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Setenta y cinco años del título de Liga del Betis

Hoy es un día muy especial para todos los béticos. Hoy, miércoles 28 de abril de 2010, se celebran las Bodas de Platino del logro más importante del Real Betis Balompié: el Campeonato de Liga conquistado en 1935. Y, como no podía ser de otro modo, quien lleva este blog va a dar, con este artículo, su particular homenaje a esta efeméride contando cómo, según la historia, tuvo lugar este gran éxito.

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El Betis Balompié (estábamos en plena II República), que por entonces jugaba en el campo del Patronato Obrero (que si no me equivoco estaba ubicado por El Porvenir), se había convertido ya en el primer equipo de Sevilla y de Andalucía en jugar una final de Copa (1931) y en ascender a Primera División (1932); y, en su tercer año en la máxima categoría, añadió una muesca más a su particular revólver consiguiendo ser de nuevo el primero de nuestra ciudad y de nuestra región, pero esta vez en llegar a lo más alto del fútbol nacional.

Fue, sin lugar a dudas, la gran sorpresa de toda la historia de la Liga puesto que nadie se esperaba que un modesto se rebelara contra el poder establecido (Madrid, Athletic de Bilbao y Barça) y les quitara a todos los grandes el campeonato más ansiado. Aquel gran equipo, presidido por Antonio Moreno Sevillano y dirigido por Mr Patrick (Patricio) O´Connell, estaba formado en su once tipo por Urquiaga; Areso, Aedo; Peral, Gómez, Larrinoa; Adolfo, Timimi, Unamuno, Lecue y Saro. Un 2-3-5 (así se jugaba entonces) en el que también tuvieron aportaciones destacadas hombres como Caballero y Rancel, dos delanteros que jugaron menos que el resto pero que ayudaron a la consecución del título con goles puntuales y decisivos.

El comienzo, una premonición
El Betis empezó la temporada como un ciclón, de la mejor forma posible. En un campeonato formado por diez equipos y que empezó a primeros de diciembre de 1934, los verdiblancos debían visitar en primer lugar el viejo Chamartín, el feudo ni más ni menos que del Madrid, en el que todavía jugaba un tal Ricardo Zamora en la portería. Los béticos ya habían salido victoriosos del campo merengue un año antes, pero nadie daba un duro por ellos hasta que llegó Rancel y marcó el gol que, por segunda temporada consecutiva, hizo que el Betis “asaltara” la capital (0-1).

A la semana siguiente llegó al Patronato el Barça, al que los de O´Connell derrotaron por 2-1 (Rancel y Timimi) pese a quedarse con nueve jugadores; y el camino victorioso siguió hasta que en la sexta jornada el Atlético de Madrid (entonces Athletic de Madrid) les venció por 4-2. El Betis ya era líder, una posición de la que no lo iban a bajar ni a cañonazos.

Areso y Aedo, valladares defensivos, internacionales
El momento dulce que atravesaba el equipo bético y, en particular, su defensa, “obligó” al seleccionador nacional español, Amadeo García Salazar, a convocar y hacer debutar al dúo que se estaba convirtiendo en el terror de los delanteros del resto de conjuntos de la competición, Pedro Areso y Serafín Aedo. Aquello sucedió el 24 de enero de 1935, y el rival era Francia, a quien se derrotó en Valencia por 2-0.

Fue la única vez que jugaron juntos. Ambos siguieron participando durante algunos partidos más, aunque por separado, debido a la enorme presión que ejercía la prensa capitalina (en esto sí que los tiempos no han cambiado) para que jugara un histórico del Madrid como Quincoces.

El Sevilla es arrasado y el Madrid, de nuevo vencido
El camino triunfal continuaba, y tres días después del choque internacional se produjo otro de los hitos particulares de aquella campaña: la victoria en el Patronato ante el glorioso Athletic de Bilbao de la época (1-0, con gol de Lecue, el primer internacional de la historia del Betis). Pero el partido que más hizo disfrutar a los béticos hasta la fecha fue. sin duda, el jugado contra el Sevilla en el viejo Nervión, en la décima jornada, penúltima de la primera vuelta.

