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Valioso empate en Balaídos (1-1)

El Betis ha cosechado esta mañana un importante empate a uno en casa del Celta, en el encuentro de la 11ª jornada de Segunda División; lo que le permite mantener el liderato con tres puntos de ventaja sobre el Rayo Vallecano y cuatro sobre los vigueses.

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Fue un partido bonito, duro y, por momentos, polémico; casi más propio de Primera División que de Segunda, con un Celta que dominó durante gran parte del tiempo de juego y con un Betis que no le perdió la cara al choque, logrando en la segunda parte igualar el tanto celtiña y pudiendo, incluso, haberse llevado la victoria.

El Celta salió muy enchufado, lo que rápidamente se tradujo en peligrosas llegadas a la meta de Goitia. De Lucas y David Rodríguez marraron, antes de los cinco minutos, las dos mejores ocasiones de su equipo en el primer período, gol aparte.

Posible penalti del Betis… y gol ilegal del Celta
Tras unos minutos en los que el Betis se sacudió el dominio vigués, los locales despertaron de nuevo a raíz de una de las muchas jugadas polémicas que hubo en el encuentro. Un centro desde la derecha impactó, al caer el balón, en la mano de Miguel Lopes, reclamando penalti todo Balaídos.

Una acción involuntaria del lateral portugués, pero lo cierto es que el árbitro, el pésimo Ceballos Silva -y sus asistentes- pudo haber pitado la pena máxima perfectamente, ya que la mano fue bastante clara y flagrante; tan flagrante como la que dio origen al gol del Celta.

A los 33 minutos, con Miguel Lopes en la banda esperando volver, un fallo de Momo lo aprovechó Hugo Mallo para llevarse el balón ayudándose voluntariamente de forma ilegal, pero Ceballos Silva dejó seguir. El centro raso del lateral vigués lo remató de primeras y de forma impecable Álex López, adelantando -merecidamente- al Celta en el marcador.

Pepe Mel, visiblemente cabreado, vio que algo no funcionaba, y por ello quitó en el descanso a Beñat y a Momo para dar entrada a Israel y a Jorge Molina. No obstante, el dominio seguía siendo del Celta, que gozó de una clara ocasión para haber ampliado el marcador. Trashorras, en buena posición, mandó al palo un centro desde la derecha.

Salva fabrica y Rubén empata
Fue entonces cuando salió a relucir la calidad y la pegada del Betis, y en el minuto 73 Salva Sevilla le mandó un pase de maestro a Rubén Castro, que regateó al meta local y marcó el 1-1 en la única ocasión de la que dispuso en todo el partido. Otro gol más para el delantero canario, el mejor hombre en ataque del Betis en las once jornadas que llevamos de liga.

El encuentro cambió totalmente de dinámica, y el Celta acusó el golpe. El Betis aumentó su número de llegadas a la portería de Falcón, pero entonces volvió a surgir el asistente de Ceballos Silva, quien abortó dos claras llegadas de Rubén Castro y de Jorge Molina por sendos fueras de juego totalmente inexistentes.

Sin embargo, la ocasión más clara de toda la mañana aún estaba por llegar. Una apertura a la derecha hacia Rubén Castro la envió fuera en la boca del gol Jorge Molina, después de que Emana también hubiese pifiado su remate. No sólo eso, el camerunés se lesionó en el tobillo en esa jugada y tuvo que ser retirado. Esperemos que el alcance de la lesión no sea excesivo.

El correcalles en el que se convirtieron los minutos finales -con algún que otro calentoncillo sin importancia- finalizó cuando Ceballos Silva pitó el final del encuentro. Empate a uno que sabe bastante bien en la casa bética, antes de una semana en la que deberá viajar a Zaragoza para remontar el 0-1 de la Copa y, sobre todo, recibir al Xerez el próximo sábado.

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Encuentran muerto a Gómez Porrúa, uno de los administradores del Betis

Está visto que en el Betis no se puede tener ni un solo momento de felicidad. Con el equipo líder indiscutible en Segunda tras golear ayer al Rayo Vallecano, y en el día en el que se cumplen cinco años de la gran victoria sobre el Chelsea en la Champions, esta mañana se ha producido una noticia que, obviamente, eclipsa todo aquello por lo que el beticismo, por fin, podía tener un motivo de celebración.

En el mediodía de hoy hemos conocido, a través de Radio Marca, la noticia del fallecimiento de Juan Manuel Gómez Porrúa, uno de los tres hombres que administraban judicialmente las acciones de Farusa/Manuel Ruiz de Lopera junto a Rafael Gordillo y al economista Luis Ruiz de Huidobro.

Porrúa ha sido encontrado muerto en su propio domicilio -en su cama, más concretamente-, desconociéndose todavía las causas del fatal desenlace.

