Archive for agosto, 2009

Vacaciones León-Galicia-Vitoria (4)

CUARTO DÍA: JUEVES 30-7-2009 (Pontevedra)

Primer día en tierras gallegas. Pontevedra me recibió con un tiempo algo diferente del que había disfrutado en León: el calor que podía llegar a hacer por la mañana-mediodía y la suavidad de las temperaturas por la tarde y por la noche eran más o menos similares; pero en la ciudad en la que me encontraba desde la noche anterior se notaba una humedad bastante considerable; tal fue así que, como dijo Cristina, “si te quedas quieto tienes fresquito, pero como estés en movimiento, precisamente también por la humedad, llegas a sudar bastante”.

Cristina-Calítoe.:. y un servidor

Cristina-Calítoe.:. y un servidor

Y los efectos de esa humedad se notaron sobre todo cada vez que enfilaba la avenida principal de la ciudad -Eduardo Pondal-, especialmente antes del atardecer, claro. Por allí nos dirigimos Cristina y yo a media mañana, dado que ella hizo de acompañante para guiarme hacia el Hotel Madrid -en la calle Andrés Mellado-, que era el lugar donde yo me iba a alojar los dos próximos días. Teníais que ver a éste que suscribe cuando llegué a la puerta del hotel, después de haber estado llevando mi señora maletita -con ruedas, afortunadamente- durante unos 15 minutos. No estaba cansado, pero sí empapado de arriba a abajo en sudor, casi como si estuviese en Sevilla.

Sin embargo, a pesar de haber llegado a buena hora tuve que esperar para poder acceder al hotel. A mi entrada me recibió una muchacha joven, morena, guapa y de trato muy agradable, que al día siguiente supe que respondía al nombre de Paula. Era, obviamente, la recepcionista del turno de mañana-sobremesa. Cuando anuncié mi reserva Paula me dijo que a la habitación todavía le faltaba algo de tiempo para estar lista, porque como yo había anunciado que llegaría por la tarde-noche se estaban tomando las cosas con un poco de calma. No hubo problema; Cristina y la perrita Mandy todavía no andaban muy lejos, y pude pasar la hora que debía estar esperando junto a ellas, no sin antes dejar las maletas en el servicio de consigna del hotel, al cuidado de Paula.

Sobre la una y media pude por fin entrar en mi habitación, y acto seguido pasé unas horas de un cierto bajón, como si el cambio de presión atmosférica que estaba notando me estuviera afectando más de la cuenta. En un principio había quedado con Cristina a las 15:00 en su casa para ir con ella a su entrenamiento gimnástico y ver su club; pero como estaba hasta arriba de trabajo hubo cambio de planes, y me quedé en el hotel echándome una siesta. Menos mal, porque con el paso de los minutos descubrí que, a aquellas horas de día, yo no tenía cuerpo como para haberla acompañado al entrenamiento.

Con la iglesia de La Peregrina de fondo

Con la iglesia de La Peregrina de fondo

Pero antes de seguir, hablemos un poco del alojamiento. En general, el Hotel Madrid es un lugar muy recomendable para quienes deseen encontrar alojamiento en Pontevedra a buen precio, tanto por las instalaciones como por el trato dispensado por el personal. La habitación del hotel, como sucediera con la del Hostal Quevedo de León, era bastante buena, sin grandes lujos pero muy acogedora. Asimismo, el hotel dispone de cafetería y restaurante, terraza y un salón con sillas y sofás para poder leer la prensa o echar el rato, en general. Ya lo sé, es todo lo que se supone que debe tener un hotel, pero para los 32 euros/noche, IVA incluido, que pagas por una individual a mí me pareció un servicio muy completo. No es publicidad barata, sino un claro signo de que yo acabé muy contento de mi estancia allí.

A la tarde, después de la siesta, Cristina y Ciprian iban a venir a buscarme para dar una vuelta, y así llevarme a ver un poco la ciudad, por lo que, después de tomarme un buen zumo de naranja natural fresquito en la cafetería, allí estuve preparado para cuando llegaran. El paseo transcurrió principalmente por la llamada ciudad antigua, más concretamente por lugares como la Iglesia de La Peregrina -patrona de la ciudad-, la Plaza de la Ferraría, la casa de Valle-Inclán -en la Plaza de las 5 Rúas-, la Basílica de Santa María -allí dicen que se construyó la carabela Santa María- o las Ruinas de Santo Domingo, llegando prácticamente hasta la orilla del río.

