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A la salud y en memoria de Rodríguez de la Fuente
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, General on 27 noviembre 2010
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: Entrelobos
DIRECTOR: Gerardo Olivares
REPARTO: Juan José Ballesta, Sancho Gracia, Carlos Bardem, Manuel Camacho, Antonio Dechent, Vicente Romero, Luisa Martín, Álex Brendemühl, Dafne Fernández, Eduardo Gómez, José Chaves, Francisco Conde, José Manuel Soto y Marcos Rodríguez
GUIÓN: Gerardo Olivares
GÉNERO: Drama/documental naturalista basado en hechos reales
NACIONALIDAD: Española
DURACIÓN: 110 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)
Probablemente Gerardo Olivares no pensó en ello cuando decidió abordar la historia de Marcos Rodríguez, el niño que, en los años 50, convivió durante doce años con lobos y demás animales en la parte cordobesa de Sierra Morena. Pero lo cierto es que, a punto de finalizar el año en el que se ha cumplido el 30º aniversario de su muerte, se puede decir que Entrelobos es un más que entrañable homenaje al gran Félix Rodríguez de la Fuente.
Seguro que el considerado popularmente como «amigo de los animales» se sentiría bastante orgulloso si levantase la cabeza de este producto que combina dramatismo y naturaleza; interpretación de calidad y muestra de lo mejor de la fauna y de los bellos parajes de Sierra Morena, sobre todo esto último. La sucesión de planos y de escenas con los montes como protagonistas son, simplemente, espectaculares.
Por Entrelobos pasa parte de lo más granado que Rodríguez de la Fuente se encargaba de mostrarnos en su serie sobre la fauna ibérica de El Hombre y la Tierra, desde la gineta hasta el búho real pasando por el jabalí y otras especies animales como un simpático huroncillo que juega un papel importantísimo durante toda la película.
Aunque a quien le se le otorga una especial atención, como es lógico, es a una de las «joyas» de su corona: el lobo. Un animal sobre el que se desprende desde hace bastantes años ya un aura de maldad, y que entre Gerardo Olivares y el propio Marcos Rodríguez con sus vivencias se encargan de reivindicar como si hubiese estado delante el propio Félix.
Pero Entrelobos no es sólo naturaleza documental. La interpretación de los actores es otro de los puntos más fuertes de la película, a pesar de la -brevísima, por fortuna- inexplicable inclusión en el reparto de un «folclórico» como José Manuel Soto. Perdonen, pero a veces no puedo ocultar la aversión que siento hacia este personaje. Al menos esta vez se alaba su intención de, tras años viviendo del cuentecillo de sus coplas de los años 90, intentar ganarse la vida de forma honrada, más allá de islas de los famosos, o de los mosquitos, o de como demonios se llame el programita en cuestión.
No hagamos esperar más a los verdaderos artistas. Aunque se vende a Juan José Ballesta como actor principal, lo cierto es que el otrora conocido popularmente, gracias a Achero Mañas, como «el Bola» -ahora en Hispania– tan sólo aparece en el rato final de la película, en el que, no obstante, hace de Marcos -un «Mowgli» ibérico y real del siglo XX- bastante bien.
El protagonismo real lo adquieren el niño Manuel Camacho -excelente carta de presentación-, Sancho Gracia y Carlos Bardem. La relación entre Camacho -Marcos en su etapa infantil- y Gracia -el pastor que comparte con él sus últimos meses de vida- es, sin lugar a dudas, lo mejor de la historia junto a la del niño con los animales; hasta el punto de que la actuación del mítico «Curro Jiménez» adquiere unas cotas de calidad como hacía muchos años que no se le veía. «Bardem II», por su parte, también cumple de sobra en el papel de hombre de confianza del señorito hijo de puta.
La película no es redonda entre otras cosas porque, coincidiendo con el salto temporal de niño a joven de Marcos, la historia va decayendo progresivamente -no por culpa de Juan José Ballesta, que conste- no hasta el aburrimiento, para nada, pero sí se puede ver cómo el dramatismo y la intensidad con los que se aborda el desenlace de la búsqueda del «maqui» y la localización de Marcos para llevarlo de vuelta con la sociedad no son todo lo fuertes que deberían. Aunque la presencia entre los lobos del verdadero Marcos Rodríguez en el epílogo hace que el film termine recobrando la ternura y la calidad con las que se maneja durante su mayor parte.
