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Enhorabuena, campeones

No pudo ser, aunque faltó muy poco. El Cajasol consiguió el pasado fin de semana en Treviso el subcampeonato de la Eurocup, al no poder superar en la final a los rusos del Unics Kazan (92-77).

No obstante, la enorme trayectoria del equipo sevillano en la competición europea, el alegrón que nos dio el sábado en la semifinal «cargándose» a la Benetton en su propia casa y, sobre todo, el hecho de que Sevilla definitivamente se haya vuelto a ilusionar con el baloncesto -más de 300 cajistas en el Palaverde, siendo la afición a la que más se oía; y más de 1000 espectadores en San Pablo disfrutando con la pantalla gigante- merecen la más sincera de mis felicitaciones.

Así pues, aunque no os hayais traído el título para la capital andaluza, ENHORABUENA, CAMPEONES.

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Un brindis por el «EuroCaja»

El baloncesto y el deporte sevillano en general están de enhorabuena. El Cajasol ha consumado esta tarde su clasificación para la «Final Four» de la Eurocup, la segunda competición continental, al hacer buena la diferencia de 18 puntos del partido de ida de cuartos de final ante el Budivelnik ucraniano perdiendo tan sólo por tres puntos (80-77) en la vuelta, celebrada en Dnipropetrovsk. Así pues, como reza la pancarta de la foto la ilusión entre la afición cajista sigue más viva que nunca.

Su rival en semifinales de la fase final de Treviso (16 y 17 de abril) será el equipo anfitrión, la histórica Benetton; mientras que el otro emparejamiento medirá al Unics Kazan ruso y al Cedevita Zagreb, de Croacia, equipo al que entrena un mito del banquillo cajista como Alexander «Aza» Petrovic. Tres grandes equipos para terminar de hacer realidad un sueño.

Pero, como el éxito ya está asegurado, lo único que me queda hacer desde este espacio es proponer un brindis por el equipo; por Joan Plaza, por los jugadores y por los diferentes empleados que, aproximadamente cada dos semanas, tan bien tratan a un servidor cuando va a San Pablo en nombre de Diario Siglo XXI.

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El Barça revalida el título de Copa en baloncesto

Dos Copas para el F.C. Barcelona en apenas una semana. Si el pasado domingo la sección de fútbol sala se hizo con su primera Copa de España, esta tarde el Regal Barça ha vuelto a ganar la Copa del Rey de baloncesto, tras haberse impuesto en Madrid por 60-68 a su archirrival de siempre, el Real Madrid.

Es el segundo triunfo consecutivo de los blaugrana que, con 22, igualan a los blancos en el palmarés del «torneo del KO». Además el Barça ha roto el maleficio que dictaminaba que ningún equipo repetía título desde 1988, cuando el propio equipo barcelonista, dirigido entonces por Aíto García Reneses, renovó su victoria del 87 en la mítica final en Valladolid del triple de Nacho Solozábal, también frente al Madrid.

Ahora Xavi Pascual ha tomado el relevo del histórico técnico madrileño y, con un equipo verdaderamente de ensueño, ha vuelto a hacer una Copa realmente impecable pese a que el Madrid, a diferencia de lo ocurrido prácticamente en la totalidad de sus enfrentamientos anteriores, le ha puesto las cosas difíciles.

Ettore Messina tenía las cosas muy claras: su equipo debía impedir como fuese que el Barça, como suele hacer cada vez que juega contra los blancos, se escapase en los primeros minutos; y conseguir llegar con opciones a la segunda mitad. El italiano consiguió ambas cosas en un choque que se caracterizó por las fuertes defensas empleadas por ambos conjuntos.

Prueba de ello fue el marcador de los dos primeros cuartos, 30-30; algo que se puede explicar con facilidad si se ha seguido el desarrollo del juego. Ni una sola concesión a la galería por parte de los jugadores presentes sobre la pista, lo que se tradujo en una enorme intensidad que hacía que cada punto anotado valiera oro puro. Como muestra, un botón: Juan Carlos Navarro se fue al descanso con cero puntos, y acabó tan sólo con siete y dos canastas anotadas.