A la vuelta nos paramos en uno de los bares a tomar algo, y allí observé que, a diferencia de lo que ocurre en las tierras del sur, a cada bebida le acompaña gratis una tapa más o menos pequeña. Era algo de lo que ya me había percatado en León, donde el procedimiento era exactamente el mismo que en Pontevedra. Ya podríamos aprender en Andalucía -y en otros varios lugares de España- a no ser tan cutres en ese sentido.

Fue una tarde muy agradable, en la que la flojera remitió bastante, aunque a mi vuelta al hotel ésta volvió a reaparecer en parte. Por eso, porque me quedaban dos días para ver un poco mejor la ciudad, y porque ya tendría tiempo para salir de verdad por la noche en Vitoria -como así sucedió-, decidí pasar la noche tranquilamente en el hotel. Después de comer algo en la cafetería -en la que también me atendieron muy bien-, me di una ducha y me entretuve con lo que estaban echando en la tele, más concretamente la última parte del capítulo del día del nuevo “Coche Fantástico“. Entretenido, pero donde se ponga la clásica pareja formada por David Hasselhoff y el clásico Kitt -con el no menos clásico y mítico Carlos Revilla en el doblaje al español-, que se quiten el cacharro ultramoderno éste que han puesto ahora, y el adolescentillo que lo conduce, porque no dan la talla.

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Una forma diferente de ver cine

Me refiero, cuando hablo de esto, al cine de verano que, desde el pasado 13 de julio, está montado en el patio central del edificio de la Diputación de Sevilla, en la avenida Menéndez y Pelayo.

Portada del programa oficial

Portada del programa oficial

Cierto es que, prácticamente desde su primera función, mis padres me habían aconsejado que asistiese a alguna de ellas, pero entre que la cartelera no me terminaba de llamar la atención y que hace poco disfruté de mis diez días norteños, no me había dejado caer por allí, hasta ayer.

El título era de los llamativos, Uno, dos, tres, del maestro de la comedia Billy Wilder, uno de los clásicos que aún estaba pendiente de ver, así que como la ocasión era inmejorable decidí pasarme. Por sólo tres euros -entrada única- puedes acceder al amplio espacio que ocupa el patio central de la Diputación, y sentarte bien en un banco o en una mesa para disfrutar de la película mientras degustas unas tapas, unas bebidas o unas baguettes, entre otras cosas, que puedes comprar en el ambigú habilitado allí mismo; consumiciones que, por supuesto, se deben abonar aparte.

Todo muy agradable, y más si el film que vas a ver acompaña, como así fue. Para el que aún no haya visto Uno, dos, tres, solamente voy a decir que se trata de una comedia divertida, muy ágil en sus diálogos y con una estructura ciertamente teatral en muchos de sus momentos; no obstante está basada en una obra de teatro del mismo nombre. En ella se satiriza la disputa entre el comunismo y el capitalismo acaecida durante la Guerra Fría, con un argumento que parte de la idea del protagonista que interpreta James Cagney -que opera desde Berlín Oeste- de extender los dominios de la Coca Cola en Rusia, la RDA y los demás países del Telón de Acero, para conseguir un importante ascenso.

Aunque a éste que suscribe dentro de la filmografía de Billy Wilder le gusta más Con faldas y a lo loco , no dejo de reconocer que Uno, dos, tres es otro de esos títulos que no defraudan si lo que uno pretende es pasar un buen rato. Pero quien quera verla ya tendrá que hacerlo en DVD; para disfrutar del cine de verano habrá que buscarse otra buena película, que seguro que las habrá.

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (3)

TERCER DÍA: MIÉRCOLES 29-7-2009 (León-Pontevedra)

La jornada del miércoles 29 fue larga pero, al mismo tiempo, no tiene una crónica demasiado extensa. En un principio, como comentaba ayer, los planes eran hacer un poco de turismo en solitario por la mañana, ya que Irene y David tenían diversos quehaceres, y luego reunirme con ellos a la hora de comer para ir a casa de Irene y conocer a su familia.