Entrelobos es, en líneas generales, una excelente película para ir a ver con la seguridad de que uno no habrá tirado el dinero, antes al contrario. Aunque, como se habrá podido comprobar a lo largo de toda esta crítica, es obvio que es un producto que les gustará un poco más a los amantes de la naturaleza y a los que, como yo, son seguidores de El Hombre y la Tierra.
Facebook -y Zuckerberg-: luces y sombras vistas desde el celuloide
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 21 octubre 2010
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: La red social (The social network)
DIRECTOR: David Fincher
REPARTO: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Rooney Mara, Max Minghella, Justin Timberlake, Rashida Jones
GUIÓN: Aaron Sorkin
GÉNERO: Drama biográfico
NACIONALIDAD: EEUU
DURACIÓN: 120 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)
Mucho estaba durando la número 1 de las redes sociales en «aguantar» sin una película dedicada a ella. Pero en 2010 ha sido, siete años después de que la idea rondara por la cabecita de Mark Zuckerberg, cuando por fin alguien se ha animado a darnos su visión acerca del origen y crecimiento de Facebook.
Porque si Bill Gates tuvo hace una década «su» película con Piratas de Sillicon Valley, estaba claro que la trayectoria de Zuckerberg no podía contar con menos. La red social es la historia de cómo Zuckerberg ha llegado a convertirse en el multimillonario más joven del planeta, y de la falta de escrúpulos de la que hay que hacer gala -también puede y debe verse como el hecho de ser más listo que los demás- para triunfar en la sociedad capitalista.
La versión nos viene de la mano de Aaron Sorkin como «creador» y de David Fincher como director. Ambos ponen en práctica la enorme virtud de narranos las cosas como debe ser, es decir, de forma clara y diáfana, sin rodeos y sin tecnicismos más allá de algunos de los que suelen manejarse en el mundo de la informática.
Para ello han dispuesto de uno de los mejores actores con los que podían contar, Jesse Eisenberg, un absoluto desconocido para mí pero que es la viva imagen del perfecto universitario americano con cara de «friki» redomado que vive en su mundo pero que, al contrario de sus arrogantes y confiados competidores, termina siendo el más listo de todos a la hora de poner en práctica el que quizás es el negocio más exitoso de lo que llevamos de siglo XXI.
Esa es la primera reflexión que nos deja el film: en este mundo no suele ganar el más talentoso sino el más avispado. La segunda, sin duda, es la falta de escrúpulos que, en la sociedad capitalista, hace falta tener en determinadas ocasiones para descollar y hacerte millonario, hasta el punto de que quedarte prácticamente sin amigos -reales, por supuesto-vale la pena si tu fama y, sobre todo, tu cuenta corriente se disparan. Y si tu «socio» no comulgas con lo que se dispone, hay que dejarle atrás; eso es lo que, de forma clara y nítida, nos hacen ver Fincher y Sorkin.
La película, en resumidas cuentas -asumiendo el riesgo que supone decir esto teniendo delante un producto que, no lo olvidemos, es cine, es decir, ficción pese a todo-, es un perfecto relato sobre la relación entre Zuckerberg y su «criatura», un Facebook con el que, dicho sea de paso, ahora anda metido en problemas legales no sobre la autoría del mismo, sino por temas de privacidad; pero un Facebook en el que ha conseguido aglutinar una gran parte de la población joven y de mediana edad en gran parte de los países del mundo.
La red social no es la nueva Ciudadano Kane por mucho que se empeñen ciertos críticos de cine -aunque para mí es bastante mejor que Piratas de Sillicon Valley-; pero sí un producto con una calidad a tener en cuenta y, sobre todo, muy recomendable para los que -como yo- están metidos dentro de esta red social conozcan cómo empezó todo y quién es el «padre» de la criatura. Siempre, repito, desde el prisma de Fincher y Sorkin.
Fallece Manuel Alexandre, el hombre que le dio lustre al papel de secundario en el cine
Posted by Víctor Díaz in Cultura y espectáculos, General on 12 octubre 2010
El mundo de las artes interpretativas en España vuelve a teñirse de luto. Cuando está a punto de cumplirse un año de la muerte de José Luis López Vázquez hoy Manuel Alexandre, otro de los grandes del cine español, nos ha dejado a los 92 años víctima de un cáncer, para hacerle compañía allá donde esté.
