Archive for noviembre, 2010
Márquez completa el triplete español en motociclismo. Fórmula 1: todo para la carrera final
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 8 noviembre 2010
Marc Márquez se poclamó ayer campeón del mundo de 125cc en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, el último de la temporada 2010, rubricando el histórico triplete de los pilotos españoles en el mundial de Motociclismo.
El catalán era ya virtualmente campeón después de su exhibición la pasada semana en Portugal; y en Cheste se dedicó a rodar tranquilamente en una posición prudencial para no correr el riesgo de tirar por la borda el trabajo de todo el año y perder la corona en favor de Nico Terol.
Bradley Smith ganó -la única carrera que no ha vencido un español en toda la temporada- por delante de Terol y de Pol Espargaró; pero todas las miradas fueron para el cuarto clasificado. Márquez acompañó en el palmarés español de 2010 a Toni Elías (Moto2) y a Jorge Lorenzo (MotoGP), que despidió el año con una nueva exhibición enuna de las carreras más espectaculares de la temporada, por delante de Stoner y de Rossi, que se despidió de Yamaha en el podium.
El éxito de los españoles se ha completado finalmente, además del subcampeonato de Terol en 125, con los de Julián Simón (Moto2) y Dani Pedrosa (MotoGP), con el tercer puesto de Pol Espargaró (125) y con el récord mundial de puntos en una sola temporada de Lorenzo.
Todo a una carta en Abu Dhabi
Lo que todavía no tiene campeón de ningún tipo es el mundial de Fórmula 1. Fernando Alonso, tras el Gran Premio de Brasil, llegará este fin de semana a Abu Dhabi bastándole con un segundo puesto para hacerse con su tercer título, aunque con la preocupación de que los Red Bull siguen yendo como tiros.
Los coches de la popular bebida energética volvieron a hacer doblete tras el desastre de Corea, esta vez en Interlagos, aunque con el vencedor «equivocado». Sebastian Vettel ganó por delante de Mark Webber y del Ferrari de Alonso, que dispone de ocho puntos sobre el australiano, de catorce sobre el alemán y de 24 sobre un Hamilton que, con el cuarto puesto de ayer, lo tiene no imposible pero sí en chino. Button, ahora sí, se despidió definitivamente de sus opciones.
La carrera se decidió prácticamente en las primeras vueltas. Vettel y Webber rebasaron con facilidad en la salida y en las primeras curvas respectivamente al sorprendente «poleman» Nico Hulkenberg el cual les echó una «manita» inestimable al «detener» durante algunas vueltas a Fernando Alonso.
El asturiano se deshizo de Hamilton en la segunda vuelta forzando al inglés a cometer un error, pero tardó algunas más en adelantar al alemán de Williams. Cuando lo hizo rodó prácticamente al mismo ritmo que la cabeza de carrera, pero éstos ya se habían marchado.
Por delante Vettel apuraba sus opciones de título y no dejaba que Webber, el mejor colocado del equipo para pelear por el mundial, se le acercara en ningún momento a menos de segundo y medio.
Sólo un «safety car» provocado por el accidente del Force India de Vitantonio Liuzzi en la vuelta 51 le dio un poco de emoción a la carrera; y digo sólo un poco de emoción porque los doblados incrustados entre los cuatro grandes impidieron, en el relanzamiento cinco vueltas más tarde, que tuvieran opciones para rebasarse.
En las últimas vueltas Alonso se acercó progresivamente a un Webber que parecía conservar un poco su coche para la definitiva batalla, pero tiró la toalla a falta de dos giros. Red Bull se aseguró el título de constructores, y ahora deberá pensar muy seriamente la estrategia a seguir para el Gran Premio de Abu Dhabi.
Lo lógico sería, viendo que sus coches siguen siendo tan superiores cuando no cometen fallos, «hacer» ganar a Webber y que Vettel sea segundo, porque así el título de pilotos también sería de ellos. Pero si tenemos en cuenta que Vettel ganando como poco sobrepasaría a su compañero en la general, las cosas no están tan claras.
Todo dependerá de la posición que ocupe Alonso en las últimas vueltas. Si Vettel gana, al asturiano le bastaría con un cuarto puesto; mientras que si el que lo hace es Webber Fernando debería acabar segundo; aunque tampoco debemos olvidar que su Ferrari es el único coche capaz de rodar al mismo ritmo o incluso más rápido que los Red Bull.
