Era una de las pocas cosas que me faltaban por probar dentro de mi andadura como becario en la Cadena Cope (que, desgraciadamente, muy pronto toca ya a su fin), y me ha sucedido esta mañana.
Hoy me tocaba dirigirme hacia el galeón «Andalucía», expuesto desde hace unos días en el Muelle de las Delicias, donde el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tenía previsto acudir. Una buena oportunidad para, entre otras cosas, hacernos eco de sus impresiones sobre la decisión del señor alcalde de no presentarse a las próximas elecciones municipales.
Todo normal; incluso me dio tiempo, una vez finalizado y grabado mi reportaje, de bajar a tomar algo (hoy acompañado solamente de mi querida amiga, la también becaria Rosa Moreno; pero mañana espero a más gente) justo antes de dirigirme a las inmediaciones del Guadalquivir.
Cuando salí de la emisora lo hice con unos 30 minutos de margen sobre la hora en la que estaba prevista la comparecencia de Zoido (11:00), suficiente en principio porque había estimado que el susodicho barco estaba atracado no demasiado lejos de la Torre del Oro, es decir, junto al Puente de San Telmo (a unos 20 y pocos minutos andando de la calle Rioja), exactamente en la confluencia entre el Paseo Colón y el Paseo de las Delicias. O sea, que se podía ir a pie perfectamente.
Sí… ya sé que quien lea esto puede estar pensando que el galeón «Andalucía» no está ubicado allí, sino pasando el Puente de los Remedios, el siguiente al de San Telmo -en dirección Avenida de la Palmera-, del que dista un tramo de una cierta distancia como para ser recorrido a patita en poco tiempo. Pero de eso me enteré justo cuando pregunté por el buquecito a los responsables de los puestos de información de los cruceros que hay junto a la Torre del Oro. Y, dado que miré el reloj y eran ya casi las once, no me quedó otra cosa que atarme los machos y apretar el paso porque si no, cuando yo llegase al barco Zoido poco menos que se estaría marchando ya.
Así pues, ni corto ni perezoso, chaquetilla en mano y mochila al hombro, me decidí a emular a los maratonianos que, en 1999, pasaron hasta en cuatro ocasiones por el Paseo de las Delicias -tramo clave en la resolución final de aquella mítica carrera- en los Campeonatos del Mundo de Sevilla. Aunque en mi caso, salvando las enormísimas diferencias, mi estilo se pareció mucho más al de Usain Bolt -apodo que, con permiso o sin él, tomo «prestado» de mi estimado compañero José Manuel León– que al de Abel Antón; porque me eché como 3 ó 4 sprints a tope que me hicieron llegar al galeón con el resuello por los suelos, debido tanto al esfuerzo físico como al estrés por pensar que no podría arribar a tiempo.
Por fortuna, las carreritas dieron su fruto, y llegué. Algunos minutillos tarde, pero llegué; con el tiempo suficiente, además, como para recoger -yo, más chulo que nadie, con dos grabadoras, la mía y la Marantz último modelo cedida por la emisora, por si era incapaz de hacer funcionar ésta como así sucedió-, con la calidad de sonido adecuada, todo lo que andaba buscando, tanto relacionado con el barco como lo que tenía que ver con los polémicos asuntos de los últimos días en política local. El apuro, pues, se resolvió con éxito.
Y al terminar la comparecencia me encontré con María, becaria de Canal Sur Radio a la que conocí hace justo una semana en el Parque Central de Bomberos. Ambos contrastamos y compartimos los sonidos de Zoido… y un taxi de vuelta pedido por ella a cuenta, naturalmente, de la emisora pública andaluza, que yo le agradezco mucho que me dejara compartir. Porque mis cojones -con perdón- no tenían ganas de hacerse, por el cansancio y por la hora a la que llegaría a la Cope, la totalidad de los casi cuarenta minutos que, entre andando y corriendo, hay desde el número 4 de la calle Rioja hasta el Muelle de las Delicias.
#1 by Esperanza on 5 marzo 2010 - 0:22
En el Galeón esuve yo el otro día 😉
Habría que verte corriendo… :DDD