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El Depor desciende tras dos décadas en la élite

Terminó la liga en Primera División y, sin duda, la noticia más sonada de la jornada final ha sido el descenso del Deportivo de La Coruña después de 20 años en la élite, en los que llegó a convertirse en una referencia del fútbol nacional, con una liga, dos Copas y tres Supercopas; y en los que también destacó en Europa, jugando la Champions durante cinco años consecutivos en los que llegó a semifinales en 2004, así como a la penúltima ronda de la extinta Recopa en 1996.

Los gallegos han acusado una alarmante falta de gol durante toda la temporada -sólo han marcado 31-, y lo terminaron de pagar el pasado sábado perdiendo 0-2 con el Valencia en casa. Toda vez que el Zaragoza ganó 1-2 al Levante, el antaño «SuperDepor» cayó por mor de los goles de Aduriz en el minuto 4 y de Soldado en el 95, este último justo después de que Colotto mandara al limbo la última de las muchas oportunidades que tuvo el equipo de Lotina para conseguir un empate que habría condenado al Mallorca, y que les habría evitado acompañar al Hércules y al Almería hacia la llamada «Liga Adelante». No obstante, los 43 puntos de los deportivistas suponen que éste posiblemente haya sido el descenso más «caro» de la historia, a falta de confirmación oficial.

Por lo demás, consabida ya la clasificación para la Champions de Valencia (directamente) y Villarreal (previa), Sevilla y Athletic se meten directamente en la Europa League, mientras que el Atlético de Madrid deberá jugar una eliminatoria previa en el mes de julio al terminar séptimo, con los mismos puntos que los otros dos equipos. El Barça, pensando ya en Wembley, cerró la temporada con una victoria en Málaga por 1-3 gracias a los menos habituales y a los chavales del B; mientras que el Madrid se ensañó con el Almería (8-1).

Los noventa y seis puntos logrados por el Barça suponen la segunda mejor marca de un equipo en toda la historia de la liga, a tan sólo tres del propio equipo blaugrana de hace un año, si bien es cierto que en la presente campaña no ha tenido necesidad de más puesto que el Madrid ni mucho menos ha estado apretándole hasta el último partido, como sí hizo en la 2009-2010 estando Pellegrini en el banquillo blanco.

En los trofeos individuales, C. Ronaldo, con sus dos goles del sábado, se convierte en el jugador que más tantos ha marcado en la liga española en una sola temporada, con 40, dos más que Telmo Zarra (50-51) y Hugo Sánchez (89-90). Cierto es que once de ellos llegaron cuando el Madrid ya no se jugaba nada, y algunos otros más fueron de penalti; pero no hay que quitarle méritos a la consecución de una marca que, posiblemente, tarde décadas en ser de nuevo batida.

Y el portero menos batido es, por cuarta vez, Víctor Valdés. El meta del Barça acabó con un sensacional promedio de 0,50 goles por partido (16 encajados en 32 comparecencias), demostrando por tercer año consecutivo que es el mejor portero de España, al que sólo la mayor veteranía y el también fenomenal rendimiento de Casillas con la selección apartan de la titularidad en «la Roja».

Son las anotaciones finales más sobresalientes de una liga, la de Primera División (o «Liga BBVA», como prefieran) que, en su próxima edición, volverá a acoger al Betis, al Rayo y al que venza en el play-off por la última plaza de ascenso.

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El Betis, a un pasito de ser campeón de Segunda

BETIS 3-HUESCA 1

El Betis continúa con su particular suma y sigue en este final de temporada. Conseguido ya matemáticamente el ascenso hace siete días, el equipo verdiblanco está, tras ganarle al Huesca, a tres puntos de lograr el segundo objetivo de esta temporada: el título de la ahora llamada «Liga Adelante».

Un campeonato que podría llegar mañana en la sobremesa si el Rayo pierde contra el Xerez; aunque si eso no ocurriese a buen seguro que se conseguiría en Alcorcón o en la despedida liguera en casa contra el Villarreal B.

Esta tarde, con servidor de ustedes «in situ» en el Villamarín por vez primera en casi cuatro años -no iba al estadio desde el Partido del Centenario contra el Milan de agosto de 2007-, el Betis ha resuelto un partido prácticamente de guante blanco, toda vez que los oscenses llegaban a Heliópolis con la permanencia brillantemente lograda. Y esa falta de tensión general se notó en la primera mitad, más aún al cantar bingo los de Mel en su primera llegada.

A los cuatro minutos una gran jugada de tiralíneas entre Beñat, Rubén Castro y Jorge Molina acabó en gol de este último, que aprovechó a puerta vacía la generosa cesión del atacante canario. Éste pudo aumentar su cuenta minutos más tarde de haber aprovechado un gran pase de Emana. Cabrero, meta aragonés, desbarató la ocasión. El Huesca, nada de nada; hasta el punto de que el obligado experimento de Mel en defensa -Juanma por la derecha, Isidoro por la izquierda y dos mediocentros como Arzu y Cañas de centrales- apenas si pasó apuros.

El segundo tiempo fue bastante más entretenido, lo que agradeció una grada que, pese a no llegar a ofrecer el aspecto del día del Tenerife, sí que presentó una excelente entrada y que, como se esperaba, se llevó todo el partido de fiesta. Sin hacer nada del otro jueves, las llegadas béticas se sucedían gracias, sobre todo, a la enorme calidad que atesora Achille Emana. Así llegó el segundo gol a los 56 minutos, en un penalti tan claro como innecesario del ex sevillista Corona a Jorge Molina. Rubén Castro lo transformó y elevó su cuenta particular a 25 goles, lo que todavía le da alguna esperanza de alcanzar el galardón de máximo goleador de la categoría.

