrió» al deseadísimo Oliveira por la mitad de lo que pedía el Zaragoza? Todos sabemos la respuesta, lógicamente. Que me perdonen mis queridos compañeros y camaradas béticos, pero después de esto me queda muy claro que si Sergio García, Juanito u Oliveira hubiesen marcado una de sus ocasiones frente al Valladolid y nos hubiésemos salvado, no habría habido manifestación de ningún tipo.

Soto y cía, en primera línea. Foto: Marca.com

Soto y cía, en primera línea. Foto: Marca.com

Y ahora, vamos con los que estuvieron en «primera línea»; los que parece que quieren suceder a Lopera en el mando del Betis. De momento, de los cuatro que más hablaron ninguno de ellos es socio, accionista, ni tiene invertido un duro en el Betis. Me refiero a los señores Rafael Gordillo, Hipólito Rincón, Pascual González y, sobre todo, José Manuel Soto. Los que más clamaron por un Betis libre y por las acciones de Lopera para los béticos no tienen puesta una mísera moneda para contribuir a la compra de las mismas, y en los 17 años transcurridos desde 1992 tampoco han contribuido con la economía del club, tal vez porque para ello ya estaba Lopera y no hacía falta poner ni un duro en el club de sus amores, pensarían ellos. El único que se dejó algo de su bolsillo fue Soto, pero años después soltó sus acciones.

Otra cosa en común es que cada uno de ellos tiene su historia particular contra Lopera, con unos argumentos tan sólidos como no poder entrar de balde a ver los partidos del Betis -Rincón, que desde que se retiró jamás en la vida ha ejercido de bético y sí de «bufón madridista» de la Cadena SER-; que Lopera dejara de contar con él para el cuerpo técnico en 2001 -Gordillo, que se olvida de que Lopera lo rescató para el Betis en el 92, y también del tremendo homenaje que le organizó cuando se retiró del fútbol de Primera División en 1995-; que su himno dejara de ser el oficial cuando llegó Lopera -Pascual González, de «Cantores de Híspalis»-; y el caso del personaje más demagógico de todos, el señor José Manuel Soto. Este hombre, buen cantante de copla de cierta notoriedad en los 80 y 90, hasta participó en un anuncio sobre el «arte bético, en los tiempos de éxitos -2005, Copa, Champions- y del «hola, hola, hola Don Manuel», al que seguro que se adhería como el que más; pero ¿qué sucedió? Que un año después de aquel anuncio la Comisión del Centenario del Betis le concedió el honor de ser el autor del nuevo himno conmemorativo a Rafa Serna -quien, como buen «don nadie» que es, también estuvo en Plaza Nueva, como diría mi hermano «para pillar cacho»-, con lo que Soto, aunque sistemáticamente lo niegue, se cabreó y, con un paso intermedio por programas como «La isla de los famosos» -se notaba que su popularidad estaba decayendo y tenía que hacerse ver-, inició una cruzada contra Lopera, que culminó en el esperpento de hace una semana en «El Larguero».

La disputa radiofónica entre Soto y Lopera merece también su análisis, entre otras cosas porque Soto se erigió en el portavoz del movimiento bético del pasado lunes. Dejando a un lado los evidentísimos rencores personales, por una parte el señor Soto ofrece unos argumentos total y absolutamente ridículos y sin fundamento, poniéndoselo muy fácil a Lopera quien -haciendo gala de un tremendo respeto por las intervenciones del que carece Soto-, como es lógico, se ríe de él a calzón quitado. Y por otra parte, algo que quizá para el 95% de los béticos ha pasado desapercibido: Soto alardea de que el Betis tiene 102 años de historia y no 17, algo que es verdad pero que incluye un altísimo porcentaje de demagogia barata porque, en un momento de la discusión, llega a afirmar que si hubiese desaparecido el Betis en el 92, eso hubiese dado igual porque se hubiese refundado con otro nombre y yéndose a jugar a otra parte, ya que lo que vale es el sentimiento. Como lo estáis leyendo -si es que hay alguien que lo está haciendo, claro-, SI EL BETIS EN EL 92 HUBIESE MUERTO SOTO SE HABRÍA QUEDADO TAN ANCHO. Gravísimo, sin ningún tapujo; pero más grave resulta, para mí, que la gente lo haya convertido en adalid y portavoz del movimiento y sentimiento bético. El señor Soto y sus seguidores alardearon de los 7 años que estuvimos en Tercera División durante los 40 y 50, pasando mil penalidades; enarbolando el clásico «manque pierda» de una forma muy demagógica. ¿Qué quiso usted decir, señor Soto, que con la excusa del «manque pierda» preferiría usted ver al Betis como un equipo muy simpático, pero en Tercera; que como un equipo no tan simpático pero en Primera? Porque el que tenga dos dedos de frente eso es lo que piensa. Claro que mis camaradas béticos… en fin, mejor me callo.