Pero una llamada recibida por mí a media mañana propició que tuviera que poner fin a mi etapa leonesa 24 horas antes de lo previsto, aunque tuviera pagada una noche más de hostal, para marcharme a Pontevedra. Aún así, me dio tiempo a subir a la plataforma que hay en la catedral para ver lo que no dio tiempo de ver el martes, es decir, las vidrieras de la parte superior de la misma. Ya que había comprado la entrada para ir a las 12 no la iba a desaprovechar, aunque en mi mente ya estaba ir a la estación de autobuses para ver si podía cambiar el billete que saqué el mismo lunes cuando hice parada en Madrid.

Y aquí vino la anécdota del día: no sé qué les dije yo a los de Alsa o qué escucharon ellos, pero el caso es que el billete me lo habían dado para el miércoles, y no para el jueves como creo yo que les comenté de forma clara. Total, que cuando pedí el nuevo billete y me dijeron que no había nada que cambiar porque el que yo tenía era para el mismo 29, no pude evitar sonreírme después de mi gesto de asombro ni tampoco pensar que si las cosas hubiesen transcurrido como estaba previsto a saber qué hubiese ocurrido al día siguiente, en teoría el día elegido para marchar hacia tierras gallegas…

A las 16:45 ya estaba yo subido en el correspondiente autobús -con un poco de pena por no haberme podido despedir personalmente de Irene y David-, dispuesto a presentarme en la capital de la provincia del mismo nombre unas 4 horas después. O eso era lo que yo creía, porque el autobús nos ofreció un interesante tour por casi todos los pueblos del sur de la provincia de Lugo -y por alguno más que no aparecía en el mapa-, amén de pasar por Ourense antes de llegar a Vigo y Pontevedra. En total, casi 6 horas, ya que me bajé del autobús sobre las 22:30.

Muy cerca de allí, en la estación de trenes, estaba esperándome Cristina -que debió pensar algo así como “por fin llega éste”- con su perrita Mandy. Acto seguido fuimos a dejar las cosas a su casa, y luego me fui a comer algo por ahí con ella y con Ciprian -Cristina, lo siento pero no sé cómo se escribe; en tal caso léase “Chiprian”-. Ambos, en este día de imprevistos y “planes B”, aceptaron acogerme una noche más que la que habíamos acordado, ante lo cual yo les doy las gracias pese a que ella diga que no hace falta.

Al día siguiente, se volvería a la normalidad.

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El Betis, campeón del Colombino

El Betis se ha proclamado campeón del XLV Trofeo Colombino después de haber vencido el sábado al Zaragoza por 4-2, y de empatar anoche a cero contra el Recreativo.

El Betis -de naranja-, campeón del Colombino. Foto: Marca.com

El Betis -de naranja-, campeón del Colombino. Foto: Marca.com

Frente a los maños, el equipo de Primera División que participaba en el torneo, los béticos hicieron un partido brillante en la primera parte, y supieron contrarrestar con más goles la ofensiva de su rival en la segunda. El comienzo fue contundente: nada más sacar de centro Odonkor hizo una gran jugada por la derecha y centró para que Juanma batiera al meta zaragocista Carrizo con la derecha. Pavone, a poco del descanso, aprovechó un penalti cometido por Ayala sobre él mismo para aumentar las diferencias. El Betis, de la mano de Antonio Tapia, brindaba un excelente fútbol a los 2000 seguidores que se dieron cita en el estadio Nuevo Colombino.

En el segundo tiempo -tras guardarse un emotivo minuto de silencio por la muerte de Dani Jarque– el Zaragoza le metió una marcha más al partido, y Jorge López, de tiro raso y en colaboración con un no muy afortunado Goitia, acortó diferencias. Pero el “tanque” bético ayer estaba de dulce, y en el minuto 61 hizo una gran jugada dentro del área para, de tiro raso, marcar su segundo gol del partido, poniendo el 3-1 en el marcador. A pesar de la posterior expulsión por doble tarjeta de Ayala, el Zaragoza no se dio por vencido, y de nuevo Jorge López, a pocos minutos del final, batió por bajo a Goitia, poniendo algo de emoción. Ésta se acabó, sin embargo, cuando en la última jugada del partido, Sergio García se plantó frente a Carrizo y, después de que éste rechazara su primer disparo, picó la pelota por encima suya para marcar un bonito cuarto gol.