Sin embargo el Huesca no quiso irse de Sevilla sin haber dicho algo. La relajación absoluta de los béticos llevó a Casto a cometer sobre el delantero Roberto un penalti aún más absurdo y claro que el que le pitaron a su equipo. Camacho marcó y, a falta de 17 minutos, puso incertidumbre en el marcador.

Emoción que pudo aumentar porque el Huesca empezó a echarle algunas ganas más que el Betis. Incluso Víctor Pérez pudo poner el empate a dos, pero su propia torpeza al quedarse solo delante de Casto le llevó a perder el balón sin haber rematado siquiera. La expulsión de Corona -que vio la segunda amarilla al frenar con el brazo a Jonathan Pereira- y el segundo gol de Jorge Molina, que tocó levemente en el minuto 87 un gran centro/chut de Beñat, cerraron el partido.

Los instantes finales sirvieron para que Mel hiciera debutar a Sergio, su octavo canterano esta temporada; y para que la afición, en una calurosa tarde sevillana, despidiera a los suyos una vez más con aplausos. No es para menos; aunque ahora lo de más es ir planificando en todos los sentidos la próxima campaña -resolver el tema de la renovación de Mel, ir viendo posibles jugadores cedidos o a coste cero, o dejar solventado el tema de los incentivos de los jugadores con respecto a la ley concursal- el primer puesto final en una categoría tan larga y tan dura como es la Segunda División está ya a la vuelta de la esquina.

ÚLTIMA HORA (22-5-2011): El Rayo Vallecano también es ya, matemáticamente, nuevo equipo de Primera División. Los madrileños acompañarán al Betis hacia la categoría de oro al derrotar esta mañana por 3-0 al Xerez y despejar ya todas las incertidumbres provocadas por la tardanza en resolver definitivamente el recurso del Granada por la alineación indebida del jugador del Barça B Jonathan Dos Santos.

Para el play-off quedan los granadinos, el Elche, el Celta y, salvo hecatombe, el Valladolid, que aventaja en seis puntos al Xerez y al Alcorcón, aunque en la última jornada deberá recibir a los alcorconeros después de que éstos se midan al Betis, que ganando bien en Santo Domingo, bien en casa al Villarreal B será definitivamente campeón.

CLASIFICACIÓN (40ª jornada, Segunda División):

1º BETIS 79 puntos (Matemáticamente ascendido a Primera)
2º Rayo Vallecano 76 puntos (Matemáticamente ascendido a Primera)
3º Granada 66 puntos (Jugará seguro el play-off) (*)
4º Barcelona B 65 puntos (No puede optar a subir)
5º Elche 65 puntos (Jugará seguro el play-off)
6º Celta 64 puntos (Jugará seguro el play-off)
7º Valladolid 63 puntos (Necesita un punto más para asegurarse el play-off)
8º Alcorcón 57 puntos
9º Xerez 57 puntos

(*) El Granada sigue pendiente de la resolución del CEDD sobre el «caso Jonathan Soriano». De dársele la razón (y, por tanto, los tres puntos), tendría casi asegurado jugar en casa la vuelta de las dos hipotéticas eliminatorias de play-off.

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El ascenso del 94 en Burgos

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (23)

Desde que un servidor vio la luz hace algo más de 30 años, ha vivido «in situ» cuatro ascensos a Primera División del Real Betis Balompié. Del primero de ellos hablamos ya en este espacio hace algún tiempo; y ahora, consumado ya éste de 2011, me gustaría ir recordando los otros dos, empezando por el referido en el titular.

Nos situamos en la temporada 93-94, la tercera consecutiva del Betis en Segunda a principios de los 90, y la segunda de Manuel Ruiz de Lopera al frente del club. Recordemos que el empresario de El Fontanal, ahora desposeído ahora del 51% de las acciones por todo lo que ya sabemos, puso en 1992 el dinero que otros fueron incapaces de ir sacando para que el Betis superara el plan de saneamiento; pero su primer año -el último de Pepe Mel en la plantilla como jugador-, pese a las ilusiones que trajo la recuperación de todo un mito como el actual presidente Rafael Gordillo, fue un verdadero fracaso en lo deportivo.

En el verano del 93 la consigna era ascender por lo civil o por lo criminal, porque una cuarta campaña seguida en Segunda podría haber resultado poco menos que funesta. Para ello se confió el equipo a un técnico experimentado en la categoría como Sergio Kresic, y se fichó a importantes jugadores como Tomás Olías, Alexis Trujillo y, sobre todo, procedente del Mérida, el máximo goleador de la división de plata, Toribio Daniel Aquino; quienes se unían a los Cuéllar, Cañas, Merino, Márquez, Ureña, Roberto Ríos, Diezma o el propio Gordillo.

SUFRIMIENTO CON KRESIC
Pero la andadura del técnico croata no fue todo lo positiva que los béticos hubiesen deseado. Cierto es que el equipo se hizo fuerte en casa, pero fuera era poco menos que una verdadera madre con sus rivales. Además, el juego se caracterizaba por la racanería más absoluta en cuanto se hacía un gol, lo que propiciaba que en más de un partido -y de dos- se ganara con muchas fatiguitas o, lo que era peor, se terminara empatando o perdiendo.

Tanto fue así que, pese a la sensacional trayectoria en la Copa y pese a un salvador tanto del sueco Ekstrom -que llegó en el mercado de invierno junto al recordado Juanito– en el descuento (3-2) contra el Compostela en la jornada 23, la derrota en Toledo tres semanas más tarde hizo que Kresic diera con sus huesos en la calle. El Español -sí, todavía con «ñ»- se había escapado en el liderato, y los de la capital gallega parecían sólidos en el segundo puesto mientras que el Betis luchaba con el Mallorca y el Toledo por las dos plazas de promoción que se repartían por entonces.