Es complicado encontrar una película en la que haya sido protagonista, pero ahí precisamente, como en el caso del también desaparecido Agustín González, reside su mérito. Desde su posición de actor secundario, Alexandre ha sido, a lo largo de su dilatada carrera, una de las piezas clave en la historia de nuestro cine.
Alexandre, que confesó en numerosas ocasiones haberse hecho actor gracias a su gran amigo Fernando Fernán Gómez, debutó en los escenarios en 1945, y en la pantalla en 1953, de la mano de Luis García Berlanga y la inolvidable Bienvenido, Mr Marshall.
En total, una notable cantidad de trabajos entre teatro, cine y televisión, entre los que destacan, además de la mítica película de Berlanga, Fuera de juego, Pesadilla para un rico, Lazarillo de Tormes (todas junto a Fernán Gómez), Calabuch, Plácido, Atraco a las tres, París-Tombuctú, Calle Mayor, Madregilda, Elsa y Fred, ¿Y tú quién eres? (su último gran papel en el cine, con su compañero de fatigas José Luis López Vázquez), El Quijote de Cervantes, La Regenta o Los ladrones van a la oficina.
He incluido en su currículum más destacado esta última serie no porque fuera de gran calidad, sino por el hecho simbólico y emotivo de ver por última vez, en este caso en la pequeña pantalla, juntos a Fernando Fernán Gómez, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez y Agustín González.
Alexandre también posee, de forma absolutamente merecida, la Medalla del Mérito de las Bellas Artes en 2002, el Goya de Honor en 2003 y la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio en 2009. Un cáncer agudizado en los últimos días se lo ha llevado para siempre. La capilla ardiente con sus restos mortales será instalada mañana en el Teatro Español de Madrid.
Como todos aquellos grandes artistas que nos han dejado recientemente, descanse en paz…
Tony Curtis, otro grande que nos deja
Posted by Víctor Díaz in Cultura y espectáculos, General on 30 septiembre 2010
El mundo del cine y de las artes en general se volvió a vestir de luto el pasado miércoles, cuando se confirmó la muerte de otro de los geniales actores que se nos ha ido de este mundo: Tony Curtis.
Curtis -cuyo nombre real era Bernard Schwartz, falleció a los 85 años de edad, a causa de un paro cardiorrespiratorio. Según informó su hija Jamie Lee, Curtis ya estuvo hospitalizado durante el mes de julio, manteniendo, además, un delicado estado de salud.
En su carrera cinematográfica se puede observar una gran cantidad de filmes, entre los que destacan El gran Houdini, Fugitivos -por la que recibió su única nominación al Oscar, en 1958-, El temible Mr Cory, Trapecio, El último magnate, Chantaje en Broadway, La carrera del siglo, Espartaco y Con faldas y a lo loco; películas en las que se puede observar su versatilidad a la hora de trabajar en todo tipo de géneros, desde la comedia hasta el drama histórico/mitológico. Curtis también llegó a cultivar la pintura, desde los años 80.
Ésta es sólo una pequeña muestra de su currículum; pero para mí, no obstante, Tony Curtis siempre será el golfo saxofonista -transformado luego en «Josephine»- que, de forma genial, compartió terna junto a Jack Lemmon y Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot), la mítica película de Billy Wilder, una de las mejores y más divertidas comedias que estos ojos han tenido la ocasión de ver jamás.
De todos los que nos declaramos admiradores de esta película es conocida la escena del beso -o besos, más bien, porque fueron unos cuántos- entre Tony Curtis y Marilyn Monroe -según algunas fuentes no se soportaban; según otras llegaron a ser amantes-; pues bien, cuando en el año 2.000 Curtis acudió al Festival de Sitges para recibir un premio honorífico, soltó esta perla a los espectadores: «En la escena torrida del barco (Marilyn) hizo todo lo posible para que yo tuviera una erección. Como soy humano, acabó lográndolo. Así que tengo que decir que besar a Marilyn era como follar con ella, y perdón por la vulgaridad«. Genio y figura.
Jamie Lee, nacida de la unión con Janet Leigh, definió de esta forma a su padre en Associated Press: «Mi padre se fue dejando un legado de grandes interpretaciones en películas y en sus pinturas y ensamblajes. Él se va dejando niños y a sus familias que lo amaron y lo respetaron y una esposa y suegros quienes lo cuidaron. Él también se fue dejando fans alrededor de todo el mundo. Le echaremos mucho de menos…«. Una bella y emotiva despedida, sin duda.
