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El Barça, justo finalista de la Champions

Dos años más tarde de su última final, el Barça tendrá la oportunidad de pelear de nuevo por la Liga de Campeones. El 1-1 de esta noche en el Camp Nou ante el Real Madrid, en el último de los cuatro clásicos que se han celebrado recientemente, mete justísimamente a los de Pep Guardiola en el partido decisivo del 28 de mayo en el Nuevo Wembley, tras el 0-2 del encuentro de ida.

El gol de Pedro a los 53 minutos, tras un gran pase de Iniesta, ha sentenciado la eliminatoria ante un Madrid digno, pero hoy también inferior a los culés; aunque el tanto minutos más tarde de Marcelo les ha otorgado una mínima esperanza, sin pasar de ahí.

Pese a haber planteado el partido de manera muy diferente a los anteriores -al sancionado Mourinho no le quedaba otra-, el Madrid en ningún momento ha sido superior al Barcelona. Cierto es que las ganas y la necesidad llevaron de entrada a los blancos a apretar la salida de balón blaugrana de forma similar a la de la final de Copa, pero eso apenas duró diez minutos.

En cuanto el Barça se puso a tocar, llegaron las ocasiones. Casillas tuvo que atajar dos peligrosísimas llegadas de Messi y otra de Villa, siempre generadas desde el exquisito manejo del balón; mientras que, en el ataque blanco, C. Ronaldo, Di María, Kaká -una completa nulidad el brasileño- e Higuaín ni la olían. El Madrid luchó, pero en los primeros cuarenta y cinco minutos sólo puso a prueba a Víctor Valdés con un par de centros rasos. Ni un solo disparo de los merengues, ni a puerta ni fuera de los tres palos.

Sólo en el comienzo de la segunda parte encontraron los del hoy inhabilitado Mourinho. Fue entonces cuando llegó la jugada que les sirve esta vez de coartada para justificar su nuevo fracaso. Tras un choque entre Piqué y C. Ronaldo en un ataque del luso, el madridista trabó -involuntariamente, pero trabó- a Mascherano en su caída. La acción le impidió al jugador argentino salir al corte del balón, que fue aprovechado por Higuaín para alojarlo en las mallas de Valdés, todo sea dicho cuando el belga Frank De Bleeckere -aquél que hace un año echó al «mourinhista» Motta en el Barça-Inter, pero que también anuló de forma flagrantemente injusta un gol de Bojan que hubiese supuesto la clasificación de los culés- ya había pitado.

Luego llegó la puntilla para el Madrid, por culpa no de De Bleeckere, sino de Pedro. Da igual que lleve varios partidos sin marcar; cuando hay uno grande allí está el canario para marcar goles importantes. El toque medido de Iniesta y la acción de Messi dejando pasar el balón merecían acabar en gol, como así fue. Esta vez Casillas no pudo hacer nada, y el Camp Nou deliró y cantó bajo la lluvia que caía desde hacía varios minutos sobre la Ciudad Condal.

No obstante, la excesiva suficiencia del Barça en la conducción de la pelota en campo propio -quizás fruto de la relajación- propició el gol de Marcelo diez minutos más tarde que el de Pedro, en la única jugada en la que el Madrid tiró a puerta -dos veces- en todo el partido. Instantes de zozobra que los ya finalistas jugaron con mucha inteligencia, mientras que el Madrid hacía faltas una detrás de otra.

Y lo mejor, clasificación aparte, llegó en el descuento, con la ovacionadísima y verdaderamente magnífica reaparición de Eric Abidal, mes y medio después de la operación por su tumor benigno. Huelga decir que fue el jugador más aplaudido, con muchísima diferencia, de toda la noche; además de recibir el «manteo» de sus compañeros sobre el césped a la conclusión.

No hubo tiempo para más. El Barça jugará su séptima final de la máxima competición continental -hasta ahora tres ganadas y tres perdidas, aunque las dos últimas cayeron del lado culé-; mientras que el Madrid y sus medios afines, en vez de hacer autocrítica continúan con la misma canción de siempre.

Lo siento mucho, pero me parece ridículo y lamentable que las dos cabezas visibles del madridismo en el día de hoy -el sumiso Karanka y un tipo al que respeto y admiro como Iker Casillas– justifiquen con dos acciones arbitrales -«con el 0-0 de la ida y el empate de hoy habríamos pasado…«, «los árbitros nos han fusilado…«, comentaba Casillas- una derrota fruto exclusivamente del mejor y más ambicioso juego del Barça, y de la racanería de su técnico en el Bernabéu, impropia de un equipo con todos los millones que Florentino Pérez se ha gastado en «neogalácticos» desde su reaparición en la presidencia.

Más aún cuando, le pese a quien le pese, la entrada de Pepe sobre Dani Alves hace una semana es de juzgado de guardia; aunque reconozco que la jugada anulada hoy a Higuaín es cuando menos polémica: para mí y para muchos barcelonistas estuvo bien anulada; para los madridistas -incluyendo, repito, a los periodistas- todo lo contrario.

Algo que es legítimo que lo piensen, de no ser porque omiten -lo mismo que la prensa culé, que no los jugadores, cuando le «toca» al Barça- que bien Carvalho, Xabi Alonso, Lass Diarra y/o Adebayor debían haberse ido a la calle por la enorme cantidad de faltas, algunas bastante duras, que han cometido en la noche de hoy. Flaco favor le hacen a la causa blanca al verter más y más lágrimas, en vez de reflexionar sobre por qué, tras casi 500 millones de euros gastados, en estos últimos años sólo han podido con el Barça en la última final de Copa -y en la prórroga-, en vez de buscar soluciones para acabar con la hegemonía barcelonista.