CON SERRA CAMBIÓ LA HISTORIA
El sustituto de Kresic fue el que se convertiría en uno de los entrenadores más míticos y recordados de toda la historia del club, Lorenzo Serra Ferrer, a quien Lopera había fichado para mantenerlo en la sombra cuando el bueno de Sergio comenzó a flojear. Dicha acción no fue todo lo ética que debiera, antes al contrario; pero el cambio dio un resultado excepcional.

Porque Serra Ferrer empezó a poner un equipo más ofensivo, en el que Diezma comenzó a ser el guardameta que se pensaba que era; Ureña, Ríos y Olías tres muros; Alexis el jefe del medio campo; Cañas el pulmón; Aquino el goleador; y Cuéllar, su socio más destacado. Y también surgió Julio Soler, un centrocampista fichado del Albacete que, con la lesión de Gordillo, ocupó la plaza de lateral izquierdo -siendo diestro- con un sensacional rendimiento.

Así el Betis empezó a ganar sus partidos por goleada -sobre todo en casa- y remontó hasta arrebatarle la segunda plaza al Compostela, teniendo la ocasión de certificar matemáticamente el ascenso con una jornada de adelanto, en el estadio El Plantío de Burgos.

LA «MARCHA VERDE» A TIERRAS CASTELLANAS
Hasta allí se desplazaron casi diez mil béticos, que superaron en número a los aficionados locales, desanimados teniendo en cuenta que su equipo, el año anterior en Primera, había caído al pozo de la Segunda B.

El equipo no podía hacer otra cosa que responder, y ganó con solvencia, por 0-2. El primer gol llegó a la media hora tras una brillante combinación del ataque bético que culminó Márquez entrando por la derecha y batiendo por bajo al portero burgalés. Y en el segundo tiempo, antes del cuarto de hora el goleador Aquino puso la tranquilidad con un lanzamiento de falta que rozó en un defensa antes de llegar a la red. Era el noveno ascenso a Primera en 87 años de historia, y la afición lo celebró a lo grande con los jugadores a la llegada de éstos a Sevilla. No era para menos: tres años después, el Betis volvía a Primera.

El fin de fiesta llegó en Heliópolis a la semana siguiente, con el triunfo sobre el campeón Español gracias a sendos goles de Aquino -máximo goleador también en el Betis con 26 goles- y Roberto Ríos. El Betis ascendió a lo grande, con diez victorias y dos empates en las últimas doce jornadas -22 puntos de 24 posibles, puesto que todavía se repartían dos por triunfo-, tras las que acabó a tan sólo un punto de los catalanes, cuando la ventaja de éstos llegó a ser abismal. A Primera les acompañó el Compostela al ganar éstos en la promoción al Rayo; mientras que el Toledo perdió contra el Valladolid.

Fue éste el comienzo de uno de los períodos más fructíferos en lo deportivo para los verdiblancos, que sumaron en seis años tres clasificaciones europeas y una final de Copa del Rey, antes de regresar a Segunda en 2000 y volver a ascender en 2001. Pero esa será otra historia.

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Y al final el ascenso llegó en el AVE

Sólo hubo que esperar unas horas después de perder esta mañana frente al Nàstic de Tarragona para que el Betis sellara definitivamente el tan ansiado y anhelado ascenso. La derrota del Granada por 2-0 en el campo del Alcorcón, además de darle a los madrileños la permanencia matemática, ha metido directamente al Betis en Primera División, a tres jornadas para concluir la temporada.

Es el undécimo ascenso a Primera de los verdiblancos en toda su historia, diez años después del último, en Jaén. La expedición bética se enteró de la buena nueva en el AVE de vuelta desde Tarragona a Sevilla, realizándose ya los primeros brindis como prólogo al fiestón que esta noche ha tenido -y sigue teniendo- lugar por las calles de la capital andaluza.

Todos los jugadores, técnicos y directivos se han trasladado en autobús descapotable desde Santa Justa al Benito Villamarín, donde en su parte nueva, la que da hacia la Avenida de la Palmera, lo han celebrado como la ocasión lo merece.

Hay quien dice que el Betis regresa a la categoría de donde nunca se debió ir; y es verdad. Pero no sería buen bético quien me negara que, cada 8-10 años, viene muy bien alguna de éstas para regenerar al equipo y, por qué no decirlo, a falta de una buena cantidad de títulos en el palmarés, también para poder festejar este tipo de logros conseguidos habitualmente con una buena dosis de sufrimiento. Porque el Betis es así, y así seguirá siendo.

El sábado próximo, ante el Huesca, será el día en el que se ovacione a los que han conseguido subir al equipo de las trece barras por undécima vez a la ahora llamada Liga BBVA; sin olvidarnos de que hay que intentar ganar para seguir en cabeza, ya que con el empate del Rayo en Balaídos ante el Celta el Betis terminará como campeón de Segunda únicamente venciendo en los dos compromisos caseros que le faltan. Eso es algo secundario, pero hay que intentarlo.

CLASIFICACIÓN (39ª jornada, 2ª División):

1º BETIS 76 puntos (Ascendido matemáticamente)
2º Rayo Vallecano 73 puntos
3º Granada 63 puntos (*)
4º Celta 63 puntos
5º Elche 63 puntos (un partido menos)
6º Barcelona B 62 puntos
7º Valladolid 60 puntos

(*) El Granada continúa pendiente de la resolución del Comité Español de Disciplina Deportiva sobre la presunta alineación indebida del barcelonista Jonathan Dos Santos. De ser ésta favorable, los granadinistas tendrían tres puntos más.