El abogado, nombrado por la jueza Alaya junto a Gordillo y a Huidobro como administradores de la mayoría accionarial de Lopera el pasado quince de julio, deja mujer y un hijo. Su cuerpo será trasladado al Instituto Anatómico Forense de Sevilla, donde se le realizará la pertinente autopsia.

Desde Dame un silbidito le mandamos nuestras muestras de condolencia tanto a la esposa como al hijo de Porrúa; y esperamos con incertidumbre -como la gran mayoría de los béticos- para ver cómo puede afectar esto al futuro próximo institucional del Real Betis Balompié.

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Betis-Chelsea: la gran victoria europea en la mágica noche de Champions heliopolitana

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (15)

El primero de noviembre siempre es un día muy especial, el Día de Todos los Santos; el día en el que muchas personas acuden a recordar a sus antepasados que descansan en paz en sus respectivos cementerios; el día en el que más de uno y más de dos, sobre todo en Sevilla, se acercan a ver la tradicional puesta en escena de Don Juan Tenorio -yo lo hice el pasado sábado-… pero para los béticos también es un día muy significativo.

No en vano hoy se cumplen cinco años del triunfo más importante del conjunto bético en sus nueve años de participaciones en competiciones europeas; la última jornada verdaderamente de gloria vivida, hasta la fecha, por la sufrida afición verdiblanca: la noche en la que el Betis alcanzó su cénit, el punto más alto al que ha llegado en toda su historia. Una noche de Champions; aquélla, en definitiva, en la que el todopoderoso e imbatido Chelsea hincó la rodilla (1-0) en el estadio Manuel Ruiz de Lopera.

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1 de noviembre de 2005. 20:45 horas. El Betis, vigente campeón de la Copa del Rey entrenado por el mítico Lorenzo Serra Ferrer, afrontaba la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, competición para la que, como creo que todos recordamos, se había clasificado por vez primera en su historia tras quedar en cuarto lugar en la liga española y tras eliminar en la fase previa al equipo que, un año antes, había alcanzado la final, el Mónaco.

Era el Betis de Joaquín, de Edu, de Oliveira, de Capi, de Varela, de Rivas, de Juanito, y de Dani, el héroe de la Copa y el delantero que más y mejor rentabilidad le ha sacado a sus no demasiados goles. Entre todos consiguieron el sueño de poder escuchar la mítica pieza de Haendel en el coliseo heliopolitano, algo que jamás en la historia había sucedido, y algo que, hoy en día, parece tremendamente complicado que vuelva a ocurrir.

Al partir en el último de los bombos -una participación en la UEFA desde 1998 no daba para más-, al Betis le tocó el peor de los grupos posibles en liza, con el campeón Liverpool, el Chelsea de Roman Abramovich, y un histórico -en horas bajas, todo sea dicho- como el Anderlecht.

Tres puntos acumulaban los verdiblancos después de las tres primeras jornadas, fruto del triunfo por 0-1 ante los belgas y de las derrotas por 1-2 y 4-0 respectivamente frente a Liverpool y Chelsea. Si a ello le unimos la delicada situación que el equipo atravesaba en la liga, quien más quien menos aventuraba un paseo de los londinenses -invictos en competición oficial desde las semifinales de la Champions de la temporada anterior- en Heliópolis.

Pero el Chelsea, desconocedor por completo de la tradicional idiosincrasia del club de las trece barras, no sabía lo que le esperaba. Con un tal José Mourinho al frente, y con unos tales John Terry, Ricardo Carvalho, Frank Lampard, Mickael Essien, Arjen Robben o Didier Drogba entre otros como estrellas, el club de Stamford Bridge pensaba sacar de manera más o menos sencilla una victoria que le permitiera seguir al frente de la clasificación en el grupo. La sorpresa que se llevaron, noventa y pocos minutos más tarde, sería descomunal.

Lleno hasta la bandera
El Ruiz de Lopera estaba completamente abarrotado, viviéndose el que quizás sea el ambiente más impresionante que se haya podido vivir nunca en un campo de fútbol, al menos entre los que servidor de ustedes ha podido disfrutar.

Sobre el campo, los siguientes jugadores: por el Betis -con Serra Ferrer en el banquillo- Contreras; Varela, Juanito, Melli, Nano; Arzu, Rivera; Joaquín, Capi, Edu; y Oliveira. Por el Chelsea, Mourinho sacó a Cech; Ferreira, Carvalho, Terry, Gallas; Essien, Makelele, Lampard; Joe Cole, Gudjohnsen y Robben.

Para que la empresa fuese más difícil, a los 20 minutos el Betis había perdido ya a dos hombres por sendas lesiones, graves además: el primero fue Nano, en una jugada fortuita, teniendo que ser sustituido por el italiano Paolo Castellini; y el segundo… el segundo fue ni más ni menos que Ricardo Oliveira, el goleador.