No quiero terminar sin alabar a los profesionales de ambos equipos. Tras unos duelos más que calentitos, y siempre dejando aparte los «lloriqueos» de los madridistas por la labor arbitral, lo cierto es que hoy tanto blancos como azulgranas -especialmente aquéllos que son compañeros en la selección española– se han dejado de broncas y se han centrado en jugar al fútbol, cada bando con sus armas y cada bando lo mejor que ha podido. Y eso sí que es digno de alabar.

El Barça espera rival. Presumiblemente será el Manchester United, que lleva un 0-2 de la ida ante el Schalke 04; pero antes los «red devils» deberán cumplir mañana lo que se espera que sea algo parecido a un mero trámite en Old Trafford.

ÚLTIMA HORA (4-5-2011): Como se esperaba, será el United el que se medirá al Barça en la final del día 28. Los de Manchester, que hoy han jugado con varios suplentes debido al importantísimo partido del domingo ante el Chelsea, han goleado al Schalke 04 por 4 goles a 1. Habrá, pues, posibilidad de revancha de la final de 2009.

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Sólo falta la fecha del alirón

BETIS 4-NUMANCIA 1

Más cerca todavía del ascenso. Así se encuentra el Betis gracias a su rotunda victoria de ayer (con «hat-trick» de un Rubén Castro que luchará por acabar como máximo goleador), y al empate del Celta en Las Palmas. Once puntos separan ya a béticos y celtiñas a falta de dieciocho por jugarse, con lo que ahora sí que la afición bética puede comenzar a especular acerca de en qué jornada se entonará el ansiado alirón.

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Y eso que el partido ante el Numancia fue más complicado de lo que dicta el marcador. Los sorianos salieron al Villamarín sorprendiendo con su despliegue físico y su juego de ataque, y en los primeros minutos pusieron cerco a la meta de Casto con cinco córners casi consecutivos y dos ocasiones de gol, desbaratadas por el meta extremeño.

Aunque la pegada verdiblanca volvió a aflorar, a pesar de la «siesta» inicial, en su primera llegada a puerta. A los diez minutos Rubén Castro recogió el balón en el interior del área tras jugada de Jonathan Pereira, y batió por bajo a Lafuente. Mas la alegría no duró demasiado, porque once minutos más tarde un córner de Barkero fue cabeceado por Nano al fondo de la red. El azulgrana, que ya marcó en el choque de la primera vuelta, no encontró oposición.

El Numancia siguió con su acoso ante un Betis al que la introducción del cuarteto de ataque -R. Castro, Molina, Emana y Pereira- no le estaba dando buenos resultados. Por el contrario, los sorianos contragolpeaban con peligro, e incluso llegaron a marcar un segundo gol, justamente anulado por una flagrante mano de Del Pino en el remate. Al descanso, 1-1.

Urgía un cambio para llevar el equilibrio al centro del campo, y éste se produjo en el descanso. Cañas salió por Emana -al que tuvieron que llevar al hospital por un golpe fortuito con el ex bético Sunny, que le causó la fractura de los huesos de la nariz-, y entre eso y el tempranero gol de Jonathan Pereira -magnífica su jugada y perfecto su remate raso al minuto de la reanudación- todo fue mucho más fácil.

Pese a que un error de Casto a punto estuvo de llevar de nuevo el empate al electrónico, el resultado ya no peligró en ningún momento porque el numancia también acusó el tremendo derroche del primer tiempo. Dos tantos más de Rubén Castro -el 3-1 de pillo, recordando al gol de Oliveira en la final de Copa de 2005- cerraron la tarde; una tarde/noche de pre-Feria, de felicidad casi absoluta en Sevilla –José María Manzanares indultó un toro en La Maestranza, y sólo faltó el triunfo del Cajasol-, que no sólo deja al Betis a medio pasito de retornar a Primera, sino que también coloca a Rubén Castro, con 22 goles, casi a tiro de piedra del «Pichichi».

ÚLTIMA HORA: El Rayo ha ganado en Girona por 1-3, con lo que iguala al Betis en la cabeza de la tabla -aunque, lógicamente, el Betis sigue líder por el «average» general-, y también tiene prácticamente los dos pies en Primera.

CLASIFICACIÓN (36ª JORNADA 2ª DIVISIÓN):

1º BETIS 72 puntos2º Rayo Vallecano 72 puntos
3º Celta 61 puntos

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El «K.O. técnico» de Guardiola a Mourinho

Jamás pensé que tras el primer «crochet» serio se iba a derrumbar con tanta facilidad. Jamás pensé, tratándose de todo un maestro en la guerra de guerrillas y en el «otro fútbol», que una simple rueda de prensa -por dura y clarificadora que ésta fuera- de su rival lo iba a dejar con el norte absolutamente perdido.

Estoy hablando, naturalmente, de Jose Mourinho. No voy a entrar a valorar lo adecuado (o no) ni la corrección de las palabras que pronunció el pasado martes Pep Guardiola en la previa de la ida de la semifinal europea; aunque sí me gustaría dejar claro que, como persona, entiendo sobradamente al «míster» del Barça (que lleva aguantando carros y carretas durante mucho tiempo).