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El ascenso deberá esperar un poco más

GIMNÀSTIC 3-BETIS 1

Son las cosas del Betis. Cuando aparentemente más fácil lo tenía para certificar matemáticamente el ascenso -más allá de resoluciones y todas estas historias que caracterizan a nuestro fútbol-, con varios miles de béticos en las gradas del «Nou Estadi» de Tarragona, el equipo verdiblanco ha caído por 3-1 ante el Nàstic en un partido realmente desafortunado (ha terminado con nueve y con un penalti en contra), y deberá esperar a que el Granada pierda esta tarde en Alcorcón para ser equipo de Primera antes de la semana que viene.

En realidad, pensándolo bien esta derrota hay que achacársela en parte a nuestro estimado Pepe Mel, que no ha podido o no ha sabido ver que hoy había enfrente no sólo un rival que se jugaba la vida, sino sobre todo un árbitro casero donde los haya (sí, varias jornadas después nos ha vuelto a tocar la china), para hacer los pertinentes cambios necesarios por si se le pasaba por la cabeza erigirse en protagonista, como así fue.

Desde que empezó el partido se vio que el balear Sureda Cuenca iba con ganas de liarla, y la prueba inequívoca fue que antes del cuarto de hora tanto los dos centrales, Belenguer y Roversio, como los dos medios centros, Beñat y Salva Sevilla, estaban amonestados -muy rigurosas casi todas las tarjetas-, lo que resultaría decisivo en el devenir del choque.

Pero, aparte de la labor de Sureda Cuenca, desde el pitido inicial se vio que el Betis no tenía su día. El Nàstic, que ponía en juego muchas de sus opciones de permanecer en Segunda, planteó un partido muy serio, impidiendo al ataque bético -hoy nulos Jonathan Pereira y Jorge Molina- crear el más mínimo peligro, y haciendo sufrir a la defensa sobre todo por mediación del holandés Powel, el mejor jugador del partido. El Betis lo pasaba mal, dependiendo quizás en exceso del hoy ausente Iriney, por molestias en la espalda.

Fruto de todo ello llegó el 1-0 a los 25 minutos. Una pérdida de balón de Jonathan Pereira en el medio campo propició un rápido contraataque de los locales que culminó con un desafortunado remate en propia meta de Roversio, después de un centro raso desde la izquierda. Se confirmaba que éste no era sino otro de esos «partidos malaje» de los tantos que hay en esta categoría. Al Betis le costó reaccionar, y hasta el descanso apenas si creó un par de ocasiones de peligro: una falta de Salva Sevilla que besó la red pero por fuera, y un remate tras un córner en el que Roversio y Rubén Castro se estorbaron, parando el portero local.

En el segundo tiempo, visto que al Betis le costaba darle ritmo a su juego, Mel decidió meter en el minuto 56 a Emana, que regresó a la convocatoria dos semanas después de fracturarse los huesos de la nariz. La entrada del camerunés le dio al Betis el plus necesario para comenzar a crear peligro de verdad sobre la meta del Nàstic, y así a los 63 minutos llegó el empate de Rubén Castro, tras una enorme jugada colectiva que el canario remató con mucha clase, ejecutando un remate raso y junto al poste.

Como al Nàstic no le valía el empate, los catalanes se lanzaron en busca del gol del triunfo, teniendo lugar un partido abierto de esos que, en circunstancias normales, suelen beneficiar al Betis. Recalco: en circunstancias normales, porque tras unos minutos calmadito, el señor Sureda Cuenca volvió a sacar su «fusil», y a doce minutos del final sacó la segunda amarilla a Belenguer tras una jugada en la que incluso la falta del central catalán era discutible.

A buen seguro que el entrenador del Betis, además del extremo caserismo del árbitro -uno más en la larga lista de arbitrajes demenciales que los verdiblancos han padecido este año, por muchos menos claramente favorables-, lamentó profundamente no haber hecho antes un cambio que protegiera a los suyos de lo que todos, menos él, estábamos viendo. No pretendo demonizar a Pepe Mel, antes al contrario; sólo comentar que, de nuevo, el asunto de los cambios es aquello en lo que el madrileño, sin duda, más flojea.

Pero la labor de Sureda Cuenca no había terminado ahí. Una nueva falta más que dudosa de Beñat fue puesta rápidamente en juego por los locales, y Roversio hizo penalti a Powel. Penalti más segunda amarilla, por supuesto. A Sureda Cuenca le faltó tiempo más que para senalar el punto fatídico -el penalti fue claro-, para expulsar al otro central bético, que no guardará precisamente un buen recuerdo de este encuentro. Powel marcó el 2-1, y el Betis, una vez más en las dos temporadas que lleva en Segunda, se quedaba con nueve jugadores y, lo que puede ser peor, sin dos de sus centrales para la próxima jornada.

A partir de ahí todo fue muy fácil para el Nàstic, que sentenció el partido con el postero gol de Virgili. Un castigo muy duro pese al mediocre encuentro de los verdiblancos, que en el AVE deberán estar pendientes de lo que ocurra en el Alcorcón-Granada de esta tarde. Porque, a pesar de la decepción en tierras catalanas, una derrota granadinista en el estadio Santo Domingo también serviría para lograr, de una maldita vez (perdonen por la expresión) el tan anhelado ascenso de forma matemática, a tres jornadas del final de la liga en Segunda.

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Tricampeonato más que merecido

Se acabó la lucha por el título de liga. Con el empate de ayer en el campo del Levante, el F.C. Barcelona se proclamó, a dos jornadas del final, matemáticamente campeón por tercer año consecutivo, sumando 21 ya en toda su historia. El tricampeonato del Barça desde que Pep Guardiola se sienta en el banquillo blaugrana no es una cuestión baladí ni tampoco algo que se deba pasar por alto puesto que tan sólo es la segunda vez que ocurre en los 112 años de vida de la entidad catalana, después del tetracampeonato entre 1991 y 1994, con Johann Cruyff en el banquillo… y Guardiola como cerebro.