Dejando a un lado posibles fallos mecánicos -que todo puede pasar-, si Alonso, al contrario que en Interlagos, no comete errores en su vuelta buena de clasificación y se coloca en parrilla justo por detrás de los Red Bull o por delante de alguno de ellos, estoy seguro de que no habrá que estar pendiente de ninguna componenda para ser campeón.
CLASIFICACIÓN (A falta de una carrera):
1º Fernando Alonso (España/Ferrari) 246 puntos
2º Mark Webber (Australia/Red Bull) 238
3º Sebastian Vettel (Alemania/Red Bull) 231
4º Lewis Hamiton (Gran Bretaña/McLaren) 222
5º Jenson Button (Gran Bretaña/McLaren) 199 (sin opciones ya)
Valioso empate en Balaídos (1-1)
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 7 noviembre 2010
El Betis ha cosechado esta mañana un importante empate a uno en casa del Celta, en el encuentro de la 11ª jornada de Segunda División; lo que le permite mantener el liderato con tres puntos de ventaja sobre el Rayo Vallecano y cuatro sobre los vigueses.
Fue un partido bonito, duro y, por momentos, polémico; casi más propio de Primera División que de Segunda, con un Celta que dominó durante gran parte del tiempo de juego y con un Betis que no le perdió la cara al choque, logrando en la segunda parte igualar el tanto celtiña y pudiendo, incluso, haberse llevado la victoria.
El Celta salió muy enchufado, lo que rápidamente se tradujo en peligrosas llegadas a la meta de Goitia. De Lucas y David Rodríguez marraron, antes de los cinco minutos, las dos mejores ocasiones de su equipo en el primer período, gol aparte.
Posible penalti del Betis… y gol ilegal del Celta
Tras unos minutos en los que el Betis se sacudió el dominio vigués, los locales despertaron de nuevo a raíz de una de las muchas jugadas polémicas que hubo en el encuentro. Un centro desde la derecha impactó, al caer el balón, en la mano de Miguel Lopes, reclamando penalti todo Balaídos.
Una acción involuntaria del lateral portugués, pero lo cierto es que el árbitro, el pésimo Ceballos Silva -y sus asistentes- pudo haber pitado la pena máxima perfectamente, ya que la mano fue bastante clara y flagrante; tan flagrante como la que dio origen al gol del Celta.
A los 33 minutos, con Miguel Lopes en la banda esperando volver, un fallo de Momo lo aprovechó Hugo Mallo para llevarse el balón ayudándose voluntariamente de forma ilegal, pero Ceballos Silva dejó seguir. El centro raso del lateral vigués lo remató de primeras y de forma impecable Álex López, adelantando -merecidamente- al Celta en el marcador.
Pepe Mel, visiblemente cabreado, vio que algo no funcionaba, y por ello quitó en el descanso a Beñat y a Momo para dar entrada a Israel y a Jorge Molina. No obstante, el dominio seguía siendo del Celta, que gozó de una clara ocasión para haber ampliado el marcador. Trashorras, en buena posición, mandó al palo un centro desde la derecha.
Salva fabrica y Rubén empata
Fue entonces cuando salió a relucir la calidad y la pegada del Betis, y en el minuto 73 Salva Sevilla le mandó un pase de maestro a Rubén Castro, que regateó al meta local y marcó el 1-1 en la única ocasión de la que dispuso en todo el partido. Otro gol más para el delantero canario, el mejor hombre en ataque del Betis en las once jornadas que llevamos de liga.
El encuentro cambió totalmente de dinámica, y el Celta acusó el golpe. El Betis aumentó su número de llegadas a la portería de Falcón, pero entonces volvió a surgir el asistente de Ceballos Silva, quien abortó dos claras llegadas de Rubén Castro y de Jorge Molina por sendos fueras de juego totalmente inexistentes.
Sin embargo, la ocasión más clara de toda la mañana aún estaba por llegar. Una apertura a la derecha hacia Rubén Castro la envió fuera en la boca del gol Jorge Molina, después de que Emana también hubiese pifiado su remate. No sólo eso, el camerunés se lesionó en el tobillo en esa jugada y tuvo que ser retirado. Esperemos que el alcance de la lesión no sea excesivo.
El correcalles en el que se convirtieron los minutos finales -con algún que otro calentoncillo sin importancia- finalizó cuando Ceballos Silva pitó el final del encuentro. Empate a uno que sabe bastante bien en la casa bética, antes de una semana en la que deberá viajar a Zaragoza para remontar el 0-1 de la Copa y, sobre todo, recibir al Xerez el próximo sábado.