Tan sólo se salían de la norma en ese aspecto dos jugadores, Alan Anderson y Ante Tomic. El alero blaugrana, MVP de la competición, se marcó un partidazo con 19 puntos, 14 de ellos en la primera parte (de los 30 de su equipo); mientras que el pívot croata fue el encargado de sostener a los suyos en la anotación con varias acciones de mérito frente a los hombres interiores del Barça.

Pero la clave para los de Xavi Pascual quizás no estuvo en el gran partido de aquel que vino a sustituir al lesionado Pete Mickeal, sino en el paso adelante que dio uno de los encargados habitualmente de los trabajos de «intendencia», Víctor Sada. El base catalán tuvo que coger el mando del timón barcelonista durante más minutos de lo habitual primero por los problemas de faltas de Ricky Rubio, y luego por el esguince de tobillo que el ex del Joventut sufrió en la segunda mitad; y se marcó un partidazo con 7 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias, 3 robos y mucha y buena dirección. Sada, con 20, fue el más valorado de todos los que participaron en la final.

Poco a poco el mayor poderío barcelonista se fue imponiendo ante un Madrid que nunca se rindió. Un triple de Navarro -el único suyo- y otros dos de Lorbek en el tercer cuarto propiciaron el primer pequeño estirón de los de Pascual; y, cuando el Madrid logró mantenerse con vida gracias a las acciones de Sergio Rodríguez, dos nuevos triples de Morris, otro del MVP Anderson más el dominio bajo aros de N´Dong sentenciaron la Copa (49-64, a 4:57).

Una Copa que Roger Grimau recibió de manos de S.M. el Rey don Juan Carlos; una Copa que el capitán azulgrana ofreció, en un gran gesto, a su compañero Basile, lesionado de gravedad en las primeras jornadas de la temporada, para que éste la levantara. Y una Copa que, pese a su mala final, supone la quinta ya de quien, de no estar por ahí su amigo del alma Pau Gasol, a buen seguro que estaría considerado -con permiso de Fernando Martín- como el mejor jugador español de la historia: Juan Carlos «la Bomba» Navarro. Aunque lo mejor que se puede decir de este equipo es que ya gana hasta «sin» él.

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Diez años de la Copa de Pau Gasol

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (21)

Mañana jueves comienza, en el pabellón principal de la «Caja Mágica» de Madrid, la XXVIII Fase Final de la Copa del Rey de baloncesto, probablemente una de las competiciones más bonitas del deporte nacional, en la que el Barça defenderá el título conquistado en Bilbao/Baracaldo hace un año.

De las 27 ediciones anteriores se pueden recoger y señalar miles de momentos y anécdotas especiales, pero si tuviera que destacar alguna por encima de todas, ésa es, sin duda, la de 2001. ¿Por qué? Porque fue la Copa -de la que en 2011 se cumplen diez años- en la que el mejor jugador de la historia del baloncesto español, Pau Gasol, se mostró al mundo.

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Gasol, campeón de Europa y del mundo junior con la selección española pero sin ser titular, debutó con el primer equipo del Barça en la temporada 98-99; consolidándose en el mismo la campaña siguiente. En la Copa de 2000, celebrada en el entonces Araba Arena de Vitoria, ya comenzó de verdad a dar muestras de su calidad con un gran partido en los cuartos de final frente al Madrid, pero no fue hasta la temporada 2000-2001 cuando dio el gran salto. A ello le ayudó el bajísimo rendimiento del fichaje estrella del equipo, el veterano pívot ex internacional por Estados Unidos Ronnie Seikaly, que fue «cortado» por Aíto García Reneses a las pocas jornadas de comenzar aquella histórica campaña.

Pau tomó el relevo del americano, y comenzó a crecer de tal forma que se presentó en el Palacio de los Deportes Martín Carpena de Málaga -sede aquel año de la Copa- con la intención de decir «aquí estoy yo, y no vais a poder conmigo». Y vaya si lo hizo. Tras las rondas de cuartos de final y semifinales, en las que el Barça se deshizo con facilidad del Fuenlabrada y del Pamesa Valencia, la final enfrentó a los azulgranas con su eterno rival, con el que Gasol y los suyos tenían una herida muy reciente después de que el Madrid le hubiese ganado la liga a los barcelonistas en el Palau apenas ocho meses antes.