Ayer los béticos -que jugaron con la llamativa camiseta naranja- contuvieron al Recreativo, al que solamente le servía ganar al menos por dos goles, después de haber sido derrotados en la anterior jornada por el Zaragoza. El partido fue de poder a poder en el primer tiempo, según cuentan las crónicas; mientras que en el segundo el fuelle de los locales decayó, y el Betis se hizo con su cuarta carabela de plata con relativa comodidad, al sumar 4 puntos, por los 3 del Zaragoza y el solitario punto del Recre.

Parece que la pretemporada bética va viento en popa. Esperemos que Mark González y, si acaso, Emaná, sean los últimos en tomar la puerta de salida, porque con lo que parece que se ha visto en el Colombino la mano de Tapia comienza a notarse para bien.

Y digo “con lo que parece que se ha visto” porque el trofeo únicamente han podido seguirlo los asistentes al estadio y los aficionados aragoneses. Canal Sur Televisión no ha tenido una mejor idea que dejar tirados a dos de los tres equipos andaluces con más historia, sobre todo al Recreativo, que para algo es el Decano y el organizador del torneo. Algo lamentable por mucho que Recre y Betis vayan a militar esta temporada en Segunda División. Así funciona la cadena pública andaluza -aquella que, hace algunos años, decía ser “la nuestra”-: otorgando prioridad de manera frecuente al Real Madrid en las noticias de deportes y dejando de lado a dos de sus equipos más señeros. Solamente Aragón TV, y no por vía satélite, ha emitido en directo encuentros de este Colombino, más concretamente los dos del Zaragoza. Sencillamente indignante.

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (2)

SEGUNDO DÍA: MARTES 28-7-2009 (León)

Después del pequeño prólogo que supuso el paseo por el Húmedo, el martes 28 ya procedí a visitar de verdad lo más importante de la ciudad. Para ello quedé con Irene, quien esa mañana me hizo sola de “guía turística” porque David estaba trabajando, aunque él se iba a incorporar posteriormente, a la tarde.

Fachada de la Catedral de León

Fachada de la Catedral de León

El primer lugar al que nos dirigimos, como no podía ser de otra forma -tanto por la importancia como por la proximidad-, fue la catedral, con toda seguridad el monumento más importante de los que hay en León, y el recinto con las mejores vidrieras de Europa junto a Notre Dame, según los especialistas en Historia del Arte. Con sinceridad, como digo de otras muchas cosas, no sé si eso es cierto, pero preciosas sí que son. Más que eso: son impresionantes, a pesar de que los trabajos de restauración que todavía se están realizando allí nos impidieran contemplarlas todas en su máxima perfección.

No obstante, antes de entrar en la catedral, justo al llegar a la plaza, nos encontramos con Gela, una de las mejores amigas de Irene, quien andaba por allí haciendo encuestas entre los turistas. Podría haberme hecho alguna a mí, pero obviamente yo no disponía aún de los conocimientos mínimos necesarios sobre la ciudad como para contestar a las preguntas con un mínimo de verosimilitud.

Después de deleitarnos con las vidrieras y con la planta principal de la catedral, Irene y yo fuimos a ver el claustro, por el módico precio de un euro. También pudimos haber entrado a ver el museo, pero según Irene no vale la pena pagar los 4 euros que cuesta la entrada para lo poco que hay por allí. El claustro, como me imagino que sucederá en cualquier iglesia, es un lugar tranquilo y apacible, con un patio de considerables dimensiones, y perfecto para quien quiera meditar sobre lo que sea.

El claustro de la Catedral. De fondo, un servidor.

El claustro de la Catedral. De fondo, un servidor.

