Este blog es una joya (dicen)

Desde el Blog Ximnasia Coruña, recibo un premio.
Muchas gracias a Sandra, administradora de dicho blog, por el premio otorgado.este_blog_e_uma_joia_thumb

Es un premio pero a la vez es un juego en cadena, el juego consiste en:

-Publicar el sello
-Enlazar a quien lo ofreció
-Pasarlo a 10 amigos
-Avisar a los premiados

Y mis blogs seleccionados son:

Collectanea de Calítoe.:.
Edad del silencio de Irene Historiadora
Anaglifos en Orión de Marina
Calito(h)eces de Calítoe.:.
Gimnastas.net de Calítoe.:.
Teatreando de Mila
One click in my life de Javi

De momento solamente pongo éstos, jejeje; en cuanto me vaya acordando de más, edito y completo.

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Reflexiones sobre el arbitraje y los medios de comunicación

«El árbitro es el bien jurídico más protegido que existe. Messi o Iniesta son estrellas, pero sin árbitro no hay fútbol«. Alfonso Garrido, de la Federación Andaluza de Fútbol, dixit.

Ésta fue, tal vez, la frase más significativa y más clarificadora de la mesa redonda sobre el arbitraje y los medios celebrada ayer dentro de las VI Jornadas de Comunicación y Deporte organizadas por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, en la que estuvieron el citado Alfonso Garrido, el periodista de Canal Sur Javier Pardo y, sobre todo, Luis Medina Cantalejo, el célebre árbitro internacional sevillano quien conoció ayer mismo por la mañana que ha sido designado como el árbitro de la final de la Copa del Rey de la semana que viene, además de ser candidato muy serio a hacer lo mismo en la final de la Champions League si a ésta acude el Chelsea en vez del Barça.

Medina Cantalejo

Medina Cantalejo

Fue una charla muy amena, que empezó con el comentario que acabo de mencionar, tan sentencioso como exacto; y que continuó con los interesantes testimonios de Medina Cantalejo, acerca del tratamiento que, desde los medios de comunicación -sobre todo los especializados en deportes-, se les otorga a los colegiados del fútbol. Se podría afirmar, sin tapujos, que éste en muchas ocasiones traspasa los límites del escarnio y la descalificación. Cierto es que algunos compañeros de Medina -no voy a dar nombres, aunque cualquier aficionado al fútbol se puede imaginar fácilmente quiénes son- parecen a veces con su actitud en los terrenos de juego empeñados en manchar, por todos los medios, la imagen que muchos de los árbitros consiguen dar de su propio colectivo; pero meterlos a todos en el mismo saco sería tan injusto como pedir el mismo rendimiento a los jugadores del Numancia -por poner un ejemplo- que a los del Barcelona.

Parto de la base de que, como cualquier aficionado al fútbol, me cabreo -aunque cada vez me lo tomo con más filosofía- cuando un árbitro se equivoca reiteradas veces en un partido en contra de mi equipo, sobre todo si el susodicho árbitro es reincidente. Eso es de humanos. Pero de ahí al escarnio público de algunos medios y periodistas, va un abismo. Periodistas considerados como «estrellas», tanto hace diez o doce años como en la actualidad, especialmente aquellos que hablan de «villarato» y demás calificativos similares. Cierto es que parece que desde algunos medios se está intentando suavizar un poco este tira y afloja mostrando como personas que son a ciertos árbitros con fama de polémicos a través de documentales de televisión; pero todavía hay mucho que mejorar, algo ciertamente complicado porque, como bien apuntaba Medina, actualmente hay profesionales de la información que son o han sido responsables de prensa de algunos clubes.