Apenas tres minutos después del percance de Nano, Oliveira luchó por un balón con Carvalho casi en la línea de fondo del ataque bético, con tan mala suerte que, tras el despeje del portugués, su rodilla le hizo un mal giro al clavar los tacos en el césped. Resultado: rotura de ligamentos. Un giro fatal que estremeció a todos los que nos dimos cita en el Ruiz de Lopera y que, a la larga, supuso el fin de la primera etapa del brasileño como jugador del Betis. Dani fue llamado por Serra Ferrer para que, como alma que lleva el diablo, se incorporase al campo.

Todo estaba en contra; sin embargo en ese mismo momento surgió, como en otros tantos a lo largo de su centenaria historia, el espíritu del «Currobetis«. Los jugadores verdiblancos se conjuraron para que en esa noche tan especial apenas si se notaran las ausencias; y vaya si lo lograron.

Dani, una vez más, el héroe
Con un inmenso Rivera en el centro del campo, el Betis hilvanó a los 27 minutos la mejor jugada de todo el partido. El balón fue circulando de derecha a izquierda hasta que Rivera se la dio a Capi quien, desde la banda zurda, inició una incursión letal hacia el área del Chelsea. El camero dio un pase raso al interior del área que Edu dejó pasar ante Terry y Dani, solo en el área pequeña, aguantó la tarascada de Gallas y batió por bajo a Cech.

No podía ser otro. Dani, un hombre maltratado por el fútbol en general en forma de lesiones y por la prensa deportiva madrileña en particular, era, una vez más, aquél que estaba llamado a erigirse en héroe del Betis. Como casi siempre, nadie contaba con él; había tenido que salir precipitadamente por la lesión de un compañero. Pero, como cinco meses antes en la final de Copa contra Osasuna; como haría un año después también en Copa en el Bernabéu; y como en más de uno y más de dos oportunos encuentros de liga, el trianero fue el autor de un nuevo gol histórico para el Betis.

Un gol con el que tronó todo el estadio y que sorprendió a todo el Chelsea, empezando por el señor Mourinho, que en el descanso tiró de artillería y dio entrada a Drogba, a quien había reservado de inicio. El segundo tiempo fue un monólogo en ataque del Chelsea, ante un Betis que se defendió como un verdadero equipo, entre otras cosas porque «jugó» con doce.

La magia de la afición llevó en volandas al equipo
Mejor dicho, con 50.000 hombres de más -la entrada total del Ruiz de Lopera descontando la representación visitante-, gracias al espectacular empuje de su hinchada. La afición presionó como nunca en cada ataque londinense, haciendo tal cantidad de ruido golpeando los asientos que éste que suscribe debió taparse constantemente los oídos so pena de quedarse sordo por completo.

La presión de la grada surtió efecto, porque pese al empuje de los de Mourinho, el Chelsea tan sólo gozó de una ocasión verdaderamente clara de gol, propiciada por los dos extremos sustitutos. A los 71 minutos el irlandés Duff recibió por la izquierda un pase de Lampard y mandó un balón cruzado a través del área al lado contrario que recogió Whright-Phillips. Éste pasó la pelota al centro y Essien, desde el suelo, remató raso para que el esférico impactara en ambos palos, quedándose finalmente Contreras con él. El Ruiz de Lopera respiró profundo, y luego se sonrió por la fortuna que, por una vez, había acompañado a su equipo en el partido.

El invicto Chelsea no pudo ni tan siquiera empatar en los minutos que quedaban, y cayó por primera vez en la temporada. Tuvieron que ser el Betis y Heliópolis sus verdugos. Los béticos celebraron -celebramos- como se merecía un triunfo que a lo mejor para otros habría resultado insignificante, pero que para el Betis, debutante en la Champions y en el grupo más complicado, era casi como ganar un título; sobre todo porque al día siguiente toda Europa habló de él como el primer equipo capaz de tumbar al multimillonario conjunto de Roman Abramovich y de José Mourinho.

La andadura del Betis en la Champions acabó en la siguiente jornada pese a sacar un empate de Anfield Road -nos quedamos terceros y pasamos a jugar la UEFA, donde caímos en octavos de final-; pero al Chelsea aquella derrota le costó el primer puesto del grupo y, a la larga, enfrentarse en la siguiente ronda al que resultó ser el «coco» de la temporada: el Barça de Rijkaard, campeón a la postre de Liga y de Europa.

Desde entonces, todo o casi todo han sido desgracias para la Sevilla bética, hasta el punto de encontrarnos en la situación en la que actualmente estamos. Ojalá el gran inicio de la actual campaña, con un equipo nuevo y joven, marque el comienzo de una época de mayor tranquilidad y prosperidad tanto para el club como para su fiel afición.

Aunque, pase lo que pase a partir de ahora, cada uno de noviembre seguiremos recordando que tal día como hoy, allá por 2005 y en su primera participación en la Champions David –el Betis– fue capaz de vencer, una vez más, a Goliath –el Chelsea-.