Descanse en paz.
«También la lluvia», de Icíar Bollaín, candidata española en los Oscar
Posted by Víctor Díaz in Cultura y espectáculos, General on 28 septiembre 2010
Sorpresa total: ni Celda 211 ni Lope. La película que representará a España en la gala anual de los premios de la Academia de Hollywood -más conocidos como los Oscars– será También la lluvia, un ambicioso proyecto puesto en manos de Icíar Bollaín que todavía no ha llegado a las pantallas, con lo que, obviamente, ahora mismo nos es imposible del todo juzgarlo.
Quien más quien menos pensaba que sería la cinta de Daniel Monzón la que se llevaría el gato al agua debido a su gran calidad, a las excelentes críticas cosechadas y al haber arrasado literalmente en la última gala de los Goya; pero no.
La Academia de Cine español ha confiado la tarea a una película interpretada por Gael García Bernal, Luis Tosar -está imparable el gallego-, Najwa Nimri, Raúl Arévalo y Karra Elejalde; y que trata el tema del descubrimiento de América desde dos épocas muy diferentes -el propio final de la Edad Media en España y los comienzos del siglo XXI- en las que, dicho sea de paso, parece que el señor Cristóbal Colón no sale excesivamente bien parado.
Icíar Bollaín -primera mujer directora en representar a España en los Oscars-, según los expertos, tiene en sus manos el proyecto más ambicioso de su carrera, con cinco millones de euros de inversión, miles de extras y 70 localizaciones diferentes.
Es decir, toda una superproducción -en comparación con otros títulos suyos- que, no obstante, todavía deberá pasar un doble filtro: el de la Academia de Hollywood -las cinco candidatas al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa se conocerán definitivamente el próximo 26 de enero- y también el del público.
Para disfrutar de También la lluvia tendremos que esperar hasta enero de 2011 -poco antes de saber si luchará por el Oscar-; aunque los críticos podrán comenzar a opinar sobre ella en pocas semanas, ya que se preestrenará en la Seminci, la Semana Internacional del Cine de Valladolid, que se celebrará en octubre.
Un Lope mejor de lo que esperaba
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, General on 20 septiembre 2010
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: Lope
DIRECTOR: Andrucha Waddington
REPARTO: Alberto Amman, Leonor Watling, Pilar López de Ayala, Juan Diego, Luis Tosar, Selton Mello, Antonio De la Torre, Miguel Ángel Muñoz, Sonia Braga, Antonio Dechent, Félix Cubero, Carla Nieto, Ramón Pujol
GUIÓN: Ignacio del Moral, Jordi Gasull
GÉNERO: Drama biográfico
NACIONALIDAD: Hispanobrasileña
DURACIÓN: 90 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)
Después de algún tiempo dejando un poco abandonada esta sección -reconozco que suelo ir al cine menos de lo que debiera y que, además, algunas de mis últimas películas ni tan siquiera merecían mi valoración-, retomamos las críticas culturales con uno de los films más esperados del año en nuestro país.
Debo reconocer que, desde que conocí que iban a hacer una película del mayor genio de la historia del teatro español -de entre los muchos grandes autores que hemos tenido-, mucho me temía que mi alto nivel de exigencia con respecto a determinados personajes hiciera prácticamente imposible evitar que inundara la pantalla de tomates -naturalmente de forma simbólica- al finalizar la proyección. Simple intuición.
Por suerte en ese sentido soy hombre -ya sabemos lo que dice Shakira sobre las dotes intuitivas de las personas- y, como tal, el que para muchos es el sexto sentido -más allá de lo que pueda decir la conocida película-, me ha fallado. De hecho comencé a cambiar de opinión justo cuando, hace unos días, mi santo padre me comentó que Lope nos iba a gustar.
Y digo «nos iba» porque, como no podía ser de otro modo, esta gran producción había que verla en buena compañía, filológica por más señas. Junto a Lau, Rafa y Davinia -nuestra queridísima Davi- allí estuve, más concretamente en el Nervión Plaza, para examinar con rigor todo lo concerniente a la película oficial de uno de mis «tótems» literarios.