Portada de Marca tras un clásico arbitrado por Medina Cantalejo

Portada de Marca tras un clásico arbitrado por Medina Cantalejo

El árbitro se puede equivocar en un partido, como se equivoca un futbolista, un entrenador y hasta un virtuoso de la pluma en sus quehaceres literarios, por poner algunos ejemplos. ¿Por qué no sale, entonces, en los medios para aclarar lo sucedido? «En las ruedas de prensa posteriores a los partidos, el entrenador habla el 70% del tiempo del árbitro. Si luego salimos a valorar lo que hemos visto, teniendo en cuenta que al periodista en cierto modo le interesa sacarnos de nuestras casillas, a la tercera vez que diga que me he equivocado dirán que me equivoco todos los domingos, y no es así. En el arbitraje hay un porcentaje de error aproximadamente del 3%; cualquier otro profesional con esto sería un genio, pero el árbitro no; el árbitro es ladrón, atracador, ratero...», comentaba Medina quien, además -ante la pregunta de un servidor- aclaraba a qué se debió la «ley del silencio» adoptada por los árbitros hace algunos años: «Esa ley fue acordada por los propios árbitros a raíz de esto mismo; la Federación no tuvo nada que ver. La situación llegó a tal punto que antes había hasta descensos para los árbitros que se negaran a hablar con ciertos periodistas que decían «si no hablas conmigo, ya verás». Actualmente yo estoy dispuesto a hablar con quien sea y a la hora que sea, como podéis ver -eran las cuatro y pico de la tarde-; lo que no hago es prestarme al escarnio y, por supuesto, nunca me han mediatizado los comentarios de los periodistas-estrella antes de un partido«.

Quienes más sufren esta situación, no obstante, no son los propios árbitros, sino sus familiares: «Yo sé perfectamente qué lunes tengo que comprar prensa y cuáles no. A veces le digo a mi familia que no pongan las noticias de las 15:00, porque sé perfectamente lo que va a venir. Yo tengo tres hijas, y la mayor, que tiene 15 años, me llegó a decir una vez «papá, yo no tengo la culpa de que seas árbitro». Aunque en muchas ocasiones todo esto también es un problema de educación familiar. Medina Cantalejo expuso el caso de la foto de un niño de 3-4 años, hincha del Feyenoord de Rotterdam, quien aparecía en la misma haciendo una «peineta» siendo espoleado por su padre; un caso ciertamente grave y significativo.

Cabezazo de Zidane a Materazzi en la final del Mundial

Cabezazo de Zidane a Materazzi en la final del Mundial

Pero las críticas en particular hacia este colegiado no se limitan a los errores que haya podido cometer en las competiciones nacionales, sino también cuando los «equipos oficiales» de los periodistas-estrella -véase hoy en día, naturalmente, el Real Madrid»- no están en liza. Medina fue, hace tres años, sumamente criticado por algunas de sus actuaciones en el Mundial de Alemania 2006, curiosamente sin haber podido perjudicar a España, como es lógico. Todos recordamos, creo yo, la expulsión de Zidane en la final, siendo Medina Cantalejo el cuarto árbitro de dicho encuentro y el hombre que apreció el cabezado del astro galo a Materazzi; y él explicó sus impresiones de aquella jugada: «Yo vi lo que pasó con Zidane porque sé lo que pasa en los campos en ciertas jugadas: escupitajos, codazos… y me quedé observándoles. ¿Qué habría pasado si esa jugada no se hubiese visto y Zidane -jugador que ha sido expulsado más veces, por ejemplo, que Pablo Alfaro- luego hubiese marcado el gol de la victoria o Francia simplemente hubiese ganado la tanda de penaltis? Al regresar, aquí me trataron como un delincuente«. En mi humilde opinión -y supongo que en la de todos los que sepan cómo se mueve este mundillo- el hecho no ya de ser la retirada definitiva de Zidane sino, sobre todo, de haber sido jugador del Madrid, fue lo que provocó esta reacción por parte de una buena cantidad de los medios «nacionales».

No obstante, Medina Cantalejo no solamente fue vilipendiado por su influencia en la final. Días antes, en el partido de octavos de final entre Italia y Australia, volvió a «favorecer» a la selección azzurra señalando un polémico penalti -para mí no lo fue porque pienso que el italiano Grosso se fue contra el defensa australiano y no al revés, pero también pienso que es un penalti que se puede llegar a pitar- en el último minuto del descuento que dio la victoria a los italianos. Medina se mantuvo, tres años después, firme al comentar aquella jugada, añadiendo finalmente que «lo que sucedió es que en aquel partido en España todos éramos australianos«.

Creo, como próximo profesional del periodismo que pretendo ser, que desde los medios de comunicación se debe hacer una reflexión seria y rigurosa sobre este tema. Arbitrar es una de las actividades más complicadas que existen en el mundo del deporte, al menos en el del fútbol. Puedo dar fe de ello puesto que, hace años -2003 más concretamente- en mi época de futbolista aficionado -en campeonatos no federados, eso sí-, me tocó arbitrar durante 45 minutos en un partido de mi equipo, de esos en los que cada tiempo lo pita un representante de cada uno de los contendientes. Aunque no se me dio mal, a mí me pareció por momentos lo más complicado del mundo, y era poco menos que una pachanga; así que imaginemos cómo debe ser arbitrar un partido en la alta competición, por mucho que los colegiados encargados de dirigirlos estén mucho más preparados de lo que yo lo estaba cuando me tocó echarme el silbato a la boca.