La actuación del ala/pívot de Sant Boi -un muchacho sumamente estilizado con una mano prodigiosa y que jugaba más de «3» que de «4»- fue, sencillamente, colosal. 25 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias y 9 faltas recibidas que no sólo le llevaron al MVP de la competición sino que, lo más importante, también cimentaron la victoria del Barça por 80-77, en un partido muy emocionante y que no se decidió hasta los instantes finales gracias a la frialdad en los tiros libres de, entre otros, el propio Gasol.

Lo que vino después ya lo sabemos todos: dominio similar en el play-off final también frente al Madrid; número 3 del «draft» de la NBA a sus 21 años; seis temporadas y media haciéndose un nombre en la mejor liga del mundo en un equipo sumamente modesto como los Memphis Grizzlies; y tres años en Los Ángeles Lakers donde, hasta la fecha, ha ganado dos anillos de campeón con actuaciones muy destacadas.

Todo ello, por supuesto, además de haber sido el abanderado del «decenio fantástico» de la selección española, con un oro mundialista, otro europeo, la plata olímpica de 2008 y otras tres medallas en campeonatos de Europa. Y lo mejor de todo es que, a sus 30 años, la leyenda de Pau Gasol -que en 2011 disputará su cuarto «All Star Game»- continúa, y parece ser que con cuerda para rato.

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Histórico triunfo del Barça ante los Lakers

El deporte español sigue derribando barreras. Otro de los que hace unos años todos considerábamos como «imposibles» cayó anoche en el Palau Sant Jordi: el Regal F.C. Barcelona, el Barça, se convirtió en el primer equipo campeón europeo -y, por ende, en el único español- en tumbar a todo un campeón de la NBA.

Los azulgrana se deshicieron anoche por 92-88 de Los Angeles Lakers, y pusieron una nueva pica en Flandes para acercar el nivel del baloncesto FIBA al de la NBA. Cierto es que los angelinos, que se presentaban en Barcelona con Pau Gasol de «embajador», apenas si acumulaban en sus piernas dos semanas de entrenamiento no demasiado serio aún; pero ello no debe restar un ápice del mérito que para el Barça supone pasar a la historia como el primer club del viejo continente en vencer a una franquicia con el estatus de actual campeona de la NBA.

Eso sí, tampoco hay que pasarse de eufóricos y pensar que el Barça ha ganado una especie de copa intercontinental y ahora es el mejor del mundo, porque no es así. Pero si echamos la vista atrás y vemos cuál era la diferencia entre la FIBA y la NBA hace apenas diez años, debemos ser plenamente conscientes que lo de ayer no es la culminación absoluta de un sueño, pero se le aproxima bastante.

Los Lakers se presentaron en Barcelona para devolver la visita que los azulgrana realizaron hace dos años al Staples Center; y lo hicieron sin el lesionado Andrew Bynum pero con Kobe Bryant -disminuido, eso sí, porque acaba de salir de una lesión- y, sobre todo, con su «embajador» en la Cuidad Condal, Pau Gasol. El «hijo pródigo» volvía por segunda vez a casa, tras jugar y ganar con los Memphis Grizzlies en 1993 (80-91).

Pau, aunque sin buenos porcentajes de tiro, fue el mejor de su equipo con 25 puntos, comandando sobre todo durante la primera mitad el ataque de unos Lakers que, tras unos primeros 24 minutos muy igualados (45-44) -se jugó, como es normal en estos casos, con reglas de la NBA-, tomaron once puntos de ventaja en el tercer cuarto (49-60).

Cuando todo parecía preparado para la «fuga» angelina, un motivadísimo Pete Mickeal -«peleado» anoche con el 50% del equipo californiano- y, cómo no, Juan Carlos Navarro tomaron el mando de las operaciones y acercaron de nuevo al Barça ante unos Lakers en los que Phil Jackson tuvo que tirar más de la cuenta de Gasol -éste de forma lógica al jugar en su tierra-, Kobe, Artest, Odom y Fisher.

Los blaugrana tomaron la delantera segundos antes de llegarse al último parcial con un triple de Lakovic, pero Pau respondió con un 2+1 en la que quizás fuera la mejor jugada del día: un canastón en mate a aro pasado después de deshacerse de N´Dong y de Grimau (68-70).