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El Betis, más líder tras golear al Rayo (4-0)

Para muchos, ésta era la primera reválida del Betis. Daba igual que los verdiblancos se hubieran impuesto ya en «plazas» tan complicadas como Elche y -esta temporada- Salamanca, y que otro «gallito» como el Valladolid hubiera hincado la rodilla en el estadio bético. El encuentro de la décima jornada ante el Rayo Vallecano, quizás el mejor equipo de la categoría hasta el momento junto a los de Mel, iba a ser una excelente piedra de toque para medir el momento real del equipo.

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Y para ser la primera reválida, el Betis no la ha superado nada, pero que nada mal. Los heliopolitanos han machacado a los de Vallecas en el Benito Villamarín -primer partido de liga con la denominación clásica- por 4-0, marcando ya las primeras distancias medianamente considerables en la clasificación con respecto a sus perseguidores.

Un contundente resultado, logrado no bajo la vía del buen juego y del apabullamiento, sino por la efectividad. Es lo que tiene este equipo, al menos en este primer tercio de la campaña: si juega de modo vistoso te puede meter un saco; pero si no lo hace, también.

Porque esta mañana, a excepción del primer cuarto de hora, el balón no ha sido del Betis, sino del Rayo, un muy buen equipo en el que parece haber perdurado el buen gusto de su ex entrenador -hoy en el banquillo rival-, pero que, al menos hoy, ha sido cándido como sí solo a la hora de poner en aprietos a los locales.

Los béticos, pese al infame aspecto del terreno de juego -menos mal que hoy mismo ya empiezan a resembrarlo-, consiguieron que el balón rodara más o menos a su gusto en los primeros minutos de partido, y a los catorce minutos abrieron el marcador. Una falta lateral botada por Salva Sevilla encontró el afortunado «remate» de Javi Fuego. El golpeo del centrocampista almeriense se envenenó de tal forma que el rayista no pudo despejar con corrección, alojando la pelota en su propia portería.

El partido ya estaba como quería el Betis; pero entonces el Rayo se hizo dueño del balón y comenzó a rondar el área de Goitia. Iriney y Beñat sufrían ante el despliegue físico de veteranos como Movilla y Míchel, y ante la notable labor de Trejo, Borja García y Delibasic, en la delantera.

La posesión había cambiado de bando, aunque la excelente labor en el centro de la defensa de Miki Roqué y Dorado impidió que los vallecanos gozaran de una sola ocasión para hacer el empate, ante un Betis que, en ataque, sólo vivía de algún contragolpe llevado, cómo no, por Emana.

Zas, zas… y 3-0 en un momento
Al descanso el Rayo no había podido aprovechar su momento, y eso el Betis se lo haría pagar en unos primeros minutos del segundo tiempo espectaculares. En el 49 Beñat le robó el balón a Movilla y montó, junto a Emana, un contragolpe letal. El camerunés le devolvió el pase en la frontal del área y el vizcaíno batió a Cobeño con un derechazo inapelable. Segundo gol en la liga de la gran revelación del año en Segunda División.

Pero el Betis quiso más, y aprovechó el desconcierto rayista para sentenciar poco después gracias a su goleador, el canario ex rayista Rubén Castro, quien tras dar un pase de fábula a Salva Sevilla hacia el interior del área aprovechó el rechace de Cobeño, que había salido a los pies del almeriense, para marcar a puerta vacía. Tres a cero y sin maravillar; a este Betis no le hace falta.

Sólo entonces dispuso el Rayo de alguna que otra ocasión. La más clara la tuvo David Aganzo mediada la segunda mitad, pero su disparo a bocajarro tras la dejada de un compañero encontró una sobresaliente respuesta de Goitia, cuando el 3-1 ya se cantaba.

Fue poco menos que un espejismo. El Betis cerró el marcador a seis minutos del final, tras un -tonto- penalti a Rubén Castro que transformó, a lo Panenka, Achille Emana. Entonces comenzaron a aflorar los malos modos en los jugadores rayistas, sobre todo en Cobeño.

El guardameta rayista, suplente años ha en el Sevilla, se encaró con Emana porque, según sus palabras, poco menos que se había reído de él al ejecutar el penalti. Comprendemos la frustración del ex sevillista, hasta entonces el portero menos goleado de Segunda, por salir «escaldado» del campo del Betis -más conociendo su pasado-, pero hombre, esas no son formas. Porque por esa regla de tres, por ejemplo, Sepp Maier debería haber cogido a Panenka en el 76 y, prácticamente, haberlo zarandeado después de haber convertido así su penalti.

Emana, mucho más elegante -aunque arriesgado por no haber ignorado a Cobeño sobre el campo-, respondió al rayista al terminar el partido con un simple «cada cual tira los penaltis como quiere». En resumen, lo que debería hacer Cobeño es aplicar toda la energía y toda la mala leche que ha soltado tras el cuarto gol la semana que viene. Porque su equipo lleva ya tres jornadas sin ganar y, en seis días, visita Vallecas el Valladolid. Un partido que su equipo necesita sacar adelante para que los pucelanos no le superen en la clasificación.