En resumen, que hay árbitros malos, muy malos, pésimos y sin nivel, como en todos los ámbitos de la vida; que también habrá «ovejas negras» dentro del colectivo arbitral, como en todas partes; pero que los árbitros en general son deportistas y personas, exactamente igual que los profesionales del balón, con el agravante a su favor de que, como apuntó Alfonso Garrido, pese a ser la única figura imprescindible para la competición, paradójicamente es el flanco más débil. Y los medios de comunicación, como principal fuente de influencia en la sociedad que son, deben tener sumo cuidado porque con las opiniones vertidas por algunos de sus profesionales un día de éstos puede ocurrir una desgracia en un campo de fútbol.

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Sencillamente, IMPRESIONANTE

REAL MADRID 2-F.C. BARCELONA 6

Sé que no me he devanado excesivamente los sesos a la hora de elaborar este titular, pero es que no hacen falta más palabras.

Podría dedicar este breve artículo a todos los que, desde la prensa madrileña, llevan haciendo gala de una nula profesionalidad al hablar desde hace meses de «canguelos», «miedos», «chorreos» y demás; pero no lo voy a hacer. El juego desplegado por el Barça durante toda la temporada y, especialmente, ayer en el Bernabéu, no merece un comienzo así.

Puyol y Xavi, después del segundo gol del Barça. Foto: As.com

Puyol y Xavi, después del segundo gol del Barça. Foto: As.com

Sin lugar a dudas, y ya se lo he dicho a más de uno y más de dos, estos ojos contemplaron ayer la exhibición más grande de un equipo en un partido de nivel -y éste, por supuesto, lo era- a lo largo de los 20 años que llevan viendo fútbol, un honor que, hasta ayer, recaía en el 4-0 que el Milan endosó al Barcelona de Cruyff en la final de la Champions de 1994. Pero lo de ayer, y además de manera notoria, fue superior.

2-6 en el Bernabéu, en el templo del mejor equipo del siglo XX -los números así lo dicen-, un feudo que no había sido profanado de tal forma desde 1951; y lo que es más espectacular, con un equipo jugando al fútbol como los ángeles y habiendo podido conseguir perfectamente cinco o seis goles más.

Catorce minutos duró la incertidumbre del partido -entendiéndose por «partido» como la confrontación entre dos equipos en la que hay un mínimo de incertidumbre-, justo los que tardó el Madrid en marcar su primer gol. El cabezazo de Higuaín, sólo en el área pequeña, provocó que el equipo de Pep Guardiola -consagrado como técnico hasta para quien tuviera dudas de él- tocara arrebato. Con los clásicos Xavi e Iniesta en el medio campo, con Dani Alves por la banda derecha, con Messi por el centro de la delantera -importante variante táctica de Guardiola, la cual desquició a la defensa madridista- y con un Henry que, desde la izquierda, fue el mejor del partido, el Barça empezó a asediar la meta de Casillas. En dos minutos, dos goles: el primero de Henry a pase de Messi –Manolo Lama, si Leo ha perdido frescura solo porque el Chelsea lo atara en corto tú necesitas una importante revisión oftalmológica– y el segundo, de Puyol, tras cabecear una falta cometida por Cannavaro sobre el puñal francés. Fin.

Ni tan siquiera el 2-3 marcado por Sergio Ramos a los pocos minutos de la segunda parte -Messi había hecho el tercero aún en el primer tiempo- descentró al Barcelona, dado que los culés volvieron a contestar a este gol de forma contundente. Dos minutos después (58´), pase de Xavi a Henry, gol y las cosas, de nuevo a su cauce. El encuentro continuó hasta el final siendo un rondo total, con la pelota constantemente en posesión del Barça y con el Madrid, impotente. Cayeron dos más -el segundo de Messi y, para mí el mejor de la noche, marcado por Piqué-, pero pudieron haber sido como tres o cuatro. Pero el tanteo se quedó en 2-6. Un «set» en casa del rival, siete puntos de ventaja en la clasificación a falta de doce por disputarse, cien goles ya en la Liga y con el récord de 107 del Madrid 89-90 a tiro.