En un final que recordó al de la liga 2004-2005, tras más de una hora de batalla tanto culés como «granotas» sacaron la bandera blanca, dado que el empate les venía bien a ambos. Los goles de Keita y de Caicedo habían adornado una primera parte ciertamente interesante, en la que el Barça intentó llegar a la meta rival, como siempre, a base de toque y de paciencia, mientras que el Levante nunca le perdió la cara.

Pero tras lo que pudo haber sido uno de los goles del año -por justicia divina y futbolística el jugadón de Messi mereció acabar en el fondo de la red y no en el palo-, todo se tranquilizó sobremanera hasta que el andaluz Paradas Romero pitó el final y dio paso al inicio de la fiesta azulgrana. No fue precisamente el final más lucido posible para una temporada en la que el Barça ha vuelto a enamorar con su fútbol, pero particularmente yo entiendo a sus profesionales.

Porque no hace falta ser demasiado listo para darse cuenta de que los culés han llegado al final con la reserva señalada en su depósito. Es lógico, porque pese al K.O. técnico asestado al Madrid en la liga, ha sido un año durísimo. Está siendo, mejor dicho, porque todavía queda la última traca, que no es otra que la final de la Liga de Campeones ante el United en Wembley. Plantilla corta -eso es lo que principalmente deben mirar Guardiola, Zubizarreta y Rosell de cara a la próxima temporada-; lesiones importantes; adversarios y ataques tanto deportivos como extradeportivos; poderío -y pujanza- cada vez mayor de la plantilla de su máximo rival; tensión suprema con los cuatro clásicos de hace poco… y todos los partidos posibles, porque el Barça está jugando todo lo que podía jugar con las finales de Copa y de Champions. Con todo eso, es fácilmente comprensible que los jugadores del Barça decidieran, de acuerdo mutuo con los levantinistas, «no jugar» los minutos finales de ayer.

Sería de una mezquindad total llegar a afear el título del Barça por eso, o por la falta de perfección de las últimas semanas. Las goleadas conseguidas -destacando, claro está, el 5-0 endosado en casa al Madrid- jornada sí jornada también, en una primera vuelta casi impecable, hicieron pensar que incluso podría caer el histórico récord de goles del Madrid de 1990, con 107.

Luego llegaron las lesiones de Puyol, Bojan y Maxwell; el tumor de Abidal; los problemas físicos puntuales de campeones del mundo como Xavi, Iniesta o Pedro; el acoso de los «paparazzi» por la relación entre Piqué y Shakira… y el llamado «rally de clásicos», con toda la mierda que se echó encima durante aquellas escasas tres semanas. Ahí es donde Guardiola demostró no sólo su valía como técnico, sino su carácter. Primero, con la lesión de Puyol, fue capaz de reconvertir a un buen lateral como Abidal en un excelente central; luego, tras el desgraciado tumor del francés, hizo 3/4 de lo mismo con Mascherano. Posteriormente no tuvo reparos en darle el mando del equipo a Thiago Alcántara cuando más falta le hacía; y, por último, sacó en el momento justo las garras contra Mourinho y la prensa de Madrid cuando desde la capital ya todo pasaba de castaño oscuro. Sin despreciar a los demás, el técnico de Santpedor es, junto a Leo Messi -indiscutible mejor jugador de la liga, aunque el poderoso sprint final de C. Ronaldo le vaya a dejar sin ser el máximo goleador-, el blaugrana que más se ha merecido este título.

Aunque tampoco hay que olvidarse de los «Zipi y Zape» del Barça y de la selección española, Xavi e Iniesta; ni de Víctor Valdés, que va a ser por cuarta vez el portero menos goleado en la que probablemente está siendo la mejor temporada de su carrera. Son algunos de los nombres de una campaña que el Barça intentará cerrar con un magnífico sobresaliente el próximo día 28.

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A poner el cava en la nevera

BETIS 3-TENERIFE 1

Sólo faltan escasas horas para que el Betis por fin vuelva a ser, tres temporadas después, equipo de Primera División. El ascenso puede llegar mañana -si el Celta pincha y el Granada pierde-; el viernes -si la resolución por la presunta alineación indebida del Barcelona B es desfavorable para el Granada, y éstos no recurren-; el domingo -si el Betis gana en Tarragona- o, si se dan terriblemente mal las cosas, la semana siguiente en casa ante el Huesca.

Pero el Betis ya puede poner a enfriar las botellas de cava para brindar en condiciones cuando el ansiado momento tenga lugar. Porque tras el triunfo de esta noche ante un Tenerife prácticamente ya en Segunda B sólo una hecatombe de tamañas dimensiones privaría a los verdiblancos -y a su numerosa masa social- de un más que merecido final feliz.

Y eso que los de Mel no han hecho ni mucho menos su mejor partido; aunque todo se puso tan de cara desde el principio que, sólo hasta cierto punto, es comprensible el sesteo posterior. A los cuatro minutos, penalti por derribo de Pablo Sicilia a Rubén Castro, que el máximo goleador del Betis transformó con seguridad. Y a los dieciocho, jugadón de tiralíneas entre Beñat, Jorge Molina y Salva Sevilla que culminó el centrocampista almeriense con un disparo raso, batiendo a Sergio Aragoneses. El Villamarín, casi lleno, comenzó a festejar el más que seguro ascenso.

La euforia se contagió a los jugadores, que desde ese mismo momento cedieron el control del partido a los chicharreros, quienes tocaron el balón con más facilidad de lo deseado, haciendo trabajar en diversas ocasiones a un Casto sensacional. El meta extremeño hizo dos paradones, pero no pudo evitar el tanto, a los 37 minutos, de Julio Álvarez, quien le picó el balón de forma magistral en un desajuste defensivo.