Solamente me voy a limitar a valorar lo que ayer vi sobre el césped del Bernabéu, y lo que pude escuchar a la finalización del partido en la comparecencia del técnico luso. Mourinho tuvo mil formas posibles de plantarle cara a un equipo que, pese a ser el mejor y el que mejor juega de todo el mundo, ha llegado al final de temporada con la «infantería» seriamente mermada; y, por lo tanto, de responder al reto de Guardiola -«fuera del campo ya ha ganado; dentro de él nos enfrentaremos a partir de las 20:45«- como se supone que ha de hacerlo un gran bloque con su cabeza visible y pensante. Sin ir más lejos, el «pressing» asfixiante (más allá de la dureza de algunos de sus jugadores) practicado durante la primera parte de la final de Copa, más aún llevado en volandas por su público. Y más aún todavía cuando cuenta con una plantilla auténticamente de cinco estrellas.

Pero no. El apodado «Mou» y «The Special One» volvió a las andadas. Su planteamiento de anoche, pensando más en la vuelta que en lo que tenía entre manos fue, simple y llanamente, igual de ruin y cobarde que el de los clásicos anteriores al de Mestalla de hace una semana. Cero a cero, y a sacar a Kaká a falta tan sólo de veinte minutos para apretar un poquito. Algo muy respetable, pero factible de ser rebatido y criticado, sobre todo cuando no da resultado.

Jose (léase «Xosé»), con tus tres delanteros en el banquillo, jugando en casa y esperando a tu rival en tu campo no te puedes escudar, como lo haces cada vez que pierdes, en el árbitro. En vez de pedirle explicaciones al alemán Wolfgang Stark y a la UEFA (o a la Federación Española, o a la Federación Inglesa cuando entrenabas en la Premier, y a la italiana no porque ganabas siempre el «Scudetto»), deberías hacerlo con algunos de tus hombres, empezando por Pepe.

Un jugador al que todos conocemos (con sus virtudes y, sobre todo, con sus defectos), y al que tú has colocado ahí desde el clásico de la liga para que hiciera precisamente eso, dar leña; aún a riesgo de que, como le ocurre frecuentemente, se le fuera la cabeza y diera con un colegiado que aplicara la ley en su justa medida. Eso mismo fue lo que le pasó ayer, con su entrada -qué digo entrada, entradón- a Dani Alves; y todavía, Jose, te tienes que dar con un canto en los dientes porque Marcelo y Adebayor acabaran el partido.

Aunque tampoco quiero incidir hoy mucho más sobre el tema, sobre todo porque ayer, en sus declaraciones a los medios, vi a un Mourinho absolutamente derrotado, por no decir profundamente desquiciado, tirando de un discurso, el suyo, tan manido como nada convincente, ya ni tan siquiera para sí mismo. Pero no derrotado ni desquiciado por Stark, ni por Leo Messi pese a sus dos golazos (de muy distinto estilo y factura, dignos del mejor jugador de lo que llevamos de siglo); sino por Guardiola.

Sí, repito que parece sumamente increíble que una sola contestación haya bastado para dejar al «p… amo» de las salas de prensa en estado de shock. La actitud ayer de su equipo y su patética -por no decir vergonzosa- comparecencia en el «postpartido» -con la que flaco favor le hace al Madrid, aunque Florentino haya vendido completamente su alma al diablo; y por la que el Barça le va a denunciar ante el comité disciplinario de la UEFA- lo dejan bien claro.

Y, a todo esto, el Barça aún no está en la final. Mal harían los blaugrana en confiarse para la vuelta, pero tengan seguro que Guardiola no trabajará en otra cosa durante toda la semana. Allí Mourinho deberá variar radicalmente su discurso futbolístico si quiere tener alguna que otra opción; aunque, sin Pepe ni Sergio Ramos, si se decidiera a meter toda la pólvora que no introdujo anoche, se arriesgaría a que se repitiera lo del pasado «29-N». No obstante, no le queda otra.

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Dieciocho años después, el Madrid, campeón de Copa

FINAL DE LA COPA DE S.M. EL REY
F.C. BARCELONA 0-REAL MADRID 1

El madridismo estalló cuando Undiano Mallenco pitó el final de la prórroga. Habían tenido que esperar dieciocho años para volver a vivir un momento como éste; para volver a ser campeones de la Copa del Rey. Casi dos décadas, una eternidad para un club que se jacta de ser el mejor del siglo XX.

Hoy han roto ese gafe, y de paso le han ganado por vez primera -ya les tocaba también, tras siete partidos-al Barça de Guardiola. El impecable cabezazo de C. Ronaldo -otro que por fin destaca en un partido clave desde 2008- en la prórroga, además, hizo que se cumpliera otra de las máximas del fútbol: en una final equilibrada el equipo que, en la prórroga, se adelanta, tiene el partido prácticamente ganado.

Porque eso es lo que ha ocurrido esta noche. Antes del tiempo extra, el partido ha tenido un tiempo para cada equipo. En el primero, el Madrid salió al 200%; sobremotivadísimo. Mourinho repitió, de medio campo para atrás, el mismo planteamiento táctico del partido de liga -trivote con Pepe y Khedira junto a Xabi Alonso-; aunque adelantando la presión unos 20-25 metros.

El resultado fue que los blaugrana sufrieron hasta la saciedad la presión asfixiante de los jugadores blancos durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Tan asfixiante que, como cabía esperar, alguno que otro se pasó un poco de la raya en ocasiones, especialmente Pepe y Arbeloa. Suerte tuvieron ambos de que Undiano estuviese contemplativo con el primero; y de que no viese ciertas acciones «subterráneas» del segundo.