Portada de hoy de Marca

Portada de hoy de Marca

Ahora desde algunos diarios madrileños se les echa la culpa a un equipo y a un entrenador –Juande Ramos– que llevaban batiendo récords de puntuación desde hacía una vuelta entera, y a quienes solamente una semana antes se les había encumbrado hasta casi el Olimpo de los Dioses. Pero no. Señores de As y, muy especialmente, señores de Marca: este Barça, jugando como ayer, jugando como casi toda la temporada, pasa por encima de cualquier equipo, sin más. Este equipo lleva consiguiendo goleadas casi desde que empezó el campeonato, y solamente unos pocos rivales -muy, muy pocos- han conseguido plantarle cara. Reconózcanlo de una vez, sin tapujos.

No sé lo que pasará el miércoles en Stamford Bridge. Puede que el Chelsea les gane y los elimine de la Champions, pero pase lo que pase en Londres, solamente con lo de esta Liga este equipo está haciendo historia. Culés y aficionados al fútbol en general -inclusive madridistas no forofos-, disfrutemos de él sin miramientos y sin complejos.

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Como el mismo camino de Santiago

CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: Al final del camino
DIRECTOR: Roberto Santiago
REPARTO: Malena Alterio, Fernando Tejero, Javier Gutiérrez, Diego Peretti, Jorge Monge, Luis Callejo, Cristina Alcázar, Alberto Jo Li, Ana Milán, Irene Escolar.
GÉNERO: Comedia
NACIONALIDAD: España
DURACIÓN: 95 minutos
CALIFICACIÓN: * (sobre 5)

Fernando Tejero, Malena Alterio y Javier Gutiérrez, en el comienzo del film

Fernando Tejero, Malena Alterio y Javier Gutiérrez, en el comienzo del film

Pilar (Malena Alterio), una periodista que acaba de dejar a su novio (Luis Callejo) después de que éste le haya sido infiel, coincide en un restaurante con dos desconocidos, Nacho (Fernando Tejero) y Jose (Javier Gutiérrez), y les chafa a ambos una cita doble con unas muchachas jóvenes. Al día siguiente su jefa (Ana Milán) y, al mismo tiempo, ex cuñada, la envía al camino de Santiago para hacer un reportaje a Olmo (Diego Peretti), un gurú caradura especializado en «resolver» crisis de pareja mediante una terapia que va aplicando mientras todos hacen la mítica ruta en seis días. A Pilar le acompaña un fotógrafo ajeno a la redacción, que resulta ser Nacho. Ambos deben hacerse pasar por una pareja normal y corriente para que Olmo no descubra que van como profesionales de la información. Allí, junto a otras parejas de todo tipo, viven una serie de acontecimientos más o menos rocambolescos, que acaban con el final que más o menos uno se puede imaginar.

Queda claro que el cine español no va a salir de la crisis con títulos como éste. Roberto Santiago intenta repetir el mismo patrón de comedia romántica utilizado en El penalti más largo del mundo, pero con unos resultados sensiblemente inferiores. No es que aquél fuera un gran film, pero no cabe duda de que es bastante mejor que el actual. Al final del camino es una película bastante previsible, con una pareja protagonista, Malena Alterio y Fernando Tejero, que más que Pilar y Nacho son Belén y Emilio, sus respectivos personajes en la popular serie televisiva Aquí no hay quien viva. Aunque esto era algo que quedaba muy claro desde que aparecieron sus nombres para componer la nómina de actores principales. La hora y media larga que dura la película se le hace al espectador más o menos igual que el propio camino de Santiago: no insoportable pero sí progresivamente cansada, sobre todo por la ya comentada previsibilidad del guión.

Lo más destacable, sin lugar a dudas, son los golpes de humor y la interpretación en general de Javier Gutiérrez, un actor versátil -aunque con mayoría de papeles cómicos- que, poco a poco, se va haciendo un nombre en el panorama de la interpretación en España. Pero para poco más da el film.

A nivel particular, he salido del cine con dos futuros deseos por cumplir: el primero, visitar Galicia para poder contemplar de cerca la majestuosidad de la catedral de Santiago como monumento arquitectónico -Calitoe.:., como bien sabes, cuando llegue el momento te tocará hacer de «cicerone»-; y el segundo, más a largo plazo, volver a hacer el crucero del año pasado. Porque, al final de la película, dos de las parejas que hacen la terapia de Olmo deciden emplazarse al año siguiente para hacer un crucero por el Mediterráneo… entrando inmediatamente en escena el S.S. Sovereign, que es ni más ni menos que el buque que ha sustituido al tan recordado por mí y por varios de mis amigos S.S. Oceanic, a la hora de acoger la ruta mediterránea de Pullmantur. Lo que, como es lógico, provocó que volviera a aflorar en mi interior la nostalgia por lo vivido hace poco más de un año. Con diferencia, es lo único que realmente me ha emocionado de la película.