No está nada mal. No es una historia que, en mi opinión, nos debiera hacer descollar en el panorama internacional porque adolece de ciertos defectos que le impiden acercarse al sobresaliente; pero la media del aprobado la supera de sobra, incluso llegando hasta el notable.
Esos defectillos -perdón por ser tan puntilloso pero por algo también soy filólogo y, como tal he estudiado a Lope de Vega– se centran especialmente en cómo conciben las historias amorosas que caracterizaron la vida del «Fénix de los ingenios» en la época en la que se centra la película (finales del XVI-principios del XVII): los amores de Lope con Isabel de Urbina y Elena Osorio.
No me voy a extender en ese tema porque no procede demasiado; si quieren saber algo más del tema pueden, por ejemplo, visitar la correspondiente entrada en Jaspe helado, el blog de una de las mayores apasionadas de Lope que yo he tenido la ocasión de conocer (Lau, por supuesto).
Por lo demás, la película no es sino una bonita historia en la que se combinan el Lope soldado con el joven amante y, por supuesto, con el poeta y autor teatral, aunque en esta última faceta no se lleguen a abarcar las piezas «pata negra». En su piel, un Alberto Amman que en apenas un año se ha hecho ya con un nombre entre los mejores actores de nuestro cine. Cierto es que el joven actor hispanoargentino no ha llegado a convencerme aquí como en Celda 211 -todo sea dicho, las comparaciones entre ambas historias son un tanto odiosas-, pero pese a todo su encarnación de Lope en su juventud es digna de destacar.
Junto a Amman, la pareja femenina compuesta por Leonor Watling (Isabel de Urbina, posterior esposa) y Pilar López de Ayala (Elena Osorio, amante), que libran una más que interesante batalla en la distancia, ejerciendo en ambos casos de perfectas «partenaires» del protagonista. Excelentes sus actuaciones, como también la de Juan Diego.
El veterano actor, paisano mío dicho sea de paso (aljarafeño), da una muestra más de su maestría metiéndose dentro de Jerónimo Velázquez, dueño de una de las más importantes compañías teatrales de la época, y padre de Elena. El resto de los actores -incluyendo a un Luis Tosar «vestido» de fraile- no desentonan para nada, a excepción de Miguel Ángel Muñoz que, lo siento por sus admiradoras, es el único que desentona en un excelente elenco.
Y sobre los otros aspectos de la película, debo destacar la buena recreación del ambiente teatral de la época -el período dorado por excelencia del teatro en nuestro país-, y también una visión más que decente de lo que era el reino de Castilla por aquellos años, pese a que buena parte de las escenas se hayan rodado en Brasil.
Una bonita tarde de cine, en resumen, con una serie de curiosas anécdotas más allá de la película para las que remito al mismo enlace que he destacado algunos párrafos más arriba.
Libre, aunque entretenida versión del clásico de Wilde
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, General on 17 junio 2010
PELÍCULA: El retrato de Dorian Gray
DIRECTOR: Oliver Parker
REPARTO: Ben Barnes, Colin Firth, Ben Chaplin, Rachel Hurd-Wood, Rebecca Hall, Emilia Fox, Fiona Shaw, Caroline Goodall, Douglas Henshall, Michael Culkin
Guión: Toby Finley
GÉNERO: Aventuras/acción
NACIONALIDAD: Reino Unido
DURACIÓN: 112 minutos
CALIFICACIÓN: * * (Sobre 5)
Metido de lleno como estoy en mis colaboraciones mundialistas, hoy, que la actualidad deportiva se toma un respiro por la mañana, por fin he encontrado un hueco para dar mi visión de esta versión de la conocida novela de Óscar Wilde, dirigida por Oliver Parker.
Hace aproximadamente algo más de un año que me decidí a resolver la asignatura que tenía pendiente con esta obra, animado por los consejos de mi amiga Untzizu, gran aficionada a la literatura de Wilde. Cuando lo hice me encontré exactamente lo que me esperaba: un relato con su parte de acción pero eminentemente filosófico y moralista acerca de la superficialidad, el hedonismo y la naturaleza en general del ser humano.
Por el contrario esta adaptación, aunque mantiene en esencia el espíritu del texto original, incluye una serie de cambios perfectamente visibles y reconocibles, quizá para otorgarle un formato un tanto más «cinéfilo».