A punto estuvo el Madrid de obtener beneficios en el marcador, ya que el Barcelona era incapaz de imponer su juego. La cantidad de balones recuperados dieron como resultado un buen número de llegadas a la contra sobre el área de Pinto; en especial dos de C. Ronaldo y una, la más clara, de Pepe. El central, hoy mediocampista, cabeceó espectacularmente ante Dani Alves un centro desde la derecha en el minuto 45, pero la pelota se estrelló en el poste, con Pinto batido.

Tras el descanso, no obstante, ocurrió justo lo contrario. El descomunal esfuerzo de la primera parte le pasó factura al Madrid, y el Barça pasó a ser poco a poco dueño y señor de la situación. Mourinho aplicó entonces el «catenaccio» bien perfeccionado en sus años en Italia; dejando solos en punta a Adebayor -que entró por un inédito Özil- y a C. Ronaldo.

Los de Guardiola acumularon una serie de buenas ocasiones. Incluso llegaron a marcar un gol a los 68 minutos por mediación de Pedro; justamente anulado por el famoso Fermín, el asistente de Undiano, ya que el canario se encontraba, aunque por poquísimo, en fuera de juego.

La superioridad aplastante del Barça hizo que Casillas tuviera que aparecer para abortar a su estilo tres de llegadas que tenían márchamo de gol: una vaselina de Pedro; un disparo de Messi que, después, no acertó a remachar Villa; y un envenenado tiro cruzado de Iniesta desde dentro del área. Aunque no es menos cierto que Pinto también tuvo que intervenir en el descuento, al desviar un disparo de Di María que rozó la escuadra.

En la prórroga, a la que el Barça llegó sin hacer cambios y el Madrid haciendo sólo uno, las fuerzas ya estaban más igualadas; y en estos casos suele ganar el que tiene más suerte, y el que acierta con su ocasión. Y ése fue el Madrid. A los doce minutos, el Barça perdió un balón en su lateral derecho; Marcelo combinó con Di María, y éste envió un centro medido a la cabeza de C. Ronaldo, que batió a Pinto con un gran cabezazo. Un tanto al que sólo le sobraron los cortes de manga que Pepe dedicó a la afición de Barça en su celebración; aunque claro, conociendo como conocemos al personaje en cuestión, no podíamos esperar menos de él.

El resto, ya es sabido: el primer gran momento de gloria del portugués en casi dos años que lleva en España sirvió para que el Madrid ganara la Copa por vez primera desde 1993; y para que «catara» un título tras casi tres años de sequía; ya le tocaba. Y también, mirando ya hacia el futuro, para darle una mayor dosis de confianza a los suyos de cara a la madre de todas las batallas de esta temporada.

Hablo, por supuesto, de la semifinal de la Champions; una eliminatoria que, en cierto modo, desempatará el acumulado de esta campaña entre ambos equipos. La liga, salvo hecatombe, será para el Barça; la Copa ya es para el Madrid, que ha sido el último en dar, como también lo pudo haber hecho también esta noche el Barça. Los de Mourinho sabemos cómo van a afrontar el doble duelo europeo: de la misma forma que esta noche. La pregunta es: ¿cómo responderán los jugadores barcelonistas ante el primer gran golpe psicológico del Madrid en la «era Guardiola»? Interesante desafío para ellos; e interesante desafío, además, para ser seguido por el aficionado al fútbol.

No quiero terminar sin hacer referencia a los «profesionales» de la ¿información deportiva? que tenemos actualmente en España. Hemos tenido mucha suerte -al menos hasta el desarrollo del partido- de que apenas si haya sucedido alguna escaramuza aislada entre los aficionados de los dos equipos.

Porque la manera de calentar el partido tanto desde Barcelona como desde Madrid -con especial atención para Marca, que cuando creo que es imposible que caiga más bajo se empeña sistemáticamente en quitarme la razón- no sólo ha sido lamentable, sino sobre todo, indignante, demencial e, incluso, denunciable. Será porque en España, con sujetos como los que todo el que sepa un poco de esto tiene en mente, tenemos «periodísticamente» lo que nos merecemos…

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Unas tablas -en todos los sentidos- que decidieron la liga

Bueno, pues ya se ha disputado el primero de los cuatro clásicos entre Barça y Madrid que tendremos en las próximas dos semanas y media: el de liga. Y la sensación inicial, como no podía ser de otra forma, es que, con el empate que se dio ayer en el Bernabéu (1-1), definitivamente ya se puede decir que los blaugrana, de forma virtual, han conseguido su tercera liga consecutiva, y su 21ª en total.

En un partido tremendamente igualado en su desarrollo, los penaltis transformados por Messi y C. Ronaldo -para los amantes de las estadísticas, primer gol que le hace el argentino a un equipo de Mourinho, y primer gol que le marca el portugués al Barça en siete enfrentamientos- hacen que el Barça mantenga los ocho puntos, más el «average», a falta de seis jornadas para el final del campeonato.

A partir de ahí, dado que ambos equipos prácticamente se van a jugar entre ellos los dos títulos que restan, lo de anoche nos dejó varios aspectos a analizar, de cara sobre todo a la final de Copa del miércoles, que es el partido más próximo.

En primer lugar, no creo que el Madrid haya salido necesariamente reforzado, o al menos no más que su rival. Realmente, tanto unos como otros tienen motivos suficientes como para sentirse satisfechos con la igualada. El Barça salvó la, a priori, última salida realmente complicada que le restaba de aquí al final de temporada; mientras que el Madrid, con diez -Albiol se perderá la batalla copera de Mestalla-, pudo sobreponerse a la ventaja que los culés adquirieron con el penalti de Messi; si bien a mí me dio la sensación de que, tras adelantarse en el marcador, jugaron un poco a medio gas, a verlas venir.