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15 años sin Senna

Parece que estamos en la semana conmemorativa de las muertes de mitos del deporte. Si el pasado día 29 de abril se cumplían 50 años del fallecimiento de Joaquín Blume, hoy, 1 de mayo de 2009, hace 15 años que Ayrton Senna, el mago de la Fórmula 1, se dejó la vida en el Autódromo Enzo y Dino Ferrari de Imola (Italia).

Ayrton Senna

Ayrton Senna

El mejor piloto brasileño de todos los tiempos -y, para algunos, también el mejor en general de toda la historia- había pasado sus mejores años en la escudería McLaren -sí; la que actualmente se destaca por sus trampas, hipocresía y espionaje también fue una escudería seria, la mejor en los 80-, donde había ganado sus tres títulos mundiales y donde se había destacado por su rivalidad con Alain Prost.

Pero McLaren hacía dos temporadas que había perdido casi todo el punch, en favor no ya de los ultracompetitivos Williams -coche con el que dos de sus rivales tradicionales, Nigel Mansell y Prost, habían conseguido los dos últimos títulos-, con lo que en 1994 Senna, finalizado su contrato con el equipo de Ron Dennis, fichó por el de Sir Frank Williams, ocupando la vacante que había quedado después de la retirada de Prost tras haber sido campeón por última vez en 1993. Todo parecía preparado, pues, para que la racha triunfal de Williams continuara, para que Senna igualara de nuevo en campeonatos a su antaño máximo rival y enemigo, con el que no obstante, había hecho las paces en la última carrera del 93. Ni siquiera la pujanza de un joven -aunque ya experto- Michael Schumacher debía impedir tal logro.

Sin embargo, todo fue mal desde el primer momento. Ayrton no conseguía adaptarse a su nuevo monoplaza; se quejaba de que seguía estando diseñado para un piloto de las características físicas de Prost, más pequeño que él, y se sentía realmente incómodo porque, según palabras textuales suyas, si se comía un bocadillo no cabía en el habitáculo de lo estrecho que estaba. Para colmo las dos primeras carreras, Brasil y el G.P. del Pacífico en Aida (Japón), fueron un desastre. El Benneton de Schumacher volaba y Senna sumó dos retiradas en aquellos dos grandes premios. Veinte puntos a cero tras dos fechas del campeonato. En Williams empezaban a ponerse nerviosos de verdad.

Y llegó el G.P. de San Marino, en Imola. El más trágico y sangriento de la historia contemporánea de la Fórmula 1. El viernes, durante los entrenamientos libres, Rubens Barrichello -actualmente en Brawn GP– estuvo al borde de la muerte tras un impacto brutal; mientras que un día después, el austriaco Roland Ratzenberger no corrió la misma suerte que el compatriota de Senna y falleció después de otro tremendo golpe. Lo más gordo estaba por venir…

El Williams de Senna, tras haberse estrellado

El Williams de Senna, tras haberse estrellado.

Senna salía desde la pole; parecía que por fin le iban las cosas bien. Pero un incidente nada más arrancar hizo salir al coche de seguridad, propiciando una bajada importante de temperatura en los neumáticos. Ello pudo ser clave para la tragedia, como también el hecho de que Senna estuviera un poco nervioso por los resultados de las carreras anteriores. En la vuelta 6, dos después de la retirada del «safety car», Senna, que lideraba la carrera, perdió el control de su Williams en la curva de Tamburello, estrellándose contra el muro de hormigón y falleciendo a los cuarenta minutos del suceso.

La tercera victoria en aquel campeonato de Schumacher -la carrera, después de detenerse provisionalmente, no se suspendió-, como es lógico, quedó totalmente oscurecida y empañada por el trágico accidente de Senna. Williams, pese a todo, se rehizo y estuvo a punto de ganar de nuevo el mundial, en este caso con Damon Hill, a quien Schumacher privó de la victoria tras un polémico choque entre ambos en la última carrera, celebrada en Adelaida (Australia). Pero eso fue otra historia. Lo cierto es que, desde aquel 1 de mayo de 1994, nada ha vuelto a ser igual en la Fórmula 1.

Las medidas de seguridad se extremaron. El trazado italiano vio modificada la zona de Tamburello, que pasó de ser una curva a una chicane, y que, al mismo tiempo, eliminó el muro de hormigón sustituyéndolo por otro de neumáticos; pero los aficionados a la Fórmula 1 se vieron privados de uno de los personajes más importantes de la historia del automovilismo: Ayrton Senna Da Silva.