Por su parte el Betis, tras diez fechas, saca ya cuatro puntos al Celta, cinco al Rayo y siete al Valladolid; y el próximo domingo, también en horario matinal, tiene una ocasión pintiparada para alejar a los vigueses en tres puntos más. Visto lo visto, y reconociendo la enorme dificultad del choque, que se echen a temblar.

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Importante golpe de mano del Betis en Salamanca (0-3) el día en el que El Helmántico se temió lo peor

Gran victoria la que consiguió ayer el Betis en el terreno de uno de los que, hasta ahora, se están convirtiendo en sus rivales directos, el Salamanca. En el mismo lugar en el que prácticamente perdieron el ascenso la temporada pasada, los goles de Rubén Castro y Emana (2) pusieron un inapelable 0-3 en el marcador de El Helmántico.

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Pero durante varios minutos el fútbol pasó completamente a un segundo plano, porque sobre el estadio charro se mascó la tragedia. Sobre el minuto 10 de la segunda parte el jugador del Salamanca Miguel García cayó desplomado sobre el césped, víctima de una parada cardiorrespiratoria.

Las imágenes de la caída fueron espeluznantes; los propios compañeros de Miguel lloraban desconsoladamente porque verdaderamente se temían lo peor; pero afortunadamente José Ignacio Garrido y Tomás Calero, médicos del Salamanca y del Betis respectivamente, saltaron con celeridad para abrirle una vía respiratoria y, posteriormente, aplicar un desfibrilador restableciendo así el normal ritmo cardíaco del jugador.

Miguel García abandonó el terreno de juego consciente hacia el Hospital Clínico de Salamanca, donde permanece estable en la UCI, según ha informado hace pocos minutos el club charro.

Hasta ese momento el partido se había desarrollado con normalidad. En la primera parte el Betis había marcado dos goles entre los minutos 23 y 24. Primero fue Rubén Castro quien abrió la cuenta rematando a la red un centro de cabeza desde la derecha tras un córner desde el lado contrario; y uno más tarde Emana conectó un cañonazo desde 25-30 metros que batió irremisiblemente a Biel Ribas.

Tras el enorme susto por el percance de Miguel García el partido quedó bastante deslucido. Pese a la animosidad del Salamanca por intentar levantar el choque y ofrecérselo a su compañero, las ocasiones más claras siguieron siendo del Betis, hasta que los verdiblancos -ayer de morado y pantalón blanco- cerraron el partido en el minuto 86 por medio de Emana, que cañoneó a la red un buen pase de Rubén Castro dentro del área.

El Betis es líder en solitario tras los empates de Rayo y Celta, precisamente los dos equipos contra los que se medirá las dos próximas semanas. Y entre medias, la Copa contra el Zaragoza. Pero, de momento, el primer «Tourmalet» de Segunda no ha podido comenzar mejor. Que dure. Para Miguel García y para el Salamanca, mucho ánimo; al menos -que no es poco, visto lo visto- el jugador podrá contarlo.

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Dos córners dieron el liderato al Betis (2-1)

El Betis ha recuperado en la presente jornada, la octava, la cabeza de la tabla en Segunda. Y lo ha hecho después de vencer ayer sábado por 2-1 a un rival aparentemente asequible como el Girona, pero que le planteó un partido muy complicado. Los empates de Celta y Rayo hacen que los béticos manden con 19 puntos, los mismos, eso sí, que vigueses y madrileños, y dos más que el Salamanca, su próximo rival.

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El equipo de Pepe Mel tenía bastantes bajas, y eso se notó en la alineación inicial, plagada de canteranos. Al técnico se le venía una complicada papeleta, la de sustituir en el centro del campo a Emana e Iriney, ambos sancionados, y para ello alineó a Beñat y Cañas, con Ezequiel e Israel más adelantados, y Miki Roqué completando la nómina de canteranos en el equipo inicial.

Experimento éste que, quizás por la juventud del once, quizás por la falta de conexión al apenas haber jugado juntos, no salió bien en la primera mitad. El juego del equipo no fue nada fluido, y el empuje inicial acabó amainando ante el buen hacer del Girona, un equipo que ya ganó en el Ruiz de Lopera -próximamente de nuevo Benito Villamarín– la pasada temporada y que en ésta andaba más que dispuesto a volver a liarla.

Los catalanes, liderados por el ex céltico Jandro, fueron tomando poco a poco el mando de la situación, y pasada la media hora avisaron seriamente gracias a la visión de juego del centrocampista y a un despiste monumental de la defensa, incapaz de cubrir por la derecha el hueco dejado por Miguel Lopes. Despotovic envió fuera el gran pase de su compañero.

Más acierto tendría Moha. En el minuto 41 se repitió la jugada: pase de Jandro al espacio dejado por el lateral portugués del Betis, control magnífico del veterano zurdo y zapatazo que entró por toda la escuadra.