En segundo lugar, que tanto Mourinho como Guardiola ni mucho menos «tiraron» el encuentro, pero sí se atrevieron a hacer alguna que otra probatura, para ver cuál era el resultado de la misma pensando en el futuro. Pep hizo reaparecer a Puyol, y el técnico madridista metió un «trivote» con Pepe, Khedira y Xabi Alonso, prescindiendo de Özil. Visto lo visto, se prevé que Guardiola repita con el capitán si las molestias que sufrió ayer se quedan sólo en eso; y que el llamado «Mou» por sus adeptos, a pesar de que el mayor empuje de su equipo llegó cuando cambió a doble pivote tras quitar a Xabi Alonso, le dé continuidad a la tripleta en el medio campo y se decida a introducir al turco-germano.

Y en tercer lugar, algo de lo que ya nos habíamos dado cuenta en las semanas anteriores: el Barça, sin Puyol y sin Busquets en el medio campo -es decir, de central junto a Piqué-, sufre más de lo que desearía. Mientras su capitán estuvo sobre el césped, el Barça pasó únicamente los apuros justitos, los que entran en el lote de cada equipo que visita el Bernabéu.

Pero, más aún que la entrada de Özil, fue irse Puyol por las molestias típicas de la inactividad -ojalá sólo sea eso- y bajar Sergio Busquets a la zona central de la defensa, y comenzar el asedio blanco. Como ya hemos hablado más de una vez de la sensible merma que supone para la defensa azulgrana la ausencia del carácter del ilerdense, nos centraremos un poco más en el asunto del medio defensivo.

Con mis respetos hacia Keita, el malí tiene muchas virtudes, pero una de ellas no es la de imponer el orden y concierto necesarios en estas situaciones. La labor de Busquets se antoja imprescindible para tener el balón y para que, así, el Madrid tenga menos opciones de poner en práctica su juego directo, mucho más dañino para el Barça si tenemos en cuenta que los delanteros catalanes, salvo Messi, continúan con la pólvora mojada.

Por ello, si Puyol no estuviera en disposición de saltar al campo, lo normal sería que Guardiola, que ya no confía en Milito, tirara el miércoles de Mascherano -que anoche estaba sancionado- como «parche» para la zaga. Si no, lo lógico sería que el Madrid les causara muchos más problemas con Busquets y Piqué como pareja de centrales. Anoche se vio.

Postdata primera: Si la actuación de Muñiz Fernández hubiese sido justo a la inversa, en la mal llamada «prensa deportiva nacional» poco menos que habría ardido Troya.

Postdata segunda: Muy mal Messi pegando el patadón que dio a la pelota y que impactó con el público de las primeras filas del Bernabéu; algo realmente impropio de él. Aunque, señores de la «prensa deportiva nacional», la intención de Leo no era darle al respetable, sino a las vallas. Eso sí, a ver si aprende para la próxima que una acción así puede llegar a hacer bastante daño.

Y postdata tercera: Mourinho, te aplaudo por pagarle con la misma moneda a quienes el sábado le hicieron un feo enorme a Karanka abandonando la sala de prensa; pero tu discurso victimista arbitral ya cansa.

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«Manita» camino de Primera

BETIS 5-CARTAGENA 0

El Betis ha dado un pasito más hacia su objetivo del ascenso directo al golear en Villamarín a uno de los equipos complicados de la categoría, y que lucha por terminar en los lugares de play-off. En un gran partido de Achille Emana y con un «hat-trick» de Jorge Molina, los béticos han dado buena cuenta de un rival que, cierto es, se quedó pronto en inferioridad; y, aunque no distancia al Rayo en la disputa del título de liga, aventaja provisionalmente al Celta en diez puntos, que es lo que de verdad importa.

No salió el Cartagena a defenderse. Los murcianos hicieron un planteamiento valiente, dispuesto a discutirle el dominio del balón al Betis y jugando más en campo contrario que en el suyo propio. Fruto de ello fue una llegada de Cala por la banda derecha que Dorado remató sobre su propia meta. Casto evitó males mayores.

Males que terminaron para el Betis a los 20 minutos. A la salida de un córner, un chut de Emana dentro del área fue desviado clarísimamente con el codo por Cygan. Penalti y expulsión, ciertamente rigurosa por no decir injusta -para mí no era ocasión manifiesta de gol-, del francés. Jorge Molina, con seguridad, abrió el marcador.

Claro que el error en la roja a Cygan quedó rápidamente compensado por un mal árbitro, otro más de los que hay en esta Segunda División. El vasco Segués Oscoz obvió poco después un claro penalti sobre Jorge Molina -que habría supuesto, además, la expulsión del defensa cartagenero-, sacándole encima la amarilla al alcoyano por tirarse. Segués Oscoz, que también echó al entrenador del Cartagena, continuó con su espectáculo interpretativo durante todo el partido, con muchos yerros y escasísimos aciertos.

El segundo tiempo lo comenzaron los blanquinegros con nuevos bríos. Toni Moral puso a prueba a Casto con una penetración que acabó abortando el meta extremeño. Pero con el rápido cambio de Cañas por Iriney -que, como siempre, tenía amarilla y estaba claramente limitado por esa circunstancia- y con el segundo gol del Betis, se acabó la resistencia del conocido por los suyos como «Efesé».