Tanto el medio campo bético como la zaga -en la que debutaba con éxito el canterano Álex Martínez, séptimo en hacerlo esta temporada- pasaron por momentos de cierta zozobra, que pudo verse aliviada en seguida si el árbitro no hubiese anulado erróneamente por fuera de juego una jugada en la que Rubén Castro alojó el balón en las mallas tras regatear al meta tinerfeñista. Por suerte, el afortunado gol de Isidoro segundos antes del descanso volvió a llevar la tranquilidad a las gradas, y supuso para los isleños un fuerte mazazo cuando parecía que se recuperaban. El lateral canterano se fue por la derecha del área y su centro-chut acabó entrando con la colaboración de Aragoneses. Primer gol suyo con la camiseta del Betis, y desde luego que no pudo ser más oportuno.

En el segundo tiempo el Tenerife continuó con la posesión del balón ante un Betis al que la más que probable relajación seguía haciéndole cometer más imprecisiones de las deseadas. No obstante, la falta de profundidad de un equipo que, muchísimos años después, va a regresar al pozo de Segunda B, hizo que el marcador no peligrara prácticamente en ningún momento ya que, además, cuando hacía falta ahí estaba Casto.

La cuenta atrás ya comenzó. Salvo enorme sorpresa, el alirón se cantará, como mucho, en unos tres días y medio. Mientras tanto, a pensar cómo se va a celebrar el undécimo ascenso del Betis a Primera División en toda su historia. Aunque ya esta misma noche la afición bética nos ha ofrecido un adelanto tras la consumación de la victoria. Porque saben que su equipo, aunque todavía no matemáticamente, volverá a estar entre los grandes.

ÚLTIMA HORA (12-5-2011): El Betis todavía no es matemáticamente equipo de Primera, pero paradójicamente está más cerca de ser campeón de Segunda. La victoria del Granada por 2-0 ante el Huesca -dado que los granadinistas van a recurrir al CEDD la resolución desfavorable del Comité de Apelación sobre la alineación indebida del Barcelona B-, además de prácticamente meterles ya en el play-off propicia que el alirón de los verdiblancos, como se esperaba, se retrase hasta la matinal del domingo en Tarragona.

Por su parte, el Celta queda ya fuera de la lucha con los béticos al empatar a uno en Salamanca; mientras que la derrota del Rayo en casa contra el Elche -segunda consecutiva como locales de los vallecanos- da al Betis cuatro puntos de ventaja en la lucha por el liderato final.

CLASIFICACIÓN (38ª jornada, 2ª División):

1º BETIS 76 puntos
2º Rayo 72 puntos
3º Granada 63 puntos (*)
4º Elche 63 puntos
5º Barcelona B 62 puntos
6º Celta 62 puntos

(*) El Granada tiene pendiente la resolución definitiva del caso por presunta alineación indebida del Barcelona B en el encuentro que les enfrentó en el Miniestadi (4-0). De ganarla, obviamente, tendría tres puntos más, y una mínima opción de subir directamente.

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El ascenso, ¿para el jueves?

CÓRDOBA 1-BETIS 1

El Betis, con más de cuatro mil fieles en las gradas, ha sumado esta mañana un puntito más en el Nuevo Arcángel ante el Córdoba, en la 37ª jornada de Segunda División. Ello le permite distanciar, a cinco jornadas del final, en doce puntos al Celta y ocupar el liderato en solitario tras la derrota del Rayo, pero no depender de sí mismo para ascender matemáticamente el miércoles ante su afición.

De ganar al Tenerife los béticos cantarían el alirón aunque el Celta ganase en Salamanca el jueves, salvo que se produjera una improbable combinación de ahí al final de temporada de derrotas suyas y victorias vigueses -que está rematadamente mal- por goleada. Es decir, que sin un pinchazo céltico -algo, visto lo visto, bastante probable- el ascenso no se certificaría de manera matemática hasta el domingo en Tarragona.

El partido de hoy ha durado diez minutos, los que han tardado en llegar los goles. Nada más empezar, a los dos minutos una internada de De Coz la remató Charles en dos ocasiones: la primera la rechazó Casto, y la segunda se fue al fondo de las mallas. El Córdoba aprovechó en los primeros instantes la falta de pericia de Isidoro en el lateral izquierdo, y por ahí creó bastante peligro.

Hasta que el Betis dijo basta. Después de que el árbitro le anulara de forma incorrecta una jugada que acabó en la red, el equipo de Mel empató con un gran cabezazo en parábola de Jorge Molina a los diez minutos, después de una falta sacada desde la izquierda por Beñat.

Muy poco más dio la cosa. El Betis tuvo que hacer dos cambios prematuros en defensa por mor de una pequeña indigestión de Dorado y de otra lesión de Miguel Lopes, entrando por ellos Belenguer y Ezequiel, respectivamente. Quizás por eso, debido al enorme calor que hacía en la ciudad andaluza, el Betis decidió arriesgar lo justito.

Y como el Córdoba estaba encantadísimo con el empate, el resto del partido transcurrió entre el sopor sobre el césped y la celebración en las gradas de un ascenso que tardará en llegar, como mucho, una semana. Pese a todo, el Betis pudo ganar en el último minuto si Jorge Molina hubiese atinado con un balón franco que le quedó tras un rechace a tiro de Iriney, pero mandó la pelota a las nubes. En el fondo, no habría sido justo.

El miércoles, a dar la última estocada y, por si las moscas, a esperar la puntilla salmantina para el Celta 24 horas más tarde. Y si no, pues a esperar a Tarragona; allí por lo menos se cantaría el alirón con la numerosa colonia bética catalana.

