15 años sin Senna


Parece que estamos en la semana conmemorativa de las muertes de mitos del deporte. Si el pasado día 29 de abril se cumplían 50 años del fallecimiento de Joaquín Blume, hoy, 1 de mayo de 2009, hace 15 años que Ayrton Senna, el mago de la Fórmula 1, se dejó la vida en el Autódromo Enzo y Dino Ferrari de Imola (Italia).

Ayrton Senna

Ayrton Senna

El mejor piloto brasileño de todos los tiempos -y, para algunos, también el mejor en general de toda la historia- había pasado sus mejores años en la escudería McLaren -sí; la que actualmente se destaca por sus trampas, hipocresía y espionaje también fue una escudería seria, la mejor en los 80-, donde había ganado sus tres títulos mundiales y donde se había destacado por su rivalidad con Alain Prost.

Pero McLaren hacía dos temporadas que había perdido casi todo el punch, en favor no ya de los ultracompetitivos Williams -coche con el que dos de sus rivales tradicionales, Nigel Mansell y Prost, habían conseguido los dos últimos títulos-, con lo que en 1994 Senna, finalizado su contrato con el equipo de Ron Dennis, fichó por el de Sir Frank Williams, ocupando la vacante que había quedado después de la retirada de Prost tras haber sido campeón por última vez en 1993. Todo parecía preparado, pues, para que la racha triunfal de Williams continuara, para que Senna igualara de nuevo en campeonatos a su antaño máximo rival y enemigo, con el que no obstante, había hecho las paces en la última carrera del 93. Ni siquiera la pujanza de un joven -aunque ya experto- Michael Schumacher debía impedir tal logro.

Sin embargo, todo fue mal desde el primer momento. Ayrton no conseguía adaptarse a su nuevo monoplaza; se quejaba de que seguía estando diseñado para un piloto de las características físicas de Prost, más pequeño que él, y se sentía realmente incómodo porque, según palabras textuales suyas, si se comía un bocadillo no cabía en el habitáculo de lo estrecho que estaba. Para colmo las dos primeras carreras, Brasil y el G.P. del Pacífico en Aida (Japón), fueron un desastre. El Benneton de Schumacher volaba y Senna sumó dos retiradas en aquellos dos grandes premios. Veinte puntos a cero tras dos fechas del campeonato. En Williams empezaban a ponerse nerviosos de verdad.

Y llegó el G.P. de San Marino, en Imola. El más trágico y sangriento de la historia contemporánea de la Fórmula 1. El viernes, durante los entrenamientos libres, Rubens Barrichello -actualmente en Brawn GP– estuvo al borde de la muerte tras un impacto brutal; mientras que un día después, el austriaco Roland Ratzenberger no corrió la misma suerte que el compatriota de Senna y falleció después de otro tremendo golpe. Lo más gordo estaba por venir…

El Williams de Senna, tras haberse estrellado

El Williams de Senna, tras haberse estrellado.

Senna salía desde la pole; parecía que por fin le iban las cosas bien. Pero un incidente nada más arrancar hizo salir al coche de seguridad, propiciando una bajada importante de temperatura en los neumáticos. Ello pudo ser clave para la tragedia, como también el hecho de que Senna estuviera un poco nervioso por los resultados de las carreras anteriores. En la vuelta 6, dos después de la retirada del «safety car», Senna, que lideraba la carrera, perdió el control de su Williams en la curva de Tamburello, estrellándose contra el muro de hormigón y falleciendo a los cuarenta minutos del suceso.

La tercera victoria en aquel campeonato de Schumacher -la carrera, después de detenerse provisionalmente, no se suspendió-, como es lógico, quedó totalmente oscurecida y empañada por el trágico accidente de Senna. Williams, pese a todo, se rehizo y estuvo a punto de ganar de nuevo el mundial, en este caso con Damon Hill, a quien Schumacher privó de la victoria tras un polémico choque entre ambos en la última carrera, celebrada en Adelaida (Australia). Pero eso fue otra historia. Lo cierto es que, desde aquel 1 de mayo de 1994, nada ha vuelto a ser igual en la Fórmula 1.

Las medidas de seguridad se extremaron. El trazado italiano vio modificada la zona de Tamburello, que pasó de ser una curva a una chicane, y que, al mismo tiempo, eliminó el muro de hormigón sustituyéndolo por otro de neumáticos; pero los aficionados a la Fórmula 1 se vieron privados de uno de los personajes más importantes de la historia del automovilismo: Ayrton Senna Da Silva.

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