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Fiesta ¿del trabajo?

Resulta cuando menos curioso que este año se siga celebrando la tradicional festividad del día 1 de mayo con su denominación oficial –fiesta del trabajo o de los trabajadores-, cuando las cifras de paro alcanzadas este año en España son las más altas de, prácticamente, toda la historia de nuestro país desde la posguerra.

Quizás para 2009 debiéramos haber cambiado la causa de este día festivo, porque en este primero de mayo hay bastante gente sin nada que celebrar… al menos según lo que marca la oficialidad de esta fecha.

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50º aniversario de la muerte de Joaquín Blume

Hoy, 29 de abril de 2009, se cumplen 50 años del fallecimiento, en accidente de avión, del mejor y más mítico gimnasta español de todos los tiempos, Joaquín Blume.

Para conmemorar tan señalada fecha, mi querida amiga y co-administradora de este espacio, Calitoe.:. , ha preparado un artículo especial en Gimnastas.net, en el que se incluye una ficha personal muy completa compuesta por datos, fotos y videos de la trayectoria de Blume. Allí podréis informaros con detalle de lo más importante sobre este histórico personaje del deporte nacional.

No sé lo que se hará durante el día de hoy porque apenas si son la 1:15 de la madrugada, pero el deporte español -y, por ende, la prensa deportiva, entre el partido de la Champions de ayer y el clásico del sábado- debería tener hoy un recuerdo muy especial para Blume en esta fecha tan señalada.

Edito (30-4-2009): Al menos el As sí que se portó ayer como correspondía.

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Avatares informáticos

Como quien lea habitualmente este espacio (de los pocos que todavía lo hacéis) ha podido comprobar, el blog llevaba varios días sin ser actualizado. Cosillas de la informática… aún no sé si relacionadas con las «gracias» que todo el mundo dice que hace el Windows Vista, o con un dispositivo inalámbrico que se ha podido ir a criar malvas.

El caso es que el pasado martes se deshabilitaron de buenas a primeras todos los controles del wifi de casa y no ha habido manera de reinstalar bien el software. La hipótesis causal que coge más fuerza es que probablemente ello sea una deficiencia del propio dispositivo, el cual todavía tenemos en garantía; pero claro, AMPER, la casa fabricante, exige, como es lógico, devolver todos los accesorios para poder reparar el aparatito (en caso de ser «culpa» del mismo)… y la pega es que, después de la importante remodelación que hubo el pasado verano en la mayor parte de casa, cualquiera sabe dónde andan los malditos drivers de control… Seguro que alguno pensará que cómo hemos intentado reinstalar el software sin dichos drivers; y la respuesta no puede ser más fácil: descargándolos a través de otro equipo desde la web de Telefónica.

Así llevamos una semanita, en la cual he podido hacer las necesidades básicas de todo internauta (mirar el correo electrónico, los mensajes en las correspondientes redes sociales, alguna página de noticias, hablar un poquito con la gente de vez en cuando) en formato reducido, gracias al portátil de un tío mío. Afortunadamente, mientras intentamos resolver los problemas, otro querido familiar nos ha cedido un portátil recientemente adquirido que, de momento, no tiene ninguna necesidad de usar; con lo que, aunque sea un poco en plan préstamo, volvemos a contar con la posibilidad de conectarnos desde casa. Porque, por suerte, la conexión en sí continúa estupendamente.

Pese a esta solución sin fecha de caducidad (al menos por ahora), a ver si todo queda resuelto a la mayor brevedad posible.

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Hace justo 365 días… (recuerdos de un crucero especial)

Hoy, 21 de abril de 2009, es un día especial. Se cumple justo un año de la magnífica semana de crucero por el Mediterráneo -«Brisas del Mediterráneo» se llamaba- que varios de los estudiantes de Periodismo de la Universidad de Sevilla pasamos a bordo del SS Oceanic, con motivo del viaje fin de carrera.

La entrada en el barco. Aún no estábamos todos, pero sí bastantes.

La entrada en el barco. Aún no estábamos todos, pero sí bastantes.