Las cosas se ponían mal para el Betis, y Mel se la jugó haciendo reaparecer tras el descanso a Jorge Molina. El delantero centro bético volvió tras mes y medio de baja, sustituyendo a Ezequiel; mientras que Juande hizo lo propio con Cañas. Además, el técnico debió hacer especial hincapié a sus jugadores en el aprovechamiento de las jugadas a balón parado -que tan buen resultado están dando- ante la falta de fluidez en la elaboración de las jugadas.

Y decimos que debió hacer especial hincapié porque así volteó el Betis la contienda. A los 9 minutos Miki Roqué cabeceó de forma espléndida un córner de Beñat logrando el empate; y quince más tarde otro saque de esquina del medio vizcaíno propició el gol de la victoria. El meta del Girona falló en su salida y Chechu Dorado, muy oportuno, metió su pierna derecha y logró el 2-1. Dos goles de los dos centrales.

Los catalanes protestaron una posible falta al portero en el salto de Jorge Molina en el segundo de ayer, y pudo haber sido así, si bien hay un jugador del Girona que también interviene en el choque y que podría ser el verdadero causante de que su compañero perdiera el balón.

Cinco goles son los que ya ha marcado el Betis de jugadas iniciadas desde el córner -más el de Rubén Castro al Valladolid, que fue en una falta lateral cercana a la esquina del campo-, algo realmente inverosímil en campañas anteriores.

El Girona se enrabietó en los veinte minutos que restaban y puso en apuros la portería de Goitia. Peragón remachó en el segundo palo un cabezazo de Kiko Ratón minutos después del segundo tanto bético, pero el ex delantero del Rayo estaba en claro fuera de juego. El propio Peragón pudo empatar en la jugada final, pero su disparo, por fortuna para los intereses béticos, se marchó fuera.

Se sufrió pero se ganó. Cierto es que el Girona no es el rival más fuerte que va a pasar este año por el estadio bético, pero los verdiblancos, con un equipo de circunstancias, al menos volvieron a dar muestras de su capacidad de reacción y también de poseer recursos en las jugadas de estrategia, algo que año tras año siempre da a cualquier equipo una buena cantidad de puntos cuando los partidos se complican.

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El Betis, con uno menos, deja escapar dos puntos en Las Palmas (2-2)

Hubiera supuesto un gran golpe de efecto, pero una falta tonta en el minuto 92 lo dejó simplemente en buen resultado. El Betis, con diez jugadores durante la mitad del segundo tiempo, ha estado a punto de «asaltar» uno de los feudos más difíciles de toda la Segunda División, al menos en los comienzos de la temporada; pero al final se ha tenido que conformar con un empate a dos en el Estadio de Gran Canaria ante la invicta U.D. Las Palmas.

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Ha sido un encuentro típico de dos equipos candidatos al ascenso. Los locales imprimieron un ritmo endiablado al juego durante toda la primera parte, presionando a un Betis -sin Salva Sevilla pero de nuevo con Beñat- que se veía sorprendido por la movilidad de los jóvenes jugadores canarios.

No obstante, las mejores ocasiones fueron para los béticos. Caffa falló dos mano a mano ante el portero canario, uno de salida y otro minutos más tarde; mientras que Miguel Lopes hizo lo propio a los doce. Las Palmas tenía más tiempo el balón y rondaba en más ocasiones la meta de Goitia, pero sólo sumaba en su bagaje un gol cantado marrado por Cejudo, que envió fuera un rechace de Goitia con todo a su favor.

Hasta que los canarios se pusieron en ventaja. Una pérdida de Emana -hoy tristemente decisivo- a los 24 minutos la aprovecharon los canarios para meter un balón a la espalda de la defensa que aprovechó Guayre -uno de los pocos veteranos de este equipo- para ceder atrás y Jonathan Viera marcó a puerta vacía.

Los insulares pudieron haberse ido con el 2-0 al descanso, pero el árbitro, a instancias de su asistente, anuló el gol local porque Guayre, que desde el suelo estaba en fuera de juego, tocó el balón antes de que entrara en la meta bética.

En el segundo tiempo Mel dio entrada a Ezequiel por un nuevamente ineficaz Momo -a ver si las molestias le remiten de una vez, si es esa la causa de su bajo rendimiento-, y el sub 19 tardó muy poco en anotar el empate. A los siete minutos Ezequiel recibió un pase de Caffa y, desde la izquierda, se adentró en el área para batir al portero Barbosa por bajo, con la ayuda de un defensa.

El árbitro y Emana, tristes protagonistas
Parecía que todo empezaba a estar controlado, pero entonces aparecieron Emana… y el árbitro, todo sea dicho. Lesma López, un colegiado que por lo visto esta tarde está muy bien en Segunda y no más arriba, amonestó en primer lugar al camerunés de forma totalmente injusta por un presunto manotazo a un contrario. Poco más tarde el propio Emana protestó una nueva tarjeta sacada de forma rigurosa a Iriney, y Lesma López no dudó en mandarlo a la calle.