Un Tenorio más que respetable
Posted by Víctor Díaz in Críticas cinéfilo-teatrales, Cultura y espectáculos, General on 3 noviembre 2010
CRÍTICA TEATRAL
OBRA: Don Juan Tenorio
AUTOR: José Zorrilla
COMPAÑÍA: Teatro Clásico de Sevilla
REPARTO: Moncho Sánchez-Diezma, Rebeca Torres, Roberto Quintana, Juan Luis Corrientes, Joserra Leza, Miguel Ángel López, Montse Rueda, Gina Escánez, Serafín Zapico, Paqui Montoya, Néstor Barea y Nacho Bravo
DIRECCIÓN: Teatro Clásico de Sevilla
LUGAR: Teatro Quintero (Sevilla)
DÍA: 30-10-2010
DURACIÓN: 90 minutos
CALIFICACIÓN: *** (Sobre 5)
Ni era la primera vez que veía el Tenorio, ni era la primera vez que veía la versión de Teatro Clásico de Sevilla; pero después de haber transcurrido cuatro años de la última la verdad es que ya me apetecía volver a verla y, de paso, satisfacer mi curiosidad por cómo iba a quedar el montaje debido al obligado -y provisional- cambio de escenario que habían tenido que hacer.
De la Iglesia de San Luis -en obras de remodelación- al Teatro Quintero; de la Macarena al mismo corazón de Sevilla; todo para ofrecer al público una puesta en escena bastante satisfactoria, pese a tener fallos más que visibles.
Para que con la crítica quede un notable sabor de boca comencemos por estos últimos, que no son sino los dos galanes principales; no tanto el Don Juan como, sobre todo, el Don Luis.
El Don Juan está ciertamente irregular, o al menos así lo estuvo el día al que corresponde este artículo. Deficiente en la primera parte de la obra -tres actos en los que, casi literalmente, es «engullido» por Don Gonzalo y por Doña Inés-, y más entonado en la segunda, con el panteón y las estatuas de fondo. Bastante mejorable en líneas generales, aunque no tanto como el Don Luis, sin duda lo peor.
Ambos actores -no digo nombres para no herir sensibilidades, aunque cada cual puede verlos en la octavilla de mano- tienen el dudoso honor de protagonizar la peor representación que estos ojos han podido ver jamás de la primera gran escena del texto, la disputa en la taberna de Butarelli entre Don Juan Tenorio y Don Luis Mejía por ver quién de los dos ha obtenido más conquistas femeninas y más cadáveres masculinos por sus viajes. Para tirarla a la basura, entre otras cosas porque allí ni se versificaba, ni se entendía lo que decían -qué rápido hablaban, por Dios-, ni casi se interpretaba. Como en casi todo el primer acto.
Por fortuna, lo negativo quedó ahí. Vayamos ahora con lo positivo, que de eso hubo bastante. En primer lugar hay que reseñar y alabar la extraordinaria actuación de Roberto Quintana en la piel de Don Gonzalo de Ulloa; y de Rebeca Torres con Doña Inés.
Quintana, un veterano actor con más tablas que todo el resto de la compañía junto, da toda una lección magistral sobre cómo dar empaque al popular comendador de la Orden de Calatrava, y también sobre cómo interpretar el verso de Zorrilla. Sólo por verle merece la pena pagar la entrada.
Otro tanto, aunque un poco a menor nivel, ocurre con Rebeca Torres. Creo que con decir que Doña Inés se come artísticamente a su Don Juan en la romántica escena en la finca de éste -la más clásica, más conocida, más representada y hasta más parodiada de toda la obra- estoy dando una clara muestra de cómo estuvo la novicia por excelencia del teatro español que nos ofrece la compañía sevillana. Y también es más que satisfactoria la relación artística entre Ciutti (Serafín Zapico) y la alcahueta Brígida (Paqui Montoya), tanto por su química como por su comicidad.
Pasando ahora a los aspectos más técnicos, el contraste entre el minimalismo escenográfico -todo negro, muy a lo Eduardo Vasco, y con los objetos precisos- y la exquisitez y clasicismo del vestuario -absolutamente de época- es algo, asimismo, muy loable.