A los cinco minutos Emana hizo una sensacional jugada quebrando a un defensa y metiéndose hasta la cocina. El pase de la muerte del camerunés lo aprovechó el máximo goleador bético, Rubén Castro. Y Emana -que no estará en Barcelona por acumulación de tarjetas- completó su excelso partido con un golazo veinte minutos más tarde. Sombrero a su marcador y zambombazo inapelable con la zurda; de «chapeau».

El Cartagena se quedó con nueve porque a Víctor, cuando iba a ser cambiado, le dio por decirle algo al árbitro -o eso fue lo que interpretó Sagués Oscoz-; y el Betis aprovechó para hacer más sangre y aumentar la diferencia general de goles con el Celta, que quién sabe lo que puede ocurrir todavía al final de la temporada. Jorge Molina redondeó su buen encuentro con dos dianas más, que le sirvieron para completar su segundo «hat-trick» de la temporada.

Así pues, la afición se marchó más que contenta del Villamarín, y no es para menos. Su equipo está cada vez más cerca de retornar al lugar de donde nunca debió irse; y, además, por primera vez en bastante tiempo le dio un partido tranquilo. Ahora, a esperar un favorcito del Albacete mañana y, el próximo domingo, a intentar poner prácticamente la sentencia en la ciudad condal dentro de ocho días.

ÚLTIMA HORA (17-4-2011): El Celta finalmente ha ganado en Albacete por 0-1, con lo que la distancia con respecto a los puestos de play-off se mantiene en siete puntos.

CLASIFICACIÓN 2ª DIVISIÓN (34ª jornada):

1º Betis 66 puntos
2º Rayo Vallecano 66 puntos
3º Celta 59 puntos

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Ya tenemos la semifinal Madrid-Barça

Se cumplieron los pronósticos en los cuartos de final de la Champions, y la esperada semifinal entre el Barça y el Madrid ya está más que servida. Tal y como se pensaba, ambos equipos se verán las caras un total de cuatro veces en apenas dos semanas, un récord mundial en la historia de blaugranas y merengues.

Tanto el uno como el otro sentenciaron sus respectivas eliminatorias en el partido de ida, en el que hicieron valer con creces el «factor cancha». Cierto es que el Shakhtar, por lo visto sobre todo en el Camp Nou, parece que ha demostrado ser bastante mejor equipo que el Tottenham -que se «autoeliminó» de entrada en el Bernabéu con los errores de su portero y la estupidez de Crouch-; pero al final el resultado es lo que cuenta, y los dos conjuntos hicieron gala de una fenomenal calidad y pegada para dejar los enfrentamientos vistos para sentencia antes de volver a vencer tanto en el Dombass Arena de Donetsk como en White Hart Lane.

¿Qué puede pasar, no ya en la Champions sino en el global de enfrentamientos próximos? Pues, aunque suene a tópico, es toda una incógnita. La historia reciente dice que si el Barça está en plenitud de condiciones y juega como sólo él sabe -más ahora que Messi parece haber vuelto a encontrar el tono futbolístico y goleador- el Madrid, pese a la constelación de estrellas que tiene en su plantilla, no tiene nada que hacer.

Pero es que los de Guardiola, como todos sabemos, vienen cojeando en defensa desde hace ya varias semanas. La desgracia se ha cebado con ellos tanto por la misteriosa lesión de Puyol -siempre digo que en teoría debe quedarle poco, pero que…- como por la enfermedad de Abidal; y desde entonces, pese a que tanto Sergio Busquets como Mascherano lo han hecho lo mejor posible para acompañar a Piqué, las bajas tanto del capitán como del francés se vienen notando sensiblemente.

Y es ahí donde el Madrid podría hacer mucho daño, sobre todo si consigue arrebatarle parte de la posesión que suele tener habitualmente su rival. Los blancos se acuerdan todavía del tremendo 5-0 de la primera vuelta, lo que sin duda constituirá todo un estímulo para vencer de una vez al Barça, con el que llevan perdiendo tres temporadas consecutivas con ésta.

Aunque para que el Madrid tenga opciones de resarcirse de tan dolorosas derrotas deberá revertir otra particular situación, ligada estrechamente con la psicología. El colectivo de Mourinho no sólo dispone en sus filas de jugadores claves habitualmente «zarandeados» por el Barça -C. Ronaldo, sin ir más lejos, que por mucho que lo intenta no consigue «mojar» ni de casualidad contra el enemigo barcelonés ni con el United ni en Chamartín-, sino también por la selección española -que, en un 80%, es lo mismo que el Barça-, como por ejemplo Özil -y, en menor medida, Khedira-, «barrido» clamorosamente por Busquets, Xavi e Iniesta en la semifinal del Mundial.

De todos modos, esto no son más que palabras. Los hechos comenzarán el sábado con el partido de liga (Bernabéu); seguirán el Miércoles Santo con la final de Copa (Mestalla); y culminarán en primera instancia el miércoles 27 de abril (Bernabéu) y el martes 3 de mayo (Camp Nou), con la semifinal de la Champions. No va más, pues.

La otra semifinal, dicho sea de paso, enfrentará al sorprendente Schalke 04 de Raúl y Jurado y al Manchester United. Los alemanes han dejado en la cuneta con todas las de la ley al campeón de la temporada pasada, el Inter; mientras que los ingleses han apeado a sus compatriotas del Chelsea en la única eliminatoria ciertamente emocionante de las cuatro.