Pero en el cuarto definitivo surgieron desde el triple (7 metros y 25 centímetros, como en la NBA) Navarro, Mickeal y Morris, para dar hasta siete puntos de ventaja al Barça (86-79). Los Lakers, por el contrario, firmaban un paupérrimo 0 de 14 en tiros de 3, que les lastró enormemente; y pese a que nunca se rindieron la seguridad en el tiro libre de la «Bomba» (25 puntos, como su amigo del alma y ayer rival) y de Mickeal (26) sentenciaron una victoria histórica para el baloncesto FIBA, para Europa, para el baloncesto español y, por supuesto, para el propio Barça, por mucho que los Lakers llegaran casi sin rodaje al Sant Jordi.

El Barça no es el mejor equipo del mundo; incluso no sé si tendría nivel para llegar a competir una temporada completa en la durísima NBA; pero lo único cierto es que lo que no pudo hacer el Olympiacos en 1997 contra los Bulls de Jordan en el añejo Open McDonald´s -aquél en el que el Joventut estuvo a punto de derrotar a los Lakers de Magic Johnson en 1991- lo consiguió ayer el Barça ante los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol: pasar a la historia por ser el primer campeón de Europa en hacer morder el polvo a unos campeones de la NBA. Algo de lo que sólo podrán presumir ellos. Enhorabuena para el baloncesto español en general, y para el equipo azulgrana en particular.

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Estados Unidos recupera el cetro mundial del baloncesto

Acabó el Mundobasket, y lo hizo con la lógica que no imperaba desde 1994; es decir, con el triunfo de Estados Unidos. Los americanos vencieron ayer en la final a una impotente y conformista Turquía por 64-81 y consiguieron su cuarto título mundial, 16 años después del último.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/59698

Tercera ha sido Serbia, tras caer en el partido por el bronce ante Lituania. Los balcánicos acusaron la cruel derrota de semifinales contra los turcos, y fueron presa fácil para los bálticos (88-99).

España ha quedado finalmente en sexta posición, la peor desde el «chinazo» de Canadá 1994. La ya ex campeona mundial cayó ante Argentina en el partido por el quinto puesto por 85-81, tras haber cedido demasiado terreno a los sudamericanos.

Hay bastante gente que pide la destitución de Sergio Scariolo; y hay también quien habla de un cambio de ciclo porque varios de los mejores jugadores de la selección o han alcanzado o rondan ya la treintena. Pero no es tan fácil.

A pesar de sus errores puntuales en el planteamiento de los momentos claves -que los ha habido, algunos de ellos de bulto- no hay que olvidar que con el técnico italiano ya fuimos el año pasado campeones de Europa; mientras que con respecto a los jugadores, la baja de un trilladísimo Pau Gasol y, en menor medida, la de Calderón, han hecho mucha mella.

Con ellos dos en el Europeo de 2011 -clasificatorio para los JJOO-, en el caso de que estén el año próximo en Lituania, a buen seguro que todo será otro cantar. De todos modos, como suele pasar en esta vida, el tiempo acabará por dictar sentencia.

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Una de cal y otra de arena

Así ha transcurrido el día deportivo para los intereses particulares de éste que os habla. Lo positivo, el Betis, que tras los dos triunfos en las dos primeras jornadas ligueras también sigue adelante en la Copa del Rey. Al triunfo del pasado miércoles en casa ante el Salamanca en la ronda anterior (2-1) se ha sumado el pase conseguido esta noche a la cuarta ronda tras vencer en los penaltis (2-2) al Granada en el Nuevo Los Cármenes.

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Pepe Mel decidió reservar, pensando en el difícil partido de este sábado en Elche, a sus jugadores de ataque sanos, disponiendo sobre el campo un once con mucho toque pero sin mordiente, al no haber delanteros sobre el césped.

El Granada, con más empuje, se adelantó con el 2-0 entre los últimos minutos del primer tiempo y los primeros del segundo. Ambos goles, obra de Dani Benítez; el primero tras un penalti más que riguroso de Cañas sobre Carlos Calvo; y el segundo con un zurdazo de falta ante el que Goitia pudo hacer algo más.

