Archive for abril, 2012

El doble triunfo de Olazábal en el Masters de Augusta


MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (36)

Hoy jueves comienza la edición de 2012 del primer torneo del Grand Slam en el golf mundial, posiblemente el segundo más grande históricamente tras el British Open y el más importante de todos los que se celebran en Estados Unidos: el Masters de Augusta, el torneo de la chaqueta verde. España tiene nulas posibilidades de lograr el que sería su quinto triunfo, en un año en el que más de uno espera que el gran «Tiger» Woods vuelva a reverdecer viejos laureles.

Lejos quedan ya, desgraciadamente, las respectivas épocas de los dos triunfos del mítico Severiano Ballesteros (DEP) y de las otras tantas victorias de José María Olazábal, siendo estas dos últimas (1994 y 1999) las que recordaremos en este espacio; aquellas que pude yo disfrutar en directo dado que las de «Seve» (1980 y 1983) me pillaron con menos de un año y menos de cuatro, respectivamente.

No soy yo un excelso seguidor del golf, más bien lo contrario; pero cuando hablamos de la Ryder Cup o de algún torneo de los grandes con españoles pudiendo salir victoriosos, la cosa cambia. Fueron los de Chema dos triunfos igual de importantes y de celebrados, pero con un sabor, aunque excelente en ambos casos, radicalmente distinto.

En 1994, con 28 años, el de Fuenterrabia (Guipúzcoa) llegó al Augusta National Golf Club en plena forma, dispuesto a confirmar su entrada definitiva en la élite internacional del golf. Tras cuatro días Olazábal logró batir al norteamericano Tom Lehman tras un vibrante mano a mano resuelto por tan sólo dos golpes (279, 9 bajo el par, contra 281) a favor del vasco. Chema dio en la jornada final el golpe decisivo -nunca mejor dicho- en el hoyo 15, con un «eagle» que dejó anonadados a Lehman y a los espectadores presentes en el mítico campo del sureño estado de Georgia.

RENACIMIENTO Y NUEVO TRIUNFO EN 1999
Cinco años más tarde Olazábal repitió victoria, aunque con unas connotaciones mucho más especiales que la primera. Después del éxito del 94 el vasco había sufrido durante varios años una serie de lesiones en la espalda que le llevaban a mal traer, y que posteriormente continuaron afectándole en mayor o menor medida. Chema lo pasó muy mal, estando al borde de la retirada en más de una y más de dos ocasiones; y por eso cuando salió victorioso del duelo con su gran amigo, el australiano Greg Norman, dio por bueno tanto sufrimiento.

De nuevo un golpe magistral suyo en la última jornada, en este caso un «birdie» en el hoyo 13, fue decisivo para el devenir final del torneo. Norman, gran campeón pero tradicionalmente gafado en Augusta, y que durante todo el torneo había ido por detrás, hizo un «eagle» en ese mismo hoyo, colocándose con 7 bajo el par, un golpe menos que el español… pero sólo momentáneamente, ya que Olazábal, acto seguido, le igualó en la cabeza con el ya comentado «birdie».

A partir de ahí Norman se puso nervioso y cometió varios errores, siendo rebasado al final también por el norteamericano Davis Love III. El último hoyo, con los dos amigos compartiendo recorrido, supuso un verdadero baño de multitudes para el renacido Olazábal, que acabó con 280 golpes (-8), dos por delante de Love y tres menos que Norman.

Lamentablemente es la última gran victoria del golf español a nivel individual, hasta la fecha. Por equipos, España ganó posteriormente dos veces la prestigiosa Alfred Dunhill Cup (1999, con Olazábal, M. A. Jiménez y Sergio García; y 2000, con Chema, Jiménez y M.A. Martín); mientras que en la Ryder Cup -precisamente Olazábal es el capitán del equipo europeo, el segundo español tras Ballesteros en 1997) siempre ha habido representación hispana, y de calidad, desde los tiempos de Seve y de Chema (considerada como la pareja más grande de la historia del torneo).