Sinceramente, creo que me iré de este mundo sin entender la actitud de algunos futbolistas. Cierto es que la protesta de Emana no fue ni mucho menos ostensible, pero cuando un árbitro va como iba el pésimo Lesma López -es decir, con unas ganas increíbles de echar a la presunta estrella visitante- lo que debe hacer uno es callarse y ya está, porque así flaco favor se le hace al equipo.

Aunque si el fútbol es tan bello es, precisamente, por su imprevisibilidad. Se suponía que Las Palmas iba a embotellar en su área a los béticos como en la primera parte, pero aunque el balón volvió a los pies de los jugadores canarios ni mucho menos fue así. Al contrario, fue el Betis quien se adelantó a falta de cinco minutos, tras un córner que lazó Beñat, peinó Miki Roqué -sustituto del lesionado Roversio- y remató el goleador Rubén Castro, que no quiso celebrar su gol por respeto al equipo en el que se formó. Pura estrategia.

Al final se escapó la victoria
Pero si de algo pueden pecar los jugadores béticos es de inexperiencia. Cuando más controlado tenían el partido pese a la inferioridad, la juventud de Miki Roqué le jugó una malísima pasada al hacer una falta extremadamente tonta cerca de la frontal del área, en el segundo de los cinco minutos de descuento. Sergio Suárez aprovechó la pésima colocación de Goitia y, por su palo y por bajo, rescató para los suyos un punto que les supo a gloria.

El Betis se va de las islas con la amargura por haber dejado escapar un triunfo que hubiese supuesto un golpetazo encima de la mesa, y también con el liderato perdido tras la victoria del Rayo; pero un punto en Las Palmas, aunque haya sido de esta forma, se puede considerar un buen resultado. Siempre, claro está, que no se repitan estos errores «in extremis» -por juventud o por lo que sea- que cuestan una serie de puntos que, por si las moscas, no deberían dejarse marchar.

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Clara victoria a medio gas (3-0)

El Betis ha solventado de manera bastante fácil su partido de la sexta jornada de liga en Segunda División. Los verdiblancos, sin forzar la máquina más que lo justito, se han deshecho en el estadio todavía llamado -aunque por poco tiempo- Manuel Ruiz de Lopera por 3-0 de uno de los rivales más modestos de la categoría, la Ponferradina, y suman 15 puntos de 18 posibles.

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Ante un equipo leonés ciertamente timorato en la primera mitad, dos chispazos les bastaron a los de Mel para decantar el encuentro a su favor. A los 23 minutos Emana, dentro del área, hizo de forma espectacular el 1-0. El trallazo del camerunés, sin dejar caer el balón, entró por la escuadra de la Ponferradina.

Dieciocho minutos más tarde, después de que Salva Sevilla pudiese hacer el segundo, un centro desde la derecha tras un córner no llegó a rematarlo Rubén Castro pero sí Roversio, quien en el segundo palo y a puerta vacía, hizo el gol prácticamente de la sentencia.

El equipo de la comarca del Bierzo salió en la segunda parte algo más decidido a hacer algo de daño a la defensa bética, pero su empeño duró muy poco. El Betis sesteó un poco y el encuentro se volvió algo aburrido. No obstante, pese a ello los locales dispusieron de algunas ocasiones clarísimas, en botas de Rubén Castro, Caffa o Salva Sevilla, que no materializaron por recrearse en exceso.

La Ponferradina pudo poner el susto en el cuerpo a los aficionados béticos cuando el ex sevillista Víctor Salas dispuso de una clara ocasión a cinco minutos del final. Goitia la desbarató con un paradón.

No obstante, al final, en el último segundo, el Betis pudo materializar una de sus ocasiones y cerrar el partido con buen sabor de boca. Una jugada de Ezequiel por la izquierda la remató el canterano con un disparo que rechazó defectuosamente el portero berciano y Rubén Castro, el goleador verdiblanco en ausencia de Jorge Molina, remachó de cabeza el definitivo 3-0, su cuarto gol en los cuatro últimos partidos.

Ahora el Betis espera una derrota del Rayo en Alcorcón para volver a colocarse como líder, algo que a estas alturas de la temporada tampoco tiene excesiva importancia. La semana que viene los heliopolitanos tendrán que solventar un complicado compromiso, en casa de uno de los rivales que han empezado bastante bien la temporada, la U.D. Las Palmas.

Edito (3-10-2010): El Rayo ha perdido por 2-0 en Alcorcón, con lo que el Betis, empatado a puntos con los rayistas y con el Celta, vuelve a la cabeza de la tabla.

