Ocasión perdida ante un sólido Levante (3-1)


LEVANTE 3-BETIS 1 (Jornada 26, 25ª real, en Primera División)

El Betis ha desperdiciado una oportunidad pintiparada de haber puesto una distancia casi definitiva con respecto a los puestos de descenso, al haber perdido esta noche por 3-1 frente a un renacido Levante, que tras ocho semanas sin ganar ha enlazado dos triunfos seguidos y mantiene la cuarta plaza.

El técnico levantinista, Juan Ignacio Martínez, ha sido más inteligente que Pepe Mel a la hora del planteamiento de su equipo. Sin hacer un juego espectacular, su sólida defensa ha anulado por completo el juego de ataque de un Betis monopolizador del balón en la primera parte, pero falto absolutamente de mordiente a lo largo de todo el partido. Y al contragolpe han sido, sencillamente, letales.

Los valencianos, que no ganaban en casa desde que en diciembre derrotaran al Sevilla, apenas si llegaron tres veces a la meta de Fabricio en el primer tiempo, pero aprovecharon dos de ellas; justo lo contrario que un Betis cuya delantera fue incapaz de culminar las acciones de Jefferson Montero, espectacular en el dribling y el desborde cerca del área, pero más deficiente en los pases.

El Levante aprovechó, a los 34 minutos, la segunda de las dos faltas -más que dudosas ambas- cercanas al área señaladas sobre Ghezzal, toda una pesadilla para la zaga verdiblanca. Barkero, con un soberbio disparo, batió a Fabricio; y ocho minutos más tarde Xavi Torres, solo como la una cabeceó a la red un centro comodísimo de Juanfran. Demasiado castigo, por entonces.

De nada le sirvió a los heliopolitanos el gol de Jorge Molina -segundo consecutivo suyo, al aprovechar un error garrafal, el único, de la zaga “granota”- al filo del descanso. Un contragolpe letal de los locales, llevado por Ghezzal y culminado por Koné a los cinco minutos de la segunda parte -con la defensa por completo de espectadora de excepción ante la acción del pasador- acabó con todas las esperanzas béticas de remontada.

Los valencianos tuvieron unos minutos en los que, siempre a la contra, pudieron golear a un Betis desnortado; pero no lo hicieron. Sin embargo, como durante casi todo el partido, supieron contener adecuadamente a un ataque, el verdiblanco, que no mejoró ni tan siquiera con la entrada de Roque Santa Cruz. Sólo un cabezazo postrero al palo de Rubén Castro y una parada de Munúa a tiro de Jorge Molina inquietaron la meta de un tranquilo Munúa.

El descenso, no obstante, sigue estando a seis puntos. Pero la visita del Madrid dentro de cinco días hace inevitable pensar que entre el empate de la pasada semana contra el Getafe y la derrota de hoy, el Betis ha desaprovechado la ocasión de su vida no de luchar por Europa, sino de haberse alejado definitivamente de la quema y de empezar a pensar en vivir un ilusionante final de temporada.

No ha sido así, y aunque la irregularidad de los de abajo hace que la distancia con el descenso sea relativamente cómoda -seis puntos-, toca seguir remando durante algunas jornadas más -cuidado, porque las dos próximas, Madrid y Rayo, no son nada proclives para sacar rédito- para seguir soñando con cumplir lo antes posible el objetivo real y único: permanecer, a ser posible de forma más o menos holgada, en Primera División.

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