CLASIFICACIÓN (37ª jornada, 2ª división):

1º BETIS 73 puntos
2º Rayo Vallecano 72 puntos
3º Barcelona B 61 puntos
4º Celta 61 puntos

REEDITO: Olvidaba el recurso que tiene pendiente el Granada por la presunta alineación indebida del Barcelona B en el encuentro que les midió en el Miniestadi (4-0). De ganar ese contencioso -cuando quiera que se resuelva-, el Granada estaría tercero a diez puntos del Betis, con lo que para celebrar el ascenso con todas las de la ley los béticos deben ganar al Tenerife y al Nàstic, cuando tan sólo queden tres jornadas.

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El sábado del Barça

Vaya por delante que cualquier noticia de estos días relacionada con el mundo del deporte no puede tener tanto eco ni ser tan celebrada por el fallecimiento de nuestro Severiano Ballesteros; pero la vida sigue, más aún en un fin de semana tan sumamente polideportivo como éste.

Un fin de semana que, por el momento, nos ha dejado un sábado en el que el triunfador absoluto ha sido un club, el F.C. Barcelona, pese a que el alirón del primer equipo de fútbol se vaya a retrasar unos días después de la tremenda goleada del Madrid en Sevilla.

No en vano la entidad blaugrana ha añadido dos nuevos títulos a su ya vasto palmarés, la Copa del Rey de fútbol sala y la liga de juveniles; y se ha asegurado otro de forma más que virtual, el de la liga ASOBAL de balonmano, que tan sólo perdería en caso de producirse una serie más que improbable de combinaciones matemáticas.

PRIMER CAMPEÓN DE LA COPA DEL REY DE FÚTBOL SALA
Sin duda, en el fútbol sala es el año del Barça. La sección del balompié de salón, campeona de la fase regular de la liga, está justificando por fin la subida de presupuesto realizada hace un par de años, y a la Copa de España conquistada ante ElPozo de Murcia le ha sumado la primera edición de la Copa del Rey, cuya final se celebró ayer en Toledo, al derrotar al gran histórico del fútbol sala nacional, el Inter Movistar, por 4-3.

Como decimos, la de anoche fue la gran final de este nuevo torneo organizado conjuntamente por la Liga Nacional de Fútbol Sala y la Federación Española de Fútbol; y lo cierto es que el partido no pudo ser mejor ni más emocionante. Tras el 2-2 del tiempo reglamentario, una combinación de gran calidad entre Betao y Schumacher nada más comenzar la prórroga, acabó en gol del primero, poniendo por delante a Inter.

Pero el Barça no se dio por vencido. A menos de dos minutos del final, Torras marcó el tanto del empate; y segundos más tarde fue Lin quien aprovechó una desaplicación de los madrileños al sacar al portero-jugador para anotar el gol de la victoria. El Inter Movistar aún tuvo una última ocasión, pero Paco Sedano, meta suplente del Barça, le sacó un doble penalti más que polémico a Betao. Javi Rodríguez, el histórico capitán de «la Roja», sumó un nuevo título a su extensísimo palmarés.

EL MADRID, ARRASADO EN JUVENILES
Después llegó el reconocimiento, uno más, a su fútbol de cantera. Los chavales sub 19 del Barça se hicieron con el título nacional de liga de juveniles, al vencer en la final de la Copa de Campeones disputada en Lepe por 3-1 al Real Madrid.

Fue un encuentro dominado de principio a fin por los chicos de «la Masía», liderados por Rafa Alcántara, «Rafinha». El hermano menor de Thiago marcó dos goles en el primer tiempo, y tras una enorme jugada le cedió en bandeja el tercero a Ernesto, quien le había asistido previamente en el primer tanto. Además, antes de este último gol provocó un penalti que erró Gustavo.

El tanto del honor madridista lo consiguió Fran Sol en los últimos instantes de falta directa, justo cuando el Barça se quedó con diez tras la expulsión de Gustavo. Con esto, y con el tercer puesto del Barça B en Segunda División, queda claro que la cantera blaugrana es, indiscutiblemente, la mejor de España en la actualidad.

VIRTUAL CAMPEÓN EN BALONMANO CINCO AÑOS DESPUÉS
El tercer y último gran éxito blaugrana no supuso la consecución matemática de un título, pero sí a efectos prácticos. Tras cuatro años de dominio del Ciudad Real, el Barça dejó ayer virtualmente sentenciado el título de la liga ASOBAL de balonmano con su victoria en el Palau Blaugrana por 28-27 ante el Ademar de León.

En un final sumamente emocionante después de un partido igualadísimo desde su inicio, un gol de Víctor Tomás desde el extremo en el último minuto y un paradón posterior del ex ademarista Saric propiciaron que el Barça mantuviera sus cuatro puntos de ventaja sobre el Ciudad Real a falta de dos jornadas.

Como quiera que el «average» particular entre ambos equipos está igualado, todavía no pueden cantar el alirón los de Xavi Pascual, mas para que éste no se produzca deberían perder ante Naturhouse La Rioja y Antequera 2010, y que los de Talant Dujshebaev vencieran sus dos últimos choques por goleadas más que estruendosas, ya que la diferencia general de goles está en +48 a favor del Barça, que recuperará un título «suyo» durante muchos años, pero que no ganaba desde 2006.

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La primera Copa de Europa del Barça, en el clásico Wembley

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (22)

Diecinueve años después, Londres vuelve a acoger una final de la Liga de Campeones. Y diecinueve años después, el F.C. Barcelona volverá a estar en ella; aunque no será en el clásico Wembley, ya que éste fue derribado en 2001, sino en el nuevo. Por lo tanto, el cuadro blaugrana puede convertirse -si no, lo será el United- en el primer equipo que se proclama campeón de Europa en las dos versiones de la «Catedral» del fútbol continental.