Pero el Betis, después de que el Granada se quedara con uno menos, reaccionó con la entrada de Emana y Rubén Castro, quienes fueron los autores de los dos goles verdiblancos. El del Emana, con un derechazo marca de la casa dentro del área; y el de Rubén, en un mano a mano con el portero tras gran pase del camerunés.

La expulsión del debutante Roversio -también rigurosísima-, justo después del empate bético, frenó la progresión de los verdiblancos, lo que nos condujo primero a la prórroga y luego a los penaltis, en los que el Betis hizo pleno, parando Goitia el de Geijo para el Granada. El Betis, según Mel, no quiere la Copa pero tampoco la tira; por eso, a diferencia del fiasco de hace un año, ahora estará en el bombo en el que ya entrarán los equipos de Primera que no disputan competiciones europeas.

Adiós a las medallas en el Mundial de baloncesto
Lo negativo vino en el Mundobasket, ya que la selección española ha caído eliminada de la lucha por las medallas al perder, en un extraordinario partido de baloncesto, ante Serbia en cuartos de final por 92-89. Basket de alta calidad entre dos de los mejores equipos del mundo, aunque la tibia defensa en zona de los de Scariolo ante los excelsos tiradores serbios fue decisiva para el triunfo balcánico.

La gran actuación de Navarro, Garbajosa, Rudy y Marc Gasol no fue suficiente ante la efectividad de Keselj, Savanovic, Bjeliça o Teodosic, autor de un estratosférico triple desde nueve metros a tres segundos del final que dio la victoria a los suyos.

Serbia fue durante casi todo el partido por delante, pero sin grandes diferencias. Eso sí, cuando el marcador rezaba un 86-78 para los serbios a falta de 4 minutos todo parecía perdido; pero entonces surgió el orgullo de la campeona del mundo en ejercicio para ir acortando distancias y empatar a 89 a falta de 25 segundos con un mate de Marc Gasol tras asistencia de Navarro.

El resto, ya lo sabe todo el mundo. España decidió defender hasta el final la última posesión serbia, y cuando Garbajosa se resguardó del peligro de una penetración de Teodosic -España estaba en «bonus»- con un par de pasos de distancia, el base se la jugó con nueve metros hasta la canasta y la metió. Restaban tres segundos, pero la jugada preparada en el tiempo muerto entre Garbajosa y Navarro no salió bien.

La selección dejará de estar entre los cuatro mejores en una competición internacional por vez primera desde los JJOO de Atenas 2004, y se quedará sin premio tras cuatro campeonatos consecutivos -un Mundial dos Europeos y unos JJOO- logrando medallas.

Esto último no ocurría desde la anterior ausencia de Pau Gasol -Europeo 2005-, aunque me parece muy injusto achacar la derrota de esta tarde a la ausencia del mejor jugador de Europa -y del baloncesto mundial con reglas FIBA-, ya que sus compañeros se han partido la cara ante un equipo, el serbio, que tras arrasar en las categorías inferiores continúa subiendo como la espuma después de haber ganado la plata el año pasado en el Europeo de Polonia. Lo de hoy ha dolido, y mucho; pero jugando así y con esa actitud perder está, al menos hasta cierto punto, permitido.

Ahora España deberá jugar contra Eslovenia el viernes el primero de sus dos encuentros por el quinto puesto; mientras que Serbia y Turquía jugarán el próximo sábado una semifinal muy calentita. La otra saldrá de los encuentros de mañana entre Estados Unidos y Rusia por un lado -que me perdonen los rusos, pero creo que no va a haber color-, y entre Lituania y Argentina por otro.

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Cuatro años desde la conquista del Sol Naciente

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (13)

El Campeonato del Mundo de baloncesto -también conocido como Mundobasket- de 2010 llegó ayer a la conclusión en lo que a su primera fase se refiere. Después de dejar múltiples dudas, la selección española ha terminado segunda de su grupo tras una doble carambola, y además de enfrentarse a Grecia en octavos -a la que «hay que ganar»- tiene el camino libre de Estados Unidos hasta la final. Pero en este post no voy a hablar precisamente de esto.