Emilio Carrillo. Foto: elbetis.com

Emilio Carrillo. Foto: elbetis.com

Señor Soto, señor González, señor Gordillo, señor Rincón y, por extensión, todos los béticos populares que salieron a hablar micrófono en mano: en vez de tanta palabrería y en vez de corromper a un gran bético pero actualmente un anciano de casi 100 años como Alfonso Jaramillo, si de verdad quieren mostrar ustedes compromiso con el Betis vayan promoviendo una campaña de recogida de dinero para comprarle las acciones a Lopera, y den ustedes ejemplo comprando más que nadie. Que en los tiempos que corren, con los clubes siendo sociedades anónimas, el sentimiento es importante pero de él no se vive. Ah, claro, que esa es la clave, ir «apoquinando» el dinero… ya no recordaba que ellos lo que quieren es recibir las acciones «de gañote», es decir, sin que les cueste una gorda.

Menos mal que, afortunadamente, entre los opositores a Lopera también hay gente que parece seria, como el ex concejal Emilio Carrillo, quien parece ser que, al mando de una plataforma de béticos solventes, va a presentar al máximo accionista bético una notable oferta por sus acciones en los próximos días. Sobre esto, mi postura está clara: si Lopera se muestra incapaz de corregir sus errores y dar un gran paso al frente -más allá de contratar a un buen entrenador para Segunda-, debe proceder a la venta y marcharse. Eso sí, nunca, por favor, dejando sus acciones en manos de esos «adalides» del beticismo antes mencionados, los cuales me encantaría que me callaran la boca con hechos; pero como lamentablemente creo que no sería así, de ser éstos los herederos de las acciones, mejor que siga Lopera, así de claro.

Como hasta ahora, estaremos a la expectativa de lo que suceda durante las próximas horas.

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Carne de Segunda

Me refiero, claro está, al Real Betis Balompié. Voy a intentar no perder el tono de objetividad que suele caracterizarme pero, al mismo tiempo, también voy a hablar como bético, porque después del lamentable espectáculo brindado ayer en San Mamés esto pasa ya de castaño oscuro.

Como decía Julio Iglesias, la vida sigue igual en verdiblanco. Igual después de ser ésta la cuarta temporada en la que el Betis juega con fuego. Un curso futbolístico éste 08-09 en el que se ve que apenas si se ha aprendido algo de años anteriores, y en el que la historia se viene repitiendo como el cuento de la buena pipa, esta vez con un clarísimo riesgo de incendio al final de La Palmera.

Desde que se fuera Serra Ferrer, con quien el equipo ya las pasó canutas en su última temporada, por el banquillo bético han desfilado desde el verano de 2006 años nombres tan ilustres como Irureta, Luis Fernández o Héctor Cúper, junto al salvavidas, nuestro entrañable Paco Chaparro, y al actual, José Mª Nogués. Ninguno de ellos, salvo Chaparro y solamente en las situaciones límite, le ha conseguido coger el aire al equipo, siendo todos destituidos tarde o temprano. «Culpa del técnico», se pensaba, sobre todo cuando se podía comprobar que, tras la llegada del sustituto correspondiente, los resultados inmediatos solían ser bastante buenos; pero después de ver cómo año tras año se repite la misma historia -el «efecto gaseosa» del que adolece el equipo- creo que se debe mirar hacia algún otro lugar, no solamente hacia el entrenador o el palco.

Obviamente hablo de la plantilla. Si observamos bien a los miembros actuales de la misma, hay nueve jugadores que han estado en la nómina verdiblanca durante las cuatro últimas campañas; tres más que han figurado en tres de las cuatro; y al menos cuatro o cinco futbolistas más en dos de ellas. Es decir, dieciséis o diecisiete en total. Algunos de ellos también fueron campeones de Copa y cuartos en la Liga, pero con cuatro años menos que ahora. Quiero decir, que sin restar ni un ápice de la responsabilidad que les corresponde a los entrenadores, estoy absolutamente convencido de que el 70-75% de la culpa no la tienen sino los futbolistas, al fin y al cabo los que mandan en el césped. Visto lo visto, no creo que todos los entrenadores -casi todos de reconocido prestigio nacional e internacional- vayan a ser igual de malos.

Esta temporada, al igual que en las anteriores, tras destituir al entrenador de turno se pensaba que los jugadores iban a reaccionar, ante la llegada de alguien que, por fin, iba a ser capaz de entenderlos y de sacar lo máximo de su rendimiento; pero el efecto positivo ha vuelto a esfumarse después de las dos victorias iniciales de la «era Nogués». El Betis, como nos temíamos todos, vuelve a ser un equipo que no juega absolutamente a nada, totalmente desquiciado e incapaz de hacer daño a nadie más allá de a sus propios aficionados, a pesar de la calidad que se les presupone a los jugadores. Y la guinda del pastel, repito, ha sido el partido de ayer.