Y el doble fondo utilizado, especialmente en los dos últimos actos, gracias a un fino telón negro hace que la imagen del escenario sea bastante lúgubre; es decir, la debida. Creo que huelga comentar que el Teatro Quintero no ofrece las mismas posibilidades que la Iglesia de San Luis, pero a pesar de todo Teatro Clásico de Sevilla ha sido capaz de solucionar este inconveniente de manera cuando menos notable.
En resumen, que por su seriedad, su sobriedad y la calidad de algunas de las interpretaciones el Tenorio que nos ha presentado este año Teatro Clásico de Sevilla merece que la gente se gaste los 18 euritos que cuesta la entrada en ir a verlo al Quintero, porque salvo por lo comentado al principio de la crítica nadie saldrá defraudado. Antes al contrario.
Adiós al «abuelo del Maki»
Posted by Víctor Díaz in Cultura y espectáculos, General on 2 noviembre 2010
El suceso ocurrió el pasado 26 de octubre, pero en algunos periódicos -como por ejemplo en El Mundo– no ha aparecido hasta esta misma mañana. Lázaro -o Llàtzer- Escarceller, más conocido por muchos como Matías, «el abuelo del Maki» por sus actuaciones en Makinavaja, el último choriso y Semos peligrosos (uséase Makinavaja 2), falleció en la citada fecha a los 96 años de edad.
Después de toda una vida en Cataluña -desde los 44 años llevaba un puesto de pipas y caramelos en el muelle del puerto de Barcelona-, en 1974 comenzó su carrera artística gracias a que el director Francesc Betriu le ofreció un papel en el cine para Furia española. Pero el éxito no le llegó hasta principios de los noventa, cuando interpretó, junto a Andrés Pajares y Jesús Bonilla, las dos películas antes citadas, sobre las tiras cómicas del dibujante Ivà.
La popularidad adquirida le valió, entre otras cosas, para que primero Jordi Estadella y Miriam Díaz Aroca y luego Josep María Bachs le llamaran para colaborar en el clásico Un, dos, tres… responda otra vez, y para volver a meterse en la piel del abuelo del Maki en la serie interpretada por Pepe Rubianes.
En 2008 familiares y amigos le dieron un homenaje con motivo de su 94º aniversario, y hace apenas una semana nos ha dejado para siempre. Desde este espacio quien suscribe le rinde este breve pero merecido homenaje a uno de los actores con los que más ha llegado a reírse.
Descanse en paz…
Encuentran muerto a Gómez Porrúa, uno de los administradores del Betis
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General on 1 noviembre 2010
Está visto que en el Betis no se puede tener ni un solo momento de felicidad. Con el equipo líder indiscutible en Segunda tras golear ayer al Rayo Vallecano, y en el día en el que se cumplen cinco años de la gran victoria sobre el Chelsea en la Champions, esta mañana se ha producido una noticia que, obviamente, eclipsa todo aquello por lo que el beticismo, por fin, podía tener un motivo de celebración.
En el mediodía de hoy hemos conocido, a través de Radio Marca, la noticia del fallecimiento de Juan Manuel Gómez Porrúa, uno de los tres hombres que administraban judicialmente las acciones de Farusa/Manuel Ruiz de Lopera junto a Rafael Gordillo y al economista Luis Ruiz de Huidobro.
Porrúa ha sido encontrado muerto en su propio domicilio -en su cama, más concretamente-, desconociéndose todavía las causas del fatal desenlace.
El abogado, nombrado por la jueza Alaya junto a Gordillo y a Huidobro como administradores de la mayoría accionarial de Lopera el pasado quince de julio, deja mujer y un hijo. Su cuerpo será trasladado al Instituto Anatómico Forense de Sevilla, donde se le realizará la pertinente autopsia.
Desde Dame un silbidito le mandamos nuestras muestras de condolencia tanto a la esposa como al hijo de Porrúa; y esperamos con incertidumbre -como la gran mayoría de los béticos- para ver cómo puede afectar esto al futuro próximo institucional del Real Betis Balompié.
Betis-Chelsea: la gran victoria europea en la mágica noche de Champions heliopolitana
Posted by Víctor Díaz in Deportes, General, Mi particular memoria deportiva on 1 noviembre 2010
MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (15)
El primero de noviembre siempre es un día muy especial, el Día de Todos los Santos; el día en el que muchas personas acuden a recordar a sus antepasados que descansan en paz en sus respectivos cementerios; el día en el que más de uno y más de dos, sobre todo en Sevilla, se acercan a ver la tradicional puesta en escena de Don Juan Tenorio -yo lo hice el pasado sábado-… pero para los béticos también es un día muy significativo.