Hoy hace exactamente cuatro años que España, la recién bautizada por entonces «ÑBA», consiguió el mayor logro del baloncesto español en toda su historia, el Mundial celebrado en Japón, y empezó a marcar una época que, sobre todo en Europa, todavía dura en la actualidad.

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España llegó al país del Sol Naciente en 2006 después de las decepciones -que no fracasos- de los JJOO de Atenas 2004 y del Europeo de Serbia 2005. Allí, aunque se estuvo cerca, no se consiguieron medallas, y el presidente de la Federación, José Luis Sáez, decidió dar un golpe de timón contratanto a José Vicente «Pepu» Hernández.

Con el ex entrenador del Estudiantes -cuya filosofía era tan simple como rotunda, «BA-LON-CES-TO»– y con un grupo de jugadores fresco y cada vez más consolidado, la selección se presentó en el campeonato siendo una de las favoritas para conseguir una medalla. Pau Gasol, tras su descanso el año anterior, volvía a ser el estandarte de este equipo, y junto a él formaron la lista Rudy Fernández, Cabezas, Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni Rodríguez, Marc Gasol -revelación del campeonato-, Álex Mumbrú y un Jorge Garbajosa que acababa de llegar a la NBA procedente del Unicaja -con el que se había proclamado ese mismo año campeón de la liga ACB- y que pasaba por el mejor momento de su carrera.

Y apenas quince días después este sensacional equipo se colgó la medalla de oro tras apalizar en la final (70-47), sin Pau Gasol en cancha, a una Grecia campeona de Europa que venía de cargarse ni más ni menos que a los Estados Unidos.

La lesión del, por entonces, jugador de los Memphis Grizzlies (MVP del torneo), producida en el tramo final de la emocionantísima semifinal contra la campeona olímpica, Argentina -gracias, aro, por «escupir» el tiro final de Nocioni-, le otorgó a los helenos, pero a la hora de la verdad sus compañeros se conjuraron para suplir su ausencia y a fe que lo consiguieron.

La selección le dio una soberana paliza desde el principio a un equipo que contaba en sus filas, entre otros, con «un tal» Papaloukas, «un tal» Diamantidis, «un tal» Spanoulis, «un tal» Fotsis o «un tal» Schorchianitis, que con su corpulencia se había «comido» en la semifinal a los pívots de Estados Unidos, pero que en la final fue frenado perfectamente por un jovencísimo Marc Gasol.

Una actuación en conjunto soberbia, cimentada, como durante todo el Mundobasket, en la enorme intensidad defensiva. Una defensa que nos llevó a ganar por más de diez puntos todos los encuentros, salvo el de semifinales ante Argentina, que fue la gran batalla del torneo.

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Nueva Zelanda, Panamá, Alemania, Angola, Japón (primera fase), Serbia-Montenegro (octavos) y Lituania (cuartos) probaron la «receta» de Pepu, una receta que tuvo su mejor aplicación en el partido final, en el que nos hizo entrar en la historia. En definitiva, en el que nos convertimos en campeones del mundo de baloncesto por primera vez.

¿Seremos capaces de repetir este año? Será complicado, porque a las ausencias de Pau Gasol y de Calderón se unen las malas sensaciones de la primera fase y el hecho de que Estados Unidos parece ir de verdad en serio. El tiempo lo dirá. De momento mañana, como hace justamente hoy cuatro años en Saitama, debemos deshacernos de los griegos.

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Lakers y Pau Gasol, bicampeones de la NBA (83-79)

No cabía más emoción. Con permiso del «Dios» del baloncesto, Michael Jordan, la NBA vivía ayer su episodio más importante desde hacía ya más de 20 años: Lakers y Celtics, Los Ángeles y Boston, en un séptimo partido de las finales. La rivalidad por excelencia en la liga profesional norteamericana, renacida definitivamente.

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Era la gran ocasión de los Lakers para tomarse la revancha de la derrota de 2008, y también para ganarle por fin un encuentro decisivo a sus rivales de toda la vida. Y la gran ocasión para los Celtics de asestarle un nuevo golpe histórico a la franquicia angelina.