Los sevillistas cumplían su primera campaña en la élite y querían dar un golpe de mano venciendo al eterno rival. Para ello, como suele ser habitual en este tipo de encuentros, prepararon un ambiente ciertamente hostil, que supo ser magistralmente vencido y aplacado por los jugadores béticos. El resultado no dejó lugar a dudas: 0-3 con dos goles de Lecue y otro de Adolfo.

A la mitad del campeonato llegó el Betis en cabeza con tres puntos de ventaja sobre el Madrid. Pese al gran juego y la gran contundencia mostrada, todos esperaban que poco a poco las aguas volvieran a su cauce y los blancos se llevaran el campeonato. Pero para ello primero debían vencer en un Patronato a reventar, cosa que no sólo no hicieron sino que volvieron a salir escaldados. Si en Chamartín fue Rancel el que hizo morder el polvo a los merengues, en Sevilla fue otro canario, Timimi, quien marcó el gol que puso el 1-0 definitivo en el marcador. Cinco puntos ya (las victorias valían dos) sacaba el Betis al Madrid.

El Madrid se acerca
Pero el camino no iba a ser de rosas. Todo gran equipo tiene su minicrisis, y ésta le llegó al Betis en los siguientes encuentros, con las derrotas en Barcelona y Valencia, y el empate en casa ante el colista Arenas de Guecho. El Madrid aprovechó y redujo la ventaja a sólo un punto, y la presión que suele ejercer en estos casos la prensa capitalina (ahí las cosas tampoco han cambiado nada) volvió a cobrar una enorme intensidad.

El Betis, no obstante, se repuso a base de grandes victorias como la lograda en Oviedo, que por aquellos años tenía un magnífico equipo (0-1, Rancel); o el 5-0 al Español (Unamuno 2, Timimi, Adolfo y Rancel); así como también con otro gran resultado como el empate a cero en San Mamés. En ese partido el Betis, con uno menos desde casi el comienzo por lesión de Saro (no se permitían cambios), aguantó a los Iraragorri, Bata, Chirri y Gorostiza, en un sensacional partido de Urquiaga, Areso y Aedo (tres vascos, paradójicamente, como Larrinoa y Unamuno). El Madrid ganó en aquella jornada al Valencia, con lo que béticos y madridistas llegaban a las dos últimas jornadas empatados a puntos.

El Barça nos echa una mano
El Betis seguía en cabeza por la diferencia de goles, y dependía de sí mismo para hacerse con el título. Pero en la penúltima jornada le salió un hueso que a punto estuvo de hacerle perder el campeonato: su rival de siempre, el Sevilla. Los sevillistas, en la mitad de la tabla, centraron su objetivo de final de temporada en fastidiarle al vecino la posibilidad de que fuera campeón, y a punto estuvo de lograrlo. El Betis jugó un mal partido y sólo fue capaz de empatar 2-2 (Unamuno y Lecue); pero por suerte el Barça le endosó una “manita” al Madrid y nos dio 3/4 de liga.

Sólo quedaba vencer en Santander. Desde Madrid, a lo largo de la semana, se apuntaba que los blancos iban a primar con mil pesetas por cabeza (un verdadero dineral para la época) a los jugadores racinguistas si eran capaz de derrotar a los béticos; pero la motivación de los jugadores verdiblancos por alcanzar la gloria pudo mucho más que todo el dinero que fue capaz de ofrecer el Madrid.

Campeones de Liga
Aquel histórico 28 de abril de 1935, sábado de Feria por más señas, el Betis salió en plan arrollador y en poco más de media hora cortó de raíz cualquier intento de victoria cántabra. Caballero abrió la cuenta y Unamuno hizo los dos siguientes goles. En la segunda parte el Betis redondeó el marcador con un tanto de Caballero y otro más de Unamuno, que completó su hat-trick particular y cerró el definitivo 0-5 que hacía al Betis Balompié campeón de la liga española. Un Betis eminentemente defensivo (con 19 goles fue el equipo menos goleado) empleó la fuerza en el ataque para disipar cualquier duda sobre quién era el más que merecido campeón de la Liga 34-35.