No en vano hoy se cumplen cinco años del triunfo más importante del conjunto bético en sus nueve años de participaciones en competiciones europeas; la última jornada verdaderamente de gloria vivida, hasta la fecha, por la sufrida afición verdiblanca: la noche en la que el Betis alcanzó su cénit, el punto más alto al que ha llegado en toda su historia. Una noche de Champions; aquélla, en definitiva, en la que el todopoderoso e imbatido Chelsea hincó la rodilla (1-0) en el estadio Manuel Ruiz de Lopera.
1 de noviembre de 2005. 20:45 horas. El Betis, vigente campeón de la Copa del Rey entrenado por el mítico Lorenzo Serra Ferrer, afrontaba la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, competición para la que, como creo que todos recordamos, se había clasificado por vez primera en su historia tras quedar en cuarto lugar en la liga española y tras eliminar en la fase previa al equipo que, un año antes, había alcanzado la final, el Mónaco.
Era el Betis de Joaquín, de Edu, de Oliveira, de Capi, de Varela, de Rivas, de Juanito, y de Dani, el héroe de la Copa y el delantero que más y mejor rentabilidad le ha sacado a sus no demasiados goles. Entre todos consiguieron el sueño de poder escuchar la mítica pieza de Haendel en el coliseo heliopolitano, algo que jamás en la historia había sucedido, y algo que, hoy en día, parece tremendamente complicado que vuelva a ocurrir.
Al partir en el último de los bombos -una participación en la UEFA desde 1998 no daba para más-, al Betis le tocó el peor de los grupos posibles en liza, con el campeón Liverpool, el Chelsea de Roman Abramovich, y un histórico -en horas bajas, todo sea dicho- como el Anderlecht.
Tres puntos acumulaban los verdiblancos después de las tres primeras jornadas, fruto del triunfo por 0-1 ante los belgas y de las derrotas por 1-2 y 4-0 respectivamente frente a Liverpool y Chelsea. Si a ello le unimos la delicada situación que el equipo atravesaba en la liga, quien más quien menos aventuraba un paseo de los londinenses -invictos en competición oficial desde las semifinales de la Champions de la temporada anterior- en Heliópolis.
Pero el Chelsea, desconocedor por completo de la tradicional idiosincrasia del club de las trece barras, no sabía lo que le esperaba. Con un tal José Mourinho al frente, y con unos tales John Terry, Ricardo Carvalho, Frank Lampard, Mickael Essien, Arjen Robben o Didier Drogba entre otros como estrellas, el club de Stamford Bridge pensaba sacar de manera más o menos sencilla una victoria que le permitiera seguir al frente de la clasificación en el grupo. La sorpresa que se llevaron, noventa y pocos minutos más tarde, sería descomunal.
Lleno hasta la bandera
El Ruiz de Lopera estaba completamente abarrotado, viviéndose el que quizás sea el ambiente más impresionante que se haya podido vivir nunca en un campo de fútbol, al menos entre los que servidor de ustedes ha podido disfrutar.
Sobre el campo, los siguientes jugadores: por el Betis -con Serra Ferrer en el banquillo- Contreras; Varela, Juanito, Melli, Nano; Arzu, Rivera; Joaquín, Capi, Edu; y Oliveira. Por el Chelsea, Mourinho sacó a Cech; Ferreira, Carvalho, Terry, Gallas; Essien, Makelele, Lampard; Joe Cole, Gudjohnsen y Robben.
Para que la empresa fuese más difícil, a los 20 minutos el Betis había perdido ya a dos hombres por sendas lesiones, graves además: el primero fue Nano, en una jugada fortuita, teniendo que ser sustituido por el italiano Paolo Castellini; y el segundo… el segundo fue ni más ni menos que Ricardo Oliveira, el goleador.
Apenas tres minutos después del percance de Nano, Oliveira luchó por un balón con Carvalho casi en la línea de fondo del ataque bético, con tan mala suerte que, tras el despeje del portugués, su rodilla le hizo un mal giro al clavar los tacos en el césped. Resultado: rotura de ligamentos. Un giro fatal que estremeció a todos los que nos dimos cita en el Ruiz de Lopera y que, a la larga, supuso el fin de la primera etapa del brasileño como jugador del Betis. Dani fue llamado por Serra Ferrer para que, como alma que lleva el diablo, se incorporase al campo.