Finalmente, tras un encuentro desastroso en sus tres primeros cuartos y auténticamente sublime en el último, los Lakers (83-79), remontando los trece puntos que alcanzaron los Celtics en el tercer período (36-49), han repetido título -nadie lo hacía desde que ellos mismos lograron tres consecutivos entre 2000 y 2002-, han ganado por primera vez a Boston en un séptimo encuentro, y con su anillo número 16, se colocan sólo a uno de los Celtics. Y, además, es el undécimo título para el gran «gurú» de los banquillos, como llaman a Phil Jackson.

BRYANT, MVP; GASOL, ESTELAR
Y en un partido tan especial hubo un hombre, el mejor baloncestista español de toda la historia, que fue una vez más decisivo. Pau Gasol estuvo hecho un coloso, sobre todo en el último cuarto, y sus 19 puntos y 18 rebotes fueron claves para el triunfo de su equipo.

Gasol, que logra su segundo título de campeón de la NBA, estuvo hecho todo un coloso bajo los aros, destacando especialmente un rebote vital en ataque capturado a 30 segundos del final, cuando los Lakers ganaban por tres puntos, jugada que acabó con dos tiros libres de Kobe Bryant. Pau, además, anotó varios puntos decisivos en los minutos más calientes, y sólo el excesivo porcentaje de fallos en los tiros libres -sobre todo para lo que en él es habitual- le impidieron lograr la excelencia baloncestística.

Para algunos debió haber sido el MVP de las finales, pero eso, al lado del anillo logrado y del reconocimiento de sus compañeros y aficionados, no tiene importancia alguna. Gasol, por si a alguien le quedaban dudas, se ha consolidado ya definitivamente como una gran estrella en la mejor liga de baloncesto del mundo; y un servidor, que le viene siguiendo desde sus comienzos en el Barça, está teniendo el enorme placer personal -como tantos otros aficionados españoles- de poder disfrutar de él. Que dure.

El premio de mejor jugador fue, cómo no, para Kobe Bryant. El mejor y más emblemático jugador de la historia de los Lakers fue ayer demonio y ángel. Su actuación antes del último parcial le hizo merecedor de que le corrieran a gorrazos, porque fue sencillamente infame. Pero en los doce minutos finales, amigo, se redimió y estuvo en un lado y en otro, anotando y reboteando, para acabar con 25 puntos y 15 rebotes. Su 6 de 30 en tiros de campo quedaba olvidado.

Nunca llegará a ser, en mi opinión, como Jordan -con el que constantemente se le compara- pese a que ya le queda sólo un anillo para superarle -6 a 5-; pero cuando se retire, el 24 -número que, junto al 8, es el que ha llevado en su carrera- debería colgarse en el Staples Center junto al 13 de Wilt Chamberlain, el 22 de Elgin Baylor, el 25 de Gail Goodrich, el 32 de «Magic» Johnson, el 33 de Kareem Abdul-Jabbar, el 42 de James Worthy, y el 44 de Jerry West, el hombre que, desde los Grizzlies, facilitó el traspaso de Pau Gasol hace 2 años y medio.

ARTEST, EL FACTOR CLAVE
Ahora bien, el elemento más importante para el triunfo de Lakers fue, sin duda, Ron Artest. El «leñero» por excelencia, el jugador más excéntrico que hay actualmente en la NBA, «aparece» de vez en cuando en ataque, y cuando lo hace, es imparable. Como ayer.

Él solito mantuvo en el marcador en el segundo cuarto a los Lakers con doce puntos; y él se encargó de anotar un triple vital a falta de 1:01 (79-73). Veinte tantos para el amigo, la tercera gran clave de los Lakers.

CELTICS, DANDO LA CARA HASTA EL FINAL
De los Celtics, qué decir que no hayamos dicho ya. Es un conjunto con orgullo, con carácter, y con enormes jugadores; que, sin uno de sus hombres claves, Kendrick Perkins -también estuvo prácticamente disminuído Bynum en los Lakers- plantaron cara durante todo el choque, se colocaron 13 arriba en el tercer cuarto y pelearon hasta el final la victoria en cancha contraria.