La noticia se propagó por el Real de la feria como un reguero de pólvora, y un paraguas negro fue el encargado de informar a toda la afición sevillana del resultado final del partido celebrado a mil kilómetros de allí, entonándose el tradicional alirón. El Betis se desplazó a Bilbao, y su capitán Unamuno (máximo goleador del equipo) recogió en la sede de Ibaigane el trofeo de manos de los directivos del Athletic, campeón el año anterior.

En Sevilla, con la llegada de los jugadores, simplemente se desató la euforia. Tanto fue así que, si bien desconozco si se hizo inmediatamente o años después, en la Plaza Nueva todavía continúa la baldosa que incluye un escudo de aquel Betis Balompié que tuvo la osadía de “mojarle la oreja” a todo el fútbol español.

Desgraciadamente aquel enorme equipo no tuvo continuidad. El mayor poderío económico de los grandes y, muy especialmente, la maldita Guerra Civil proclamada un año más tarde (que obligó a muchos de los jugadores del equipo, sobre todo a los vascos, a exiliarse o luchar en el frente), desmantelaron al Betis de tal forma que, finalizado el conflicto, comenzaría su etapa más negra y desgraciada. Pero eso ya es otra historia.

CLASIFICACIÓN TEMPORADA 1934-35

1. BETIS BALOMPIÉ (34 puntos)
2. Madrid F.C. (33 puntos)
3. Oviedo (26 puntos)
4. Athletic de Bilbao (25 puntos)
5. Sevilla F.C. (24 puntos)
6. F.C. Barcelona (24 puntos)
7. Athletic de Madrid (21 puntos)
8. C.D. Español (20 puntos)
9. Valencia (20 puntos)
10. Racing de Santander (17 puntos)
11. Donostia (11 puntos)
12. Arenas de Guecho (9 puntos)

Setenta y cinco años después, en la esquina entre la calle San Fernando y los Jardines de Murillo (donde, en el bar “La Deliciosa”, conocían los aficionados los resultados del equipo fuera de casa), se ha inaugurado una exposición con material inédito sobre aquella extraordinaria gesta.

Una exposición sobre la que la directiva del Betis no sólo no ha querido saber nada (es más, ha llegado a amenazar con demandar al socio promotor de la misma) sino que, además, el mismo día en boca de su presidente no se le ha ocurrido otra cosa mejor que decir que ojalá gane el Sevilla la Copa del Rey, como bien pude verse en la página 5 del Estadio Deportivo de hoy. Perfecto, señores; perfecto. Y que conste que quien bien me conoce sabe perfectamente que yo con Lopera no soy precisamente dudoso.

Pero como no quiero acabar el artículo de mal rollo, terminaré reproduciendo lo que publicó el desaparecido diario Sevilla en 1958, 23 años después de la consecución del campeonato:

“Lo que hizo el Betis en su tercer año en Primera División fue una hazaña que no ha igualado todavía ningún otro club español. Porque su victoria no fue ganar la Liga, sino que lo que causó admiración, lo que tuvo mérito y levantó un clamor de simpatías hacia el Betis fue la forma en que se proclamó campeón, luchando no sólo contra equipos potentes, sino también contra ciertas campañas hostiles que desencadenaron algunos “históricos” para hundir al club sevillano, sin que lo consiguieran. El Betis, con hombría, con virilidad, con nervio y con furia fue venciendo a sus enemigos y ganó con todo merecimiento, con toda justicia y brillantemente, un título de campeón que puede ostentar con orgullo. Fue extraordinario lo que hizo el Betis aquel año. Algo muy grande que no se puede olvidar y que está latente en la memoria de los viejos aficionados”.

Bibliografía consultada:

Historia del Real Betis Balompié (Tomo 1, de 1900 a 1936). Sevilla, Biblioteca de Ediciones Andaluzas S.A, 1981.

Fotos:

-http://www.betisweb.com

Video: sacado del canal de Youtube del usuario “beticohelvetico”.

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