Si lamentable fue la actitud hace dos semanas en Montjuic contra el Espanyol y mala la mostrada hace siete días contra el Atlético durante 3/4 partes del encuentro, lo que se vio ayer en San Mamés ante los suplentes del Athletic -repito y recalco, los suplentes del Athletic, un equipo de la mitad baja de la tabla en Primera por mucha Copa del Rey que pueda llegar a ganar- merece una serie de calificativos que no voy a reproducir, porque rompería con las normas de corrección y ausencia de insultos y palabras malsonantes autoimpuesta en este blog.

El aficionado que tuvo la oportunidad, para su desgracia, de ver el partido -aquellos que ya tienen TDT- pudo comprobar con sus propios ojos cómo daba la impresión de que a los que saltaron ayer al campo con la elástica bética -verde en esta ocasión- no les iba absolutamente nada en el envite, por la inexplicable falta de tensión mostrada a lo largo de todos y cada uno de los noventa y seis minutos de juego. Al contrario que los reservas bilbaínos -que, con la permanencia ya casi conseguida querían mostrarle a Caparrós su valía-, los titulares verdiblancos estuvieron apáticos, como si ya todo estuviese hecho. Hay quien habla de conformismo con los 42-43 puntos exigidos año tras año desde la directiva, y también de autosuficiencia al tener la convicción absoluta de que, antes o después, se van a conseguir, confirmándose un año más la permanencia en Primera División. De ser así, sin duda, estaríamos ante un caso de gravedad notable, que debería hacer reflexionar a Lopera y su junta.

Entre las decepciones, merece especial mención Ricardo Oliveira, el «salvador» del mercado de invierno, aquel que volvía a casa dispuesto a marcar los goles que iban a sacar al Betis de los puestos de abajo, y que tuvo el mejor debut que un jugador heliopolitano puede gozar: marcar el gol de la victoria ante el eterno rival. Pues bien, este mismo jugador se está destapando en ésta su nueva etapa en verdiblanco justo como lo que creíamos que no podía llegar a ser: un futbolista torpe, lento, mal colocado en el campo y, lo que es peor, muy fallón ante su especialidad, el gol; sin parecerse no ya a aquel Oliveira de la Copa y la clasificación para la Champions en 2005, sino ni tan siquiera al que consiguió anotar 18 tantos durante el pasado año futbolístico, a pesar del descenso del Zaragoza. No es el único responsable del desaguisado de esta temporada, pero sí el máximo exponente de la decadencia que viven muchos de los jugadores béticos.

Decía Nogués hace dos días que no entendía cómo el bético podía perjudicar a sus jugadores, en alusión a los pitos de la afición durante el transcurso del encuentro frente al Atlético de Madrid. Pues bien, señor Nogués, eximiéndole a usted de cualquier responsabilidad dado que ha sido el último en llegar, debe comprender que lo que realmente ocurre es justamente lo contrario: son los jugadores los que perjudican a sus sufridísimos seguidores, tanto a los que van al campo como a los que se dejan el dinero en el PPV, a los que ven los partidos gratis y a los que, simplemente, se dedican a seguirlos. El bético está harto, pero harto de verdad. La afición está cansada después de tantos años de sinsabores -agravados además por cómo se están haciendo las cosas en el eterno rival-, y no puede más que mostrar su enfado y su insatisfacción domingo tras domingo, algo que no solamente es lícito sino, además, perfectamente comprensible.

Hasta hace pocos domingos el principal centro de las miradas de la gente era el palco, merced no sólo a los fallos en la dirección del club -que los ha habido y bastantes, eso es innegable- sino muy especialmente a la muy eficaz campaña que ciertos medios de comunicación locales llevan orquestando desde hace ya varios años contra el máximo accionista, Manuel Ruiz de Lopera. Con lo acontecido el pasado verano -Lopera accedió a todas y cada una de las peticiones de fichajes de Paco Chaparro, aprobadas por los aficionados de manera unánime- se ha visto que, si bien la junta directiva tiene una parte importante de responsabilidad -no podemos olvidar los numeritos con Betis Sport o con el supuesto jeque árabe-, ellos no son precisamente los máximos culpables de lo que ha venido ocurriendo deportivamente hablando en el Betis; o por lo menos no los únicos.

«Loperadas» aparte, urge una profunda y acertada renovación de la plantilla para la temporada que viene, tanto si se está en Primera como si se milita en la actualmente llamada Liga Adelante por mor de los patrocinadores. Es lo principal, más allá de la venta de las acciones y demás cuestiones administrativas -digan lo que digan los medios de comunicación sevillanos-, para que el Betis comience a moverse al menos por aguas más tranquilas. Ojalá se produzca estando el equipo, al contrario que en 2000 -la época, entre otros, de cánceres como Solozábal y veteranas glorias ya desgastadas físicamente como Alexis-, entre los veinte conjuntos que conforman la élite de nuestro fútbol. Se puede conseguir porque se está a tiempo y se sigue dependiendo de uno mismo; pero lamentablemente no podemos ocultar la cruda realidad: hoy en día la actitud que muestra el Betis en los encuentros que disputa no es otra que la de un equipo de Segunda.

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