Todo estaba en contra; sin embargo en ese mismo momento surgió, como en otros tantos a lo largo de su centenaria historia, el espíritu del «Currobetis«. Los jugadores verdiblancos se conjuraron para que en esa noche tan especial apenas si se notaran las ausencias; y vaya si lo lograron.
Dani, una vez más, el héroe
Con un inmenso Rivera en el centro del campo, el Betis hilvanó a los 27 minutos la mejor jugada de todo el partido. El balón fue circulando de derecha a izquierda hasta que Rivera se la dio a Capi quien, desde la banda zurda, inició una incursión letal hacia el área del Chelsea. El camero dio un pase raso al interior del área que Edu dejó pasar ante Terry y Dani, solo en el área pequeña, aguantó la tarascada de Gallas y batió por bajo a Cech.
No podía ser otro. Dani, un hombre maltratado por el fútbol en general en forma de lesiones y por la prensa deportiva madrileña en particular, era, una vez más, aquél que estaba llamado a erigirse en héroe del Betis. Como casi siempre, nadie contaba con él; había tenido que salir precipitadamente por la lesión de un compañero. Pero, como cinco meses antes en la final de Copa contra Osasuna; como haría un año después también en Copa en el Bernabéu; y como en más de uno y más de dos oportunos encuentros de liga, el trianero fue el autor de un nuevo gol histórico para el Betis.
Un gol con el que tronó todo el estadio y que sorprendió a todo el Chelsea, empezando por el señor Mourinho, que en el descanso tiró de artillería y dio entrada a Drogba, a quien había reservado de inicio. El segundo tiempo fue un monólogo en ataque del Chelsea, ante un Betis que se defendió como un verdadero equipo, entre otras cosas porque «jugó» con doce.
La magia de la afición llevó en volandas al equipo
Mejor dicho, con 50.000 hombres de más -la entrada total del Ruiz de Lopera descontando la representación visitante-, gracias al espectacular empuje de su hinchada. La afición presionó como nunca en cada ataque londinense, haciendo tal cantidad de ruido golpeando los asientos que éste que suscribe debió taparse constantemente los oídos so pena de quedarse sordo por completo.
La presión de la grada surtió efecto, porque pese al empuje de los de Mourinho, el Chelsea tan sólo gozó de una ocasión verdaderamente clara de gol, propiciada por los dos extremos sustitutos. A los 71 minutos el irlandés Duff recibió por la izquierda un pase de Lampard y mandó un balón cruzado a través del área al lado contrario que recogió Whright-Phillips. Éste pasó la pelota al centro y Essien, desde el suelo, remató raso para que el esférico impactara en ambos palos, quedándose finalmente Contreras con él. El Ruiz de Lopera respiró profundo, y luego se sonrió por la fortuna que, por una vez, había acompañado a su equipo en el partido.
El invicto Chelsea no pudo ni tan siquiera empatar en los minutos que quedaban, y cayó por primera vez en la temporada. Tuvieron que ser el Betis y Heliópolis sus verdugos. Los béticos celebraron -celebramos- como se merecía un triunfo que a lo mejor para otros habría resultado insignificante, pero que para el Betis, debutante en la Champions y en el grupo más complicado, era casi como ganar un título; sobre todo porque al día siguiente toda Europa habló de él como el primer equipo capaz de tumbar al multimillonario conjunto de Roman Abramovich y de José Mourinho.
La andadura del Betis en la Champions acabó en la siguiente jornada pese a sacar un empate de Anfield Road -nos quedamos terceros y pasamos a jugar la UEFA, donde caímos en octavos de final-; pero al Chelsea aquella derrota le costó el primer puesto del grupo y, a la larga, enfrentarse en la siguiente ronda al que resultó ser el «coco» de la temporada: el Barça de Rijkaard, campeón a la postre de Liga y de Europa.
Desde entonces, todo o casi todo han sido desgracias para la Sevilla bética, hasta el punto de encontrarnos en la situación en la que actualmente estamos. Ojalá el gran inicio de la actual campaña, con un equipo nuevo y joven, marque el comienzo de una época de mayor tranquilidad y prosperidad tanto para el club como para su fiel afición.
Aunque, pase lo que pase a partir de ahora, cada uno de noviembre seguiremos recordando que tal día como hoy, allá por 2005 y en su primera participación en la Champions David –el Betis– fue capaz de vencer, una vez más, a Goliath –el Chelsea-.
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