Rondo, Ray Allen, Pierce, Garnett y Wallace; todos y cada uno de los miembros de su quinteto inicial estuvieron por encima de los diez puntos de anotación; pero ayer «no hubo» banquillo. Ayer, el título estaba escrito que sería para los Lakers, que tiraron de todo lo que tenían para evitar que éste se les escapara en su propia casa.

«Sheed» Wallace, Allen y Rajon Rondo se empeñaron en dar emoción con tres triples en el último minuto y medio cuando los Lakers ya tocaban el anillo; pero los angelinos mantuvieron la cabeza fría y sentenciaron con dos tiros libres de «Sasha» Vujacic. Después, la locura; no era para menos.

Se había escrito uno de los mejores capítulos de la historia de las finales de la NBA, habían ganado los de casa y, encima, un españolito fue «starring» de este gran triunfo. Casi nada. Ahora Pau Gasol se dedicará a descansar, sin participar en el Mundial con la selección española. Aunque nos duela no poder contar contigo, te has ganado el descanso, campeón.

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Los Lakers barren a los Celtics (89-67) y fuerzan el séptimo partido

No va más. Desde 1994 (Houston Rockets-New York Knicks) no tenía lugar un séptimo y definitivo partido en unas finales de la NBA; pues bien, en 2010 la emoción de un cara o cruz para ambos finalistas está asegurada, ni más ni menos que con las dos franquicias más grandes de la historia de la liga profesional norteamericana.

Ayer los Lakers reaccionaron a lo grande y, desde el salto inicial, pasaron por encima de unos Celtics que, todo sea dicho, en cuanto su rival alcanzó la veintena de puntos de diferencia en el segundo cuarto, bajaron los brazos -al contrario que en otras ocasiones- y se dedicaron a pensar más en el gran choque de mañana jueves.

A ello ayudó la lesión de un Kendrick Perkins que se torció la rodilla en el período inicial y que no volvió a aparecer por la cancha. Las primeras exploraciones le convierten en seria duda para el definitivo encuentro, lo que sería una baja realmente sensible para los de Boston debido a todo lo que aporta el pívot titular en defensa, más o menos lo mismo que en su momento fue la de Andrew Bynum para los Lakers.

Pero cuando Perkins se retiró los Lakers ya estaban en vías de resolver el partido, utilizando justo las mismas armas que habían aupado a los Celtics hasta el 2-3 en la serie: intensidad defensiva -los angelinos mordían-, acierto más que decente en ataque y aportación de los hombres de banquillo, en especial de un «Sasha» Vujacic que ayer, en los minutos que estuvo en cancha, sí aportó lo que se espera de él, con 9 puntos y dos triples convertidos.

Y si a ello se le une que Pau Gasol, pese a estar físicamente bastante agotado, tiró de repertorio para quedarse a sólo una asistencia del triple doble (17 puntos, 13 rebotes y 9 asistencias); que Kobe Bryant estuvo en sus números con 26 puntos y 11 rebotes; que Ron Artest metió sus triples; que Odom apareció algo (8 puntos) y que los reservas célticos, a diferencia de lo que suelen hacer, ayer no aportaron casi nada, el resultado no pudo ser otro que el 51-31 del descanso y el 89-67 que registró definitivamente el electrónico del Staples Center.

El último cuarto sólo sirvió para que ambos equipos -pese a que Phil Jackson mantuvo a algunos titulares hasta el final- se dedicaran a dejar pasar el tiempo y a pensar en lo que van a tener entre manos dentro de dos noches: la batalla definitiva que, en ningún momento lo dudamos, no va a tener nada que ver con lo que se pudo contemplar ayer.

Los Celtics puede que no tengan a Perkins pero son bastante fiables fuera de casa y sólo han perdido dos partidos seguidos cuando ganaban a los Magic por 3-0; los Lakers jugarán al calor de su público donde se crecen enormemente y donde sólo han cedido un partido en todos los play-offs, pero esa derrota, recordemos, vino precisamente de manos de los Celtics y, además, la historia está totalmente en su contra si se miran los cara o cruz ante sus archirrivales de Boston.

¿Qué pasará? Visto lo visto vayan ustedes a saber; pero yo, que admiro a las dos franquicias por igual, deseo como es lógico que Pau Gasol salga del Staples Center con su segundo anillo colocado en su mano.

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