El resultado no es malo del todo porque el espectador medio sale del cine con la sensación de haber visto un producto bastante entretenido, pero es inevitable que surjan las comparaciones -como en cualquier obra literaria llevada a la gran pantalla- por parte de los que ya conocíamos el texto original. Aún así es recomendable ir a verla porque, más allá de lo visible que pueda llegar a ser, conserva buena parte de lo que Oscar Wilde quiso hacernos ver en su momento.
¿Cuáles son los cambios? La excesiva dosis de suspense y de thriller que incluyen Oliver Parker y el guionista Toby Finley, y el desmesurado erotismo, que no pornografía; todo ello siempre en comparación con la novela. Además la película incluye algunos personajes ausentes en la versión original, como Emily, la hija de Lord Henry Wotton, el excesivamente juerguista «amigo» de Dorian. Todo, repito, perfectamente asumible en el fondo por el espectador conocedor de Wilde.
Lo mejor de todo es, por una parte, la perfecta recreación del Londres de la época victoriana. En ese sentido la película se convierte en un bello y magnífico retrato pictórico de la Inglaterra del siglo XIX. Y, por otra, la interpretación de Colin Firth, metido en la piel de Lord Henry. El actor británico realiza la mejor interpretación de su carrera, o al menos de entre las películas que yo le he visto; y nada más por verle actuar merece la pena pagar la entrada.
Tampoco está tan mal el actor protagonista, Ben Barnes. He leído críticas en las que se dice que el papel de Dorian Gray le viene excesivamente grande porque es un niño bonito y poco más; pero no creo que sea para tanto. Quizá, eso sí, el compartir escena con un arrasador Colin Firth haga que su trabajo -que tampoco es digno de un Oscar- desluzca más de lo que debiera. El tercero en discordia, Ben Chaplin (Basil), cumple de manera más o menos sobria; y también es reseñable el buen hacer de Rebecca Hall, interpretando a Emily Wotton.
Todo ello da como resultado un film del que probablemente se esperaba más, pero que en el fondo resulta una opción más que notable para cualquiera que se decida a acudir a las salas, si acaso salvo para los excesivamente fanáticos de Oscar Wilde.
Sorprendente y emotivo «Milikito»
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, General on 16 marzo 2010
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: Pájaros de papel
DIRECTOR: Emilio Aragón
REPARTO: Imanol Arias, Lluís Homar, Roger Príncep, Fernando Cayo, Diego Martín, Javier Coll, Carmen Machi, Luis Varela, Concha Hidalgo, José Ángel Egido, Cristina Marcos, Paco Merino, Lola Baldrich, Asunción Balaguer y «Miliki».
MÚSICA: Emilio Aragón
GÉNERO: Drama
NACIONALIDAD: Española
DURACIÓN: 125 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)
«Acabada la guerra, una compañía de artistas de vodevil va de pueblo en pueblo con sus actuaciones, formando una extraña y singular familia. Un hecho inesperado les pondrá a prueba, obligando a algunos de nuestros protagonistas a tomar decisiones de vida o muerte. Ellos atravesarán, en el medio de intrigas, números musicales, momentos de tensión y hambre permanente, parte de la España de la época, tratando de vivir y sobrevivir«. Ésta es una de las diferentes sinopsis que se pueden encontrar en las diversas páginas de internet, en este caso en lahiguera.net.
Quizá la frase, o una de ellas, que mejor pueda definir mi opinión general de la película salió de los labios de mi padre nada más abandonar el cine: «Me ha sorprendido Milikito».
Emilio Aragón, hijo como bien sabemos del gran «Miliki», payaso en sus inicios junto a los diversos miembros de su familia que quedaban con vida -de pequeño me llevaron a verlo actuar en directo junto a su padre y a sus primos «Rody» y «Fofito», aunque tenía unos 3 años y, la verdad, no recuerdo aquel momento-; cómico en televisión -fue el conductor de uno de los programas punteros de la primera época de Canal Sur, como era «Saque bola»-; músico, actor y, posteriormente, directivo de televisión, debuta con esta obra en la dirección cinematográfica.
He de confesar que era bastante escéptico con el resultado final del trabajo de un personaje controvertido y -por alguna de sus actitudes- un tanto turbio que, en mi opinión, se estaba metiendo ya en demasiados berenjenales artísticos. Pero, de manera agradabilísimamente sorpresiva, dicho resultado no es sino una obra entrañable, emotiva, y muy bien hecha, pese a los fallos de los que, en mi opinión, adolece en alguno de los momentos ciertamente importantes.