ÚLTIMA HORA (14-4-2011): El Villarreal también se ha clasificado para semifinales, en este caso de la Europa League, al deshacerse con suma facilidad del Twente holandés (5-1 y 1-3). Su rival en la penúltima ronda será el Oporto; mientras que el otro enfrentamiento, en unas semifinales muy portuguesas, medirá a Benfica y a Sporting de Braga.

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Importantísimo paso adelante de un Betis de nuevo líder

XEREZ 2-BETIS 3

El Betis dio ayer un soberano golpe de mano de cara a obtener a final de temporada el ascenso a Primera División. Los verdiblancos, al contrario de lo que hicieran la semana pasada en el duelo directo, sí que supieron aprovechar el nuevo batacazo del Celta para, con una gran victoria en Chapín, situarse con siete puntos de renta sobre los vigueses, amén de recuperar la cabeza de Segunda, empatado con el Rayo Vallecano, tras el sorprendente empate de los madrileños en casa ante el Albacete.

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Un triunfo que llegó con la «denominación de origen» de los de Mel durante gran parte de la temporada, la del buen juego, aunque no exento de errores y desaplicaciones puntuales que llegaron a poner en peligro dos de los tres puntos.

En la primera parte el dominio y la mayoría de las ocasiones fueron del Betis, con Rubén Castro creando mucho peligro entrando por la banda derecha, y con un Emana tan voluntarioso en su juego como desacertado en el remate. En el segundo tiempo se resarciría.

Porque fue tras el descanso cuando todo se terminó de animar. El Xerez aprovechó una de sus escasas llegadas para abrir el marcador. Leandro Gioda, el central xerecista, remató absolutamente libre de marca un córner a los 61 minutos, para llevar la desesperación tanto a Pepe Mel como a los miles de aficionados béticos presentes en las gradas del estadio municipal jerezano.

No obstante, el gol local sirvió para que el Betis despertara. La maquinaria verdiblanca, liderada por el Emana «bueno», se puso a jugar de verdad, y le dio en un santiamén la vuelta a la tortilla. Seis minutos más tarde un fenomenal centro de Nacho desde la izquierda lo cabeceó de forma impecable Rubén Castro en el segundo palo. Decimoséptimo gol del canario, que no marcaba desde que hiciera el gol del triunfo en Girona.

En el 70, una fenomenal jugada de Emana por la derecha acabó con un centro raso del camerunés que no llegó a rematar Jorge Molina, pero Jonathan Pereira, revulsivo del segundo tiempo, anduvo por allí para, con la izquierda y a puerta vacía, poner el 1-2. Y en el 77 Emana y Pereira fabricaron lo que parecía la tranquilidad absoluta con una jugada excepcional entre ambos que culminó el primero con un preciso remate por bajo ante el guardameta xerecista.

Pero el Betis, el histórico y el actual, es imposible que gane un partido importante sin sufrimiento, y así a los dos minutos del gol de Emana, Casto se tragó con todas las de la ley un centro desde la derecha y José Mari, el ex sevillista y bético, cabeceó, marcó el 2-3 y provocó un enfado monumental por parte de Pepe Mel.

Cabreo que aumentó cuando, a cinco minutos del final, Jonathan Pereira fue expulsado de manera estúpida, por golpear de forma más innecesaria que nunca con el codo a Redondo. Afortunadamente, la entrada de Cañas primero y de Ezequiel después hizo que el Betis recuperara la tranquilidad perdida y, pese a que Gioda -en fuera de juego no pitado- pudo volver a marcar con un disparo que dio en el palo, los heliopolitanos jugaron con tranquilidad y mucha inteligencia los minutos finales.

Así pues, la alegría de la expedición bética cuando el árbitro pitó el final estaba más que justificada. Su equipo vuelve a tener un más que interesante colchón sobre los puestos de «play-off»; una renta que deberá mantener, o incluso aumentar, el próximo sábado frente al Cartagena. Porque después hay que visitar al «coco» del momento, el Barcelona Atlètic y, pese a que el Betis en su mejor nivel le puede ganar a cualquiera, hay que llegar a la ciudad condal con desahogo, por si acaso a las futuras estrellas blaugranas les da por hacer lo que son capaces cuando están inspirados.

CLASIFICACIÓN (33ª JORNADA 2ª DIV):

1º BETIS 63 puntos
2º Rayo Vallecano 63 puntos
3º Barcelona Atlètic 57 puntos (*)
4º Celta 56 puntos
5º Elche 53 puntos

(*) El Barça Atlètic no puede ascender a Primera, al ser un equipo filial

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Empate que supone mantener al Celta a raya

BETIS 1-CELTA 1

No se ha ganado pero, al menos, no se ha perdido, que era lo realmente importante. El Betis ha conseguido un empate esta mañana frente al Celta que, desgraciadamente, ni le dispara hacia Primera ni le hace recuperar el liderato de Segunda; pero que permite mantener la diferencia de cuatro puntos con su rival gallego.

El tempranero gol celtiña de David Rodríguez (min. 6) fue contrarrestado en el 35 por Jorge Molina, antes de que el Celta terminara quedándose con nueve y el Betis con diez, por expulsión de Belenguer.

Y no voy a comentar nada más, entre otras cosas porque, como en otras ocasiones, mis obligaciones baloncestísticas me han impedido, al menos hasta que lleguen los resúmenes, una sola imagen del partido. La semana que viene, a intentar ganar al Xerez en Chapín.