El siguiente destino fue la Colegiata de San Isidoro, la cual no me llamó demasiado la atención, al contrario que la visita guiada por el Panteón de los Reyes, situado justo a los pies de San Isidoro y que constituyó para mí uno de los episodios más interesantes de todo el viaje. Allí se encuentran los sepulcros -en piedra- de varios reyes leoneses medievales, y también los de algunos miembros de la familia real. No obstante, lo más bello de todo fueron los frescos, situados a lo largo de las bóvedas y de los muros. En ellos se representan, siguiendo el sentido de la agujas del reloj, las escenas más importantes de la vida de Jesucristo, junto a los signos del zodíaco y a un calendario típicamente leonés de la época, de temática eminentemente agrícola. La visita dura unos 50 minutos, de los cuales 25-30 están dedicados al Panteón, un lugar que, sin duda, hay que visitar si se va a León.

Al salir eran ya casi las 2 de la tarde, así que nos fuimos a casa de David -que ya había salido del trabajo- para comer algo y descansar un rato, ya que por la tarde iba a proseguir la visita por la ciudad.

Tocaba ir a ver otras dos grandes joyas de la ciudad, una monumental a nivel nacional, y otra tal vez más desconocida pero, para mí, más bella aún que la anterior. La primera de ellas es el Convento de San Marcos; y la segunda, la casa-museo de la Fundación Sierra-Pambley -situada frente a la catedral-, la cual me dijo Irene que me iba a sorprender, y así fue.

Casa-museo de la Fundación Sierra-Pambley. Foto: web de la Fundación.

Casa-museo de la Fundación Sierra-Pambley. Foto: web de la Fundación.

Creada por Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley -más conocido como Paco Sierra, lo cual, inevitablemente, me produjo en la mente claras reminiscencias de mi pasado reciente universitario- en 1885, su labor fue destinada desde un principio a la creación de escuelas en las que educar a aquellos que no se lo podían permitir económicamente, como por ejemplo los campesinos y los obreros.

A las 19:00 entramos en la casa, en una nueva visita guiada que nos llevó por las dos plantas en las que se desarrolló la vida de Paco y de los suyos. Destacable es la enorme diferencia que hay entre ambas: si bien la planta principal estaba destinada a la vida social, con todas las comodidades de la gente bien de la época, la segunda -donde se encontraban las estancias privadas- se caracteriza por una austeridad total, dado que el creador de la fundación pensaba que la vida no se vive de forma real si no se hace en las mismas condiciones que la mayoría del pueblo, y ésta no se componía precisamente de gente con demasiado dinero.

Puedo pecar un poco de cateto, pero de todo lo que vi allí me quedo sobre todo con un bastón-escopeta, un arma de andar por casa para intimidar a ladrones y asaltadores y que, a buen seguro, estaría considerada como el no va más si se hicieran algunos en los tiempos actuales. Asimismo, como en esta vida siempre se aprende algo nuevo, gracias a esta visita pude conocer también algunos datos más o menos anecdóticos, como por ejemplo que el popular juego de la oca es de origen francés. En resumen, que salí de allí encantado.

Y poco más dio de sí el día. Hasta la recogida nos dedicamos a tapear y tomar algo, dado que la jornada de tarde, aunque más corta, también había sido bastante intensa. Al día siguiente, en cuanto David saliera de trabajar, iría a visitar junto a ellos a la familia de Irene y su pueblo; o al menos eso era lo que tenía pensado en un principio. Las causas y azares -que diría Silvio Rodríguez- terminaron dictando algo diferente.

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Muere Jarque, capitán del Espanyol

El defensa central y capitán del Espanyol, Dani Jarque, ha muerto repentinamente esta noche mientras se encontraba concentrado con su equipo, en la localidad italiana de Coverciano.

Dani Jarque. Foto: Marca.com

Dani Jarque. Foto: Marca.com

Jarque, de 26 años y miembro de la primera plantilla espanyolista desde octubre de 2002, se encontraba hablando por teléfono con su novia, poco antes de bajar a cenar junto a sus compañeros, pero sufrió un ataque cardíaco fulminante, falleciendo en el acto. Después de que el delegado del Espanyol lo encontrara sin conocimiento, el médico del club intentó reanimarlo mediante un masaje cardíaco y el uso del desfibrilador, sin éxito.

Es un nuevo caso de muerte súbita en el fútbol español, después de los tristes sucesos de hace casi dos años con Antonio Puerta.