Sirva pues este artículo no sólo para rememorar no sólo el primer título del Barça, sino también para recordar al que, probablemente, haya sido el escenario más emblemático de la historia del fútbol europeo al que ahora, sobre el mismo tapete aunque con distinta estructura, sustituye el que va a enfrentar al equipo de Pep Guardiola contra el Manchester United dentro de 22 días.

Haciendo memoria, hasta finales de los ochenta el Barça era, eminentemente, un club perdedor, que había tenido puntuales momentos de gloria pero que, sobre todo, estaba sumamente acomplejado -con parte de razón, aunque quizás sólo con eso- con el Real Madrid; del que nadie con dos dedos de frente dudaba que era el «equipo del gobierno» durante la dictadura franquista, pero que en la Transición también se estaba hinchando a ganar títulos.

Tuvo que llegar Johann Cruyff al banquillo en 1988 para culminar la obra que él mismo sobre el campo había dejado inconclusa allá por los setenta. Le costó al técnico holandés, pero dos años más tarde «su» Barça ya tenía asimilados todos sus conceptos y toda su filosofía, la filosofía del gusto por el buen fútbol que, salvo pequeños períodos puntuales, ha perdurado hasta la actualidad. Había nacido el «Dream Team» del fútbol internacional.

Campeón indiscutible de liga en 1991, el Barça se disponía a afrontar su participación en la Copa de Europa, en el último año de la máxima competición futbolística europea con su denominación clásica. Un torneo en el que apenas si se contaban con los dedos de una mano su participación hasta la fecha; y un torneo que, pese a haber llegado dos veces a la final, únicamente le había dado disgustos por la forma tan desgraciada de perder ambas finales.

En nómina, un equipazo con cracks de la categoría de Ronald Koeman, Michael Laudrup o Hristo Stoichkov; veteranos como Alexanco o Zubizarreta; magníficos jugadores como Bakero, Beguiristain, Eusebio, Amor, Nadal, Julio Salinas, Ferrer o Goicoechea -el extremo-… y un imberbe Pep Guardiola, que desde muy joven comenzó a adquirir maneras de líder.

Como decíamos, era el último año del torneo antes de que pasara a llamarse oficialmente «Liga de Campeones»; y en él se puso en funcionamiento por primera vez el sistema de liguilla a doble vuelta, al que llegarían los ocho mejores equipos tras las dos primeras rondas, y del que saldrían los dos finalistas, que no serían otros que los campeones de cada uno de los dos grupos de cuatro conjuntos.

La ilusión de los blaugrana era romper de una vez con sus complejos y su maldición histórica, y hacerse de una vez con un campeonato que habían perdido en 1961 por la mala fortuna con los palos; y en 1986 por el desacierto supremo en la tanda de penaltis. Pero tras eliminar en la primera ronda al Hansa Rostock, último campeón de la extinta RDA, el bombo le emparejó en octavos de final con el último campeón de la también desaparecida RFA, el Kaiserslautern.

Fue la eliminatoria del heroico y épico gol de José Mari Bakero en el Fritz Walter Stadium, en el último minuto de un doble enfrentamiento que el Barça había empezado ganando 2-0 en el Camp Nou, pero que en la ciudad alemana se le complicó de tal forma que, justo antes del enorme cabezazo del navarro a centro de Koeman, los azulgrana estaban eliminados al ir perdiendo por 3-0.

En la liguilla, el Barça quedó encuadrado en el grupo B, junto al Sparta de Praga, el Benfica y el Dinamo de Kiev. Sólo los checos, en casa, consiguieron vencer a los azulgrana a lo largo de los seis partidos, con lo que el Barça acabó accediendo a la final, sentenciando el grupo tras ganarle al Benfica por 2-1 en el Camp Nou.

Su rival, el 20 de mayo del 92, era la Sampdoria. La «squadra» genovesa había sido en los últimos años, por orden cronológico, campeona de la Copa de Italia en 1988 y 1989; subcampeona de la Recopa -precisamente ante el Barça- ese último año; campeona de la Recopa en 1990 y campeona del «Scudetto» italiano en 1991.

Un equipo, entrenado por Vujadin Boskov, que contaba en sus filas con grandes jugadores como Vialli, «Toninho» Cerezo, Pagliuca o Roberto Mancini. Y un equipo que, además, no había accedido a la competición por la sanción de un año al Milan -debido al llamado escándalo de Marsella- como algunos todavía quieren hacer ver; sino simplemente porque era el campeón de liga en Italia, por delante de los «rossoneri» de Sacchi, Van Basten, Gullit y Rijkaard entre otros. Casi nada.

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Fue un partido durísimo y feo durante muchos minutos. La «Samp», como buen equipo italiano, impuso su defensa a lo largo del primer tiempo, a la espera de pillar alguna contra letal; y no fue hasta los comienzos de la segunda parte cuando el Barça puso de verdad en apuros a Pagliuca con las ocasiones de Julio Salinas, Eusebio y Stoichkov.

Se llegó a la prórroga, y poco a poco sobre la mente del barcelonismo sobrevolaba el infausto recuerdo de la tanda de penaltis de 1986 contra el Steaua de Bucarest, hasta que llegó el minuto 112. Una falta cercana a la frontal del área le dio al mejor lanzador que han visto estos ojos la ocasión de meter al Barça en la historia del fútbol europeo. Stoichkov tocó la pelota, Bakero la paró y Ronald Koeman la clavó en la red de Pagliuca.

El aficionado «culé» estalló; los fantasmas se fueron; Alexanco recogió la «Orejona» de manos del presidente de la UEFA Lennart Johansson; y el «Dream Team» de Cruyff llegó a su punto más alto aquella noche de mayo en Wembley. Casi dos décadas después, el Barça de su principal discípulo de entonces volverá, aunque en un escenario distinto, al lugar de los hechos. Ojalá regrese igual de feliz que entonces.

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