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El Betis perdona y sufre su primera derrota de la temporada (2-1)

El Albacete ha acabado con la imbatibilidad de los verdiblancos al derrotarles por 2 a 1 en el Carlos Belmonte. El Betis no ha jugado un gran partido, pero ha sido superior a los manchegos en bastantes fases del mismo.

Sin embargo, su falta de clarividencia para culminar las jugadas de ataque le ha costado demasiado cara, y los goles de Tato y del paraguayo Cuevas han valido, lógicamente, más que el anotado por Rubén Castro.

El Betis se presentó con la ausencia por molestias de Beñat. El joven centrocampista vasco, aunque parezca mentira, es hoy por hoy un jugador casi imprescindible en el medio campo, y su baja se notó mas de lo deseable. Durante el primer tiempo los jugadores locales presionaron con acierto a la medular verdiblanca, impidiéndole el manejo del balón con fluidez.

A base de empuje el Albacete consiguió minimizar el peligro de los jugadores béticos, y también llegar en algunas ocasiones a la meta de Goitia. En una de ellas, a los 28 minutos, Belenguer se despistó ante Tato tras un buen pase de Verza, y el delantero del Albacete aprovechó esos metros concedidos para controlar y lanzar un zurdazo que limpió las telarañas de la meta bética.

No obstante, si algo tiene este Betis -al menos en el tramo inicial de la temporada-, es capacidad de reacción. Diez minutos más tarde, poco después de que Antonio López estrellara en el larguero un balón casi desde su casa, Rubén Castro recibió un pase en profundidad de Emana y batió al portero local por bajo, con mucha sangre fría.

En el segundo tiempo, como viene sucediendo en estos primeros encuentros, era el momento de que el Betis apretara y de que decantara el partido a su favor. Y ocasiones tuvo. Emana, Rubén Castro, Salva Sevilla, Israel… El Albacete no sabía desde dónde le llegaba esa avalancha; una avalancha, no obstante, un tanto desordenada y, sobre todo, poco contundente a la hora del disparo a puerta.

Los manchegos, que mediada la segunda parte debían haber llevado dos o tres goles más en su contra, volvieron a rehacerse gracias a la falta de acierto de su oponente, y en un despiste monumental de la defensa bética a la hora de hacer el fuera de juego, Alfredo lanzó una vaselina sobre Goitia que besó la parte superior del travesaño.

La entrada del ex internacional paraguayo Cuevas fue decisiva. Al poco de entrar el delantero del Albacete marcó el gol de la victoria (min. 78), en una desgraciada jugada para el Betis, ya que el disparo de Cuevas, flojísimo y que hubiese parado Goitia sin problemas, se envenenó de manera mortal tras dar en Belenguer.

De ahí al final el Betis se fue del partido y el Albacete hasta pudo marcar algún gol más, pero todo quedó en el 2-1. El Betis pierde el liderato por la victoria del Rayo ante el Huesca, pero eso no debe importar demasiado. Ahora toca reflexionar, analizar los errores cometidos, y empezar a pensar en el encuentro de dentro de siete días contra la Ponferradina.

Por cierto, «recadito» a los profesionales de Mediapro y de Marca TV: Juanjo Cañas y José Alberto Cañas no son el mismo jugador. El primero es el histórico de toda la vida, y el segundo es su sobrino. El primero tiene ya 38 «tacos» y lleva dos retirado del fútbol activo -cuatro fuera del Betis-; y el segundo tiene 23 y se está consolidando poco a poco en la primera plantilla. Y, por último, el primero tiene el pelo castaño y liso; mientras que el segundo es rubio y de pelo rizado. En el descargo de ustedes, eso sí, hay que decir que se dieron cuenta de su error y, minutos más tarde, rectificaron. Pero joder… un profesional tiene que estar mejor documentado y no cometer ese tipo de errores.

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Betis-Zaragoza, en la Copa

El Betis ya conoce a su rival en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Los verdiblancos, a quienes les iba a corresponder un equipo de Primera no europeo, se las verán con todo un clásico de este torneo, ahora en un mal momento: el Zaragoza.

Por su parte, del resto de emparejamientos, lo más destacado es que el Barça se medirá al Ceuta; el Madrid, al Murcia; y el otro equipo de la capital hispalense, el Sevilla, al Real Unión de Irún, todos ellos conjuntos de Segunda B.

Los partidos de ida se jugarán el 27 de octubre en la sede del equipo de menor categoría; y los de vuelta, el 10 de noviembre en el feudo de sus respectivos oponentes.

EMPAREJAMIENTOS:

Real Murcia-Real Madrid
Real Unión-Sevilla
Logroñés-Valencia
Ceuta-Barcelona
Poli Ejido-Villarreal
Universidad de Las Palmas-Atlético
Portugalete-Getafe
BETIS-ZARAGOZA
Xerez-Levante
Córdoba-Racing
Alcorcón-Athletic
Valladolid-Espanyol
Real Sociedad-Almería
Osasuna-Deportivo
Hércules-Málaga
Mallorca-Sporting

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