Descansa en paz, Dani…

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Vacaciones León-Galicia-Vitoria (1)

PRIMER DÍA: LUNES 27-7-2009 (Sevilla-Madrid-León)

Por fin llegó el tan esperado día. Un año entero tuve que esperar para poder hacer el periplo ideado para el verano de 2008, que no se pudo llevar a cabo finalmente por distintas razones. Había muchas ganas de ver cara a cara por primera vez a dos personas ciertamente especiales para mí en los últimos años: Irene, la historiadora de León; y Untzizu (pronúnciese “Unchisu”), la vitoriana, uno de los seres más peculiares y más entrañables que te puedes echar a la cara. Y como en este período de tiempo di con quien, entre otras cosas, me ayudó a abrir este espacio (miss Cristina-“Calítoe.:.”), la ruta se amplió un poco tanto temporal como espacialmente, ya que las tierras gallegas quedaron incluidas en el itinerario.

Así pues, éste iba a ser el compuesto por los territorios de León, Galicia y Vitoria, con una breve escala en Madrid el primer día para estirar las piernas.

Yo, con mi querida amiga historiadora

Yo, con mi querida amiga historiadora

Con todo ello, el 27 de julio salí desde la estación de autobuses “Plaza de Armas”, con destino León. Huelga decir que durante casi toda la jornada estuve viajando, y que además llegué a León algo más de un par de horas más tarde de lo previsto porque cuando el Socibus arribó en Madrid a las 14:30 no encontré plaza en el primer Alsa que debía salir hacia tierras leonesas, el de las 15;30, con lo que debí aguardar un par de horas más. Durante ese tiempo comprobé que el calor de Madrid era inferior al de Sevilla, cierto es, pero escasamente por 3 ó 4 grados; así que me metí en el Corte Inglés de Méndez Álvaro para hacer un poco de tiempo y estar fresquito.

Finalmente, a las 21:30, más de 11 horas después de haber tomado el autobús en Sevilla, llegué a León, donde estaban Irene y David esperándome. Fue el primer momento especial del viaje, ya que hace casi dos años que empecé a entablar conversación con Irene y, como he dicho antes, ya había ganas de conocerla, porque han sido muchas las vivencias compartidas entre ambos a lo largo de ese tiempo pese a no vernos en persona.

Ambos me condujeron, en el coche de él, al hostal donde me iba a alojar las tres noches siguientes, el hostal Quevedo, situado en la calle peatonal que lleva el mismo nombre, muy cerca del centro histórico de la ciudad. El hostal está bastante bien, con habitaciones no demasiado grandes pero muy agradables y acogedoras y, sobre todo, a buen precio. Solamente le pongo una pega: el habitáculo de la ducha parecía una ratonera, un sitio minúsculo en el que se veía que una persona corpulenta como yo iba a tener algún que otro problemilla para moverse como así fue; pero por lo general no me puedo quejar del sitio, buscado por mis propios anfitriones.

Después de esperarme en el hall unos cinco minutos -el tiempo suficiente para dejar las cosas y coger lo necesario-, Irene y David me llevaron a dar la primera vueltecita del viaje, en este caso por el llamado Barrio Húmedo de León, el lugar de fiestas y celebraciones habituales, aunque al pasar por allí un lunes estaba bastante tranquilo. Eso sí, el excelente tiempo que hacía por allí -un fresquito que era como una bendición divina- hizo que hubiera gente que se animara a dejarse caer por allí para tomar algo, justo lo que hicimos nosotros.

Y tras el paseo por el Húmedo optamos por el toque de queda. No era una hora demasiado tardía -23:40-, pero a la mañana siguiente David madrugaba para trabajar, y además yo también estaba un poco cansado de tantas horas en el autobús; así que nos fuimos hacia nuestros respectivos dominios. Al día siguiente tendría lugar la primera gran jornada de turismo leonés.

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De vuelta de las vacaciones

Bueno, después de diez intensos días por tierras de la zona norte española ya estoy de nuevo en casa, y el blog vuelve a estar activo.

Regularmente, como si fuera un diario, iré publicando a lo largo de los póximos días, una serie de entradas con lo más significativo acaecido durante cada jornada.

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