Pero en los Grand Slams, después de que en el mismo 1999 Sergio García pusiera en un serio brete a «Tiger» Woods en el PGA Championship (meses más tarde del éxito de Olazábal en Augusta), sólo en 2007 tuvimos la ocasión de reverdecer viejos laureles. Lo que habríamos conseguido de no haber errado Sergio aquel «putt» relativamente sencillo en el British Open, frente al irlandés Padraig Harrington. Ojalá consigamos voltear la tendencia a no tardar demasiado, algo ciertamente complicado al día de hoy.

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El «Currobetis» respira en La Rosaleda (0-2)


MÁLAGA 0-BETIS 2 (Jornada 31ª, 30ª real, en PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

Anoche, en la víspera del Domingo de Ramos y, por lo tanto, del comienzo de la Semana Santa en Sevilla, volvió a renacer la leyenda del «Currobetis». Esa que, comparando al equipo heliopolitano con el llamado «Faraón de Camas» -un bético ilustre donde los haya como Curro Romero-, hace al Betis capaz de lo peor, pero también de lo mejor.

Como muestra, un botón: si en la presente liga contasen sólo los resultados contra los 7-8 equipos más poderosos, el Betis sin duda estaría como mínimo en puestos europeos. Por desgracia para los sevillanos, en la liga juegan veinte equipos; de ahí que, ante su deficiente rendimiento contra los de abajo, el equipo de Pepe Mel esté peleando por salvar la categoría.

Pero anoche, como decimos, tras seis semanas sin ganar y después de haber perdido consecutivamente cuatro puntos casi de forma ignominiosa en casa ante Espanyol y Racing, el Betis volvió a mostrar su mejor versión ante otro rival, el Málaga que, como Valencia, Atlético o Athletic de Bilbao, pelea por puestos europeos. Por los de Champions, más concretamente.

Y si no su mejor versión sí al menos la más sobria y efectiva. Porque ayer el Betis no enamoró para nada con su juego en La Rosaleda -difícil lo tenía, a domicilio y ante un contrario de campanillas como lo es este Málaga-; pero sí mató a los de Pellegrini con su seriedad atrás y su efectividad en los remates a gol.

Algo que hasta ahora le había privado, por su tradicional déficit, de sumar más puntos en su casillero; pero que anoche le proporcionó un triunfo vital, que le mantiene a siete puntos -más el «average»- del equipo que ahora marca la frontera del descenso: el sorprendente Zaragoza que, con su triunfo en Gijón, cada semana que pasa hace más méritos para terminar consumando lo que, hace nada, parecía un verdadero milagro. Sporting y Racing están ya a diez puntos.

El resumen del partido es bien claro y simple: dominio malaguista, llegadas no abundantes pero sí con mediana claridad, y nulo acierto en el remate, sobre todo a cargo de Salomón Rondón y, en el segundo tiempo, del veterano «killer» Van Nistelrooy. Y cuando el Málaga por fin conseguía enviar la pelota entre los tres palos, ahí estaba un magnífico Fabricio para evitar sustos.

El Betis esperó su oportunidad y, cuando la tuvo, mató. A balón parado, más concretamente, y antes del descanso. En el minuto 39 Rubén Castro peinó un saque de falta lateral de Beñat y batió a Kameni; mientras que en el descuento Chechu Dorado aprovechó un pequeño barullo en un córner para batir con sangre fría al ex del Espanyol. Undécimo gol para el delantero canario, y primero en la meta contraria para el central cordobés, que se quitó la espina de los dos autogoles concedidos en esta temporada.

Ahora, después de pasar una Semana Santa más tranquila de lo que se presumía, toca confirmar este triunfo el sábado, a las 22:00, contra otro rival directo, el Villarreal; un equipo que en sus años de gloria siempre se ha caracterizado por el buen trato al balón, algo que no parece haber perdido con la llegada de Lotina. Lo que, por sus características, le puede venir muy bien a los verdiblancos quienes, de ganar, además de alejarse un poco más del descenso -se presume que el Zaragoza debe perder ante el Barça-, podrían meter en un buen lío a los castellonenses.

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