Pero esto último no es óbice para destacar, dentro de su sencillez, la notable calidad de este film prácticamente en todos los sentidos: una historia simple -ubicada entre el final de la Guerra Civil y los primeros años del franquismo, y que recuerda a títulos señeros de nuestro cine contemporáneo como El viaje a ninguna parte o Ay, Carmela-, pero estructurada y narrada de forma extraordinaria; una banda sonora realmente bella y un reparto que, en su mayor parte, también ha superado todas mis expectativas.
Magnífico Imanol Arias, perfectamente acompañado por Lluís Homar y por Roger Príncep -el niño de El Orfanato-; notables Fernando Cayo y los veteranos Luis Varela y José Ángel Egido; muy bien Carmen Machi -quién me diría que yo iba a decir esto de una actriz que reconozco que no me caía excesivamente simpática-… y maravilloso «Miliki», don Emilio Aragón Bermúdez, el señor padre del «jefe», cuya breve intervención es lo mejor, lo más bello y lo más emotivo de todo el film.
En resumen, Pájaros de papel es una película que, sin «cortar» las dos orejas, hay que ir a verla en cuanto se pueda pese a lo que digan otras críticas; porque te llega al corazón.
Bordeando lo sublime
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, General on 17 febrero 2010
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: The Road (La carretera)
DIRECTOR: John Hillcoat
GUIÓN: John Hillcoat y Cormac McCarthy
REPARTO: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce
GÉNERO: Drama
NACIONALIDAD: USA (2009)
DURACIÓN: 109 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)
Según la definición del escritor griego Longino, «lo sublime» consiste esencialmente en la extrema belleza, capaz de llevarnos a un éxtasis más allá de nuestra capacidad racional, hasta tal punto de llegar a provocar dolor al ser casi imposible de asimilar.
Estrictamente no es eso lo que The Road causa al espectador, pero sí una sensación muy similar. Porque esta película, como obra de arte, es extremadamente bella, casi una obra maestra; pero, paradójicamente, hay momentos en los que el dolor, en vez del placer, es lo que invade principalmente a aquellos que la están viendo.
Dolor causado no por la imposibilidad de asimilar el éxtasis; sino porque el propio desarrollo de la historia, en un entorno tan catastrófico como el que se nos presenta, hace que nos metamos de lleno en la misma; que vivamos al máximo el drama del ser humano, centrado en ese padre y ese hijo que intentan sobrevivir tras producirse una especie de apocalipsis que hace que el mundo quede sumido en un ambiente realmente desolador.
The Road , por todo ello, no es agradable de ver, ni mucho menos; pero tiene muchas papeletas para convertirse en la película del año, por diversas razones.
La primera de ellas es el tratamiento que se da de las relaciones humanas en general, y de las de padre e hijo en particular. Es tan conmovedor como impresionante contemplar la lucha del progenitor por intentar sacar adelante a su pequeño vástago, rayando el fanatismo, sin desfallecer ante la nada más absoluta; ante la angustia que causa ver cómo luchan constantemente contra molinos de viento.
La segunda, el mensaje de esperanza que se extrae al final, que nos dice que toda esa lucha, pese al terrible presente y futuro, puede que no sea en vano; y la tercera, por las impecables interpretaciones de la pareja protagonista.
Es muy probable que, cuando termine la carrera de Viggo Mortensen, The Road sea considerada si no como la mejor interpretación de su vida -porque todavía le queda, afortunadamente- sí al menos como la película que terminó de consagrarle como uno de los grandes actores del «planeta cine». Su actuación es, simplemente, perfecta, colmando todas las expectativas que tanto el público como la crítica han puesto sobre él.
Y dándole la réplica tenemos a un joven actor australiano, Kodi Smit-McPhee, que se ha revelado como una de las promesas más destacadas para los próximos años. La química que se observa entre Mortensen y Smit-McPhee es genial, siendo la principal razón para conseguir que el público se introduzca plenamente dentro de la historia.
The Road no ha entrado en ninguna de las listas de candidatos a los Óscars de este año. No estoy de acuerdo para nada, pero tampoco me sorprende porque, viendo la trayectoria habitual de los premios de la academia de Hollywood, no es una película que esté dentro del tipo de films que se suelen incluir. Lo que no quita para que roce la calificación de «obra maestra» -si es que no la alcanza- y para que la recomiende a los buenos aficionados al cine, quienes se sentirán un tanto agobiados durante la proyección, pero para nada defraudados. Porque lo sublime -o casi sublime- es lo que tiene.