Las curiosidades de la vida me llevaron, dos años después de haber salido de España por primera vez con mis compañeros de Filologia Hispánica -Praga y Budapest-, a realizar con los «periodistas» el mismo viaje que, en aquel momento, rechacé. Claro que si entonces hice eso fue, simple y llanamente, porque no iban mis mejores amigos, así que yo estaba totalmente seguro de que aquellos días iban a ser fantásticos, como así sucedió.
Montecarlo: en el monumento a Fangio (curva de entrada a la recta de meta)

Montecarlo: en el monumento a Fangio (curva de entrada a la recta de meta)


Barcelona -salida desde el puerto-, Mónaco, Florencia (y Pisa), Roma, Pompeya-Nápoles, y Túnez. Ese fue nuestro itinerario. Por vez primera iba a visitar lugares tan simbólicos como las Ramblas; las calles del circuito urbano de Montecarlo por donde un mes después iban a estar los Alonso, Hamilton, Massa o Raikkonen; el Duomo; el Coliseo; el Panteón de Agripa; la Fontana di Trevi; las míticas ruinas pompeyanas o el zoco de Túnez, donde el regateo es arte y obligación para poder comprar.
En el Duomo florentino

En el Duomo florentino

Sin embargo, tan bueno como las visitas turísticas fue lo que ocurrió dentro del barco. Los oficiales del Oceanic, encabezados por la directora del crucero, la argentina Marta Rossi -«señoras y señores, muuuy bueeeenos díiiias»… cómo olvidar esa voz todas las mañanas a las 8 en punto- nos prepararon una oferta lúdica excelente a lo largo de los siete días, para cuando volviéramos de nuestras salidas. Juegos, espectáculos, noches temáticas, karaokes, bingo, fiestas en la discoteca para después de la cena… lo típico de estos viajes. Todo ello a ritmo de las «bandas sonoras» particulares del crucero -el «Dame Fiesta» y el «Chucu chucu»-, y a cargo del fenomenal equipo de animación. Nombres como los de Santi -alias «hombre al agua» el último día en la piscina-, María, Emilio, «Peluche», «Colacao», Cocoliso -el Dj- y otros que ahora mismo no recuerdo fueron durante esa semana casi como de la familia para nosotros. Ah, y se me olvidaba: también nos ofrecieron comida, sin duda lo que más. Comida de todo tipo y a todas horas: desayuno, almuerzo, merienda, cena, picoteos… todo el santo día zampando; de hecho creo que no he comido más en todos los días de mi vida que la semana que pasamos en el barco. Eso sí, entre las salidas por el día y las fiestas por la noche puedo asegurar que conseguimos quemar si no todo sí al menos buena parte de lo que ingerimos, que ya digo que fue algo exagerado.

Con la moneda, en la Fontana

Con la moneda, en la Fontana

En el barco, además, conocimos a gente diversa -sobre todo Marina, nuestra querida delegada, la relaciones públicas más natural que he conocido-, entre los pasajeros. De hecho, desde el primer día agregamos al grupo a dos muchachas cántabras, Marta y Miriam; esta última, además de pasárselo de muerte con nosotros, tuvo la enorme suerte de llevarse el premio gordo del super bingo del último día. Como para que se olvide del crucero…

El equipo de animación

El equipo de animación

Pero de entre todos con los que compartí mis vivencias, debo hacer una mención especial para los «maestros» murcianos de inglés. Sin ellos, puedo asegurar que el crucero no habría sido lo mismo. Especial y particularmente, sin SandraSandrica» la ARTISTA, la continuadora de voces y nombres tan significativos de la canción española como Ana Belén, porque cómo cantaba su «Lía»…-, Mari -la melómana bunburiana y calamarista por excelencia-, Hanna -o Janna, como queráis llamarla, la futura periodista de la Semana Santa de Lorca y con quien comparto cumpleaños-, y David, el líder masculino y conductor junto a las otras tres y a todo el grupo de las mayores «frikadas» que jamás hayan podido vivir las instalaciones del buque de Pullmantur, sobre todo la última… cómo olvidar el mítico entierro de aquel Shrek de gas bautizado como «Oootye»

Murcianicos y Marina

Murcianicos y Marina


En resumen, me podría llevar escribiendo párrafos y párrafos de aquel viaje, pero acabaría aburriendo hasta a las ovejas seguro; así que ya pongo punto y final a este recordatorio. Ya intentaré satisfacer mis gustos particulares intentando reeditar al menos casi todo lo acontecido allí en una especie de «diario de los hechos acaecidos hace un año».

Mi pregunta para terminar es: ¿por qué no volvemos, un día de éstos, a reunirnos todos de nuevo para repetirlo? Sería lo ideal, porque de aquellos días, además de muchos recuerdos, saqué amigos y amigas a los que, si bien no pudo hablar todo lo que a mí me gustaría, tengo un gran aprecio; y a los que me encantaria, como es lógico, volver a ver un día de éstos.