EDITO: Acabo de ver el resumen, y mi opinión sobre las jugadas polémicas es bien simple: el gol del Celta viene precedido de fuera de juego -que nadie lo dice, aunque es cierto que la jugada es muy justita-, mientras que las tres expulsiones, al menos las segundas amarillas -que son las que han enseñado- son todas justas.

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Ahora sí que sí, la liga se acabó

Hablo, naturalmente, de la lucha por el título. Porque, después de lo que ha pasado esta noche, pese a que todavía restan ocho jornadas para el final del campeonato, sólo un necio se atrevería a decir que el primer puesto todavía está en disputa. Los ocho puntos que el Barça ya le saca al Madrid, récord entre ambos equipos desde hace más de dos años, así me hacen pensar.

Dejémonos, pues, de zarandajas, y no sólo por la cuestión puramente estadística sino por las sensaciones que transmiten unos y otros. Porque mientras que el Madrid hoy ha recibido un golpe descomunal, el Barça, con rotaciones tanto obligadas como voluntarias, ha vuelto a salir victorioso de El Madrigal, otro de los campos ciertamente complicados de la geografía nacional y el último de los equipos teóricamente fuertes que le faltaba por visitar, a excepción del Bernabéu.

Paradojas del destino, hoy Mourinho ha terminado de recoger las tempestades provocadas por los vientos que él mismo sembró allá por los inicios del campeonato, cuando insinuó que los rivales del Barça poco menos que se dejaban perder cuando iban al Camp Nou, empezando por el Sporting, que era quien en aquel momento debía visitar el estadio barcelonista.

A buen seguro que Manolo Preciado, aunque por elegancia no vaya a decirlo jamás, se acostará hoy con el dulce sabor de la venganza en su paladar. Y no sólo por la victoria en el coliseo capitalino, la primera que un equipo de Mourinho recibe como local en liga en nueve años, sino también por el hecho de que hasta seis jugadores de los que salieron en el Camp Nou -a los que hay que unir al autor del gol, De las Cuevas, que hoy ha entrado en el segundo tiempo- han jugado el partido de hoy casi completo.

El argumento de las bajas -que es cierto que el Madrid las tenía- no es suficiente, porque con el equipo que ha sacado hoy, el equipo «merengue» tenía más que de sobra como para, al menos, haber encerrado a su rival tal y como lo hizo en los quince minutos que faltaban para el final tras el tanto gijonés. ¿A qué se dedicaron los que hoy vestían de blanco hasta entonces? No lo sé; lo que sí sé es que unos «currantes» como Preciado y sus chicos les han dado tanto a los jugadores como al propio Mourinho -y también a la prensa afín- toda una lección, principalmente de humildad.

Y para colmo de males de la entidad sita en Concha Espina el Villarreal, ese «Submarino Amarillo 2» en el que confiaba el madridismo para activar el «cagómetro» culé -que diría ese «maestro» del periodismo objetivo que es Tomás Guasch-, no sólo no ha podido aliviar su drama sino que también ha terminado siendo víctima del que va a ser tricampeón de liga. Y con rotaciones, que también el Barça andaba algo corto de sus principales efectivos.

¿Que falta mucha gente en la parcela defensiva? Allá está Busquets, a quien da relevo Mascherano. ¿Que falta Xavi? Alternativa para Thiago. ¿Que Pedro está lesionado, y Bojan y Messi tocados? Minutos para Keita y Afellay; así de claro.

Y de esta forma, salvo un primer tercio en el que Rossi y Marco Ruben estuvieron a punto de aprovechar la poca conjunción de la zaga blaugrana, los de Guardiola han controlado el partido en el feudo del cuarto de la liga a su antojo. Con menos pólvora arriba, sí, pero a su antojo. Piqué, en la segunda parte, se ha encargado, tras parar el balón con el pecho -sí, con el pecho- de darle un definitivo jaque mate a la pelea por el título, por mucho que todavía falte el clásico del Bernabéu.

El Madrid, mientras tanto, ha perdido hoy de golpe toda la ventaja psicológica que recuperó hace un par de días por la estulticia -esperemos que sólo puntual- de Sandro Rosell; ya saben, porras públicas de 5-0 y demás. Al megaproyecto de Florentino Pérez y Mourinho todavía le quedan dos títulos por los que pelear, y para los que cuentan, numéricamente hablando, con todas las opciones del mundo.

Ganarlos, sobre todo la Champions, les salvaría con creces la temporada; pero por desgracia para ellos, si quieren lograr tal hazaña deberán pasar -salvo que el Shakhtar les haga el favor del año- por encima del mismo Barça que va a privar al madridismo, por tercer año consecutivo, de poder conquistar la liga. El doblete Copa-Champions para el Madrid no es imposible pero, visto lo visto, ahora mismo parece poco menos que quimérico. Por mucho que pronto vayan a estar listos C. Ronaldo y Benzema, y aunque el «lumbreras» de Rosell se volviera a ir de la lengua.

PD: Señor Marcos López, comentarista en LaSexta, GolT, Marca TV, la Cope y no sé cuántos sitios más: cuando un atacante recibe el balón de frente teniendo la portería a su izquierda, si lo para con el pecho siempre le quedará perfilado hacia la pierna derecha, que por su posición, en ese caso es la de su «perfil bueno» para disparar. Por eso, y porque de haberle dado con el brazo la pelota se le hubiese quedado cayendo a plomo prácticamente muerta -cosa que no ocurre-, el gol de Piqué es legal. Por mucho que usted y sus compañeros capitalinos intenten hacer creer lo contrario.

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