Eastwood y Freeman nos vuelven a emocionar
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 5 febrero 2010
CRÍTICA DE CINE
PELÍCULA: INVICTUS
DIRECTOR: Clint Eastwood
GUIÓN: Anthony Peckham y John Carlin
REPARTO: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Patrick Mofokeng, Matt Stern
GÉNERO: Drama histórico
NACIONALIDAD: USA
DURACIÓN: 134 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)
Una vez más, Clint Eastwood vuelve a demostrar el porqué de su prestigio tan justamente ganado a lo largo de toda su carrera, con esta adaptación de la obra del periodista John Carlin El factor humano.
No es su mejor título porque, en comparación con otros, adolece de pequeñas imperfecciones que hacen que, personalmente, me haya decantado por no otorgarle la cuarta estrella en mi calificación; pero la sensación que se desprende al ver Invictus es la de haber contemplado una historia muy bien planteada y magníficamente contada: la de cómo Nelson Mandela, tras salir de la cárcel en 1990 y tras ser elegido presidente de Sudáfrica en 1994, consigue unificar el sentimiento de un país -caracterizado durante siglos por el «apartheid» o discriminación racial- a través de su apoyo al equipo nacional de rugby (los «Springboks») y su participación en la Copa del Mundo de 1995, organizada por la nación sudafricana. El viejo Clint, una vez más, consigue llegar al corazón de la gente no ya por la historia en sí, sino también por su manera de narrarla.
Para ello se vale de la inestimable aportación de Morgan Freeman, que desempeña su papel de tal forma que el espectador, sentado en su butaca, realmente llega a dudar de si es él o es, verdaderamente, Nelson Mandela. La actuación de Freeman es sensacional, metiéndose por completo en la piel de Mandela y consiguiendo que veamos la imagen más fidedigna posible del histórico dirigente sudafricano. Freeman, además, tiene un perfecto complemento en Matt Damon, quien también borda su secundario papel como François Pienaar, capitán de los «Springboks», aquél que ayuda a Mandela a que cumpla su objetivo.
Asimismo, sobresaliente es la ambientación -desde la enorme diferencia existente entre los diferentes barrios de las principales ciudades del país, hasta la visita a la celda en la que, supuestamente, estuvo encerrado Mandela durante 27 años-, así como también la recreación de todas y cada una de las escenas de rugby, incluida la célebre «haka» maorí que bailan los jugadores de Nueva Zelanda antes de cada partido. Dichas escenas son fieles al 100% -inclusive las provocadamente ridículas patadas de inicio y reinicio del juego de los «All Blacks»- no ya sólo a lo que ocurrió durante aquella Copa del Mundo, sino también al desarrollo del deporte del balón ovalado. Posiblemente aquellos que no estén excesivamente familiarizados con el rugby tendrán algún problemilla a la hora de seguir la evolución de los diferentes encuentros a los que se hace mención, pero no demasiadas.
No obstante lo expuesto, debo comentar que uno de los fallos más visibles que tiene la película es la excesiva duración de la parte en la que se refleja la final entre Sudáfrica y Nueva Zelanda; es paradójico que lo destaque yo, que soy un gran aficionado al deporte en general, pero es lo que yo pienso. Obviamente, supongo que a los que compartan afición conmigo dicho fragmento no les resultará tan pesado como a los demás; pero para mí éste es uno de los pequeños errores que imposibilitan, junto a que no es una película hecha con excesivos alardes en general, que Invictus sea catalogada como una obra maestra.
Aún así, aseguro que el público se va a marchar más que satisfecho de la sala porque el film es propicio para ello. Y, pese a no verla merecedora del Óscar -principalmente por los fallitos a los que he hecho referencia-, me cuesta creer que la hayan dejado fuera de las nominaciones, más aún cuando el número de finalistas en la categoría de «Mejor Película» este año se ha ampliado a diez, en lugar de los cinco tradicionales.
Claro que mi sorpresa es relativa, conociendo los peculiares criterios que, en bastantes ocasiones, sigue la Academia de Hollywood a la hora de otorgar sus premios. Dejémoslo en cuestión de gustos…

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