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Resumen deportivo del fin de semana

Mientras un servidor estaba durante el sábado y buena parte del domingo en Algeciras con la «fiesta literaria» en honor a su querido amigo Rafa por su cumpleaños -magnífico el disfraz y la caracterización que se hizo nuestro no menos querido Álex de su tocayo «drugo mecánico» -, en el mundo del deporte sucedía lo siguiente.

Emaná le dedica su primer gol al lesionado Sergio García. Foto: Marca.com

Emaná le dedica su primer gol al lesionado Sergio García. Foto: Marca.com


Comencemos por lo sucedido al final: en fútbol, el Betis sumó anoche su segunda victoria consecutiva -la primera en casa después de cinco meses- con Nogués en el banquillo. Los verdiblancos no hicieron un partido demasiado sobresaliente, pero dos goles de un recuperado para la causa Emaná -el primero de ellos candidato a mejor gol de la temporada– hicieron hincar la rodilla al Sporting de Gijón. Con este triunfo el Betis pone un poco más de puntos de por medio -siete, más concretamente- con los puestos de descenso, y hace respirar un poco a su más que sufrida afición.

Por arriba, ni Barça ni Madrid aflojan. Los blaugranas -de amarillo el pasado sábado- ganaron por 0-1 al Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez, pese a la nefasta actuación arbitral -por lo que se ve Turienzo Álvarez no debe formar parte del colectivo– y al gran partido del portero de los azulones, Stojkovic. Solamente Messi pudo superar la inspiración del guardameta serbio; suficiente para mantener a raya al Madrid, que derrotó al Recreativo de Huelva.

En la lucha por la Champions, el Sevilla perdió una buena ocasión de sentenciar su pase directo al perder por 3-1 en Valencia. Los nervionenses cometieron errores de bulto que propiciaron la expulsión de Adriano y dos absurdos penaltis transformados por Villa y Mata que remontaron el gol de Escudé. Pablo Hernández, en el descuento, les dio la puntilla.

Nadal y Djokovic, campeón y subcampeón. Foto: Marca.com

Nadal y Djokovic, campeón y subcampeón. Foto: Marca.com


Rafa Nadal escribió un capítulo más en el libro que, dentro de unos cuántos años, nos contará definitivamente que es el mejor tenista español de todos los tiempos y, quién sabe, si el mejor del mundo en toda la historia. Ayer derrotó a Novak Djokovic por 6-3, 2-6 y 6-1 en el Masters 1000 de Montecarlo, sumó su 14º torneo de este tipo -a tres de los 17 de Agassi-, su 5º en tierras monegascas, y volvió a dejar claro que, actualmente, no hay quien pueda con él y menos aún en la superficie del polvo de ladrillo. Ahora Rafa continuará con su maratoniano calendario sobre tierra batida, con los torneos Conde de Godó en Barcelona y los Masters 1000 de Roma y de Madrid, antes de viajar a París para intentar llevarse, como en Montecarlo, su 5º Roland Garros consecutivo. Casi de superhombres, justo lo que prácticamente es Rafa.

Por su parte, el alemán Sebastian Vettel (Red Bull) se llevó el triunfo en el Gran Premio de China de Fórmula 1, por delante de su compañero Mark Webber. Es la primera carrera que no cae en manos de los Brawn, aunque Jenson Button, con su tercer puesto, mantiene la cabeza del campeonato. Fernando Alonso volvió a carecer de la suerte necesaria en algunos momentos y, después de una estrategia casi suicida que le permitió salir 2º en la parrilla -poca gasolina para abrir hueco en pocas vueltas con los casi nada resistentes extrablandos y no salir muy atrás de su primera parada-, la lluvia, el safety car con el que se inició la prueba y un trompo cuando estaba en zona de puntos le hicieron terminar noveno.

Baloncesto: en la NBA, Los Ángeles Lakers ganaron el primer partido de los Playoffs a los Utah Jazz por 113-100 (1-0, al mejor de siete partidos), con 20 puntos y 9 rebotes de Pau Gasol. Los Blazers, por el contrario, perdieron contra los Rockets por 81-108 (0-1), con pocos minutos para Rudy Fernández y Sergio Rodríguez.

Por último, en la liga ACB, el Barça le ganó al Madrid a domicilio (76-79), mientras que el Cajasol no pudo certificar aún su permanencia matemática al perder por 81-90 ante el Alta Gestión Fuenlabrada.

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